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Historia 46467 — capítulo 4
Bellatrix comía placenteramente sola y a oscuras en su habitación. Seguía triste por la desaparición de la única persona a la que pudo haber amado, y todo por culpa de un muchacho.
Clavó el tenedor con fuerza en la carne y empezó a partir con el cuchillo que sostenía en la otra mano un pequeño pedazo, la furia se dejaba sentir en cada corte del cubierto. No podía asimilar que el mago más poderoso de todos los tiempos hubiera sido derrotado por un joven de 16 años; aunque con anterioridad había pasado lo mismo, pero las cosas eran diferentes.
No podía quedarse de brazos cruzados, tenía que traer a su señor de vuelta, arrancarlo de las garras del infierno de ser necesario, pero tenía que esperar. Esperar el momento oportuno para intentar.
Hermione leía silenciosamente un libro al ver que sus dos acompañantes ni siquiera le prestaban atención, pero ¿Cómo lo harían si estaban dormidos?
Con todo el ruido de los rieles del tren de Hogwarts, con todo el movimiento, y con todo el alboroto de los alumnos que pasaban constantemente por el pasillo, ellos dormían plácidamente. De Ron podía esperar eso y más ¿pero de Harry?
Sin duda su amigo empezaba a cambiar drásticamente, ahora podía ver a "Harry James Potter Evans" y no a "Harry Potter" esa parte de él parecía haber desaparecido por completo. Ahora observaba como recargaba su cabeza contra el vidrio, y como Ron se recargaba en el hombro de Harry formando un cuadro cómico.
Después de varios años de intensas luchas y aventuras, en especial de los últimos 4 meses, iban a Hogwarts como todo alumno. Sin preocupaciones o la inquietud de averiguar que les deparaba un nuevo año. En primer lugar, no era un nuevo año, era la continuación del sexto año, la guerra ocupó la mitad del largo periodo y todavía les faltaba una buena parte. Por otro lado, aunque apenas hace un mes ellos tres fueron los "Héroes de guerra" ahora se veían como todos, como tres personas más en el tren.
A duras penas lograron salir vivos de ese infierno y ahora iban de camino a Hogwarts a pasar lo que restaba del año normal y sin problemas. Se preguntaba que harían con tanto tiempo libre, pues la mayoría de las veces se la pasaban quebrándose la cabeza para resolver acertijos y dar fin a un problema de un año.
La puerta del compartimiento se abrió y Ginny entró con una sonrisa la ver a Ron y a Harry dormidos, saludó a Hermione y se sentó a lado de ella:
-veo que estás en extremo entretenida-dijo mientras observaba a Ron fruncir el ceño y recargarse más en Harry
-¿Qué tal tú? ¿Qué te trae por aquí?-preguntó la castaña pues Ginny traía la misma expresión de fastidio que ella
-Fred, George y Neville también se quedaron dormidos en mi compartimiento-expresó mientras bostezaba de aburrimiento, y Hermione se extrañó de tal acontecimiento
-¿pero por qué se están quedando dormidos?-preguntó mientras cerraba el libro y lo ponía a un lado
-si yo me hubiera desvelado hasta las 4 de la mañana, platicando con los merodeadores acerca de sus bromas en el colegio…-hizo una pausa y miró a Hermione -creo que también me hubiera quedado dormida-las dos rieron negando con la cabeza
-lo entiendo de Ron, pero ¿de Harry?-cuestionó Ginny, su comportamiento era otro y la tenía sorprendida
-será un año interesante-contestó Hermione abriendo el libro nuevamente, esperaba ver más de este nuevo Harry y sin duda daría de que hablar.
Llegaron a Hogwarts, pero las sorpresas no acababan. En la entrada de la escuela estaba parado el señor Nicholas Flammel, esperando solamente a Harry, quien venía bostezando junto a Ron.
Lo acorraló en la entrada pero de pronto también llego Albus Dumbledore, invitando a los demás alumnos a pasar. Ambos lo miraban fijamente, en espera de que dijera algo.
-¿si?-preguntó Harry al ver que los dos directores querían algo de él.
-Harry, ¿te piensas graduar en dos escuelas?-cuestionó Nicholas mientras aparecía una sonrisa en su rostro
-¡¿Qué?!-
-verás Harry-comenzó Dumbledore -eres un alumno compartido en estos momentos, Nicholas no te quiere soltar y tampoco yo, así que te queríamos preguntar si elegirás una de las dos escuelas o… ¿Qué?- el muchacho se veía indeciso, no había pensado en ello y ahora lo tomaban desprevenido y medio dormido
-¿Cómo se puede ser estudiante de dos escuelas?-preguntó mientras se encogía de hombros
-bueno, como ya habíamos pensado en este dilema, te proponemos lo siguiente-decía Nicholas con una sonrisa -hemos decidido hacer una combinación de Hogwarts y Harvard este año-
-…y decían que no habría mas sorpresas-pensó Harry
El banquete comenzó y los alumnos comieron enérgicamente entre risas y anécdotas de lo que había pasado en los últimos días. No hubo selección de primer año, pues no era el comienzo de un nuevo año. Pero para sorpresa de todos, los alumnos de Harvard, fueron seleccionados en las distintas casas de Hogwarts.
Según el anuncio de los directores, la mitad del año que restaba utilizarían una táctica diferente para enseñar, si esta funcionaba, podría prevalecer.
A los alumnos de todas las casas y años, se les entregaría una lista de deberes y tareas de deberían hacer en cierto lapso de tiempo, cuando este transcurriera, debían presentar un examen para que los profesores pudieran valorar si habían aprendido o no. Dispondrían de su tiempo, cada uno dividiría su lista de acuerdo al tiempo en el que desearan hacer lo que les tocaba, los maestros y todo el personal de Hogwarts siempre estaría disponible cuando los alumnos tuvieran dudas o necesitaran de su ayuda. Estaban revolucionando la enseñanza actual.
Los jóvenes aceptaron sin protestas pues veían sus horarios menos apretados y más relajados, el aprender a su manera y cumplir con sus deberes a su tiempo, era una magnífica idea.
Neville sostenía la edición de la tarde del Profeta, donde salía una extensa entrevista a Rita Skeeter, ella era la entrevistada en esta ocasión. Se atrevió a publicar un libro llamado "Vida y Mentiras del que no debe ser nombrado" donde según revelaba oscuros secretos que obtuvo de los mortífagos presos en Azkaban y otras fuentes confiables.
Ahora que el mago oscuro andaba en boca de todos por su reciente derrota, el libro se agotaría en unas horas. Una extensa biografía donde contaba cosas que nadie sabía -o eso decía- llamaba la atención de todo el público. Traducido a todos los idiomas posibles, el libro subió a la lista de los mejores vendidos en el mundo de la magia superando a "*mi yo mágico"*de Gilderoy Lockhart.
Neville mejor optó por cerrar el diario, sabía que solo una persona en el mundo entero llegó a conocer a Voldemort tal y como era, pero también sabía que su amigo no publicaría algo así ni aunque le rogaran "no haría leña del árbol caído".
Por el centro de la mesa, una lechuza voló bajo hasta posicionarse frente a Harry. El ojiverde desató la carta de la pata del animal y esta de inmediato partió sin darle oportunidad al Gryffindor de leer el contenido.
-ya se estaban tardando-admitió mientras extendía el pergamino
-¿Qué cosa?-preguntó Ron mientras dejaba el tenedor de lado
-el mago más oscuro de todos los tiempos cayó, y ¿nadie ha buscado la historia y entrevistado a los magos participantes en la guerra?-dijo Harry como si fuera algo de otro mundo, pero tenía razón, los reporteros estaban buscando el momento oportuno de informar al mundo de tan importante suceso.
De entre su túnica sacó la capa de invisibilidad de su padre y se la puso para sorpresa de sus compañeros y maestros. Ron posó su mirada en la carta y leyó:
Alabado señor Potter
Dado que estos últimos días nuestras fuentes no han podido dar con usted para entrevistarlo y enseñarle al mundo su versión del final, en unos momentos llegaremos para satisfacer las preguntas de todo el mundo mágico.
Será un honor estar ante su presencia…
Alianza de Medios de Comunicación y Asociados
En cuanto el pelirrojo terminó de leer la carta, palideció, esperaba a una multitud de cámaras y siendo el mejor amigo del salvador del mundo mágico, algunas preguntas le tocarían. Hermione también había leído y estaba asombrada, giró su vista hacia la puerta esperando ver un tumulto de personas con cámaras y libretas, peleando ferozmente en busca de la nota del día de mañana.
-¿ya ven mi problema?-preguntó Harry desde algún lado bajo su capa y sus dos amigos asintieron y se metieron debajo de la mesa. Todos los miraban con sonrisas divertidas, pero no sabían lo que pasaba.
Desde la mesa de los maestros, Dumbledore había sido advertido por su amigo presidente del Profeta sobre este plan de los reporteros para emboscar a Harry, así que no les extrañaba que eso fuera lo que hiciera al joven esconderse. Dos segundos después, las puertas del comedor se abrieron rápidamente, y así como los reporteros empezaron a entrar como el agua de un río, los flashes de las cámaras cegaron a los pobres alumnos.
Llegaron hasta quedar parados frente al director y la mesa de maestros, a los cuales también les tomaron unas cuantas fotos. Pero uno de los periodistas se atrevió a hablar:
-Director Dumbledore, ¿podría decirnos donde se encuentra el joven Potter?-el anciano rió por un momento ante las miradas de todos los presentes
-el no se encuentra por el momento-sonrió aún más -me temo que cuando se enteró que ustedes venían, lo intimidaron un poco-Harry debajo de la mesa de Gryffindor y todavía escondido bajo la capa de invisibilidad escuchaba atento cada palabra.
-pero… el mundo merece ser informado de lo que pasó, queremos que lean, exactamente lo que el señor Harry James Potter nos cuente, la pura verdad-expresó otra mujer mientras su pluma anotaba todo
-y el mundo será informado-asintió Dumbledore -pero me temo que la exclusiva de esa historia, ya fue asignada a alguien por el mismo señor Potter-los reporteros se vieron entre si algo decepcionados. Bajaron sus plumas y sus cámaras, para marcharse de donde vinieron
-gracias por la información-susurró un hombre con la cabeza gacha mientras invitaba a sus compañeros a irse. Las puertas del comedor se cerraron, de inmediato Hermione y Ron emergieron de la mesa de los Gryffindors quienes reían alegremente. Harry se quitó la capa de invisibilidad y suspiraba, estuvo muy cerca de ser descubierto, por suerte tenía planeado todo desde un comienzo.
Se disponía a sentarse junto a Ron mientras todos volvían su mirada a la comida, pero desde la entrada al gran salón, una persona gritó:
-¡ahí está!- y la oleada de personas llegó de nuevo mientras desde la distancia gritaban preguntas como:
¿Piensa postularse para ministro de Londres?
¿Se le dedicará un día?
¿Se casará pronto?
Mientras la mayoría de los alumnos reía ante las extrañas preguntas, Harry se metió de nuevo debajo de la mesa jalando consigo a Hermione y Ron, empezando a gatear por el suelo buscando una salida. Los alumnos de Hogwarts, en un intento de ayudar al muchacho que no quería dar entrevistas o comentarios, aparecer en los diarios como el soltero más codiciado del mundo; se levantaron de sus asientos y empezaron a andar rápidamente hacia todos lados.
Los reporteros de veían confundidos, buscaban a un muchacho de túnica escarlata, pero entre tanto movimiento ni siquiera diferenciaban que alumno era de que casa. Buscaban y buscaban pues no se darían por vencidos hasta salir de ahí con sus libretas llenas de chismes e intimidades del joven mago, pero los mareaba tanto movimiento.
El trío se arrastraba todavía por debajo de la mesa, era el único lugar seguro pues con tanto movimiento los podrían pisar. Lograron llegar hasta el extremo de la mesa que daba con la puerta de salida, solo restaba encontrar el momento perfecto para salir sin ser vistos y correr sin parar hasta la sala común.
Se levantaron y empezaron a caminar lentamente a la puerta para no ser detectados, pero Ron se resbaló con una pierna de pollo que por una extraña razón estaba en el suelo y se agarró de la persona más cercana, que para desgracia del trío era un periodista.
-¡Por acá!-le gritó a sus compañeros y entonces si empezó la verdadera carrera.
Salieron disparados del comedor como indefensas ovejitas y los reporteros corrieron como los lobos.
-¡Gracias Ron!-expresó Harry con un ligero toque de enojo en su voz y el pelirrojo sonrió nerviosamente
Corrían por los pasillos a toda velocidad pero estos estaban algo resbalosos, y si no eran cuidadosos podrían caer. Hermione rió mentalmente, al parecer Harry le tenía más miedo a la prensa que el que le tuvo a Voldemort. Corrían como su fuera por sus vidas, pero los medios eran insistentes y solo los separaban unos metros.
Dieron vuelta a la derecha una vez más pero para desgracia de los tres, la mayoría de los reporteros asistieron a Hogwarts en su niñez y conocían el castillo perfectamente. Pronto se les vieron varias salidas cerradas, pues se habían dividido en grupos y los querían acorralar. -En serio parecía caza-
Quisieron doblar a la derecha pero de ese lado venían más así que se arrepintieron, quisieron doblar a la izquierda y lo mismo. De frente tampoco era opción así que se quedaron parados unos segundos:
-un placer haberte conocido Harry-expresó Ron mientras cerraba los ojos
-muchachos…-empezó Harry -corran cuando yo diga-los otros dos se miraron el uno al otro ¿correr? Los reporteros cada vez estaban mas cerca y ellos se juntaban más. Harry ondeó su varita pero no hubo cambio aparente en la superficie del suelo que era a donde apuntaba.
A solo unos metros de ser emboscados por los cuatro lados, los reporteros resbalaron con algo pegajoso en el suelo y cayeron estrepitosamente entre gritos y agarrándose uno de otro. Los chicos al ver que todos estaban el suelo, siguieron la suave orden de Harry:
-corran-
Se perdieron de vista de los aturdidos reporteros que solo veían snitchs sobre sus cabezas, hechos un nudo y sobándose las partes que recibieron el castigo.
Dimensión oscura…
Así habían identificado los ex-mortífagos a la oscura zona donde se encontraba el escondite de su líder. No había luz mas que la que las velas proporcionaban. Era en sí un lugar oscuro, apropiado para un mago de esa magnitud.
Se encontraba encerrado en un gran salón desde hacia algunos días, con extraños ingredientes que pedía la mayoría del tiempo. Desde que le habían llevado el atuendo de Salazar Slythering no había salido más que a dar más ordenes a sus ayudantes, pues el nombre de mortífagos solo era de los servidores de Voldemort y ahora lo ayudaban a él. Prefería llamarlos "Crows".
Por fuera, los magos oscuros no tenían nada que hacer más que reponerse de la última lucha, física y mentalmente pues habían estado demasiado seguros de que ganarían y que el mundo sería suyo. Solo falsas promesas.
Dentro. Gellert Grindelwald no estaba dispuesto a salir a menos de que terminara de una vez por todas, esa fórmula en la que trabajaba desde joven, antes de conocer a Dumbledore. La Nigromancia. El arte de dar vida a los muertos.
Se las arregló para volver a la dimensión que él había creado para sus necesidades, el arte de la Nigromancia necesitaba en si la oscuridad, porque de la oscuridad se traería el alma de la persona. Sus estudios en Durmunstrang avanzaron mucho en aquellos tiempos, pues tenía la facilidad de los ingredientes, sin embargo dio mucho de que hablar y pronto no fueron aceptados. Sus privilegios y beca fueron retirados cuando el director se entero de sus experimentos con animales, que iban en pleno ascenso.
Según Gellert. La Nigromancia era un arte incomprendida. Que por mostrar grandes poderes cuando pudiera ser dominada, traería caos al mundo entero, y todos, magos y muggles se inclinarían ante el gran descubridor. Como lo habían hecho con el gran alquimista Nicholas Flammel.
-plumas de fénix negro-
-lágrimas de Augurey-
-dientes de Bañes-
Y otra infinidad de ingredientes raros, así como todo tipo de conjuros inventados por el hechicero se revolvían en un gran caldero.
Con el pensamiento de que todo estaba listo, abrió de par en par las dos grandes puertas negras de su recinto. Había velas negras por todos lados con llama apacible. Unos cráneos adornaban toda la habitación, así como cortinas negras y raros objetos de la invención del mago. Cabezas disecadas, retratos extraños y una pantera era lo que más llamaba la atención de la sala.
Los sirvientes se levantaron de sus lugares cuando el mago saltó a la vista, y con una mirada les indicaba que se adentraran al salón. Lucius, Peter, Barty Jr., Bellatrix eran los únicos que quedaban del antiguo grupo, los demás estaban presos o muertos, así que era una suerte estar ahí.
Con paso firme pero con la mirada clavada en el enorme caldero burbujeante que estaba en el centro de la habitación, los mortífagos se posicionaron alrededor, según las instrucciones del hechicero.
Gellert vestía de blanco, con un fénix negro bordado en su espalda. Él siempre se identificó con ese animal, pues siempre juró resurgir de sus derrotas con más fuerza. Le atraía el poder que representaba el fuego, las distintas formas que podía tomar y lo incomprendido que podía ser. Grindelwald era como este elemento, incomprendido, nunca se sabía como reaccionaría, peligroso en ocasiones o de mucha ayuda en otras. Su forma cambiante, y su vida errante era uno de los factores que más le gustaban de si mismo.
En un tiempo compartió esa forma de ser, con un joven que tenía las mismas ambiciones que él. Alguien que al igual que Gellert, quería inmortalizar su nombre en la historias, con los adjetivos de extraordinario, increíble y maravilloso. Albus Dumbledore y Gellert Grindelwald querían lograr algo que muchos ni siquiera imaginaban, soñaban con hacer posible lo imposible y alcanzar lo inalcanzable. Pero los distintos eventos de la vida habían cambiado a Albus y no era el mismo. Tomaron caminos separados y no se volvieron a ver hasta que tuvieron una discusión donde la hermana del ahora director de Hogwarts había muerto; después de eso solo bastó esperar para el duelo final, donde Gellert había sido derrotado por su mejor amigo y hermano del alma.
Salió Nurmengard con un solo motivo. El demostrarle a su viejo compañero que él si había seguido firme ante el juramento que se habían hecho el uno al otro. Conquistar el mundo con sus ideales. Aunque en un principio esos ideales eran muy buenos y prometían una vida mejor, pero con el paso de los años encerrados en Nurmengard, se deformaron.
Volvía ahora, como el fénix, renaciendo de su pasado, por un futuro mejor. Y que mejor futuro que demostrar al mundo que había dominado la Nigromancia.
Caminó hasta el frente del caldero y empezó a pronunciar un hechizo en una lengua perdida. Una que había descifrado en la prisión y que había anotado en varios libros. El líquido que estaba dentro empezó a espesarse más y más hasta ponerse duro y grisáceo, dándole la apariencia de una gran piedra. Todos los presentes se miraron entre sí preguntándose si era todo, pero la mirada de Gellert todavía estaba fija en el caldero.
Una grieta atravesó la roca y se empezó a romper en pedacitos los cuales eran jalados hacia adentro, una luz verdosa salió por cada grieta y agujero, y pronto solo era un tipo de hoyo negro en lugar del contenido gelatinoso que antes estaba en el caldero. Una mano de puro hueso salió del místico portal, pero luego le fue apareciendo el tejido, los músculos y la piel. Ya formada la mano, en esta apareció un guante negro con una serpiente verde bordada.
Empezó a emerger un esqueleto, que como la mano se fue formando poco a poco, y finalmente apareció un hombre. Alto, delgado, de cabello castaño claro casi rubio, tez blanco y ojos cafés.
Los mortífagos se inclinaron al reconocer a la persona, su foto había estado en los libros de historia o por lo menos dibujos parecidos. Salazar Slythering estaba frente a ellos.
Harry se removió en la cama, molesto. Se giró a la izquierda y la extensión del colchón se le acabó y terminó en el suelo. Rápidamente varias luces de varitas se encendieron, aluzándolo en el suelo, medio dormido y tratando de despertarse bien.
Ron bajó de su cama tratando de ayudar a su amigo que estaba enredado con su sábana y se levantó tambaleante, además de sobarse detrás de la cabeza.
-¿Qué pasó?-preguntó Ron preocupado mientras Harry se sentaba al borde de la cama
-solo una pesadilla-contestó Harry mientras se agachaba por su sábana pero la cara de Ron palideció y sus ojos se agrandaron
-¿quieres que llame a alguien?-dijo el pelirrojo mientras se levantaba asustado, pero Harry rodó los ojos mientras negaba con la cabeza
-¡solo fue una pesadilla!-exclamó -tengo pesadillas como una persona normal-Ron asintió un poco avergonzado, pero era la costumbre.
El pelirrojo volvió a dormir de inmediato como todos sus compañeros de casa, pero Harry bajó a la sala común y se sentó frente a la chimenea. Se quedo observando las llamas por un momento mientras las imágenes de su sueño pasaban por su cabeza. Recordaba haber visto un gran caldero y una mano huesuda que luego tomó forma, pero después del ritual de renacimiento de Voldemort, podía pasarlo como algo normal. Necesita olvidar en especial esos detalles pues le darían mas pesadillas del pasado. Se quedó dormido sin querer en la sala común.
A la mañana siguiente estaba despierto desde temprano, ya tenía su uniforme puesto y se dirigía a clase de adivinación, la cual sería una materia obligatoria hasta el fin de curso.
Llegó y no había nadie, así que dejó su mochila en su lugar y pensaba salir unos momentos antes de que llegaran los demás alumnos. Cuando estaba en la puerta, la profesora Trelawney lo obstruyó la salida y se le acercó, con la mirada perdida. Con voz de ultratumba empezó a decir algo:
…sobreviviente de la batalla, eres el centro del equilibrio y la línea divisoria; ellos regresarán más fuertes que nunca, una guerra titánica, desunión, muchos caminos distintos y uno solo que tomar. Como el fénix que renace de las cenizas, de los errores debes aprender. Equilibra la balanza, fueron 7, serán 7 y acabarán 7. Tres objetos y sangre de por medio, el destino del mundo de nuevo al azar…
La profesora salió del transe y miró a su alumno
-Buenos días Harry-saludó como si nada hubiera pasado.
Harry se fue a sentar y sacó una hoja de pergamino, de inmediato anotó todo lo que escuchó. No podía creer que hubiera escuchado una profecía de nuevo, la profesora en su vida ya acumulaba 3, dos las pudo escuchar él, incluyendo esta última. Para su desgracia, todas habían sido ciertas.
Los demás empezaron a llegar y Harry guardó la hoja rápidamente antes de que Hermione y Ron lo notaran. Ella llegó saludando alegremente:
-me enteré de que tuviste un sueño movido-expresó con una pequeña risa, Harry entonces miró a Ron y el pelirrojo se volteó a otro lado
La clase empezó y se habló sobre los eclipses y el poder que traen para los magos. Aunque Harry prestaba atención, no estaba del todo metido en el tema, por su mente cruzaban las palabras de su profesora. Se esforzó en creer que posiblemente la profecía era para otra persona, no porque él la hubiera escuchado era para él.
Además, acabó con Voldemort. ¿Qué más le podían pedir?
Bellatrix le tendió un libro a su señor, titulado "Vida y mentiras del que no debe ser nombrado". Una fuente muy interesante para el mago. Podría ser alguien más que se le uniera. Su técnica de Nigromancia había funcionado, podría dar vida a quien quisiera, así que empezó a examinar a su próximo participante.
No era algo seguro porque era selectivo con las personas que formarían su alianza, pero tenía a varios magos en mente.