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Historia 47652 — capítulo 11
CAPITULO XI
"DÍDIMA"
(POV ARO)
Aquella chiquilla. Nadie me había hablado así en años. La única que se había atrevido, había sido mi hermana, Dídima. Aquella que había ordenado matar para así tener el control total sobre Marco, y que no nos traicionara por nada del mundo, que no nos diera la espalda para que se marchara con ella.
Incluso, físicamente se parecía a Dídima. Su cabello era del tono exacto, y sus ojos grises eran casi iguales que los de ella. Parecía una réplica casi exacta de mi hermana.
Tenía que llevarla al castillo, aunque aún no decidía si la podía llevar con Marco. Probablemente él se pondría algo feliz, ya que creería que Dídima nunca hubo muerto. Y me encantaría ver su cara en cuanto observara que no se trataba de ella.
Sunday Of Summer. Un nombre demasiado extraño. Pero aún así me gustaba.
Ella podría reencarnar a Dídima si quisiera. Y volvería a tener a mi hermanita de nuevo.
En mi corazón se formó un nudo. La había matado porque quería tener el poder, pero, sabía que, si volvía al pasado, jamás le haría daño de nuevo. Quería a mi hermana, pero en ese entonces me había cegado por el odio, el poder… Por todos esos sentimientos tan egoístas y macabros.
Pero tenía que asesinarla. Hasta por lo que yo sabía, era una hija de la luna, y tenía que asesinarla, debido a su condición. Estaba seguro de que Cayo me diría eso.
Aunque… Aún cabía la posibilidad de debatirlo. Podía entrar en un pequeño debate con Cayo y Marco. Sabía que el destino de aquella niña se salvaría si hacia eso. Marco y yo votaríamos a favor de su vida. Cayo no podía hacer nada en contra.
¿Por qué quería que sobreviviera?
Por muchos años no había estimado lo suficiente a mi hermana, ya que no la conocía. Mi sed y deseos de poder me alejaron de mi Familia. De todos. ¿Cómo era que ahora, que había encontrado a una chiquilla idéntica a ella, recordaba a Dídima?
Y peor Aún. ¿Cómo era que sentía algo de simpatía hacia ella?
No sentía simpatía. Ahora que había descubierto que su carácter era similar al de Dídima, sentía cariño por ella. Cariño como si fuera mi sobrina. La hija de Dídima.
Aquello era imposible y lo sabía. Aunque no dejaba de ser tentador.
Al llegar al castillo, me ocupé de Sunday, ya que no quería que alguno de mi guardia la tomara como bocadillo para la cena. Ella era especial. Era la misma reencarnación de Dídima.
Tenía que serlo, puesto que era idéntica a ella.
"Creo que te estás volviendo loco" Me susurró una molesta voz en la cabeza.
Sacudí mi cabeza. No podía estar loco. Sunday era la reencarnación de Dídima, estaba completamente seguro… Y si no, de la seguridad que tenía, era que ella me miraba como si estuviera loco. Quizá la voz no se encontraba tan mal informada.
- Maestro - Susurró Demetri, que se encontraba junto a ella. ¿Protegiéndola? ¿Estaba loco? ¿Para qué mi hermana necesitaría la protección de él? - ¿Qué hará con Summer?
- Haré con ella lo que había planeado, aunque antes… Tendremos que someterlo a voto - Dije con fingido pesar - Dídima estará…
- ¿Dídima? - Preguntó Sunday, confundida - Sunday, Summer, incluso Of, pero ¿Dídima? ¿Quién es ella?
- Eres tú - Le afirmé
- ¿Desde cuándo me cambié de nombre? - Preguntó con rudeza - Que yo recuerde, toda mi vida me había llamado Sunday Of Summer, no Dídima.
- Sigues siendo como siempre, hermanita - Le susurré
- Esta deschavetado - Musitó ella - Debe tener unos tres mil años. ¿Qué le hace pensar que soy su hermana?
- Eres idéntica a ella, y tu carácter igual. Dídima ¿Quieres ir de una vez con mis hermanos?
- ¿Se supone que ellos también son mis hermanos? - Preguntó ella, con sarcasmo
- No. Uno es tu esposo - Le informé mientras la tomaba del brazo y me encaminaba hacia el Salón. Demetri cruzó una mirada con ella, que supe que decía que me había vuelto loco, pero no me importaba. Dídima había regresado. Mi pequeña hermana, por la que, por un error, había asesinado sin misericordia. Había vuelto mi hermana, y tendría que celebrarlo.