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Historia 47692 — capítulo 6

Draco se despierta sobresaltado, el teléfono de la residencia está sonando. Se estira para tomarlo y levanta el tubo.

-¿Diga? Pregunta dormido.

-Señor, soy de la empresa de correo… Hay unas cartas para un tal Draco Malfoy y para una Hermione Granger. Dice mientras lee el nombre en el sobre.

-Si… ¿Tengo que firmar?

-Eh… No es necesario señor.

-Entonces déjelas en el buzón, más tarde las recogeré… Muchas gracias.

Corta, no espera que el tipo del correo le responda. En ese momento, la castaña se gira para abrazarlo, ya despierta.

-¿Quién era? Pregunta mientras le da un beso en la espalda.

-El tipo del correo… Hay cartas para nosotros.

Hermione se levanta tan rápido como puede, pero tapándose. Se viste, y el rubio hace lo mismo, por supuesto, más rápido que ella.

-¿Adonde vas? Pregunta el rubio.

-A buscarlas, seguro son noticias de mi padre.

-¡Espera! Grita el rubio mientras la detiene justo en la puerta, empujándola contra ella y casi aplastándola, dado que se levantó del piso con demasiada fuerza.

Ella se queda quieta, de espalda a él, pero inmóvil.

-Lo siento… No puedes salir.

-Déjame ir. Dice ella forcejeando, pero, obviamente, él tiene más fuerza.

-¿Y si es una trampa? ¿Si descubrieron el paradero?

-Pero…

-¿Qué tal si mi padre sabía que tu eres esa hija? ¿Si me envió aquí apropósito?

Ella se dio vuelta, quedando frente a él. Lo mira con ojos mieles hermosos, que quieren dejar que esa cascada de agua pura emerja de sus ojos.

-Déjame ir a mí… Te protegeré.

-Son muchos contra uno Draco… Le pediré a seguridad que nos traiga las cartas a la puerta de mi cuarto.

Ella toma el teléfono, llama a seguridad y ellos obedecen.

-Muchas gracias. Dice antes de despedirse.

Luego de unos minutos, uno de los guardias sube las escaleras y toca la puerta del cuarto de al lado.

-Señorita Granger… Aquí le dejo las cartas… Qué tenga buen día.

El guardia se va luego de dejar las cartas.

Draco y Hermione se miran, esperando que no sea una trama, pero se escuchan los pasos de este al bajar.

El rubio sale despacio, toma las cartas y las trae a su cuarto.

-Esta es tuya. Informa mientras se la da.

Ella se queda quieta… mirando la carta como si fuera algo poderoso.

Draco se sienta en el sillón y la abre.

Se queda boquiabierto, sin saber que decir… "Castigado" sería su fin.

Pero… Un momento… ¿Una sorpresa?

Pero se da cuenta de que ahí hay dos cartas…

A Draco casi se le paraliza el corazón, tiene que resistir sus lágrimas por Hermione, sabe que tiene que resistir, tiene que mostrar menos sus sentimientos, por ella.

Hermione aún no ha leído su carta, está inmóvil, como si presintiera que lo que está en la carta de ambos es malo.

Ellos se conectan con la mirada, pero Draco la aparta, pues sabe el poder que tienen esos dos pares de ojos. Sabe que sus ojos mieles están tristes, presintiendo que algo malo pasa… También sabe que sus ojos grises anuncian tormenta, llovizna… Pero piensa que tiene que ser fuerte, pues tiene que estar con ella en todo momento.

Hermione rompe el sobre y toma la carta entre sus manos. Esa carta parece una mariposa, hay que sostener con fuerza para que no se escape, pero con delicadeza para no lastimarla. Así la sostenía, como si fuera una mariposa.

Toma la carta y la abre:

Hermione llora desde que empezó la carta, pero ahora está inmóvil, peor que antes, con la carta en las manos. Draco no sabe que hacer, ve como las lágrimas caen por sus mejillas, pero no se atreve a romperle ese trance. Tal vez está recordando a su padre, no sé. Piensa este.

Hermione llora más, no puede parar, esta casi sin aire.

-¡¡¡¡NO!!!! ¡No, mi papá no! Grita desesperada mientras cae al suelo. Draco se acerca y la abraza con todo lo que dan sus brazos, tratando de ampararla, pero nada es consuelo.

-¡POR QUÉ A MÍ! ¡POR QUE MI PADRE! ¡¡¡¡NO!!!! ¡No es posible! Grita tratando de hallar paz en donde no hay. Ella no siente sus músculos, no siente su corazón. Está destrozada.

-Te ama Hermione, te ama. Es lo único que le sale decir, pues también está llorando.

-¿¡Por qué mi padre!? ¿¡Por qué a él!? Grita mientras apoya su cara en su pecho.

Draco no puede decir, pues nada de lo que él diga sirve… Su padre es una basura y está lastimando a las personas que más ama. Inclusive su madre.

-¿Por… qué… él… por… qué… mi… padre? Dice sin poder respirar.

Ellos se quedan ahí, llorando, sin poder decir nada más. Están llorando por la misma causa, pero Draco con bronca e impotencia, sus sospechas están confirmadas, sabe que su padre es un monstruo, que no quiere a nadie, en especial a él. Están en la misma posición, llorando por horas, luego de no poder descargar ni la cuarta parte de sufrimiento que llevan sus corazones, rotos en mil pedazos, negros de dolor, de sufrimiento. No pueden hallar la paz que necesitan, no pueden entender que sucede, no entran en razón. Se hace de noche, la cual trae una lluvia tremenda, tormentosa y perfecta para los sentimientos que tienen ellos en este momento. No pueden moverse, sus cuerpos no les responden, sus sentimientos los están matando por dentro.

-Draco… No me dejes… Por favor… No me dejes… Suplica la castaña con la mirada dolida, cara de tristeza y el cuerpo casi como si fuera un vegetal.

-Jamás te dejaré… Jamás… Te amo demasiado como para dejarte… Jamás… Draco casi no puede respirar.