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Historia 47652 — capítulo 8

CAPITULO VIII

"ODIO"

(POV SUMMER)

Al terminar de contarle todo a Matt, se quedó pensativo, como si pensara en las palabras que diría a continuación.

- Summer - Dijo lentamente - ¿Me estás diciendo que te has enamorado de uno de los cómplices del asesino de tu padre? ¿Me estás diciendo que te has enamorado de una sandijuela?

- ¿Sandijuela? - Pregunté extrañada

- Aquél tipo - Explicó - Es un vampiro

- ¿Vampiro? ¿Estás loco? ¡Yo nunca me enamoraría de uno! - Grité, alterada. Así que me había enamorado de uno. No podía creerlo. Me sentía tan idiota en esos momentos.

- No te culpo - Rió Matt - Los Vampiros suelen ser… atractivos

- ¿Has visto a uno? - Pregunté, alejándome de aquel chico hermoso. No quería que Matt me siguiera recordando mi torpeza

- Nunca - Admitió - Pero he leído sobre ellos. Una raza muy impresionante, he de decir, pero ellos asesinan gente

- ¿Y que se supone que hacemos nosotros? ¿Lo contrario? - Dije, recordando la carne casi cruda que había comido. Los hijos de la luna solíamos comer carne cruda, pero habíamos dejado de matar humanos desde hacía varios siglos.

- Pero ellos tienen opción, igual que nosotros - Replicó Matt - Ellos podrían beber sangre de animal, pero no lo hacen. Por eso es que son nuestros enemigos.

- Nosotros protegemos la vida humana, ellos no - Hablé de manera automática. Sabía perfectamente eso - Por eso son nuestros enemigos naturales.

- Exacto - Aprobó Matt.

El día estaba avanzado. Estaba segura de que ya era hora de marcharme, de irme a casa, aunque no quería.

Al parecer Matt pensó lo mismo, pues, en vez de que se marchara y me obligara a seguirle, se sentó en una gran roca.

- Nunca creí que fuera posible - Comenté

- ¿El qué?

- Enamorarme de un vampiro. ¡Y a primera vista!

- Es extraño - Contestó el en un tono seco que me dejó a entender que no quería oír nada sobre el tema

- ¿Qué ocurre? - Pregunté sin hacerle caso a su tono - ¿Por qué te comportaste de ese modo al comentarte aquello?

- Porque… - Matt me miró a los ojos. Eran hermosos, aunque no tenían comparación a los de aquel vampiro. Los veía cada vez que cerraba mis ojos - Yo te…

No logró terminar la frase, ya que me apartó del lugar donde me encontraba, e izo frente a los árboles.

Creí que aquello era ridículo, pero al final salió él.

Su belleza me volvió a dejar sin habla. Sus ojos eran rojos, como los rubíes. Tenía una sonrisa amplia. Sonreía a mí. Al mirar a Matt, el vampiro cambió su expresión a una de gran irritación. Estaba segura de que, si pudiera haberlo visto, Matt tendría la misma expresión en su cara.

La cara del vampiro denotaba algo de odio, aunque quizá simplemente me lo estaba imaginando.

- ¿Quién es el hijo de la luna? - Preguntó con su voz aterciopelada

- Su nombre es Matt - Contesté mientras me olvidaba de todo. Sus hermosos ojos eran lo único importante. No recordaba siquiera cual era mi nombre

- Espera - Me advirtió Matt, mientras me apartaba del Vampiro. Al parecer, inconscientemente, me había querido acercar a él - ¿Qué no lo recuerdas? ¡Quería matar a tus padres!

- Es verdad - Admitió el vampiro, algo que izo que toda la magia se esfumara - Pero eso fue antes de conocerte - Añadió con otra de sus hermosas sonrisas

Matt parecía furioso y, al mirar sus ojos, supe que los sentimientos de Matt hacia el vampiro eran de odio total.

- ¿Por qué no nos olvidamos de tu… acompañante? - Preguntó el vampiro

Matt me agarró el brazo demasiado fuerte, por lo que grité de dolor.

Segundos después, aquel Vampiro le había dado una buena golpiza a Matt. Le rompió la nariz.

- No vuelvas a lastimarla - Dijo seriamente, mientras me alejaba delicadamente de Matt - ¿Estás bien?

- Le rompiste la nariz - Murmuré

- Eso fue porque te lastimó - Explicó el vampiro

- Yo… Yo… - Comencé a decir, pero el vampiro me tocó mis labios con sus fríos dedos

- ¿Por qué no hablamos en un lugar más… privado? - Preguntó, mirando a Matt con algo de odio.

Al mirar a Matt, supe que el odio era mutuo. El vampiro le podría matar, ya que, después de una noche de luna llena, los hijos de la luna se encontraban demasiado agotados como para luchar contra un vampiro. No me podía negar.

Asentí, mientras le daba una explicación a Matt con la mirada.

El vampiro me arrastró lejos de mi amigo. Me subió a su espalda y comenzó a correr de forma rápida. Más rápido de lo que nunca había imaginado.

Olvidé todo en esos instantes. Quería ser feliz con el Vampiro. No me importaba nada más.