Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 46467 · de

Historia 46467 — capítulo 2

Hogwarts era motivo de fiesta en todo el mundo mágico, a una semana de la gran guerra y de la caída de Lord Voldemort todo el mundo seguía tan contento como al principio. Absolutamente nada podía amargarles la vida y ese era otro motivo de celebración; claro que en esos días el animago Sirius Black no pudo disfrutar como quería pues su bóveda estaba vacía.

Aunque todo fue duro y que el mundo se encontraba adaptándose a una nueva etapa de paz y prosperidad, había cosas que no podían detenerse y eso era la educación de los jóvenes. Después de unos días de intensa relajación las clases se reanudaban de forma cotidiana, solo que había una gran sorpresa.

Dos días después de la batalla, Albus Dumbledore fue a ver lo que quedaba de su escuela, aquellas ruinas que había dejado Voldemort, con la esperanza de poder recuperar algo de los escombros. Pero grande fue su sorpresa al ver el monumental castillo de Hogwarts en pie de nuevo. Intacto como si nunca hubiera pasado nada, como nuevo.

En un principio pensó en pedirle un poco de tiempo a Nicholas en Harvard, que los alumnos tomaran clases ahí por lo que restaba del año, pero ahora no había motivo para es. El hogar de los alumnos estaba de nuevo en el mapa y con las puertas abiertas a todos. La mañana siguiente a la gran noticia los diarios tenían fotos del gran castillo en sus primeras planas, al igual que extensas notas preguntándose ¿Quién había sido capaz de reconstruirlo sin que se dieran cuenta? Solo tres sabían quien había sido y 25 personas más ya tenían casi comprobada su sospecha.

˜o˜o˜ ˜o˜o˜ ˜o˜o˜

7 de Enero de 1997

Que el castillo de nuevo fuera habitable fue un motivo de fiesta para todo el mundo mágico, en los últimos días se buscaban pretextos para reunirse y festejar, ahora tenían uno en concreto. Cartas le llegaron al director de Hogwarts de muchas personas que querían asistir a la re-inauguración del colegio, el no pensaba hacer algo grande pero se formó solo.

Otras cartas decían "No se preocupe, yo me haré cargo del banquete" "va por mi cuenta el vino" o "¿tiene suficientes mesas y sillas? Yo puedo llevar", la gran fiesta se armó prácticamente sola y por ende todos estaban invitados.

Los alumnos estaban deseosos de volver a lo que era su segunda casa, a su tan querida escuela…

˜o˜o˜ ˜o˜o˜ ˜o˜o˜

-¡Lily! ¡Llegaremos tarde!- gritó su esposo hacia arriba de las escaleras ¿Por qué tardaban tanto las mujeres en arreglarse? -¡Harry! ¡Tu también baja!-sabía que era algo natural de su esposa pero su hijo no tenía motivos para tardarse tanto, subió las escaleras y pasó tocando la puerta del baño para presionar a su esposa que le regresó un grito de furia pero luego abrió la puerta de la habitación de su hijo y se sorprendió al verlo sentado en el marco de la ventana

Estaba contemplando por la ventana el apacible día, no estaba nublado pero los rayos de solo se colaban un poco entre las grandes nubes que cubrían el cielo en su mayoría.

-¿pasa algo malo?-preguntó James desde el marco de la puerta al ver a su hijo tan pensativo

-¿Por qué pasaría?-le respondió su hijo con otra pregunta haciendo a su padre encogerse de hombros, Harry se paró y caminó hasta las escaleras pasando a su padre de lado con una pequeña sonrisa, Lily quien se le había unido a la extraña mirada que le dirigía su hijo por esa actitud habló por primera vez:

-eso es bueno-

-¿Qué cosa?-preguntó James mientras miraba a su hijo sentado en la sala frente al fuego

-está adaptándose al cambio rápidamente y lo está superando-ambos sonrieron al ver que hacía unos días su hijo estaba cambiando y era otro, lo notaban en tan bonitos ojos verdes que tenían un brillo especial y tranquilizador, lleno de paz y con espíritu merodeador.

Todos listos tocaron el traslador para llegar a tan esperado destino

˜o˜o˜ ˜o˜o˜ ˜o˜o˜

Hogwarts estaba adornada por dentro y por fuera con largos listones de colores, los fuegos artificiales no acababan y los colores no dejaban de sorprender a los presentes. La comida en las mesas se veía exquisita y el vino tenía un increíble sabor añejado; había mesas por todas las áreas verdes, los magos caminaban felices de un lado a otro saludando en su mayoría a los héroes de guerra, reporteros tomaban fotos divertidas y otras tantas para la edición de mañana del profeta.

El profesor Dumbledore vestía una gran túnica de gala color azul rey que contrastaba con sus cabellos y barba plateados, la profesora McGonagall jefa de la casa de los leones llevaba una túnica color vino, nunca se le había visto ropa de colores expresivos o notorios, siempre eran colores oscuros pero si las cosas comenzaban a cambiar ¿Por qué ella no?

Los Weasley se veían como nunca, después de todo, esas comisiones por haber participado tan activamente en la guerra les habían cambiado la vida, además de que Arthur fuera el director del departamento sobre artefactos muggles. Se habían comprado una nueva casa más grande donde cada uno de los hermanos tenía su propia habitación y se podían dar uno que otro lujo. Todos se compraron un nuevo guardarropa y hoy vivían como siempre debieron haberlo hecho, pero no se les quitó su más maravilloso valor "la humildad". Se habían pagado también unas buenas vacaciones…

Hermione regresaba de pasar una larga temporada con sus padres contando todo lo que vivió en los últimos meses, se notaba un gran cambio en la castaña que lucía radiante y descansada con una gran sonrisa en su rostro.

Lo que muchos creyeron no volver a ver era a Sirius Black con esos grandes ojos sin ojera alguna, manchas de la edad o de viejos recuerdos, lucía tan galante como cuando salió del colegio y ahora volvía de casanova.

Entre muchos otros todos se veían en extremo descansados y relajados, lo que a todos les hacía falta eran días donde se alejaran de esa vida pasada llena de presiones y problemas ¡vaya cambios!

Todos platicaban juntos sobre lo que habían hecho en la última semana y las cosas que habían vivido:

-¡wow Ron! ¡Es genial!-expresó Hermione mientras sonreía

-grafias-contestó el pelirrojo mientras se metía otro bollito de chocolate a la boca sin haberse acabado el anterior

-creo que ya hemos tenido esta discusión antes Ronald ¡Cómete lo que tienes en la boca antes de hablar!-dijo avergonzada la castaña; una tercera persona veía entretenida la discusión de todos los días de ese par:

-que bien es saber que las cosas no cambian-expresó el tercer miembro del trío dorado

-¡Harry!-ambos muchachos se lanzaron a su amigo en un gran abrazo, pero Hermione se despegó rápidamente con una mirada de venganza y con algo de furia, Harry supo que no era nada bueno…

˜o˜o˜ ˜o˜o˜ ˜o˜o˜

Sirius se encontraba echándole ojitos a una piel suave y dorada, le guiñaba el ojo y podía jurar que su gesto era devuelto; le miró las largas piernas bien formadas para su edad, era en extremo algo bello y que antes había sentido solo que ahora lo experimentaba de una forma diferente, casi se babeaba de tan esplendorosa imagen hasta que Remus lo despertó de su laguna mental.

-Black, si traes hambre ve y toma un pedazo de pavo y no lo mires así porque pareces un acosador-el animago no tuvo que pensarlo dos veces, solo se hizo camino entre la gente que lo saludaba al pasar hasta llegar a la mesa principal. Remus sonrió, sabía que Sirius nunca cambiaría su forma de ser.

-veo que no aguantó las ganas de morder el pavo-Regulus venía llegando mientras sonreía al ver a su hermano con un cuchillo en la mano izquierda y un gran tenedor en la derecha, además de una servilleta de tela colgando de su cuello. Ambos rieron al ver que cuando trató de encajar el cuchillo en el animal este rebotó

-pero nunca le advertí que la comida estaba encantada para no comer hasta las 10 en punto-dijo Remus con una sonrisa merodeadora mientras los dos de nuevo reían a grandes carcajadas; el súper oído del animago le permitió escuchar las burlas de su hermano y su amigo, se echó a correr en su dirección con una mirada de venganza blandiendo el tenedor como arma.

Sin meditarlo las presas salieron corriendo en diferentes direcciones para confundirlo, pero Sirius Black quería atrapar primero a su licántropo amigo así que lo siguió a el…

Remus corría todo lo que podía y se abría paso cortésmente entre la gente, pasó a un lado del profesor Dumbledore que sostenía una copa llena whisky y por poco la tira, se disculpó y siguió su carrera alrededor del castillo.

˜o˜o˜ ˜o˜o˜ ˜o˜o˜

Harry y Ron corrían de la furiosa castaña que no dejaba de maldecir a los cuatro vientos el susto que le había proporcionado Harry hacía unos días, Ron tratando de interceder por su amigo terminó envuelto en el lío y ambos corrían por sus vidas al mirar como Hermione levantaba la varita.

-¡más rápido Ron!-le gritó Harry a su amigo que iba delante de él y no se apuraba ¿pero quien podía correr más de 10 minutos con 13 bollitos de chocolate en el estómago? Ambos vieron su salida a la vida duradera, pensando que Hermione no los mataría si la perdían entre la multitud de gente que se encontraba reunida, solo les faltaba dar vuelta en esa esquina y listo.

Ron sacó energía del chocolate y empezó a correr mas fuerte adelantando por unos metros a su impresionado amigo que no sabía que pensar, ¿tanto miedo le tenía a Hermione? No se quedaría a averiguarlo. Ron llegaba a la esquina al igual que otra persona que venía corriendo en sentido contrario, sin poder detenerse o ver que se les atravesó por delante los dos chocaron y cayeron al suelo estrepitosamente llamando la atención de todos los presentes. En intentos fallidos de levantarse para seguir corriendo se enredaron mas y no lograron nada, Remus iba a ser alcanzado por Sirius y Ron miró a la castaña mas cerca temiendo por su vida, Harry no le ayudaría a levantarse si significaba pararse unos segundos con el riesgo de ser alcanzado por Hermione.

Otro choque se dio en la misma esquina pero más duro que el anterior. Sirius se había golpeado contra alguien que salió del otro lado, no sabía quien pues se había dado un fuerte cabezazo y se revolcaba en el suelo viendo pequeñas snitchs alrededor de su cabeza. La otra persona no parecía estar mejor pero hacía esfuerzos sobrehumanos para levantarse y seguir huyendo pero no sabía donde quedaba la tierra y donde el cielo.

Esta vez los presentes miraron divertidos la situación:

Ron se acercó a su amigo que murmuraba "mataré al culpable de mi muerte" rió por un momento antes de pasar a comprobar que el ojiverde recordaba su propio nombre

-¿Quién es el mago más famoso del mundo capaz de sobrevivir a la maldición imperdonable con solo un año de edad?-la persona dueña del nombre que era la respuesta a esa tediosa pregunta se levantó rápidamente reaccionando a tales palabras. Su capucha se bajó dejando ver unos increíbles ojos verdes brillantes que dejaron a Ron inmóvil

-ahora no solo te cuidarás de Hermione-le susurró Harry con tono divertidamente sombrío mientras se reincorporaba para perseguir a su amigo. Cuando estaba a punto de hacer carrera de nuevo dos grandes brazos lo atraparon y giraron bruscamente. Sirius había escuchado la pregunta de Ronald y sabía la respuesta así que trató de mirar a su ahijado una vez más desde aquel día con las mismas intenciones que Hermione:

-¿Qué crees que….-se vio cortado ante los grandiosos y brillantes ojos esmeralda que lo miraban, llenos de luz y algo que jamás había visto.

-¡¡Potter!!-el grito de guerra de Hermione lo alertó dándole a saber que aún podía correr con un poco de ventaja, además al parecer su padrino tenía las mismas intenciones de matarlo el mismo pero de pronto se había quedado callado y lo miraba bobamente. Se soltó del flojo agarre y tiró de Ron para tener a su compañero hasta la muerte.

˜o˜o˜ ˜o˜o˜ ˜o˜o˜

Lily y James habían llegado a saludar primero a los Weasley quienes se sorprendieron al verlos ahí, pensaban que querían unos días mas de relajación pero al parecer no les hacían falta, se veían bien y descansados. Por otro lado les gustaba tenerlos ahí, sobre todo al hijo de ellos que por el momento no encontraban.

Lily escuchó unas risas cercas y tenía el oído suficientemente desarrollado para reconocer a su hijo, en los últimos días lo había escuchado reír tanto como no imaginaba.

A un lado de la mesa, Ron y Harry estaban agachados escondidos de Hermione que les preguntaba a los Weasley si los habían visto, se agacharon más pero Ronald sintió que algo en su mano se movía.

-Harry esto es raro, suéltame la mano-pidió Ron a su extrañado amigo que levantó ambas manos en seña de que el no era quien lo tocaba, entonces el pelirrojo palideció y estuvo a punto de llorar cuando ambos bajaron la mirada. Una gran tarántula estaba en la palma de Ron y caminaba para su brazo; gritó al momento que sacudió fuerte su mano y se levantó horrorizado del piso, no por completo porque su cabeza se golpeó con la mesa haciéndola brincar y a Harry reír ante lo que pasó.

Sabiendo que habían perdido la batalla ambos se levantaron con cara de resignación, Ron especialmente de miedo y Harry seguía riendo para desgracia de su amigo que se sonrojó. Hermione no perdió tiempo y se acercó a Harry estrechando los ojos

-¿Qué crees que hacías?-reclamó ella con algunas lágrimas en los ojos, él no supo que decir, solo agachó la cabeza apenado pues era la primera en reclamarle en todo el día, bueno, la segunda después de sus padres y pronto se les unirían Sirius, Remus, Regulus, Nicholas probablemente, Sin duda la señora Weasley, Dumbledore quizás, definitivamente todos…un largo día.

-yo…-no pudo decir nada porque la castaña lo abrazó mientras le susurraba todo tipo de torturas la próximas vez que la asustara así. Suspiró antes de asentir. Se giró después ante otra voz que lo llamaba, apenado tenía la vista en el suelo pero fue Sirius quien le hizo levantarla.

Con la mano en la barbilla del joven Sirius lo miró a los ojos y sonrió sinceramente mientras unas lágrimas corrían en sus mejillas, lo abrazó fuertemente haciéndolo prometer que no volvería a hacer algo así.

Así fue con todo el mundo que le tenía que reclamar esa actitud, pero todos lo miraban primero a los ojos, embobados por algo, luego lloraban y por último lo hacían prometer una y otra vez que no lo volviera hacer, pero no veían que en esos momentos no había tenido otra opción así que fue lo mas conveniente.

˜o˜o˜ ˜o˜o˜ ˜o˜o˜

A la hora de la comida, todos se disponían a tomar asiento, en especial Sirius quien fue el primero en estar listo, pero les faltaban tres personas importantes.

Harry estaba sentado a la orilla del lago observando el agua tan cambiante que iba y venía, formaba olas con el viento recordando la última vez que había estado sentado ahí y las acciones que le siguieron. Que distintas eran las cosas ahora, todo el mundo feliz y celebrando, solo que le habían hecho pensar que lo que hizo estuvo mal, todos se lo recalcaron y aunque el había hecho lo que se debía no les gustaban sus métodos.

Ron y Hermione estaban sentados a unos metros de él porque sabían que quería algo de espacio, aunque notablemente no era el mismo Harry que siempre conocieron, conservaba los mismos hábitos y costumbres que el anterior. Era su mejor amigo y lo acompañaban a donde fuera, eso lo tenían muy claro. Hermione se sentía apenada de ser parte del grupo que habían puesto a Harry serio y pensativo porque sabía que el motivo de que estuviera meditando sus acciones era que todos le regañaran.

Tres lechuzas interrumpieron el momento de silencio que mantenían los tres, venían volando juntas y entre las tres traían un pesado paquete, algo envuelto en mucho papel. Se posaron frente a Harry dejando el correo y se fueron de inmediato; sin muchas ganas de abrirlo lo desenvolvió mientras poco a poco se dejaba ver un libro grueso con tapa dura. Después de quitarle todo el papel lo sostuvo en sus brazos, en realidad era pesado, como el libro donde Hermione había encontrado información sobre Nicholas Flammel solo que este era diferente.

Al abrirlo tenía una dedicatoria, de parte de una reportera y ahora que Harry hacía memoria el vio a alguien documentando todo. Después de esta dedicatoria al héroe de la gran guerra mágica venían muchas, pero muchas fotos con una pequeña reseña debajo, fotos móviles de muchas personas en medio de distintos duelos y abajo los nombres de quienes eran. Toda foto se movía y entre mas daba vuelta a las páginas salían mas y mas, de todos y cada uno de los miembros de la orden del fénix, la orden de Merlín, personas que se unieron a último momento y las distintas criaturas. Los 5 dragones, los centauros, Dobby y kreatcher, varios mortífagos, en síntesis una gran reseña de todo y tal como había pasado.

A la mitad del libro llegó al duelo de Voldemort, primero contra Dumbledore y luego contra él, vio cada uno de los detalles de sus acciones como lo veían los demás. Sentía que la piel se le erizaba al avanzar más y más, hasta donde él tenía la decisión final y la responsabilidad de acabar con Voldemort.

Después de eso los distintos rostros tristes, su madre y su padre destruidos y llorando, Sirius, todos ¡absolutamente todos! Tenían caras llenas de horror y sufrimiento, golpeados, heridos y tristes. Aunque el sabía que la decisión ya la había tomado desde el principio y morir si era necesario, algo que cumplió pero por algún motivo no se dio como esperaba, el había hecho sufrir a demasiadas personas, las había hecho entrar en una gran depresión aunque solo fueron minutos.

No pudo evitar sentirse triste el también y dejó que unas lágrimas silenciosas recorrieran sus mejillas, Ron y Hermione lo apoyaron poniendo sus manos en los hombros de su amigo que apoyaba su cabeza entre sus manos. Sintieron que temblaba levemente mientras observaba las imágenes pero pronto cerró el gran libro dejándolo de lado, pensando en el daño que había hecho en lugar del bien que había traído.

-no piensas enserio que estamos enojados contigo ¿o si?-le preguntó Hermione

-yo pensaría eso-admitió Ron recibiendo un codazo de ella y una mirada asesina -¡ouch!-

-acabaste con Voldemort, pero también lo habías hecho con tu vida-aclaró Hermione mientras le tomaba la mano a su amigo que ni siquiera parecía oírla -a nadie le gustó saber que estabas muerto-Harry volteó ante esas palabras pero para mirarla seriamente a los ojos

-si Voldemort siguiera vivo y la única forma de vencerlo fuera muriendo….no dudaría-le contestó el muy decidido. -lo que pasa es que parecen no comprender que eso tenía que ser-Hermione no podía sola contra Harry, siempre tenía que ser ayudada por Ron pero en esos momentos el pelirrojo estaba hojeando el libro, ella se dio por vencida yéndose del lugar jalando a Ron consigo.

˜o˜o˜ ˜o˜o˜ ˜o˜o˜

Los dos llegaron a la mesa pero no para sentarse, se dirigieron exactamente a donde estaban sentados Lily y James y les susurraron unas cosas. La pareja se miró unos momentos un poco angustiados y se levantaron disculpándose, argumentando volver en un momento, Sirius siguió con la vista a sus dos amigos los cuales en el camino a donde sea que fueran ya iban discutiendo algo importante; buscó a su ahijado cerca y al no encontrarlo sabía que el era el motivo de la ausencia de la pareja.

Los dos caminaron hasta el lago, lo único que vieron era su hijo parado muy a la orilla con semblante serio y de brazos cruzados, se acercaron más y Lily fue la primera en hablar:

-¿todo bien cariño?-Harry solamente suspiró, no podía decir que si pues no era cierto y no podía ocultarlo, tampoco podía decir que no porque muchos lo considerarían como un capricho pasajero.

-mamá, ¿Qué hubieras hecho para acabar con Voldemort?-la pregunta tomó desprevenida a Lily y no sabía que contestar -¿morirías de nuevo?-

-hijo, ¿Qué tiene que ver eso?-preguntó James pero antes de decir algo más fue interrumpido

-¡lo tiene que ver todo!, ¿Por qué todos lo ven como algo malo?-se estaba exaltando un poco -¡personas murieron antes y después de la caída de Voldemort y todos por la misma causa! ¿Por qué se exaltan tanto cuando yo pude haber sido uno más en la cuenta? ¡Mejor dicho "fui uno mas en la cuenta"! ¿Por qué?-

La pareja no sabía que decir todavía, ¿a que punto quería llegar Harry?

-lo dices porque todos te hablan sobre el modo como acabaste con Voldemort ¿verdad?-preguntó James aunque la repuesta era obvia -Harry…todos nos queríamos morir cuando parecía que no estabas mas entre nosotros-empezó a caminar mas cerca de su hijo acompañado por Lily -no te podíamos perdonar que te hubieras ido así como así-intentó poner una mano en el hombro de su hijo pero este se movió

-¡cualquiera de ustedes hubiera hecho lo mismo!-renegó -¿Qué diferencia había?-

-¡tu eres mi hijo!-gritó James

-¡así como tu eres hijo del abuelo y no te hubiera importado lo que sintiera si te perdía! ¡Yo soy tu hijo y tampoco te importó lo que yo hubiera sentido si los perdía de nuevo a ambos!-dicho esto no estaba dispuesto a seguir con una pequeña riña donde seguro el salía perdiendo, solo veían como el había muerto sin consideración alguna, sin pensar en lo que ellos pudieran sentir ¡pero claro que lo pensó! Toda esa noche el sentimiento lo atormentó y creía haberse desecho de él pero al parecer en unos momentos se lo habían recordado.

˜o˜o˜ ˜o˜o˜ ˜o˜o˜

Sucia, con la misma capa de hacía una semana y apenas de pie porque no había comido decentemente caminaba por las calles de Londres escondiéndose entre sombra y sombra. Cada paso se iba con el viento y nadie la vio nunca pasar, era como un fantasma…pero uno con una misión.

Bellatrix Lestrange había escapado de los aurores patrulleros que estaban encarcelando a todo sospechoso para asegurarse de atrapar a todo seguidor del fallecido mago tenebroso y a ella la habían dado por muerta. Caminaba rápidamente escondiéndose tras los árboles y arbustos, cuidándose de su propia sombra. En las manos llevaba un paquete largo y delgado, como de 30cm al igual que las cajas de varitas, así que era de suponerse que eso transportaba.

Se adentró en el bosque que estaba a las afueras de Londres y siguió caminando por un buen rato hasta llegar a una enorme roca que era imposible de escalar, ¿pero quien dijo que la escalaría?, puso su mano en esta y brilló por un momento incitándole a pasar por esa puerta de luz. Ella entró pasando a un mundo totalmente diferente.

Una gran mansión adornada con grandes lujos, candelabros y vitrales algo tenebrosos. La luz esta a la mitad de su potencia y se podía sentir frió aún con la gran chimenea prendida; siguió caminando hasta un par de puertas de varios metros de altura que se abrieron solas en cuanto las tocó, una gran mesa fina de color negro fue lo primero que vio antes de posar su vista en la silla principal al otro lado del salón.

Una figura escuálida y tan delgada como un inferí, o eso dirían muchos. Tenía las manos sobre la mesa dejando ver una piel casi transparente que se adhería a los huesos que parecían a punto de romperse; delgado y con largos cabellos grises y enmarañados cayendo sobre su rostro que impedían reconocerlo. La figura levantó la cabeza y se enderezó un poco dejando ver el traje de reo blanco y negro de rayas, además de un número grabado en la camisa, "#1".

-¿la trajiste?-preguntó con una voz apenas audible y solo porque había un mortal silencio, Bellatrix asintió mientras se acercaba mas a su nuevo amo mientras abría la cajita; llegó hasta el y extendió su contenido al mago que tomó su varita sin titubeos y empezó a observarla minuciosamente -¿Por qué tardaste tanto?-preguntó con un poco de enojo

-tuve que sacarla de la tumba-respondió Bellatrix inclinando la cabeza -lo hice cuando se habían ido todos, porque Albus Dumbledore estaba presente-ante la mención de ese mago, la figura apretó sus puños notablemente en la mesa, poniendo su piel mas blanca como si se fuera a romper al igual que papel mojado.

-¡Albus Dumbledore…pronto pagarás el haberme traicionado!-gritó con furia