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Harry Potter y el amuleto de la vida — capítulo 2

Ya casi terminaban el banquete de cumpleaños de Harry cuando comenzó a recibir sus regalos:

El Primero fue de Hermione, que regaló un hermoso campo de en miniatura de QUIDDITCH (el deporte mágico favorito de Harry) y un libro que se titulaba “Las mejores estrategias para ganar en el QUIDDITCH”

Luego vino el regalo de los gemelos, Que consistía en una caja llena de “Sortilegios Weasley” junto a un pergamino el cual indicaba que hacia cada uno de los objetos que contenían (a la señora Weasley no le hizo mucha gracia)y en el fondo de la caja se encontraba algo envuelto, con una nota que decía “Abrir en Privado” por lo que Harry lo dejo donde estaba.

El regalo de los Señores Weasley fue sencillo, pero para Harry fue uno de los mejores, aunque Harry no lo dijera, el solo hecho de estar ahí para él era el mejor regalo, y consistía en una caja de dulces de los favoritos de Harry.

Bill y Charly le regalaron un libro cada uno, el primero se era un libro de hechizos que tenía por titulo “Hechizos Avanzados” y el segundo era “Dragones: Guía practica para sus cuidados”. A Harry le llamó mucho la atención aquel libro, puesto que no guardaba buenos recuerdos de los dragones, pero cuando vio el autor comenzó a comprender, era el primer libro de Charly Weasley.

Ron le obsequio una túnica de la selección inglesa de quidditch, Ginny le regalo una tarjeta de felicitaciones echa por ella (Ginny estaba enamorada de Harry), Percy le obsequio un juego de plumas muy elegantes. Reamus le regalo un albun de fotos en las que aparecen ellos y sus padres cuando estaban en el colegio. Hagrid le obsequio una copa con unas runas extrañas alrededor de ella, Harry reconoció esa copa inmediatamente, era un pensadero.

Pero Fue Sirius el que le hizo el mejor regalo de todos, le regalo un extraño collar de oro, con un pendiente, que al abrirlo mostraba a la persona que Harry quisiera ver, Sirius Dijo que se llamaba “UBICADOR” y permitía dar la ubicación tanto de él, como la de sus amigos, así si se encontraba en peligro, si lo habría y pensaba en algún amigo, este podría aparecerse en el lugar en que Harry estuviera

Harry, recordando los sucesos del año anterior le pareció un perfecto regalo, todavía recordaba de cómo se había trasladado a un lugar extraño, de cómo Voldemort había matado a Cedric, como había recuperado su poder y de cómo había logra do volver a escapar de él, en ese momento hubiese deseado tener el UBICADOR, pero ahora se sentía mas seguro.

Llego la hora de despedirse, pues era casi media noche, y Harry se fue a acostar a la pieza de Ron, cuando llegaron a la habitación se encontraron con HEDWIG, la lechuza de Harry, y Pig, el mochuelo de Ron, que se encontraban el cuarto, la primera mirando con reproche a Pig.


Harry se sentó en su cama y abrió el paquete de los gemelos, consistía en una placa metálica de plata, con una inscripción que decía:

“En Honor a Harry Potter, quien ayudó a hacer realidad nuestros sueños”

Harry viendo la placa no pudo dejar de sonreír, los gemelos incluyeron una nota que decía:


“Esta placa estará siempre pegada en la parte más visible de nuestra tienda, en honor a ti, en realidad, no la habríamos conseguido sin tu ayuda”.


Ron quedo extrañado al ver la nota, pero Harry le contó lo sucedido, al final del curso anterior, Harry había regalado el premio de mil galeones que había ganado en el torneo de los tres magos. Ron no sabia de donde habían sacado el dinero para fabricar tantas cosas, y pensaba que lo habían obtenido de mala manera.


Luego de un rato de conversaciones de quidditch, ambos se quedaron dormidos. Derrepente Harry se encontró en un callejón apenas iluminado, no sabia en que lugar se encontraba ni porque se encontraba ahí, el lugar era frío, pero no tenía nada para abrigarse, además comenzaba a asomar una densa neblina, cuando comenzó a oír voces, voces que reían cruelmente y elevándose mas que las otras, un voz que suplicaba:
  • Por favor señor, tened piedad, os juro que seré tu mas fiel vasallo, pero no sigas, por favor.

    Pero de nada servia los ruegos, pues cada vez que terminaba de hablar, otra voz, mas fría que cualquier voz que se pudiese oír respondía:

  • Pides clemencia, por tu culpa mis mortifagos más fieles están en Azkaban, no mereces perdón – “Crusio”.

Harry sabia perfectamente de quien era esa voz fría, era Voldemort, pero la otra voz, la voz que suplicaba Harry no la reconocía, pero se le hacia levemente familiar, de apoco fue saliendo del callejón, y con mucho cuidado, pues no quería que lo descubrieran, se asomo y vio por lo menos unos veinte mortifagos rodeando a dos personas en le centro.

Una de ellas de pie era Voldemort, la otra a la que estaban torturando Harry no podía verle el rostro, pues estaba de espalda, y además lo tapaban los mortifagos, pero en un intento de escapar, este hombre derribó a dos mortifagos que le cerraban el paso, y corrió directamente a donde Harry se encontraba.

Harry escucho de pronto que Voldemort lanzaba su conjuro, aquel con el que había asesinado a un centenar de magos y muggles “Avada Kedabra”. Y antes de que el hombre llegara donde Harry, había caído muerto, pero mientras caía, Harry reconoció su rostro, era Kaskarov.

Harry se quedo estupefacto, mirando el cuerpo de Kaskarov, sin darse cuenta de que alguien se acercaba, al levantar la vista pudo ver que Voldemort le sonreía, y con su voz fría y una risa macabra le digo:

  • El Próximo serás tu Harry Potter.