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Historia 46673 — capítulo 19

Remus suspiró al levantarse y mirar a través de la ventana el amanecer. Esa noche de luna llena había sido una de las primeras desde que era un niño que dormía completa, aunque había sido por el hechizo de Faramir para que descansasen luego de la desaparición de su hija, sus tres sobrinos por afecto y los otros seis chicos.

Lo único que lo tranquilizaba un poco era que los dos niños estaban con él, Nymph y sus amigos. "Pero con eso del bloqueo temporal para ir a buscar a los diez chicos mayores del E.D.H. y los recuerdos dispersos que Sirius y yo tenemos de lo ocurrido en nuestro pasado… Tenemos que conseguir la forma de ir por los chicos".

—Tranquilo, mi amor. De alguna forma lograremos ir a buscarlos y traerlos sanos y salvos. —le dijo la metamórfaga abrazándose a él por la cintura, dándole un beso en la mejilla.

—Estoy tan feliz por tenerte a mi lado, apoyándome. —le confesó él, dándole en seguida un dulce beso en la boca.

Se separaron y caminaron abrazados al baño para asearse, completamente seguros que durante el desayuno entre todos podrían planificar algo para ir por los chicos.

—Niños, luego del desayuno los llevaremos al colegio y… —empezó cuando se reunieron todos en el comedor.

—Perdona, papá Remus, pero nuestra conexión con nuestras guardianas es la forma más rápida, efectiva y segura de ir por ellas y los otros. —lo interrumpió Christopher serio.

—Así como el lazo que une a papá Aragorn con Angela y a mamá Arwen con Ginny podría ayudar a tumbar el bloqueo temporal. —continuó Christine también seria.

—Por lo tanto nosotros no vamos a volver al colegio, sino que iremos con ustedes y el profesor Mithrandir a la Casa Flotante. —siguió exponiendo el niño.

—Allí el tiempo no es prolongado ahora porque Angela tiene su estrella con ella, pero podemos aprovechar alguna información de la "Biblioteca Prohibida". —explicó la niña.

—Nos necesitan a nosotros y nuestros amiguitos alados para entrar a la casa. Ya les contamos que ahora mi hermanita y yo podemos entrar a buscar los libros que están ahí, los cuales probablemente nos serán de gran ayuda. —finalizó el gemelito.

—También tendremos que aprender nosotros cuatro a profundidad el manejo del don para Viajar en el Tiempo y buscar una forma en que los niños nos puedan ayudar cuando ellos no lo tienen activo aún. —afirmó Sirius sentándose frente a la niña.

—¡¿Estás loco?! —exclamó Eowyn—. Los niños no… —empezó a oponerse.

—Le preguntaré a Mithrandir si puedo yo activarles ese don considerando que soy parte de las barreras en el especial don de Angela y que Angelica me designó su tutor con ayuda de los antiguos. —la interrumpió Aragorn, sentándose al lado de su hija adoptiva. Le sonrió con cariño mientras le acariciaba la cabeza.

—Pero… los niños… —balbuceó aturdida Meg mirando a los dos pequeños, su esposo y su padrino de bodas.

—Tendremos que decirle a Mithrandir también que cambie los planes de entrenamiento mientras resolvemos esta emergencia, para dedicarnos nosotros cuatro al entrenamiento de ustedes seis en ese don y en la investigación que llevaremos a cabo los diez en la casa de las gemelas. —intervino Faramir sentándose junto a su hijo adoptivo.

—Considero que la profesora McGonagall no debe saber que los niños nos van a ayudar. Podríamos decirle que ellos han enfermado de una fuerte virosis producto de la depresión por el problema con los chicos. —propuso Nymph sentándose junto a su primo, sonriendo al ver a los dos niños asentir.

—Hablaré con el señor Mithrandir para que él decida qué y cómo se les dirá a los señores Galadriel y Elrond sobre la participación de los niños. Por otro lado tenemos que decidir cómo se manejará la desaparición de los diez chicos en cuanto al colegio, pues sospechamos que se puede filtrar información hacia los mortífagos —opinó Arwen sentándose junto a su esposo—. También tenemos que decidir qué se les dirá a Verity y los Weasley.

Remus miró a su padrino de bodas y de su mirada comprendió el motivo de su decisión en apoyar a los niños, a Sirius y a Aragorn. Era preferible que actuasen bajo su tutela y no de forma independiente. Menos ahora que no estaban los otros chicos para cuidarlos y controlarlos. Suspiró y asintió, cambiando su línea de pensamiento para generar un plan de acción que los incluyese a ellos.

—Minerva, Bill, Charlie y Kingsley sabrán la verdad de lo ocurrido y lo que estaremos haciendo, incluyendo que los niños nos ayudarán, pero para el resto del colegio y los demás miembros de la O.D.F. ellos dos estarán aquí en cama, enfermos —comenzó a exponer mientras se sentaba junto a su esposa, que de inmediato le tomó la mano derecha sonriente—. Estoy de acuerdo en que el profesor Mithrandir sea quien decida lo que se les dirá a los profesores Galadriel y Elrond.

»En cuanto a la ausencia de los diez chicos para los otros miembros de la O.D.F., el colegio y cualquier otra persona que llegue a enterarse que no están asistiendo a clase, el motivo será que nos han convencido de recibir un entrenamiento especial que les daremos personalmente, lo cual justificará nuestras ausencias también. Charlie y Bill nos ayudarán en cuanto a Sortilegios Weasley.

—A los chicos del G.E.J.M.A. les diremos también la verdad, para que nos ayuden a investigar en la biblioteca del colegio y también a encubrir con los otros chicos lo que ocurre. —opinó Meg sentándose junto a su esposo, sonriendo cuando lo vio girarse a mirarla con una chispa alegre en sus ojos grises.

—Habrá que pedirle a Minerva que coordine con los chicos del E.D. el que continúe funcionando el grupo y que invente algo convincente para que Luna y Neville desapareciesen sin dejarlos organizados. —aportó Eowyn dándose por vencida, sentándose junto a su esposo, correspondiendo al beso lleno de amor que él le dio.

—Esta vez creo que deberíamos incluir en el secreto a Molly, Arthur, Percy, Penélope, Fleur, Alice y Clarisse —opinó pensativo Aragorn, explicándose al ver que todos lo miraban con sorpresa—. Los Weasley son muy unidos, leales y fuertes, han superado muchas situaciones difíciles antes y cuatro de sus chicos están ahora atrapados en el pasado. Ellos tienen tanto derecho como Arwen, Sirius y Remus a saber lo que está pasando. Los Longbottom no están en condiciones de enterarse y Derek Lovegood no es alguien que pueda ayudar si le decimos la verdad, como no podrían tampoco los papás de Hermione si estuviesen vivos. Kingsley necesitará el apoyo de su esposa con todo esto.

—Estoy de acuerdo —afirmó Arwen—. Yo hablaré con Molly y Arthur.

—Y yo lo haré con los otros Weasley. —apoyó Eowyn.

—Yo acompañaré a los niños a la casa de las gemelas para averiguar qué protecciones subsisten al no estar Angela y cómo nos pueden ayudar los pequeños fénix a evadirlas. —afirmó Faramir.

—Yo hablaré con Mithrandir y organizaré con los señores lo que haga falta con ellos para los entrenamientos Dunedains. —dijo Aragorn.

—Meg hablará con los del G.E.J.M.A. y Nymph coordinará nuestra ausencia permanente de nuestros trabajos formales sin despertar sospechas. Yo hablaré primero con todos los miembros de la O.D.F. y luego aparte con Clarisse, Kingsley y Minerva. —afirmó Remus pensativo.

—¿Qué te preocupa? —preguntó Aragorn.

—¿Qué haremos con los tres ex mortífagos mientras tanto? —le planteó Remus.

—Draco Malfoy está en el colegio. Ernie puede hacerse cargo de él con ayuda de Isolda y Daphne. —opinó Christopher con seguridad.

—Narcissa Malfoy hasta ahora no le ha dado problemas a la señora Molly Weasley y no creo que cambie algo, puesto que su hijito sigue en el colegio bajo la tutela de la profesora McGonagall según el dictamen del Wizengamot. —intervino Meg.

—El problema es Severus Snape. —dijo Eowyn con desprecio.

—Ese viejo murciélago no es problema —denegó Christine, sonriendo al ver que a excepción de sus padres adoptivos todos la miraban entrecerrando los ojos—. Está enfermo y sin embargo hace su mejor esfuerzo por colaborar con las bases para las pociones e intentar pasar desapercibido, algo que yo no le he consentido mucho.

Aragorn no pudo evitar sonreír ante la picardía de la pequeña. La forma en que la pequeña traviesa había manejado la situación con el asesino lo había exasperado inicialmente, pero luego le satisfizo mucho por la evidente incomodidad de su "huésped".

—Hablaré con Mithrandir para que se ocupe de él mientras Christine, Arwen y yo no podamos hacerlo, como hizo en diciembre.

—De acuerdo. —aceptó Remus mirando con curiosidad a la niña y la pareja, levantando las cejas interrogante al ver las expresiones divertidas de los tres. Al parecer Severus Snape estaba viviendo algo "especial" bajo el "cuidado" de los tres.

—Sospecho que ese asesino va a respirar aliviado por unos días con el cambio. —comentó Sirius que también había deducido que Severus Snape, su rival de colegio y quien posó sus ojos en su primera esposa como blanco de amor y odio, estaba pagando muy caro sus errores en Edimburgo.

—No estoy tan segura de ello, Chris le ha explicado al señor Mithrandir las "necesidades especiales" de nuestro huésped y él le prodiga el mismo tipo de cuidados que nosotros le damos. —afirmó Arwen, confirmándoles con su expresión lo que habían pensado. La dulce tortura de su hija adoptiva al hombre había sido apoyada por su esposo y ella en cuanto lograron comprender lo que hacía la niña.

—En cuanto todos estemos listos nos avisamos con los fénix para que los niños nos trasladen desde el campo Dunedain a la casa de las gemelas. —decidió Remus, dando por finalizada la improvisada reunión el asentimiento de todos.

Terminaron de comer rápidamente y todos viajaron a sus distintos destinos para empezar con el plan que habían formulado.

El viernes a primera hora de la mañana estaban los tres señores, los niños y los miembros de la O.D.F. a quienes Angelica había involucrado en el proceso reunidos en el campo Dunedain, para una explicación teórica exhaustiva del don de Viajar en el Tiempo y el bloqueo temporal que les impedía llegar a los chicos, además de compartir la información que habían reunido con ayuda del G.E.J.M.A., Clarisse y los Weasley no presentes. Otro punto de la reunión era el que los ataques de los mortífagos desde que los chicos desapareciesen parecían ser sólo de distracción.

—Nuestro nuevo informante anónimo dice que Voldemort no se ha reunido nuevamente con sus hombres desde el domingo, sino que transmite sus órdenes a través de Bellatrix Lestrange. También que está consumiendo una cantidad de poción para el dolor de cabeza desde ese día que sugiere una severa migraña. —informó Remus.

—Aunque no debemos confiarnos mientras no sepamos quién es el informante anónimo, es lógica la información si pensamos en la extraña conexión que une a Harry con Lord Voldemort, la cual debe haberse visto afectada por el viaje en el tiempo de los chi… —les exponía Mithrandir, deteniéndose asombrado al oír a los pequeños.

—¿Qué está pasando? —interrumpieron los dos niños a coro, asustados por lo que estaban sintiendo.

—Angela. —murmuró Aragorn mientras caía de rodillas. Cerró los ojos mientras de su cuerpo surgía una luz blanca que envolvía a todos, menos a los tres señores.

—¡Ha activado los doce dones en todos! —exclamó Mithrandir sorprendido una vez cesó la luz.

—¿Cómo te sientes, Aragorn? —le preguntó preocupada su esposa.

—Aturdido. —le respondió con sinceridad. Rápidamente levantó su mano derecha hacia el grupo y activó las barreras en todos a los dones que no tenían por nacimiento, estremeciéndose por el esfuerzo imprevisto que estaba haciendo. Frunció el ceño extrañado al notar que varios de ellos retiraban algunas de las barreras al dominar bien el don respectivo.

—Deja que te ayude, hijo, para que yo pueda mantenerlas en ellos mientras los entreno y tú viajas con los que te acompañarán a buscar a los chicos. —le planteó Mithrandir agachado junto a él, sonriendo al verlo suspirar y asentir.

Sirius ayudó a incorporarse al anciano mientras Faramir y Remus lo hacían con Aragorn, varios minutos después, sentándose todos en las bancas cercanas mareados y débiles al igual que sus acompañantes por lo ocurrido.

—¿Qué puede haber pasado para que Angela activase los dones en todos en estas condiciones? —preguntó inquieto Bill mirando a los dos Merodeadores.

—Si no nos hubiese borrado los recuerdos de la forma tan irregular que lo hizo y los chicos hubiesen estado más cerca de nosotros en esa época, tal vez te podríamos responder eso. —respondió Remus preocupado.

—El borrado de recuerdos irregular no creo que fuese intencional —comentó Galadriel pensativa mientras les empezaba a entregar a todos poción plateada, explicándose mejor al ver sus expresiones interrogantes—. Angelica está viva en ese tiempo y es muy probable que la presencia de la energía de ella en ellos afectase el procedimiento.

—El que los jóvenes no estén cerca de ustedes en lo que recuerdan tampoco es determinante de lo ocurrido, pues puede que se hayan acercado y eso sí lo haya logrado borrar la joven Black. —opinó el señor Elrond mientras los evaluaba con su varita y les entregaba distintas dosis de poción dorada, según lo que requiriese cada uno.

—Pueden haber ocurrido muchas cosas para que se decidiese a activar los dones en sus compañeros de viaje que no los tenían activos, afectándolos a ustedes sin que ella lo previese así inicialmente. Pero estoy casi seguro que tiene que ver con que alguno se viese tentado con alterar los acontecimientos y ella se decidiese a mostrarles el porqué no pueden hacerlo aunque quieran. —afirmó Mithrandir triste.

—Debemos traerlos cuanto antes. —opinó Aragorn preocupado al oírlo.

—Jefferson nos ha recordado…

—… que las noches de luna llena…

—… tienen una energía especial…

—… para el fluir de la magia…

—… Pero Jessica se podría ver…

—… afectada por ellas si el viaje…

—… alteró en algo su curación…

—… Gabrielle nos hizo ver entonces…

—… que los eclipses de Sol…

—… también generan cambios…

—… fuertes en la energía que…

—… afectan lo mágico…

—… Por eso han investigado…

—… los que ocurrieron desde que…

—… se casaron los papás de Harry…

—… Pues según lo poco que recuerdan…

—… tío Remus y tío Sirius eso ocurrió…

—… antes que los chicos estuviesen…

—… con ellos en el pasado…

—… Tim es de la opinión…

—… que la fecha más probable…

—… sea cerca del nacimiento…

—… de Harry porque su poder…

—… mágico inusitado incrementaría…

—… la atracción energética de ese…

—… punto del tiempo atrayendo…

—… a los chicos hacia allí…

—… Por lo que irían a dar…

—… en esa fecha y no en otra…

—… según han deducido…

—… Daphne e Isolda —les dijeron los niños, sacando los papiros que habían preparado con los del G.E.J.M.A.

—El 16 de febrero de 1980 la señora Lily Potter ya estaba embarazada, así que es muy probable que llegasen en ese momento y no el 10 de agosto, si los jóvenes tienen razón en su planteamiento. —opinó el señor Elrond sentándose junto al niño.

—¿Por qué lo dice, profesor? —preguntó Christopher con curiosidad.

—Porque estoy de acuerdo en que las características especiales del joven Potter fue lo que atrajo a los jóvenes hacia esa época, ayudando a Angela a evitar que fuesen a dar a la época planteada por Voldemort cuando creó la barrera que protegía la copa. Sin embargo el poder de un niño en gestación es más intenso e instintivo que el de uno recién nacido. —le respondió el Dunedain con tono sereno.

—Sin embargo no se puede viajar a buscarlos estando recién llegados, porque el bloqueo temporal sería más fuerte al estar recién instaurado y además se podría generar una distorsión peor con lo que acaba de ocurrir, sin saber cuándo se ha producido la activación de los dones en esa época. —opinó Meg preocupada.

—En agosto Harry tendría diez días de haber nacido y si estamos en lo correcto tendrían casi seis meses allí. Me parece que el nacimiento de Neville y de Harry sería motivo suficiente para que alguno de los chicos quisiese cambiar las cosas y Angela activase los dones —opinó Faramir mirando el pergamino que le entregaron a él—. O pudo ser otro el motivo, pero con tanto tiempo desde su llegada nos aseguraríamos de no generar una alteración al ir por ellos antes que ella los active.

—De todos modos el bloqueo temporal nos impediría traerlos antes que Angela activase los dones y ellos hiciesen lo que hicieron en el pasado. ¿No es cierto? —preguntó Nymph.

—Eso es cierto —asintió Mithrandir—. Los terminaré de preparar a ustedes ocho para…

—Disculpe profesor…

—… Pero el que Fred y George…

—… fuesen gemelos fue lo que…

—… les permitió establecer el…

—… enlace que les llevo con…

—… Jessica junto a los otros…

—… Y nosotros ya pudimos…

—… establecer uno y ver…

—… que estaban bien. —lo interrumpieron los niños serios.

—Ustedes nos ayudarían como lazo para traerlos al presente. —intervino Charlie, que con el embarazo de su esposa se sentía muy paternal con los niños.

—Eso lo harán Isolda y Daphne. —respondieron a coro los gemelitos.

—Los niños tienen un lazo muy fuerte con mi hija y mi sobrina que facilitará el procedimiento —intervino Sirius—. También han establecido un lazo de amistad fuerte con las gemelas Major, por la cercanía de Daphne con Jefferson y Timothy. Tienen razón en que ellos deben ir con nosotros y ellas ayudarlos a ustedes aquí para traernos de regreso.

—Con su ayuda los dos niños podrían viajar aunque no manejen el don a cabalidad. —opinó Elrond, sorprendiéndolos a todos.

—Si usted no viaja con ellos, sino que se queda aquí con las jóvenes Major, podría controlar el retorno. —apoyó Galadriel, haciendo parpadear tanto al anciano como a los demás.

—Sus planteamientos son muy lógicos —dijo Mithrandir para ayudar a encubrir el que los dos hubiesen hablado por el gran cariño que los unía a los niños, especialmente con ellos mismos que estaban evidentemente inquietos por ello—. Lo haremos así. —afirmó decidido.

El domingo a las nueve de la mañana se encontraban en la Sala de Prácticas de Deercourage reunidos Mithrandir, Galadriel, Elrond, Daphne, Isolda, Jefferson, Timothy, Gabrielle, Minerva, Clarisse, Kingsley, Molly, Arthur, Fleur, Bill, Abby, Charlie, Penélope y Percy para despedir a quienes iban a partir en un viaje muy especial: los niños Christine y Christopher Brown con Arwen, Aragorn, Eowyn, Faramir, Meg, Sirius, Nymph y Remus.

Mithrandir había establecido con todos un lazo de energía por medio de su especial don y el regalo que les hicieron Galadriel y Elrond a todos. De este modo los que se quedaban podrían ayudar a las gemelas Major a traer de regreso a los que partían y los que estaban en el pasado, por medio de los gemelitos Brown y los gemelos Weasley, aprovechando los lazos tanto de sangre como de afecto. Si no se incluyeron los tres fue por la sospecha de que pronto partirían más allá de las estrellas, basándose en que Angelica y los antiguos no los hicieron participes del proceso con los dones.

—Galadriel, Elrond y yo estableceremos el portal para el viaje. Ustedes sólo deben concentrarse en su don para Viajar en el Tiempo como les expliqué —les recordó una vez más Mithrandir—. Eso les permitirá saber si el bloqueo temporal ya ha caído y en ese caso ir por los chicos. De no ser así deberán concentrarse en el 4 de febrero de 1981 y si aún allí no pueden buscarlos entonces en el 31 de julio de 1981.

Todos se miraron preocupados en el silencio que siguió a esa fecha. Ninguno de ellos se había planteado la posibilidad que los chicos permaneciesen más allá en el pasado, pues sería desastroso para Harry, Neville, Angela y Jessica estar luego de ese día cerca de sus padres y sin poder evitar lo que ocurriría.

—Estaremos con ustedes siempre, no lo olviden. —dijeron los cinco jóvenes del G.E.J.M.A. apretando en sus manos derechas las medallas que les entregasen Galadriel y Elrond tanto a ellos como a Clarisse, los integrantes de la familia Weasley y los viajeros.

—Y nosotros con ustedes. —afirmaron con una sonrisa llena de confianza los diez que viajarían apretando las suyas.

Los tres señores se ubicaron en las puntas de un triángulo equilátero imaginario y comenzaron a recitar el cántico en su lengua materna que les permitiría abrir el portal para el viaje en el tiempo. Pasados unos minutos vieron al igual que sus acompañantes que a los diez los rodeaba una luz blanca muy brillante que no molestaba la vista, sus expresiones de asombro y a los niños correr mientras los adultos les gritaban algo. Desaparecieron luego los diez y el portal, cayendo inconscientes los tres señores Dunedains.

—¿Qué ha pasado? —preguntó asustada Molly, viendo a Fawkes volar en círculos sobre el sitio en el que habían estado los diez viajeros y los nueve pequeños fénix.

—Se han separado. —respondió Timothy con sus ojos clavados en el punto en que había desaparecido la gemelita y su mano derecha apretando fuerte la medalla.

—Los niños están con los chicos y los adultos rodeados de personas con extraños ropajes. —dijeron las gemelas Major luego de varios minutos de estarse tomando las manos y mirándose a los ojos, pálidas.

—Ayudemos a los señores a recuperarse para que ellos nos ayuden a descifrar lo ocurrido y decidir qué hacer. —dijo Kingsley con firmeza, asintiendo todos de inmediato.



—¿Quiénes son ustedes? —preguntó aturdido Aragorn mirando a la mujer que le colocaba con cuidado un paño húmedo sobre la frente, luego de abrir los ojos y ver a varios personajes extraños moviéndose a su alrededor. Estaba acostado en una cama en una habitación extraña, llena de un agradable aroma a rocío, flores y trinos de aves.

—Perdone, no entiendo lo que dice.

Aragorn abrió sus ojos al máximo, asustado. Su acompañante le había hablado en una forma antigua de su lengua materna.

—¿Quiénes son ustedes? —repitió su pregunta, pero ahora en el idioma que le habían hablado, con evidente sobresalto en su tono de voz y expresión.

—Eso queríamos nosotros preguntarle, joven. Pero lo mejor será que descanse un poco y se recupere más antes que hablemos. —le respondió la mujer con una sonrisa suave.

—Yo… Estoy confundido… ¿Mi esposa, mi hermana y mis amigos están aquí? —preguntó Aragorn preocupado.

—Ellas y sus otros cinco acompañantes están en otras habitaciones. Ahora beba esta poción y descanse. Están los ocho en casa de Maia. Aquí se recuperarán y los ayudaremos a volver con los suyos. —le aseguró ella con sus ojos azules llenos de dulzura. Sonrió al ver que al oír el nombre de su tía el extraño hombre se tranquilizaba y empezaba a adormilarse de nuevo, dándole la poción con cuidado antes que se durmiese totalmente.

—Informaré a los otros miembros del Consejo Dunedain que él ha empezado a reaccionar, también que los embarazos de ellas cuatro no se han visto afectados. —le dijo el hombre alto y de pelo castaño oscuro a la mujer rubia y de ojos azules, antes de darle un beso.

—Han tenido suerte en llegar con nosotros, Arthur. Tía y tú los han ayudado muchísimo. Me pregunto qué les habrá ocurrido. —le dijo ella preocupada.

—No lo sé, Alyssa. Pero estoy seguro que en unas horas él despertará de nuevo en mejores condiciones y podrá respondernos esa pregunta. —le dijo él amoroso, besándola de nuevo y acariciándole el vientre que empezaba a abultarse antes de salir de la habitación.

La rubia caminó hacia los seis polluelos de fénix que eran cuidados por los suyos y les sonrió con cariño. "Es curioso que varios de estos pequeños acompañen a los extraños viajeros. ¿Será alguno de ellos un fénix como lo somos mi tía, mi esposo y yo?". Sonrió cuando las aves empezaron de nuevo a entonar sus suaves cánticos. Era extraño para muchos que hubiesen coincidido un gran fénix y la pareja de los fénix, algo que ella sabía sólo se repetiría cuando de nuevo un peligro tan grave como el de los Mudredais surgiese, siempre siendo el gran fénix mayor y tutor de la pareja de fénix.

Suspiró al pensar en su mamá, su tutor, su suegro y los otros nueve miembros del consejo desaparecidos días atrás, según dijo el esposo de su tía antes de despedirse de ella, para cumplir con su deber de evitar un mal muy grande. Amrod había sido casi un padre para ella desde que falleciese el suyo en la guerra con la raza de los desterrados y aislados, lo extrañaba. Su mamá se había despedido de ella con mucho cariño, diciéndole que estaría con ella y el pequeño que llevaba en su vientre siempre por el gran amor que les tenía. Una tibia sonrisa cruzó su rostro mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla.



Justo después de ver a los niños en brazos de las chicas una fuerte luz y ola de energía los golpeó a todos, perdiendo el conocimiento, mientras tres fénix cantaban y agitaban sus alas para ayudar a suavizar el estremecimiento en la energía.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Harry, un poco mareado, con sus esmeraldas mirando las angustiadas de su mamá.

—No lo sabemos, pero ustedes están bien y eso es lo importante. —le dijo ella con dulzura mientras una lágrima se escapaba de sus ojos sin que pudiese evitarlo.

—Los bebés… —murmuró el chico preocupado, llevándose la mano izquierda a su cabeza mientras con la derecha intentaba incorporarse.

—Están bien, tranquilo. —le aseguró ella ayudándolo.

—¿Isis? ¿Saturno? —preguntó asustado al ver a los gemelitos Brown, empezando a recordar lo ocurrido antes que perdiese el conocimiento.

—Los niños están inconscientes y sus energías muy alteradas. —le respondió Jennifer, que los estaba atendiendo con ayuda de Angelica.

—He mantenido dormidos a Benjy, Christine y Christopher para que mis hijas puedan ayudar a los pequeños —completó Albus—. ¿Tienes alguna idea de qué ocurrió?

—No estoy seguro, pero creo que vinieron a buscarnos —empezó a responderle Harry, cerrando de nuevo los ojos al sentirse más mareado—. No pudimos tumbar el bloqueo temporal y los niños… —No pudo continuar, desmadejándose en brazos de su mamá.

—Shhh, tranquilo. Todo estará bien, tranquilo. —le dijo Lily con tono suave mientras le pedía auxilio con sus ojos a sus amigas gemelas, sonriendo agradecida cuando Angelica corrió hacia ella de inmediato.

—Deja de hablar y de preocuparte. Es importante que estés tranquilo para que te puedas recuperar de lo que ha ocurrido. Nosotros nos ocuparemos de todo, tranquilo. —le dijo la madrina con cariño mientras con su don más especial lo ayudaba a estabilizarse.

Al ver que su ahijado mejoraba con su ayuda y la proveniente de su hija inconsciente procedió igual con ella y los otros, sonriéndoles con cariño al verlos recuperar el conocimiento y pidiéndoles que se mantuviesen tranquilos. Su esposo y sus amigos la ayudaban a darles poción plateada y tranquilizarlos. Permanecieron los diez chicos y los nueve adultos en un tenso silencio minutos más tarde, cuando Angelica atendía a los pequeños gemelitos con su hermana.

—¿Qué pasó? —preguntaron los niños asustados al despertar y verla, retrocediendo instintivamente.

—Shhh, tranquilos niños. No sabemos lo que ha pasado pero nosotros vamos a ayudarlos. Todo estará bien, calma. —les dijo Jennifer con suavidad.

Los dos niños miraron muy asustados a quienes los rodeaban, deteniéndose sus miradas en sus queridas "guardianas". Angela les transmitió rápidamente las memorias de lo ocurrido cuando llegaron en febrero y las situaciones simulando pérdida de memoria por medio de sus dones, evitando el más especial que el procedimiento lastimase a los niños.

—Me duele la cabeza. —se quejaron los dos a coro cerrando sus grandes ojos marrones, buscando ganar tiempo y porque en realidad les dolía. Estaban aturdidos con todo lo que se acababan de enterar, comprendiendo además que no debían hablar mientras no lo asimilasen y se adaptasen a la situación.

—Les daré poción para el dolor. Estarán bien unos minutos luego de tomarla. —les dijo con cariño Jennifer, sonriendo al ver que les permitían a ella y a su gemela acercárseles de nuevo aunque estaban evidentemente nerviosos.

—¿Cómo te llamas? —le preguntó Angelica con tono suave a la niña.

—¿Isis? —planteó fingiendo inseguridad, controlándose difícilmente para no mirar a sus guardianas en busca de ayuda—. No estoy segura pero creo que no es mi nombre, sólo que… Diana y Electra me dicen así… También Marte y los chicos… ¿Tú recuerdas mi nombre? —se giró a preguntarle a su gemelo, pidiéndole ayuda con su mirada.

—¿Hermanita fastidiosa no te sirve? —preguntó él fingiendo una sonrisa pícara, haciéndole entender con la mirada que tampoco se sentía bien y prefería distraer la atención.

—No, Saturno, aquí el fastidioso eres tú —le reprochó ella con fingida molestia, siguiéndole la idea—. Además la señora está hablando de nuestros nombres reales, no de las tonterías que se te pasan por la cabeza.

—¡Niños! —los regañaron Jessica y Angela de forma automática.

—¿Nos pueden decir los nombres de las personas que estaban con ustedes cuando aparecieron aquí? —preguntó Sirius.

No podía sacarse de la cabeza la imagen de si mismo, tan avejentado y tomado de la mano con aquella rubia tan joven. "¿Quién es ella? ¿Por qué no estaba mi esposa a mi lado pero sí los hermanos de ella? ¿Quién era la joven que estaba tomada de la mano de mi amigo? ¿Por qué no estaba mi cuñada con Remus? ¿Por qué no vinieron James, Lily, Alice, Frank y Albus con nosotros a buscar a los chicos? ¿Por qué estarían los niños con ellos sin los padres? ¿Qué ha pasado en nuestras vidas?".

—¿Qué personas? —le preguntó el niño con bien fingida curiosidad—. Disculpe señor, nosotros sólo estábamos… —Parpadeó y se giró a mirar a su hermanita con expresión interrogante—. ¿Qué estábamos haciendo y cómo llegamos aquí?

—No lo recuerdo. —musitó la niña con expresión asustada.

Acababa de darse cuenta que no sólo no habían podido rescatar a los chicos, sino que había alcanzado a ver un extraño lugar y a los adultos caer inconscientes cuando giró su rostro para mirarlos. Lo había hecho justo cuando sentía que tocaba algo similar a lo que se sentía en las pantallas de los televisores muggles, después de estar mucho tiempo encendidos, sorprendida porque no los habían seguido. Empezó a sollozar al pensar que por su impulsividad y la de su gemelo hubiesen lastimado a sus padres adoptivos y los de sus guardianas.

—Shhh, tranquila. Todo va a estar bien, no te asustes. Te vamos ayudar a recordar. Shhh, calma. —empezó a arrullarla de inmediato Angelica.

—¿Hermanita? —se acercó a preguntarle intrigado Christopher, entendiéndolo todo por la comunicación silenciosa que siempre habían tenido con sólo mirarse, empezando a sollozar él también.

—Tranquilos, niños. La ola de energía nos dejó inconscientes a todos un rato y es posible que haya afectado sus memorias. Pero van a mejorar, de verdad. —les aseguró Jennifer abrazando al niño.

—¿Cómo les habrá afectado a los que venían con ellos? —le preguntó Harry a Angela, girándose a mirarla muy preocupado.

—Lo más probable es que de una manera similar a nosotros. Acabarían inconscientes y débiles, con sus magias y energías alteradas. Lo que me preocupa es que no logramos quitar el bloqueo temporal y cuando se desató la ola de energía con la niña en mis brazos percibí una fuerte perturbación en el espacio tiempo, similar a la que se cerraba cuando recobré el conocimiento en la enfermería del colegio. —le respondió con la mayor sinceridad posible tomando en cuenta dónde y con quiénes estaban.

Angela comprendió de las expresiones atentas de los niños la causa de su llanto y se comunicó mentalmente con ellos.

—Tranquilos, los ocho están aturdidos y débiles pero relativamente bien. Estoy segura porque tío Aragorn está bien y por medio de él puedo percibir a tía Arwen. Si ellos dos están bien los otros seis también lo estarán. Nuestro lazo aunque es débil, porque nos encontramos en diferentes tiempos, aún subsiste. Además he aprendido en estos meses a entender un poco lo que percibo como empática y él está tranquilo respecto a los otros.

—Pero es nuestra culpa…

—… lo que ha ocurrido.

—No se preocupen, lo resolveremos. Se los prometo.

Al notar inquietos a su prima y sus otros amigos les transmitió mentalmente lo mismo que a los niños.

—¿Ustedes saben los nombres de los niños y los de quienes venían con ellos? —preguntó Remus, que se estaba haciendo las mismas preguntas que su amigo.

—Sólo sabemos que sus seudónimos son Isis y Saturno, que han estado desde muy pequeños con Diana y Electra y que tienen once años —le respondió Harry luego de intercambiar miradas con los otros nueve—. En cuanto a quienes venían con ellos sólo hemos reconocido con seguridad a Sirius y a ti… O al menos creemos que eran ustedes dos.

—Debo despertar a Christine, Christopher y Benjy ahora o sospecharán —dijo Albus a todos, dirigiéndose en seguida a los niños—. Ellos tres son amigos y confiamos en ellos. Pero no saben de manejo de energía, ni del bloqueo temporal, ni de otras cosas. Así que deben limitarse a responderles con sinceridad las preguntas sobre ustedes y no comentarles lo que hemos estado hablando o haciendo. Sus amigos les explicarán luego con más calma. ¿Me han entendido?

—Sí señor. —asintieron los dos a coro.

Sirius tomó el lugar de Jennifer, abrazando al niño para darle sensación de seguridad, deslizando su mano derecha hacia la izquierda de su esposa con nerviosismo. Sintió un gran alivio cuando ella aceptó la suya y la estrechó con fuerza.

Remus compartió un gesto similar con la suya durante un par de minutos. Mientras tanto el profesor Dumbledore hacía desaparecer los vasos de poción plateada, incluso los que les habían dado a los tres que estaban aún dormidos con el hechizo.

Luego que los despertase el director, la estudiante de medimagia les dijo rápidamente del estado de inconsciencia del que todos "acababan de despertar tan sólo unos minutos atrás", así como de la pérdida de memoria de los niños luego que los golpease la ola de luz.

Los esposos Brown se miraron nerviosos, suspiraron y asintieron. Se incorporaron y se acercaron con cautela a los niños, detallándolos atentamente, sonriéndoles suavemente para tranquilizarlos un poco al ver que los miraban con expresiones ansiosas.

—Hola niños. Yo me llamo Christine Brown. —los saludó ella con dulzura en el tono de voz y su mirada, presentándose para tranquilizarlos.

—Yo me llamo Christopher Brown y soy su esposo. —la siguió él con su tono grave paternal.

—Y yo me llamo Benjy Fenwick, un amigo de todos los presentes. —se presentó el inefable de pie tras los medimagos, con el tono más suave que lograba con su voz ronca.

—Hola. Nosotros…

—… no recordamos…

—… nuestros nombres…

—… Pero pueden decirnos…

—… Isis y Saturno mientras…

—… los recordamos. —les correspondieron los niños con tímidas sonrisas.

—Eso haremos —afirmó la medimaga sonriente en nombre de los tres, preocupándose al ver que simultáneamente cerraban los ojos y parecían buscar apoyo en Sirius y Angelica—. ¿Niños?

—Mareados. —musitaron los dos a coro.

—Les di poción para el dolor de cabeza poco antes que ustedes reaccionasen. —le respondió Jennifer a su amiga la pregunta muda que le estaba haciendo, mientras su amigo medimago los evaluaba con su varita.

—Será mejor que los llevemos a reposar luego que tomen poción revitalizante. —dictaminó Christopher. Convocó su maletín con un hechizo no verbal, sacando dos viales que tenía allí con lo dicho. Les tendió una a cada niño, que se las tomaron sin decir nada ni hacer ningún gesto.

Cuando los vieron adormilarse Christopher tomó en sus brazos a la niña y Benjy al niño. Había visto de reojo cuando la chica enfermiza intentó incorporarse y perdió el equilibrio, siendo sostenida por el novio que tampoco parecía muy firme.

Sirius le agradeció rápidamente con una sonrisa al moreno, corriendo hacia su hija para tomarla en sus brazos, mientras Remus hacía lo mismo con la suya, James con la novia de su hijo y Frank con la del suyo, ayudando Lily a caminar a su hijo, Alice al suyo, Jennifer a la castaña, Angelica al pelirrojo alto, Christine a uno de los gemelos pelirrojos y el director al otro. Idun llevaba en sus brazos al Harry bebé, Dotty al Neville bebé y Sif a los pichones de tres fénix, movilizando Tyr y Wykers con sus dotes mágicas los equipajes de los diez que se suponía viajarían y de los dos recién llegados.

Una vez recostaron a los doce chicos en las dos habitaciones grandes del segundo piso los examinaron una vez más Jennifer, Christine y Christopher. Todos se habían puesto muy nerviosos por la debilidad de los chicos, peor aún cuando los vieron quedarse dormidos al poco de tocar las camas.

—Están muy agotados y débiles. Pero con descanso, comida y otra dosis de poción revitalizante en un par de horas se recuperarán. —afirmó Christopher.

—Al parecer la irregularidad secundaria por el viaje en el tiempo les genera la pérdida de memoria —comentó Christine mirando pensativa a los niños—. Ahora entiendo lo que ustedes han estado sintiendo teniendo a sus hijos ya grandes a su lado. —les dijo con tono comprensivo a las cuatro mujeres.

El director frunció el ceño ante los dos comentarios. Se preguntaba hasta qué punto tendría razón en lo primero y le preocupaba muchísimo lo segundo.

—Los bebés han estado demasiado tranquilos. —comentó Alice con angustia.

—Están cansados pero bien. —le aseguró Jennifer luego de evaluarlos con su varita.

—Existen muchas posibles razones para que ustedes dos no estuviesen con Jennifer y Angelica sino con otras jóvenes —comenzó a decirles Albus muy serio a sus dos yernos—, también para que ustedes cuatro no viniesen con ellos —continuó mirando a los Potter y los Longbottom—, así como para el motivo de estar los niños con ellos sin ustedes —siguió con sus ojos dirigidos a los medimagos—, pero el intentar establecer conjeturas sobre lo que hemos visto no resolverá esas incógnitas.

»Lo importante en este momento es ayudarles a los chicos a superar el desajuste emocional que sufrirán cuando ellos diez sean totalmente conscientes de lo que ha sucedido. No sólo de que no han logrado volver a su época, sino que por el intento que hicieron los dos niños han venido a dar aquí y perdido en gran parte la memoria. Además de las preguntas que se harán también sobre quienes vinieron a buscarlos.

Los once que lo estaban escuchando tragaron saliva y asintieron. Era imposible para ellos no pensar en lo visto, pero el profesor Dumbledore tenía mucha razón en lo que les estaba diciendo. Tenían que hacer a un lado sus propias inquietudes para ayudar a los chicos con las que ellos tendrían en cuanto asimilasen lo sucedido.

Dos horas más tarde doce nerviosos chicos se reunían con los no menos doce nerviosos adultos en la Sala de Reuniones en la planta baja, luego de tomar la poción revitalizante que el medimago había recomendado.

—Cuando se planificó la actividad a llevar a cabo durante el eclipse de Sol para intentar devolverlos a ustedes diez a su propio tiempo —comenzó el director señalando a los diez chicos mayores del E.D.H., una vez que todos estaban sentados y atentos—, todos sabíamos que existía la posibilidad que no funcionase la tentativa. Es obvio que no esperábamos que coincidiese con que viniesen a buscarlos, mucho menos quienes se presentaron y que los niños viniesen a dar a nuestra época.

»Sin embargo, considerando la pérdida parcial de la memoria que sufren los doce es imposible el saber las razones de lo ocurrido hace unas horas. Es por ello que les sugiero a todos que en lugar de preocuparse por lo que ocurrirá dentro de dieciocho años, si Marte tiene la edad que cree tener, presten toda su atención al presente que están viviendo. Pues el futuro de todos y cada uno de nosotros puede verse modificado con cada pequeña decisión que tomemos hoy nosotros y otros.

»Chicos, Benjy, niños, ninguno de ustedes es responsable de la llegada de los gemelitos a esta época, pues no sabían de antemano lo que sucedería con sus actuaciones. Así que les sugiero que en lugar de alimentar pensamientos de duda y culpa dediquen sus energías a ayudarnos a resolver las múltiples situaciones que se seguirán presentando mientras conseguimos una forma más segura de devolverlos a su época.

»Marte, quiero pedirte que te comprometas conmigo en que al menos durante esta semana permanecerán los doce en esta casa todo el tiempo, así como también a que después las tres jóvenes menores de edad cumplirán con lo que ya habías planteado antes sobre su no participación en ninguna batalla a menos que sea estrictamente indispensable.

—Me comprometo con usted en que cumpliremos con esas dos condiciones. —aceptó Harry de inmediato.

—Christine, Christopher, quisiera solicitarles que los niños permanezcan en esta casa con los otros chicos. Tanto por la tranquilidad de los doce, que según hemos visto desde que despertaron parecen estar muy compenetrados, como por la seguridad de todos. —les solicitó serio el director.

Los doce chicos abrieron sus ojos al máximo, asustados, girándose a mirar a la pareja con ansiedad. Jamás se hubiesen imaginado que los separarían de los pequeños. Aunque ahora que lo pensaban tenía lógica, luego que los niños les diesen a entender que eran sus padres antes de perder todos el conocimiento. Sumado eso a que los Brown no eran tan cercanos a los Potter como los Black y los Lupin.

—Sólo si podemos venir a verlos tanto en la mañana como en la noche todos los días. —planteó Christopher serio luego de ver las reacciones de los chicos y consultar a su esposa con la mirada.

—Yo los buscaré todos los días antes de la hora del desayuno y luego de la cena. Así no habrá problemas en cuanto a la seguridad de ninguno. —intervino Jennifer, mirando primero a los Brown, luego a los Potter y por último a su padre.

—Eso no es necesario. Ustedes dos pueden venir a la hora que quieran no sólo a ver a los niños, sino a los otros chicos y a nosotros. —intervino Lily.

—Con nuestro grupo de amigos no hay problemas, pues ellos saben que se formaron lazos de amistad cuando ayudaron a salvar mi vida, la de Remus y la de Electra, reforzados al ayudar a mi esposa en el parto de emergencia que se le presentó según la versión oficial —completó James—. En cuanto a nuestros compañeros de trabajo el lazo es Jennifer, así que habrá que formalizar ante el mundo los "noviazgos" de ella con Remus y de Angelica con Sirius para evitar suspicacias.

—De acuerdo. —aceptaron de inmediato las dos parejas, un poco nervioso el licántropo por su condición y el animago por su familia, pero decididos a dar el paso ahora más que nunca no sólo por los chicos sino por sus esposas.

James sonrió al ver la forma en que sus amigos estaban abrazando a las gemelas y la forma en que ellas se dejaban acunar por ellos. Era evidente que se estaban aferrando por el terrible miedo a verse separados por la muerte, lo único que podría justificar lo visto. Alice, Frank, Lily y él mismo no se habían despegado de los bebés desde que vieron a quienes acompañaban a los niños, por la misma razón.

Sabía que Albus les había dicho que se concentrasen en los chicos no sólo para ayudarlos a todos, sino para evitar que pensasen en lo ocurrido un par de horas atrás. Pero eso era simplemente imposible. Mientras miraban a sus hijos dormir cada pareja había estado abrazada pero con miradas ausentes. Él había tomado una resolución: cambiaría lo que hubiese ocurrido en el pasado de los chicos, su futuro, porque afectaba a los dos únicos familiares que le quedaban, su esposa y su hijo.

—Gracias por el voto de confianza —sonrieron los Brown—. En ese caso los niños se quedan en esta casa. —afirmó él en nombre de los dos.

—Disculpen, no queremos…

—… ser groseros ni impertinentes…

—… Pero no entendemos…

—… porqué los señores…

—… deciden dónde nos…

—… quedamos. —plantearon los niños con bien fingida curiosidad.

—Eso es porque somos sus padres. —le respondió con tono suave Christine, luego de consultar a su esposo con una mirada silenciosa.

—¿Nuestros padres? —preguntó la niña.

—¿Y por qué no saben nuestros nombres? —preguntó el niño frunciendo el ceño.

—Porque ustedes aún no han nacido —respondió Angela tomándole la mano a la niña mientras Jessica lo hacía con el niño, haciendo los cuatro la mejor representación de sus vidas hasta ahora—. Verán, niños, no sabemos cómo pero nosotros diez fuimos lanzados al pasado por un ataque de mortífagos. Mientras que ustedes dos están aquí porque vinieron a buscarnos y algo pasó que nos impidió a nosotros volver, trayéndolos a ustedes aquí.

—Sólo que justo antes de perder el conocimiento ustedes los reconocieron como sus padres, al parecer desconcertados por encontrarlos aquí. O tal vez preocupados porque los regañasen al no deber estar aquí. Eso no lo sabemos. —continuó Jessica.

—¿Quiénes son los mortífagos? —preguntó la niña.

—¿Por qué los atacarían? —preguntó el niño.

—¿En dónde estamos? —preguntó de nuevo la gemelita sin dar tiempo a que les respondieran.

—Hablaste de pasado. ¿Qué año es? —planteó el gemelito.

—Dijo la señora que no hemos nacido. ¿Cómo es eso si tenemos once años? —planteó la niña con expresión interrogante.

—¿De qué batallas hablaba Marte con el director? —planteó el niño.

—Calma niños, con calma. —se adelantó Christine a la siguiente pregunta de la niña.

—Vamos a sentarnos con un trozo de torta y un vaso de leche a contarles todo lo que sabemos, así como también les diremos lo que no sabemos todavía. ¿Está bien? —les planteó Christopher.

—Esa es una…

—… excelente idea. —sonrieron los dos pilluelos a sus padres.

Mientras comían los doce adultos les contaron a los niños muchas cosas, suavizando bastante lo referente a la guerra, limitándose los otros diez miembros del E.D.H. a responder preguntas para evitar el generar tensiones en sus acompañantes.

Los dos niños, superada la sorpresa inicial de su nueva situación y asimilado lo que les había transmitido rápidamente Angela, guiaron con preguntas supuestamente llenas de curiosidad a sus padres, los de sus amigos, el inefable y el director para enterarse de lo que ellos sabían sobre los otros miembros de su grupo y lo ocurrido durante esos seis meses. Comprendieron de sus disimuladas evasivas que no les hablarían de la guerra y que tendrían que preguntarle luego varias cosas a los otros chicos.

Se sentían extraños por la situación con los que sabían morirían en un futuro, pero al mismo tiempo relativamente normal por el trato que les estaban dando. Era muy similar al que les daban sus padres adoptivos y sus tíos por afecto en el tiempo del que provenían. Les habían despertado gran curiosidad los bebés, no sólo por quienes eran sino porque les recordaron que sus mamás adoptivas y las de sus guardianas estaban embarazadas. Eso era algo que los otros del E.D.H. no sabían y ellos les dirían tan pronto les fuese posible.

Luego de la cena subieron a los doce chicos a los cuartos del segundo piso, haciéndoles tomar poción para dormir sin soñar a todos menos a Angela, a quien durmió la mamá con el hechizo. Los Brown, los Longbottom y Benjy viajaron luego a sus casas, mientras el director lo hacía al colegio para informar a la subdirectora y a Alastor de lo ocurrido.

Habían acordado que ante los otros miembros de la O.D.F., Benjy, Sirius, James y Frank habían encontrado a los dos niños en una dirección que les diesen los chicos a investigar, sin memoria, encerrados solos, con los posibles padres muertos en las cercanías. Luego tendrían que construir el escenario cuando tuviesen cabeza para ello.

Al día siguiente le cantaron el cumpleaños a Ginny en el desayuno. Le regalaron tanto sus compañeros del E.D.H. como las cinco parejas y los cuatro adultos que sabían de ellos, flores y chocolates, pues ninguno había comprado regalos porque todos habían esperado que los diez chicos volverían a su tiempo y no la situación en que ahora se encontraban.

Fueron las dos parejas de gemelos quienes ayudaron a distender un poco la situación al plagar de bromas la celebración, ayudándolos rápidamente los otros chicos y uniéndose los jóvenes padres de estos.

Los chicos tuvieron que esperar un par de días a que Alice y Lily se tranquilizasen un poco y los dejasen a solas durante algunos minutos en las mañanas y en las noches. Sólo entonces pudieron empezar a contarles los diez mayores lo ocurrido durante esos seis meses a los niños, así como éstos lo sucedido la semana transcurrida desde que destruyesen la copa en el bosque de Bristol hasta que los fuesen a buscar.

Ya Angela los había tranquilizado a todos durante su primera conversación respecto a quienes habían acompañado a los niños en ese viaje. Usaron los doce su don más especial y el lazo que los unía a ellos con los gemelitos, por medio de las medallas, para verificar dónde, con quién y cómo estaban. Eso los agotó bastante y les hizo creer a los adultos que estaban experimentando alguna especie de recaída.

Los doce chicos estaban muy preocupados por lo que estarían pensando ahora Lily, James, Angelica, Sirius, Jennifer, Remus, Alice, Frank, Albus, Benjy y los Brown, luego de lo visto. Era evidente para ellos que éstos se sentían igual sobre ellos, pues todas las noches los habían obligado a tomar poción para dormir sin soñar y cuando estaban despiertos siempre había alguno acompañándoles, esforzándose para mantenerlos tranquilos.

—Debemos hacer algo para tranquilizarnos y tranquilizarlos. —planteó Hermione el jueves en la mañana, apenas amanecer, preocupada porque la tensión nerviosa hiciese explotar a alguno de los veinticuatro.

—¿Alguna idea de cómo lograrlo? —preguntó Ron luego que todos miraron a su novia con expresiones de "Estamos esperando tu inteligente solución para ello".

—Podríamos fingir…

—… que nos escondemos…

—… los doce para hablar…

—… de eso y permitir…

—… que escuchen como…

—… ustedes nos calman…

—… a nosotros dos con…

—… explicaciones lógicas…

—… sobre nuestras inquietudes. —plantearon los gemelitos luego de varios minutos de tenso silencio, en que todos habían estado pensativos.

—Esa es una idea brillante. —los alabó Hermione.

—Nos estaban haciendo muchísima falta por su ingenio y porque son adorables. —les dijo Luna abrazándolos.

—No deben tardar…

—… en venir a buscarnos…

—… Así que subamos a…

—… la Sala de Prácticas…

—… no tan en silencio…

—… como deberíamos…

—… No ponemos bloqueos…

—… y empezamos a hablar…

—… del tema con los niños…

—… fingiendo luego que…

—… por nervios olvidamos…

—… tomar las precauciones…

—… para que no nos oyesen. —plantearon los gemelos pelirrojos, sonriendo cuando sus novias los abrazaron y besaron.

Lily y James se miraron con curiosidad cuando escucharon voces en susurros en las escaleras. Él empujó levemente a su esposa hacia la habitación pequeña de ese piso, diagonal a las escaleras, y le tapó la boca para poder oír lo que ocurría sin que se delatasen. Dio gracias mentalmente a que la elfina se hubiese quedado a cambiar el bebé mientras ellos bajaban a ver cómo habían amanecido los chicos.

—Shhh, no hagan tanto ruido. Los despertarán. —escucharon que decía la hija de Sirius.

—No estamos haciendo ruido. —oyeron protestar a la niña.

—Son las escaleras las que lo hacen. —la apoyaba el niño.

—Shhh, por favor. Nos regañarán si se dan cuenta. —se quejaba la hija de Remus.

Los esposos se miraron intrigados. James le dijo por señas a su esposa que él los seguiría, que ella fuese a buscar a los otros, a lo que ella asintió. Apenas escucharon que ya habían alcanzado el siguiente piso salieron de su escondite y procedieron como habían acordado, aunque Lily se unió pronto a su esposo porque ya los Black y los Lupin venían siguiendo a los chicos sigilosamente.

Los vieron entrar muy nerviosos a la Sala de Prácticas, asombrándose porque no pusieron ningún bloqueo. Rápidamente se pegaron a la puerta para oírlos.

—¿Van a respondernos ahora? —preguntó la niña en voz alta apenas atravesaron la puerta, para cubrir el que no pusiesen bloqueos.

—¿Qué explicación puede haber? —preguntó en seguida el niño.

—Pueden haber muchas explicaciones. —fingió evadir la castaña.

—Nos conformamos…

—… con que nos den una. —plantearon los niños luego de un par de minutos de silencio.

—Nosotros nos vimos trasladados aquí por un ataque, llegando bastante lastimados —empezó a plantear Harry serio, poniendo en palabras la idea que se le había ocurrido—. Es posible que mis papás, los de Neptuno y las mamás de Diana y Electra estén heridos, cuidando de ellos sus papás ya que son medimagos.

»Las dos señoras que venían con Sirius y Remus podrían venir buscando amigos nuestros que no consiguieron venir con nosotros, porque no viniesen a dar a la misma época al no estar con nosotros o porque… o porque se vieron trasladados después, como les ocurrió a Electra, Mercurio y Júpiter. Los otros cuatro señores podrían venir también buscando a alguien, viniendo ustedes con ellos ocho porque como gemelos tienen algún tipo de magia especial, de la misma forma en que parecen hablar con sólo mirarse a los ojos.

—¿Qué pasaría con los ocho que vinieron con nosotros? —preguntó el niño luego de varios minutos de silencio.

—Supongo que lo sabremos en el próximo eclipse de Sol, cuando de nuevo intentemos algo para volver a nuestra época —planteó Hermione—. Intentaremos algo más seguro y ellos también lo harán. —añadió con seguridad.

—Papá nos dirá si la señora a la que apoyaba con el gesto de apretarle la mano al vernos consiguió a sus familiares. Posiblemente estén ahora con ellos. —afirmó Angela, siguiendo la idea planteada por su hermanito por afecto, con el corazón en un puño.

—¿Falta mucho para el próximo eclipse de Sol? —preguntó la niña luego de un par de minutos de silencio.

—Seis meses. —respondió Luna.

—¿Ustedes recuerdan a quiénes estarían buscando los acompañantes de los niños? —planteó Ginny, queriendo completar lo mejor posible la historia de su novio.

—Algunos rostros vagos…

—… pero nada seguro. —fingieron responder los gemelos pelirrojos luego de unos minutos de silencio, en que fue evidente que los otros no eran capaces de inventar algo creíble. Especialmente Harry, Neville, Jessica y Angela, que tenían sus ojos clavados en el piso.

—¿Qué estarán pensando sus papás ahora? —preguntó el niño después de un rato de tenso silencio.

—Que ustedes deberían hablar con nosotros y no a escondidas de lo que les preocupa. —entró diciendo James con tono de paternal regaño luego de no oír nada, sonriendo al ver a los doce sobresaltarse y mirarlos asustados.

Los chicos sabían que los estaban oyendo, pero no se esperaban que entrasen y se los hiciesen notar. Si se habían quedado en silencio era intentando armar algo que responderle al gemelito.

—Tranquilos, chicos. El estar tan nerviosos no es bueno para su salud. —les dijo de inmediato Jennifer dándole un codazo a su amigo cuando pasó a su lado, regañándolo de esta forma por entrar intempestivamente y asustarlos.

—Nos…nosotros… —balbuceó Harry, que tomado por sorpresa no sabía qué decir.

—Tranquilo, hijo. Vamos abajo y hablamos de esto mientras desayunamos. —le dijo con suavidad Lily.

Los doce chicos se dejaron conducir por ellos al comedor, haciendo una pausa en el tercer piso mientras Lily y James iban por el bebé al cuarto, ella regañándolo a él por asustar a los chicos al entrar de esa forma a la Sala de Prácticas y además riñéndolos. Harry, Angela y Jessica sintieron una mezcla de alivio y tristeza al notar el cambio en las miradas de sus padres luego de oírlos, haciendo un esfuerzo para disimular sus emociones con el Entrenamiento Dunedain que la de pelo negro venía adelantando con ellos y Neville en el aspecto emotivo de forma más acelerada que con los otros.

Acababan de sentarse en el comedor cuando llegaron Alice y Frank con Neville, siguiéndoles un par de minutos después Albus, Christine, Christopher y Benjy, a quienes James puso al tanto de lo ocurrido poco antes. Mientras comían el director regañó a los chicos por no hablar abiertamente de sus preocupaciones y afirmó que, aunque existían muchas otras posibles razones para lo ocurrido el domingo, la planteada por los diez chicos a los niños era una muy buena posibilidad.

Estaban terminando de desayunar cuando Moony, Hera y Rea aparecieron con los polluelos de Febo, Zeus y Gaya, dejándolos con Ginny y Harry, comunicándose con los chicos como sólo ellos sabían hacerlo.

—Ataque grande en Coventry. —dijo Harry mirando a Fawkes comunicarse con el director.

—Ustedes se comprometieron a quedarse aquí esta semana. —les recordó James mientras se levantaba.

—Cuiden ustedes de los bebés. —dijo Lily incorporándose también, al igual que Alice y los otros.

—NO, POR FAVOR. —gritaron a coro Harry, Neville, Angela y Jessica, siguiendo un impulso, demasiado nerviosos para contenerse.

—Lily, Alice, Angelica y Jennifer se quedan aquí con los Brown y los doce chicos. —ordenó el líder de la O.D.F. muy serio.

Las cuatro fueron contenidas de protestar por sus esposos, que las sujetaron suavemente y con movimientos poco disimulados de sus cabezas les señalaron a los chicos.

—Está bien. —mascullaron enojadas.

—Nosotros estaremos bien, chicos, tranquilos. —les aseguró Frank mirando a su hijo, que lo miraba lleno de angustia.

—Ustedes nos esperan aquí, mantienen calmados a los bebés, los niños y nuestras lindas esposas. —agregó James, mirando significativamente al niño en brazos de Lily que había empezado a llorar y luego a su hijo adulto. Sonrió al ver que éste tomaba una respiración profunda y asentía.

Benjy tragó saliva y desapareció con los que iban a combatir, decidido a hacer su mejor esfuerzo ahora más que nunca para que sus cuatro amigos regresasen con bien.

Cuando llegaron todos los miembros de la O.D.F. al cuartel, la mayoría bastante malheridos por lo fuerte que había sido el enfrentamiento, los Brown habían tenido que irse porque su jefe los había convocado para ayudar en el lugar de la batalla.

Observaron todos los miembros del grupo del director de Hogwarts, intrigados, a los dos pequeños recién llegados ayudar con mucha eficiencia a las dos chicas que sabían de medimagia a curarlos. Con mayor habilidad que los otros chicos que también les curaban las heridas menos serias.

Jennifer se dio cuenta que incluso contuvieron una hemorragia interna en Edgar Bones. Pero no dijo nada para no generar inquietudes en los miembros del grupo que no sabían quiénes eran los chicos. Sin embargo esa misma noche les contó lo sucedido a los padres de los pequeños.

Los chicos se dieron cuenta. Pero decidieron que siendo los padres de los gemelitos unos excelentes medimagos, y sabiendo ya los que sabían quienes eran ellos que aún en su época estaban en guerra, era mejor no intentar justificar lo hecho por los niños. Decidieron de mutuo acuerdo dejar que sacasen sus propias conclusiones para no poner en duda el supuesto problema con sus memorias. Además estaban cansados de intentar armar una mentira creíble para cada detalle que se les escapaba.