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Poción de amor — capítulo 8
-¿Hola?- respondió Hermione en cuanto atendió el teléfono de su departamento.
-Hola, ¿Hermione?
-Sí. Hola, Ginny, ¿cómo andas?
-Bien… ¿Estabas ocupada?
-Eh… no- mintió la chica. El llamado de Ginny la había agarrado justo cuando terminaba de ducharse, por lo que estaba tapada con una toalla, hablando por teléfono.
-Bueno… es que… estoy cerca de tu casa, en Londres, haciendo compras. ¿Puedo pasar por allí?
-Eh… sí, claro. ¿Ahora?
-Si es posible…- Hermione lo pensó un momento.
-Déjame arreglarme… Estaré lista en diez minutos ¿ok?
-Sí, cuando quieras.
-De acuerdo. Te espero en diez minutos.
-Nos vemos- respondió Ginny y colgó el teléfono.
Hermione se dirigió al baño, se cambió, se peinó y se arregló un poco justo a tiempo. Apenas acababa el timbre había sonado. Hermione abrió la puerta.
-Hola, Ginny- dijo mientras abrazaba a su mejor amiga con una amplia sonrisa.
-Hola, Herm- respondió Ginny mientras entraba y dejaba su bolso y las numerosas bolsas de las compras sobre un sillón. Era como entrar a su propia casa. Hermione ya prácticamente era considerada parte de su misma familia, por lo que entrar en su departamento era casi lo mismo que entrar el departamento de su hermano George.
-¿Qué te trae por aquí?- dijo aún sorprendida por la repentina visita de Ginny.
-Es que… ¿me traerías un vaso de agua por favor?
-Oh, sí, por supuesto- Hermione se dirigió a la cocina y sirvió jugo de naranja en dos largos vasos. Regresó al living y su mejor amiga ya se había sentado en uno de sus sillones.
-Aquí tienes- dijo dándole uno de los vasos.- ¿Cómo estás? ¿Cómo andan las cosas con Harry?
-¡De maravilla!- contestó Ginny sonriendo. Tomó un sorbo del jugo.- Pero no vine a hablar de mí, sino de ti- la sonrisa se deshizo de su rostro.- ¿Qué crees que estás haciendo?
-¿Con qué?
-¿Con qué?- repitió la chica- ¿Cómo con qué? ¿Acaso te has vuelto loca?
-Mira, Ginny… Lo lamento pero no quiero escuchar más quejas sobre mi vida privada. Ya sé lo que piensan tú, Ron, tu padre y todos los demás. - Su voz iba adquiriendo volumen- No sé cuánta gente se ha enterado ya pero ya sé lo que piensan y no necesito que me digan nada. Sé cuidarme yo sola. Sé perfectamente lo que hago.
Ginny quedó boquiabierta, con los ojos como platos. Nunca había discutido con su mejor amiga, y decidió que esa no sería la primera vez, por lo que decidió ponerse en su lugar. Seguramente estaba demasiado enamorada, cegada… atontada, como para no ver lo que estaba haciendo.
-Hermione…-dijo casi en un susurro, evitando gritar, intentando poner a su amiga en sobre aviso.- Estás cegada por él… No ves lo que ocurre realmente…
-Ginny… él me ama- respondió Hermione intentando recobrar la calma.- Me lo ha dicho. ¿Sabes lo que lo frenaba? No pongas esa cara por favor… Siempre lo ham frenado las estupideces que intentaron inculcarle en su familia, pero él no es malo… no es como todos los Malfoy… ni como la mayoría de los hombres…
-Como quieras, Herm… Sólo quiero que no sufras…- dijo Ginny con voz apenada, sabiendo que no podría hacer nada.
-Gracias, Ginny, pero estoy bien.
-De nada… ojalá que el tiempo no me dé la razón.
Hermione sonrió.
-No, seguramente no. Mi historia tendrá un final feliz- aseguró Hermione, pensativa.- Cambiando de tema… ¿Cómo va la Orden? Este tiempo estuve distraída… Ya sabes… el trabajo…
-No me hagas reír- dijo Ginny riendo a carcajadas.- ¡¿El trabajo?!
-Bueno… Draco, Draco, Draco y el trabajo- rió Hermione mientras contaba con los dedos.
-Te cuento las novedades… Mañana es la segunda reunión oficial para ver cómo andan las tareas de cada uno de los miembros. Ya se han repartido todos los mortífagos. Percy ha conseguido más nombres de los que andan sueltos. ¡Ah! Casi lo olvido. Hannah está saliendo con Neville y también se unió a la Orden.
-Sabía que estaban saliendo pero Neville no me dijo nada de que Hannah se había unido.
-¿Cuándo lo viste?
-Anteayer. Salimos con Draco al centro de Londres a comer, y nos encontramos con ellos. Estaban en el mismo restaurante que nosotros.
-Ah.- hizo una pausa. Mientras, desvió su mirada hacia el techo, pensativa.- Bueno… Harry, Ron y yo nos encargaremos de los hermanos Carrow, de Fenrir Greyback, de Macnair y de un tal Selwyn. -dijo mientras contaba con los dedos.
-¿Macnair el que casi asesina a Buckbeak?
-Sí, exacto, ese. Hannah y Neville se encargarán de la familia Crabbe, la familia Goyle y un tal Mulciber. -Continuó mientras seguía contando con los dedos.- Percy y George se encargarán de un tal Avery, Jugson y un tal Sr. Nott. Bueno… Cho y Luna se encargarán de los Lestrange… ¡Ah!- dijo como si de repente se acordara de algo importante.- Casi lo olvido… Se ha formado un nuevo equipo… Ron ha decidido acompañar a Cho y a Luna en la búsqueda de los Lestrange, y, además, ha dicho que él, junto con Luna se encargarán de Rookwood, Travers y Yaxley.
-¿Ron con Luna?- preguntó Hermione sin sorprenderse.
-Sí. Él ha dicho que Cho y Luna no pueden enfrentarse solas a los mortífagos. Dice que necesitan de la ayuda de un auror.
-No me sorprende…
-¿Cómo? ¿Sabes algo?- preguntó sumamente interesada, abriendo los ojos como platos. Hermione rió.
-Sí, me ha dicho algo… A él le gusta Luna.
-¿Cómo puede ser que no me lo haya dicho? ¿Acaso no confía en mí?
-Quizás se le pasó, Ginny, perdónalo. No es tan grave. Ya sabes cómo son los hombres… Se olvidan de contarnos las cosas más importantes…
-Tienes razón… Ya me lo dirá en su momento.
Las amigas continuaron hablando, llegó la hora de la cena, comieron juntas y continuaron hasta altas horas de la noche. Nadie podía frenarlas cuando se juntaban.