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Historia 46467 — capítulo 3
Harry estaba sentado de nuevo en la mesa principal donde ya estaban listos para empezar a comer cuando un escalofrío lo recorrió haciéndolo temblar ligeramente. El profesor Dumbledore se paraba con una copa en su mano mientras empezaba a hablar, solo quedaba pura gente de confianza porque la fiesta general había acabado y ahora era una cena íntima entre soldados de guerra.
-quisiera ofrecer un brindis-dijo llamando la atención de todos -un brindis por todos aquellos que lucharon para permitirnos estar celebrando hoy-todos levantaron sus copas mientras decían al unísono "salud" pero Dumbledore no acababa -por aquellos grande magos que nos demostraron una vez mas que no hay límite de edad-les guiñó el ojo al trío que en esos momentos se encontraban ausentes cada quien en su lugar y ni siquiera habían oído las últimas palabras de su director, todos en la mesa se les quedaron viendo
-veo que ser distraídos está en su naturaleza y no era problema de la guerra-comentó Sirius haciendo reír a toda la mesa menos a los tres muchachos que se miraban algo...cansados, ausentes, aburridos, cualquier cosa menos felices.
-¿pasa algo?-preguntó de nuevo Dumbledore sobresaltando a Hermione quien sonrió nerviosamente
-no, es solo que…nosotros-suspiró al no encontrar las palabras
-¿tienen algo que los preocupe después de todo lo que pasó?-preguntó Moody y Ron negó
-¿tan difícil es acostumbrarse?-preguntó esta vez Tonks con una gran sonrisa y los tres negaron de nuevo
-algo les pasa y no están preocupados por una cuarta guerra, así que será mejor que digan que es-advirtió la señora Weasley peligrosamente y todos miraron a Harry.
-¿podrían disfrutar de la fiesta especialmente para ustedes?-sugirió Remus y los tres asintieron poniendo unas falsas sonrisas que todos creyeron.
Después de estar comiendo o jugando con el tenedor, las personas se fueron levantando poco a poco para estirar las piernas o respirar aire mas fresco, la noche era hermosa y el cielo estaba estrellado. Harry se había quedado sentado en la mesa con un gran paquete a su lado, entonces Regulus se acercó:
-¿Qué te pasa muchacho?-preguntó mientras ponía una mano en su cabeza
-se que te mueres de ganas por decirlo-dijo Harry con aspecto de enfado y resignado a algo que el Black mayor no entendía
-¿y que es exactamente lo que "me muero por decir"?-preguntó de nuevo
-"¿Por qué lo hiciste Harry?" "¿sabes lo preocupados que estábamos por ti?" "¿no pensaste en lo que sentíamos?" "¿acaso no te importa tu vid…-no pudo seguir imitando los regaños porque la desesperación le ganó y Regulus lo abrazó
-se lo difícil que puede ser-admitió -no debieron haber dicho las cosas así-
Harry se quedó algún tiempo callado mientras pensaba las cosas, así que Regulus buscó en que entretenerse y encontró un maravilloso álbum con muchas fotos de él peleando como todo un gran mago, pero la risa lo embargó cuando encontró una foto de Sirius lanzando a hechizos a Merlín sabe donde pues miraba a otro lado, y se podía distinguir a una muchacha rubia de short y camisa de botones abierta. Harry buscó la foto que le dio tanta risa a Regulus y se topó con la figura de su padrino peleando, lo cual lo hizo suspirar fuertemente antes de poner sus brazos sobre la mesa y acostarse en ellos.
-está bien, entendí la indirecta-dijo Regulus -¿Qué te hizo mi hermano?-Harry se sorprendió de la pregunta pero no lo demostró, sin embargo la terquedad de los Black era famosa -¿Qué te dijo?-mas sorprendido estaba el adolescente pues estaba dando con las preguntas correctas, sin embargo no contestaría -Harry…-advirtió mientras seguía dando vuelta a las hojas del álbum hasta llegar a las del horroroso final, donde todos tenían caras largas y tristes, solo eso le bastó para comprender.
-¿tiene algo que ver con las fotos cierto?-preguntó de nuevo
-por favor Regulus no sigas-suplicó Harry, cuando el hermano de su padrino se la daba de psicólogo siempre daba en el blanco, ganaría mucho dinero si pusiera su propio negocio, siempre había sido un hombre muy intuitivo y que daba en el blanco.
-así que…mi hermano te dijo algo-empezó a decir -pero al parecer no estaba en posición de decirlo pues…-no soportó más el jueguito y respondió
-¡cree que fui un irresponsable al arriesgar mi vida así y se cree el mas ofendido de todos por no considerar lo que sentiría si yo desaparecía de su vida-se paró mientras empezó a caminar de un lado al otro -¡¿y que cree que yo sentí cuando cayó por el velo…en…el…-se detuvo, no serviría de nada gritarlo a los 4 vientos, mejor se fue dejando a Regulus con aires de mediador en esta lucha donde seguro Sirius saldría perdiendo, después de todo Harry tenía razón, el menor Black le reclamaba una actitud que ni siquiera se molestaba en entender, por lo mismo que había pasado el animago en la supuesta muerte de su ahijado era lo mismo por lo que había pasado Harry en la verdadera muerte de Sirius, solo que esta fue mas duradera…
Sirius y James se encontraban tirando piedras al lago haciendo que rebotaran en la superficie, no era algo muy entretenido pero era lo mejor que podían hacer.
-¿te acuerdas de los días del colegio?-preguntó Sirius
-claro que si, las cosas eran tan distintas-respondió James lanzando otra piedra
-crees que si hubiéramos pasado por lo mismo que Harry, Ron y Hermione… ¿hubiéramos logrado lo mismo que ellos?-entonces James detuvo su mano que estaba a punto de soltar la trigésima segunda piedra, mientras pensaba en las palabras de Sirius.
-probablemente no-respondió sin ganas -nosotros éramos demasiado irresponsables-completó pero de inmediato se corrigió -"seguimos siendo irresponsables"-ambos rieron
-pero si a ellos no les hubiera tocado vivir todas esas cosas, ¿Cómo serían?-el animago andaba muy curioso ese día y James no quería pensar, le dolía la cabeza cuando lo hacía, y mas de temas tan delicados.
-no lo se Sirius ¿Por qué te interesa?-
-solo curiosidad-defendió el animago mientras reanudaban el juego. Regulus estaba había llegado al inicio de la conversación y se quedó escuchando todo para saber si había algo importante ahí pero no; ahora solo tenía una misión.
-James, ¿me puedes dejar a solas con mi hermano?-preguntó Regulus sobresaltando a los dos hombres que no sabían que estaba ahí, aunque por un momento se miraron extrañados James asintió despidiéndose de Sirius diciendo que lo vería mas tarde.
Regulus se plantó frente a su hermano y le extendió un pesado libro, que al abrirlo tenía una especia de dedicatoria pero le ordenó a Sirius brincarse a la página 263. Obedeció mientras se sentaba en una gran piedra y suspiró al llegar a la página que le habían dicho:
-¿Qué?-preguntó Sirius viendo solo una hoja más llena de fotos
-¿Qué ves ahí?-preguntó seriamente Regulus, el animago se quedó con ganas de responder "fotos" como si no fuera obvio, pero la dura mirada de su hermano le indicaba que no estaba para juegos.
-este fue el final-contestó
-¿y que pasó ahí?-las preguntas eran demasiado tontas y en cuanto Regulus vio a Sirius haciendo ademanes de aburrimiento exigió la respuesta inmediata -contesta-el animago rodó los ojos mientras veía mas de cerca todo
-creímos que Harry había muerto… ¿Regulus a donde quieres llegar?-respondió pero no podía evitar la pregunta
-¡¿Qué sentiste Orión?!-preguntó con tono mas alto, Sirius se sorprendió al ser llamado por su segundo nombre, era algo que su hermano solo usaba cuando estaba enfadado con él -¡¿Qué te pasó por la cabeza?!-
-¡¿no es obvio?!-se calentó -¡la foto lo dice todo! Creo que puedes deducir que estaba destrozado con solo ver la imagen, a menos de que tengas una sorpresa y apenas me entere de que te quedaste ciego-los dos se miraron fijamente antes de empezar a pelear
-¡no estoy ciego pero al parecer tu sí!-contestó Regulus elevando mas la voz mientras buscaba algo en su gabardina.
-ahora si explícate porque no te entiendo-Sirius se paró para caminar mas cerca de su hermano
-¿las fotos lo dicen todo eh?-de entre sus ropas el mayor de los Black sacó un periódico, viejo por su color amarillento y al parecer se había mojado por las arrugas que estaban en cada página; se lo tendió a su hermano menor mientras señalaba una foto -¿Qué ves aquí?-
Sirius se acercó mas y miró primero el encabezado *"Muerte de ex-prófugo de Azkaban"*abajo salía una foto de él la cual había estado por todo Londres cuando recién escapó hacia poco mas de tres años, siguió mirando mas abajo y estaba una foto del profesor Dumbledore hablando con los reporteros y a su lado Harry. Serio como si estuviera muerto en vida, con absoluta tristeza reflejada en sus ojos y algunos rasguños. Sirius levantó su vista para fijarse en su hermano:
-cuando tu ahijado "murió"-empezó haciendo énfasis en la última palabra -te sentiste vacío y destrozado-levantó mas el periódico -cuando tú moriste, Harry sintió lo mismo y mucho peor, tú eras su única familia y lo dejaste, al menos tu tenías a James contigo la semana pasada, pero Harry no tenía a nadie y se sentía culpable de tu muerte-
Sirius agachó la cabeza con completa vergüenza, ahora recordaba que era Regulus quien siempre le decía que hacer o le decía cuando metía la pata, los últimos años le había hecho falta, porque "supuestamente" también Regulus había estado muerto. Dejó caer las piedras que tenía en las manos y levantó su cabeza que dejaba ver una mirada decidida.
Se hizo camino de regreso a Hogwarts, dejando a su hermano con una gran sonrisa pues sabía que las cosas se arreglarían.
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El comedor…
El gran salón de la escuela estaba solo, pues la celebración era afuera pero aún así tenía un ocupante. Harry estaba sentado en una de las 4 mesas, y su fiel lechuza frente a él, la cual le picaba la palma de la mano como llamándolo, reclamando su actitud del momento.
-me alegro que no te puedas transformar más-expresó Harry haciendo a su lechuza batir las alas -porque si te conozco bien, ya estarías transformada en un hermoso tigre….mordiéndome la mano-rió solo de imaginar a Hedwig haciendo eso, algo que había cambiado por su bien.
Al dejar los poderes de Merlín, su fiel fénix metamórfico había perdido ese don, pues obtenía esa habilidad al estar cerca del poder de su amo. Ahora solo era una lechuza, como siempre habían creído todos y aunque no le molestaba, era más fácil animar a su amo cambiando de forma.
Sirius estaba en la puerta del comedor, observando la pequeña plática de su ahijado con su fiel mensajera, además de tratar de hacer tiempo para armarse de valor. Cuando caminaba directamente al comedor iba armado de valor, pero al ver a su ahijado sentado ahí, sabiendo que les esperaba una difícil plática, su entereza se fue por donde vino.
Daba un paso hacia adelante y uno atrás, se metía y se salía, quería y no quería acabar con eso. Su ahijado no lo había notado así que podía pasar todo lo que quisiera ahí armándose de coraje, siempre y cuando Harry no lo viera.
-¡Hola Sirius!-saludó fuertemente Regulus pasando por un lado del animago, que lo quería asesinar con la mirada. Obviamente Harry escuchó el "saludo" intencional del Black mayor, y miró que efectivamente su padrino estaba en la puerta.
Suspiró fuertemente y se adentró, repasando sus argumentos a favor y en contra de todo lo que le dijera Harry, sus pies lo llevaron hasta plantarse frente a su ahijado y levantó la cabeza. De nuevo todas las palabras se fueron de su boca al mirarlo a los ojos, algo había en ellos que lo obligaban a hacer las cosas bien.
-lo siento-dijo el animago en un suspiro -siento haber sido tan duro contigo-todo lo estaba diciendo de corazón, algo muy difícil viniendo de él, pero estaba completamente seguro de que lo que decía era verdad.
-no tengo nada que perdonarte-respondió suavemente Harry mirándolo a los ojos, de nuevo el animago sentía una extraña sensación de alivio, paz y tranquilidad al mirar los brillosos ojos verdes de su querido y vivo ahijado.
-gracias-
El profesor Dumbledore buscaba a su desunido grupo que en esos momentos quería ver, después de todo quería varias explicaciones, sobre todo de sus miembros más jóvenes.
Caminaba por los pasillos de su escuela, de su reestructurada escuela la cual creyó nunca ver más en pie. No sabía como ni cuando, pero tenía la certeza de que tres muchachos en especial habían sido los autores de tal milagro y ese, era uno de los temas a tratar. Caminaba pensativo y no se dio cuenta de que Hermione y Ron estaban frente a él, cuando los enfocó rápidamente los tomó de los hombros y empezaron a caminar.
-¿A dónde vamos profesor Dumbledore?-preguntó Hermione algo confusa por la actitud de su director, éste solo les sonrió para aplazar el tema de la discusión. Juntos llegaron al gran comedor donde se sorprendieron de ver a Sirius y a Harry platicando tan tranquilamente, los sobresaltaron pero Albus supo que ahí se encontraba su oportunidad; le pidió al animago que se retirara del comedor y que cerrara las puertas.
Una vez cumplidas las órdenes, el anciano director se sentó frente a los tres muchachos que ya suponían que nada bueno saldría de aquella pequeña reunión.
-¿debo preguntar o ustedes dirán todo?-Albus se veía entretenido por las expresiones de los tres muchachos
-¿exactamente que debemos decir?-preguntó Ron haciéndose el inocente, pero la mirada de Dumbledore lo silenció y lo hizo ruborizarse
-muchachos, creí nunca volver sorprenderme después de todo lo que me enseñaron en 5 años; pero las cosas cambian con el tiempo-miró a Hermione y luego a Ron para detenerse finalmente en Harry -"las personas cambian, en segundos, minutos, horas, días o meses"-citó lo que una vez dijo Harry, cuando estaban al borde de la batalla, el muchacho se sonrojó un poco y esbozó una pequeña sonrisa -tu, Harry, eres un gran ejemplo de ello-le puso una mano en el hombro, antes de seguir.
-así que quiere que le hablemos de ¿Cómo unos muchachos de 16 años pudieron armar un frente de batalla?-dijo Ron como si nada y Hermione rió, diciéndolo así se escuchaba tan complicado y a la vez fácil. El director asintió mirando de nuevo a Harry, el muchacho de ojos verdes suspiró.
-tener de nuestro lado al heredero de Merlín puede ser muy útil-dijo Ron mientras pasaba uno de sus brazos alrededor del cuello de Hermione y otro por el de Harry, juntándose más con una sonrisa
-así que gracias al poder infinito de Harry ¿lograron eso?-mientras Ron asentía y Hermione reía de nuevo, Harry negó
-no soy el heredero de Merlín, el que haya podido llevar a cabo y descifrar su secreto para ese gran poder no significa que las cosas se arreglen con un movimiento de mano-se paró y se acercó a la chimenea
-pero eso parecía-admitió Ron
-nosotros siempre hicimos todo, el poder que llegué a desarrollar fue natural; todo mago tiene el mismo poder, pero no saben como liberarlo- Dumbledore asintió comprensivamente, él había trabajado en una teoría al respecto pero la había descartado por falta de pruebas
-nos organizamos con las escuelas de Durmustrang y Beuxbatons para conseguir ayuda de todas partes del mundo-agregó Hermione
-gran idea-admitió Albus, esos muchachos eran muy inteligentes
-además, después de pasar una vida conociendo distintas criaturas en expediciones al bosque prohibido o por causa de Voldemort, aprendimos a no temerles y pedirles su apoyo-Ron estaba orgulloso de lo que decía, pues se consideraba valiente al recordar todos lo líos que pasaron.
El director miraba a Harry, el muchacho parecía omitir un pedazo y algo importante, que a juzgar por su cara el tampoco entendía.
-alcancé a escuchar algo que dijo Voldemort-llamó la atención Albus -cuando tres pilares de un contrincante fueran destruidos, su alma dejaría de existir en este mundo-entonces Hermione y Ron pensaron en eso, era cierto, y al final de la batalla no había sobrevivido ningún monumento, Voldemort había muerto porque sus pilares no estaban más; y lo mismo había sucedido con Harry, sin embargo el seguía ahí.
-la verdad no sé porque estoy vivo-admitió el ojiverde -pero si estuve muerto-ante esta última revelación, sus dos amigos se estremecieron un poco y el director ya hacía conjeturas, pero fueron interrumpidos por Harry de nuevo -escuché algo entre toda la neblina blanca que me rodeaba…-
Ron estaba asustado y Hermione no entendía, ¿tenían un zombi en frente?
-¿Qué escuchaste Harry?-preguntó Dumbledore mirándolo a los ojos verdes brillantes
-"no es hora"-
Intentando convencerse de que no lo decían porque tenía un pendiente en esta vida, Harry creyó que lo decían porque era joven y no merecía morir después de una vida así, tenía que disfrutarla.
-¿Qué significa?-preguntó Ron algo temeroso al director
-que Harry debía volver…para disfrutar su vida-expresó el anciano con una sonrisa, aunque sus pensamientos lo dudaban, aunque por el momento solo eran "conjeturas"
Terminaron con las explicaciones, sobre todo cómo habían reconstruido Hogwarts, y todo eso fue suficiente para terminar con los límites de creencias del director. Se levantaron para salir y buscar a los padres de los jóvenes, pero Dumbledore les dijo que no era necesario, con un simple movimiento de varita, la puerta del comedor se abrió, dejando caer a toda la orden.
-¡que vergüenza me dan todos!-dijo Sirius falsamente mientras se levantaba, la orden casi lo asesina con la mirada -¿andar espiando tras las puertas?-se cruzó de brazos con gesto desaprobatorio mientras el trío reía.
-creo que me ahorré unas palabras-dijo el director resignado.
Todos se disculparon y entraron a sentarse con sus hijos, platicaron por unos momentos para después salir al jardín. La noche había llegado y los gemelos Weasley tenían una sorpresa. Les encantaba prender fuegos artificiales y creo que más, aquellos que bailaban y cantaban.
Todos sentados en grandes mantas que cubrían el suelo, algunas bandejas con frutas, panes y tarros con cerveza de mantequilla estaban resignados al espectáculo que les ofrecerían las mentes maestras Weasley. Recordaron la última vez que presenciaron algo así, fue justo un día antes de la guerra y vaya susto que les habían dado, solo esperaban no tener más sorpresitas.
Dos paquetes se elevaron el aire y fueron prendidos por chispas de las varitas de Fred y George, de inmediato sonrieron con complicidad; esta vez aparecieron solo dos grandes cabezas pelirrojas que empezaron un relato:
*-esta era la historia de tres muchachos…-*el trío ya se imaginaba lo que venía y miraron a Fred y George quienes les guiñaron un ojo -…*quienes pelearon contra: Perros de tres cabezas, Plantas diabólicas, Magos con dos cabezas, Arañas, Basiliscos, Fantasmas…-*a medida que las cabezas de fuegos artificiales enumeraban las bestias, estas iban apareciendo y pronto se desvanecían para dar paso a la siguiente -…convictos asesinos…-Sirius les lanzó una mirada asesina y los gemelos chocaron manos mientras la primer víctima caía -…hasta el mismísimo Voldemort…-Harry se quería esconder, no de nuevo.
*-pudieron vencer esto y más peleando codo a codo con Zombis en la batalla final-*esta ves "los zombis" miraron a los gemelos que se aguantaban las ganas de reír ante el final que se acercaba
*-¡Ganamos!-*gritaron las cabezas haciendo una reverencia a tres adolescentes quienes se sintieron avergonzados de tal atención, aparecieron unas manos que empezaron a aplaudir estruendosamente y para sorpresa de Harry, Ron y Hermione, los miembros de la orden del fénix también lo hicieron con grandes sonrisas y el profesor Nicholas propuso un nuevo brindis:
-¡por los héroes de guerra!-gritó mientras levantaba su tarro al aire y todos los demás lo imitaban. Los sonrojados jóvenes se miraron entre ellos con unas sonrisas relajadas y dando un gran suspiro pensaban…
Habían acabado, todo por lo que habían luchado durante años había llegado a su fin. No cualquier fin. Era el fin de una era de oscuridad y el principio de una paz duradera. Se permitieron por primera vez desde que entraron a la escuela, reír sinceramente sin nada más que pensar, solo en su futuro, que ahora que lo pensaban, ya estaba cercano.
Museo de Historia del mundo Mágico…
Dos aurores caminaban platicando alegremente mientras vigilaban los pasillos tranquilos y mudos del museo. Absolutamente nada se escuchaba, claro, excepto sus voces. Podrían decir que era uno de los trabajos mas sencillos del mundo, después de todo ¿Quién querría robar un museo? Si este tuviera joyas preciosas si, como en el mundo muggle. Pero este museo de la historia de la magia, era solo eso, un recinto donde se guardaban distintas cosas que marcaron un punto de la historia.
Ropa, libros, pertenencias de grandes magos o cosas que fueron sostenidas en manos de celebridades. Seguían caminando mientras a cada paso observaban la luna y las estrellas en el tranquilo cielo, pero uno de ellos pisó algo que hizo ruido, algo que se había quebrado.
Aluzaron con sus varitas el suelo y vieron un pedazo de vidrio roto en varios pedazos, siguieron el rastro de vidrios hasta que levantaron la mirada a uno de los aparadores que tenía una gran pieza faltante de cristal en el centro.
Alguien había irrumpido en el tranquilo museo bajo sus narices y se preocuparon. Encendieron de inmediato todas las luces para observar mejor la escena del crimen, rogando que no faltara nada. Pero para su suerte no fue así.
Además de la pieza de vidrio faltante, había una pieza histórica perdida. Tantos paseos por el museo como guardias y conocían cada cosa en el salón. Sabían que había en cada aparador. Era específicamente la exposición de Salazar Slythering, antiguo fundador de Hogwarts, había plumas que se decía había usado, unos libros con anotaciones del mago y varias túnicas muy características de él. Eso era precisamente lo que faltaba, una túnica.
-¡por lo menos se hubieran llevado una túnica corriente!-susurró uno de los preocupados aurores -pero se tenían que llevar aquella que usó cuando Hogwarts fue levantada-su otro compañero asintió con pesadez, recordaba perfectamente la prenda.
Una camisa de vestir negra se posaba sobre el maniquí que también se habían llevado. Un chaleco de color verde plata, una gabardina de verde oscuro, unos guantes negros con serpientes bordadas y una gran capa negra con su apellido bordado detrás y una gran serpiente en el centro.
Ese era precisamente el cuarto de los fundadores de Hogwarts y había cosas parecidas en cada aparador, todos tenían varias prendas, pero en especial, esa de gala que usaron solo una vez y en tan importante evento. Sin pensarlo más, salieron pronto por distintos caminos. Uno a llamar a sus superiores para notificar el hecho y el otro a buscar a los autores del delito por si se encontraban cerca y lograba recuperar lo perdido.