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Historia 47652 — capítulo 12

CAPITULO XII

"LOCURA"

(POV SUMMER)

¿Acaso estaba loco? ¿Su hermana, Dídima? ¿Es que acaso el mundo era el que se había vuelto completamente loco? ¿La locura sería contagiosa?

Esas preguntas retumbaron en mi cabeza mientras Aro me llevaba hacia un lugar. No sabía dónde, pero me tranquilizaba un poco el hecho que Demetri se encontrara junto a mí. No quería pensar en otra cosa, en lo que me esperaba, en lo que me sucedería. Solo me concentraba en su angelical rostro.

Parecía muy confundido, a decir verdad, pero sabía que ambos lo estábamos. ¿Cómo era posible que me confundiera con alguien más? Vamos… ¡Nunca había visto a un Vampiro en mi vida hasta que me crucé con Demetri!

La mirada de él me decía silenciosamente que me debía de sentir relajada, que debía mostrarme serena, ya que no me ocurriría nada.

Intenté confiar en él, pero mi instinto me dijo que no me relajara, que había demasiados chupasangres que me querrían matar.

- Cayo. Marco - La animada voz de Aro me sorprendió. Parecía como si quisiera celebrar algo

- ¿Qué quieres, Aro? - Preguntó una aburrida voz.

Las dos personas, que se sentaban en los tronos eran hermosas. Aunque claro, a mi parecer se parecían mucho a Aro. Hermosas, aunque nunca llegarían al nivel que Demetri.

Uno era rubio, y lo reconocí con temor: Él era el asesino de mi padre. Le miré con odio.

El otro parecía completamente aburrido. Su cabello era negro como el de Aro. Se giró para verme y abrió los ojos como platos.

- No soy Dídima - Musité, mirando fijamente al que me había mirado así - Ni su reencarnación

- Te pareces mucho a ella - Admitió el rubio. Le ignoré. No quería hablarle al asesino.

- Dídima - Susurró el otro

- ¡No soy Dídima! - Repetí gritando. ¿Era que no me entendían?

- Sunday - Me intentó calmar Aro

- ¡Nada de Sunday! - Grité - No soy Dídima, espero que les quede claro

- Con tu actitud te pareces mucho a ella - Murmuró el de pelo negro

Me quedé callada. Quizá habría sido mucho mejor haber muerto hacía días. Por lo menos no tendría a unos tres chiflados que me dijeran que era la hermana del líder. Aunque, pensándolo bien, podría estar más tiempo con Demetri.

Debería de dejar de pensar en él, y lo sabía perfectamente, pero no podía.

Me alejé de Aro, acercándome lo más posible a Demetri.

Involuntariamente le tomé la mano, entrelazando nuestros dedos. Él aceptó aquello como si fuera lo más natural del mundo.

Aquello izo que la chica de cabellos rubios me gruñera en voz alta, pero no me importaba. El de cara antes aburrida me miraba pensativo. Suponía que aquél era el esposo de Dídima. Su cara me daba lástima, como si me doliera aquello.

Ese día había sido de completa locura.

- Demetri. Lleva a Sunday a un cuarto. Mis hermanos y yo tenemos que discutir algo muy importante respecto a ella.

Mientras Demetri me llevaba a la habitación, me pregunté: ¿Qué importa la locura si estas junto a la persona que más amas en el mundo?