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Harry Potter y el amuleto de la vida — capítulo 3

Harry despertó sobresaltado, no sabia si por la pesadilla o por el dolor que venía de su cicatriz. Ron que también se despertó por los gritos de Harry, estaba mas asustado que su amigo, a Harry le dolía la cicatriz cuando Voldemort estaba cerca o cuando este cometía algún asesinato.

La preocupación hizo que Ron despertara a todos en la casa , eran alrededor de las cuatro de la madrugada, todos estaban de nuevo sentado en la cocina, y empezaron a preguntar a Harry lo que había ocurrido. Harry comenzó a contar su sueño cuando algo lo hizo enmudecer derrepente.

Harry quedo sin habla, recordaba las palabras de Voldemort antes de que se despertara, entonces sin previo aviso el resto de los Weasley, se dieron cuanta de lo que había sucedido, La Marca tenebrosa había aparecido en su casa.

Aunque todos quedaron estupefactos, el señor Weasley no perdió la calma y dijo:
  • Molly, querida, llévate a los niños lejos, yo tratare de protegerlos.

Pero todos los Weasley, incluyendo a Harry y Hermione no querían irse, no querían dejar al señor Weasley solo, si morían, morirían todos. Se empezaron a sentir gritos que venían de afuera:

  • Entréguenos a Potter y el señor tenebroso les perdonara la vida.

    Sabiendo lo que les esperaría si no se entregaba, Harry decidió entregarse para poder salvar a los Weasley. Pero nadie estaba dispuesto a dejar que Harry se entregara, fue entonces cuando se le ocurrió una idea.

    Quizás pudieran escapar, aun tenían una oportunidad, los polvos Flu, pero correrían un gran riesgo, pues los mortifagos podrían haber puesto un encantamiento obstructor a la red Flu, lo que haría que aparecieran en medio del jardín, a la vista de todos los mortifagos.

  • Entonces ¿cómo sabremos si esta bloqueado? – pregunto Fred – ¿quien será el primero en intentarlo?.

    Entonces para sorpresa de todos, Hermione encontró la solución, “los Sortilegios Weasley”, dijo ella. Todos quedaron extrañados, de que servirían los sortilegios Weasley en esa situación, entonces Hermione, recordó que los gemelos habían inventado unos dulces que se ponían a saltar apenas los sacaban del envoltorio, entonces si transmutaban algún objeto en un muñeco gigante, le pusieran el “caramelo botador” y lo mandaran por la red Flu a cualquier parte, sabrían que si es que esta hubiese estado bloqueada.

    El señor Weasley fue quien realizó el encantamiento permutador, pues Bill, Charly y Percy, se encontraba ocupados tratando de mantener raya a los mortifagos, los que por lo menos eran unos quince, y estaban ocultos en los arboles que habían alrededor de la madriguera.

    Entonces cuando señor Weasley ya estaba listo, los gemelos sacaron sus caramelos botadores y los abrieron dentro de las ropas del muñeco, entonces, pusieron el muñeco en la chimenea y dijeron “ Callejón Diagon”, el muñeco desapareció y todos corrieron a la ventana para ver que ocurría.

    Pasaron uno segundo y no había señales de que el muñeco fuese a aparecer, entonces todos se preparaban para partir sin mas demora, Harry partiría de los primeros junto con Ron. Luego irían Hermione y Ginny, seguidos de Fred y George, luego Charly y Percy, Bill y la Señora Weasley y finalmente el Señor Weasley.

    Harry y Ron estaban listos, había quedado de ir todos al callejón “Diagon”, y ahí darían la alerta del ataque a la Madriguera. Ambos tenían en sus manos lo polvos Flu, se preparaba para irse cuando Bill gritó:

  • Alto, no lo hagan.

Todos, incluidos Harry y Ron fueron a ver que lo que ocurría, vieron por la ventana, y para su asombro, vieron que el muñeco que habían mandado, había aparecido en mitad del jardín.

Entonces sin que nadie tuviera tiempo de nada, se vio como una seria de luces chocaron contra el muñeco, comprendiendo que todos los mortifagos habían tratado de inmovilizar al muñeco.

Ya no quedaba ninguna esperanza de escapar, porque en eso momento se vio una figura que avanzaba lentamente hacia la casa de los Weasley y Harry comprendió quien era: Voldemort había llegado.

Todos en la casa supieron que había llegado el fin, pero Harry sintió valentía, y se dijo:
  • No moriré sin pelear, no voy a darle en el gusto.

    Fue entonces que saco su varita de la túnica y se preparaba para salir al encuentro de Voldemort, cuando recordó el regalo de Sirius “EL UBICADOR”

    Los sacó del interior de su túnica y lo abrió, comenzó inmediatamente a pensar en su padrino y en Lupin, al instante una voces resonaron en su mente:

  • ¿Qué ocurre Harry? - Sintió la voz de padrino- habla en tu mente, pues nadie mas me puede oír.

Entonces Harry explico rápidamente su situación y Sirius dijo:

  • No Se preocupen vamos para allá. resistan

Y Sin saber porque Harry se sintió esperanzado y les comunico a los demás que ya venia ayuda, pero que tenían que tratar de resistir un poco más. El Problema era que la madriguera se encontraba bajo tantos ataques que le encantamiento escudo que Bill trataba de mantener con toda sus fuerza ya estaba flaqueando (la verdad es que llevaba casi veinte minutos manteniéndolo)

Entonces, de un momento a otro vieron que Bill caía desmayado, el encantamiento lo había agotado y no tenía mas fuerzas, Percy trato de realizar el encantamiento, pero cayo aturdido por una maldición que se coló por la ventana, hasta el momento ninguna de las maldiciones había logrado penetrar, pero ahora, sin el encantamiento escudo, la casa se llenaba de encantamientos que entraban por todos lados, por suerte para algunos solo eran encantamientos aturdidores.

Solo quedaban Harry, Ron Hermione y los señores Weasley en pie, el señor Weasley había conseguido formar un pequeño escudo mágico, que solo los protegía a ellos (la realización de un hechizo escudo como el de Bill requería mas tiempo para conjurarlo), cuando comenzaron a ver que unas sombras entraban en la casa. Los mortifagos habían entrado.

Pero en esos instantes cuando ya se daba todo por perdido, Harry escucho canto sobrecogedor, un canto que le había venido a dar esperanza, el canto que había escuchado otras dos veces cuando se encontraba en peligro, el canto de un fénix.