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Historia 46666 — capítulo 1
Me encontraba sentada en mi habitación junto a la ventana cuando lo vi por primera vez.
Era alto, mucho mas alto que yo, tenia una hermosa piel blanca traslucida y pelo color cobrizo, se parecía a esos tipos que acostumbras a ver en revistas de modas o de belleza, y que admiras por un rato, desde la punta del pelo hasta las zapatillas que lleva, sin pasar por alto ni un detalle, pasándote una película interna y creyendo inocentemente que algún día ese chico con sonrisa perfecta y cuerpo formidable plasmado en las paginas de aquella revista, saldrá de ahí y como cual cuento de hadas te lo encontraras un díaen el super o en el mall o tal vez en una tienda cualquiera y tendrás al amor de tu vida frente a tus ojos y luego vivirán un apasionante romance…por supuesto te das cuenta de que todo eso no pasa en la vida real, de que si vas al super, solo entras, caminas con desgano, compras lo que tenias que comprar, pagas ,y te vas, lo mismo en el mall o en cualquiera otra tienda.
Bueno, esteera de esos, con labios perfectos, nariz perfecta, ojos perfectos… en fin, el chico era perfecto.
Caminaba al ritmo de los árboles, al ritmo de la brisa, no…corrección la brisa y los árboles estaban a su ritmo, desentonaba ahí en esas simples calles y casas, la vereda se veía aun mas sucia y opaca, él hubiera necesitada una pasarela o quien sabe una alfombra roja talvez para no desentonar tanto.
Llevaba ahí dos días y lo único mas interesante que había visto era a una anciana votar la basura y dos niños que jugaban a las escondidas, por supuesto mi precaria lista se agrando y lo puso a él en la cabeza apenas lo vi.
Me había mudado con mi madre después de muchas protestas internas mías, no deseaba por nada en el mundo dejar a mis abuelos, ni dejar mi ciudad natal; Phoenix, era maravilloso, tibio, casi siempre con un sol radiante y cielo despejado, muy a lo lejos llovía, ni pensar de nevar, eso era casi imposible allí. Todo lo contrario ocurría aquí en Forks, la lluvia y la humedad eran cosas diarias.
En los dos días que llevaba aquí en Forks no había visto ni por asomo un rayo de sol, todos lo que vislumbraba era oscuridad, y mucho, pero mucho verde, todo estaba rodeado de árboles y maleza, maleza que aumentaba mi imposible alergia que me acompañaba desde quetenia 3 años de edad y aun persistía a mis 17, y me hacia aun mas poco llevadera mi estadía en este pequeño pueblecito, claro estaba que los estornudos no eran la mejor compañía.
Mi resistencia a mudarme con mi madre recaía principalmente en que literalmente no la conocía.
Desde muy pequeña había vivido y dependido de mis abuelos, al principio en los primeros años de mi vida, había vivido también con mi madre, si es que así se le podía haber llamado pero al cumplir los 4 años de edad, enloqueció de amor por un baterista que conoció en una de sus noches de juerga, totalmente deslumbrada por él, y aburrida de la vida que se veía obligada a vivir, les dejo un poco de dinero a mis abuelos para mi cuidado, tomo sus cosas y partió a recorrer el mundo con su nueva conquista.
Evidentemente no habían llegado muy lejos, y de recorrer el mundo solo quedaron las ganas.
La banda de aquel tipo fracasó y se vieron obligados a quedarse en este pequeño pueblo con cielo siempre encapotado. Mi madre tuvo varias veces ansias de regresar a Phoenix al amparo de mis abuelos, por supuesto ellos no se lo permitieron, ni tampoco le permitieron que me llevara consigo a ningún lado.
De haber dependido de mi, jamás hubiese venido aquí a vivir con una extraña, pero las situaciones me obligaron a hacerlo. Ya teniendo 17 años las cosas se ven diferente y no importa tanto hacer sacrificios, o al menos el sufrimiento se puede reprimir.Mis abuelos fueron los mejores padres que jamás nadie puede imaginar, me cuidaron como nadie, además de educarme de la mejor forma posible, pero con el paso del tiempo las cosas van cambiando… mis abuelos ya no eran los de antes, los notaba cansados, somnolientos y tristes. Al principio no sabia el porque, pero luego me fui dando cuenta que era por mi.
Estaban tristes porque ya no eran los de antes, porque ya no me podían cuidar como deseaban, los años habían pasado por sus cuerpos y lavejez había tocado sus puertas. Me sentía un estorbo, algo que les impedía ser felices y disfrutar su tan anhelada y merecida vejez, mientras estuviera ahí no permitiría que fueran felices, y ellos se lo merecían todo, hubiese dado cualquier cosa por no ver mas la preocupación en sus ojos.
Pensé en alguna solución y todo me llevaba a lo mismo… tenia que irme, dejarlos vivir su vida, ellos ya habían sacrificado mucho por mí.
Tenía 3 opciones; laprimera era la menos probable, ya que incluía a mi padre, al cual jamás había conocido ni siquiera en fotografías, ¿como lo localizaría? Buscaría en una guía… no definitivamente mala idea, ¿Cuántos Swan podían existir?.
La segunda era irme yo sola a vivir quien sabe de que y a comer quien sabe que. Tal vez buscaría un empleo y estudiaría por las noches, arrendaría una pieza, pequeña claro, y comería lo que pudiera. Después de analizarla mucho me di cuenta de que era absurdo, yo no podría encontrar un empleo a los 17 años suficiente para pagar mi alimentación y vivienda, pasando por alto, que era una completa inútil, y no sabia nada de empleos.
Y la ultima y la que menos me agradaba pero la mas concreta, era irme a vivir con mi madre, con una mujer desconocida que me había abandonado a los 4 años.
Estuve mucho tiempo analizando mis escasas posibilidades llegando a la conclusión que solo me quedaba irme con mi madre a vivir a su pequeña casa en Forks.
Estaba tan convencida de mi propia mentira, que cuando reuní suficiente valor para enfrentar a mis abuelos, las palabras me salieron casi fluidas. Les explique que necesitaba pasar un tiempo con mi madre, que sentía mucha curiosidad por ella, que deseaba muy encarecidamente vivir un momento madre&hija y que deseaba pasar un temporada con ella, solo para probar como me iba.
Al principio se negaron a creer, pero como pude los convencí de que todo era cierto, de que estaría bien, y que a la mas minima incomodidad mía volvería de inmediato.
Me dejaron partir, ellos confiaban tanto en mi que si dudaron en algún momento lo dejaron pasar.
Salí de Phoenix en avión asegurándome de sonreír cuando les hacia señas a mis abuelos por la ventana de mi asiento, cuándo estuve segura de estar fuera de la vista de ellos, todo rastro de alegría desapareció de mi rostro.
Al llegar a Port Ángeles tome un autobús que me llevaría hasta el terminal de buses de Forks en donde me estaría esperando Renèe, mi madre.
El viaje en su pequeño auto fue lo mas incomodo que había vivido en mi vida.
Renèe estaba muy cambiada a como la recordaba, como en mis abuelos a ella también se le notaba el paso del tiempo y de la imagen que yo guardaba de ella en mi cabeza ya no quedaba nada. De su pelo largo tan bien cuidado solo quedaban los vestigios, pues ahora llevaba una melena hasta la barbilla, su piel blanca y estirada estaba surcada por unas nacientes arrugas y era mas pequeña a como yo la vislumbraba en mi mente, pero lo único que se le conservaba intacto eran sus ojos, ojos muy parecidos a los míos, grandes, negros y con un brillo especial que comunicaban muchos de nuestros pensamientos.
Lo extraño de la situación ahora me hacia reír, pero en su momentofue muy embarazoso. Renèe se empeñaba en hacerme sentir bien, en preguntar de mi vida, notaba que pensaba en remendar sus errores antiguos, me hacia halagos y en varias de sus palabras notaba que trataba de disculparse. Me contó que ahora ya no vivía con Jack, que era el tipo con el cual ella había "emigrado" de Phoenix hacia Forks,había muerto en un accidente automovilístico hace ya 2 años y ella por tanto vivía sola en su pequeña casa junto a Bonny su gorda gata.
Cuando por fin llegamos a la casa de Renèe, baje del auto notando las miradas curiosas de algunos vecinos. De seguro era raro ver una chica ahí, Renèe nunca mas había vuelto a tener unhijo.
La casa era pequeña, de color crema, bonita y bien cuidada, tenía césped y algunas flores. Se notaba que era un buen vecindario, alrededor habían varias casas preciosas, unas mas grandes que otras, pero todas de igual forma muy lindas.
Renèe me mostró mi habitación una vez que entramos, la había decorado muy bien, era color lila claro, habían varios muebles, un equipo de música y en el centro de la pieza estaba mi cama sobre la cual momentáneamente deje mis cosas para luego ordenarlas. Seguramente Renèe se había esforzado muchísimo en todo eso y se notaba, la culpa la perseguía de seguro.
Enmiestadía aquí me había dedicado a ordenar mi ropa y dejar mis cosas en armonía sobre los muebles. Como ya dije antes aquí en Fork no ocurren muchas cosas interesantes por lo que mirar por mi ventana solo incluía ver lluvia o nubes hasta que lo vi a él.
Me encontraba aburrida sin nada más que ordenar en mi habitación, pues mis grandes quehaceres se vieron reducidos a nada. Tampoco me agradaba la idea de bajar, y ser victima de los halagos de mi madre, y su constante sentimiento de culpa, que me hacia sentir de sobremanera incomoda. Por lo que sin nada mas que hacer me senté en un banco junto a la ventana a ver como los árboles se movían por la fría brisa, gran panorama… me estaba disponiendo a ponerme de pie y talvez colocar un CD de música cuando algo llamo mi atención. Como a diez pies de distancia de mi casa logre ver a un chico, no uno común, por lo menos no de los que acostumbras a veren una sala de clases o en un supermercado. Era guapísimo, llevaba guantes y bufanda para protegerse del frío, y caminaba hacia…mi casa? , no, claro que no, tomo la vereda que llevaba a mi casa, pero luego siguió caminando hasta detenerse 2 casas más allá. La casa en la cual se detuvo era la más grande del vecindario, mucho más grande que la de Renèe, era de color blanco, con grandes ventanas y un hermoso jardín. El chico se saco un guante y con una enorme elegancia busco en sus bolsillos algo, al encontrarlo lo alzo y se dirigió hacia la puerta. Me di cuenta que eran las llaves, tomo una y la introdujo en la cerradura, la cual se abrió de inmediato, luego guardo nuevamente el manojo en su bolsillo y con su increíble paso, entro por la puerta entreabierta.
De inmediato caí en la cuenta de que aquel chico perfecto era mi vecino, y vivía a solo 2 casas de la mía.
Quien se lo iba a imaginar no?, los actores de cine si vivían en vecindarios comunes.
Aquel rubio debía ser como todos esos chicos guapos que se creían los reyes del mundo y hacían suspirar a las chicas con solo caminar o mover una mano. Tendría unos 18 o 19, sino mas, talvez estaría en la universidad, tendría una novia igual de guapa que el.
Mire largamente por las ventanas de su casa, para ver si lograba vislumbrar algo, por las cortinas no se veía absolutamente nada, aunque eran de un blanco casi traslucidas, eran impenetrables.Busque las ventanas del segundo piso, pero de igual forma estaban resguardadas por las mismas cortinas.
Me encontré sentada en un banco, en mi habitación mirando o más bien dicho tratando de espiar a un chico, al cual ni siquiera conocía, eso era totalmente ridículo. Me puse de pie inmediatamente, pondría en marcha mi idea anterior de colocar un CD de música, y así mi cabeza se despejaría un poco y talvez se me quitaría el tedio.
En ese momento comenzó a sonar una música muy lejana, que luego se hizo mas estridente, erauna banda conocida, perono logre reconocerla. Busque de donde provenía, deje el CD en la mesa y me asome por la venta. La fuerte música provenía de la casa de aquel guapo chico, o al menos eso parecía. La música se hizo mas estridente y nose si fue mi imaginación o no, pero comencé a oír tarareos, más fuertes de lo común provenientes de la ventana del segundo piso de aquella linda casa. Solo estaba encendida la luz de esa ventana, las demás permanecían apagadas.
A decir verdad ya no eran tarareos lo que se escuchaba sino mas bien gritos, y gritos nada afinados. Me molestaba la gente así, gente bochinchera, ¿cual era el problema en escuchar música a un volumen moderado? y tararearla claro, pero no de aquella forma. Para mi eso era un signo de mala educación, clara muestra de falta de respeto. ¿Que ocurría con la gente a la cual no le gustaba aquella música, ni tampoco tenia deseos de escuchar tales gritos desafinados a pocos metros?, claro, que esa gente se fuera al infierno no?.
Decidí no hacer caso, tarea muy difícil, pues los gritos se hacían mas fuertes con el pasar de los minutos, o era que yo me enojaba mas a cada minuto?
Me recosté en la cama y me puse un almohadón en la cara, cosa que no sirvió de mucho. Tome mi Mp4 y lo puse a todo volumen, para así ahogar la sonora música.
No seria fácil ni llevadera mi estadía aquí, no con un vecino loco y mal educado, no con una madre con sentimiento de culpabilidad, no con mis queridos abuelos lejos, y por supuesto, no con mi insistente alergia que me estaba volviendo loca… bueno después de todo, alguien me había obligado a venir aquí?, de hecho nadie, solo mi entupido espíritu de buena persona,¿me creía una heroína acaso?, me sentía tan sola y desamparada, pero por lo menos mis abuelos estarían felices, eso lo compensaba todo.En silencio comencé a llorar, unas débiles lágrimas cayeron por mis mejillas, las deje que siguieran su curso, sin limpiarme, después de todo, siempre decían que hacia bien llorar, poco a poco, comencé a cerrar los ojos, tal vez dormir apaciguaría el dolor.