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Historia 47692 — capítulo 5
La mañana siguiente a este hecho, me levanto demasiado temprano para mi gusto. Ella está en mis brazos, durmiendo sobre mi pecho. En un mes iremos a buscar universidades, pero me di cuenta de que realmente me iría mejor ser abogado, de todas formas, estaremos en Beverly Hills, juntos. Necesito darme una ducha caliente, los días fríos comienzan a llegar; como no nos tapamos, estoy temblando. La dejo despacio sobre mi cama, como si fuera una delicada y preciosa pluma. Miro a su boca, esos labios que me llaman, son sedas rojas que te incitan a tocarlos, a sentirlos y por supuesto, a besarlos. Sus ojos están cerrados, pero recuerdo esos ojos miel como si fueran preciosas cascadas, puertas de su alma, que se abren para ti, dejándote ver ese hermoso paraíso que es ella. Tomo mi ropa, unos jeans, remera manga larga y mi campera. Entro al baño y me ducho. En eso pienso en ella, en lo nuestro. ¿Realmente la amo o es un capricho estúpido por necesitar a alguien? Por que tal vez solo es un capricho mío, de necesitar a alguien que me escuche, y como ella es la única ahora…
No, no es eso, creo que… ¿Pero y si no le gusto? ¿Si realmente ella solo me necesita para desahogarse? No, no esta bien pensar eso, pero es la verdad. Es mejor hablar con ella. La cabeza del rubio funciona a mil por segundo, pensando en las pocas posibilidades que tiene él de estar con ella. Salgo de la ducha reconfortante y miro por la ventana, está lloviendo, que sorpresa. Piensa el rubio sarcástico.
-Hola. Escucha una voz que lo saluda, se da vuelta a mirarla, pero ella está más cerca de él de lo que piensa, está detrás de él.
-Hola. Responde dulcemente el rubio.
-¿Dormiste bien? Pregunta ella mientras lo abraza por detrás.
-Si… ¿Y tú?
-Muy bien…Te noto distante… ¿Te pasa algo? Pregunta la castaña, mientras se acerca a mirarlo.
-No, nada. Responde cortante el rubio, su brazo le arde, pero no tanto como para que sea el mismísimo Sr. Tenebroso.
-Draco… Necesito que confíes en mi, si te pasa algo, solo dímelo.
-No, he dicho que nada… Por favor, no insistas. Contesta el rubio de mala gana.
Ella no responde, pero el rubio nota que ella también se aleja.
-Sabes, bajaré a hacer el desayuno… ¿Quieres algo en especial? Pregunta la castaña.
-No, pero… Si.
-¿Entonces?
-Quiero que si realmente me quieres me des un beso. Dice el rubio sin quitar la vista de la ventana.
Ella se acerca, la hace girar hacia ella y lo besa pasionalmente.
-Yo te quiero Draco, si no me quieres decir, lo acepto, pero tienes que saber que puedes confiar en mí. Insiste levemente la castaña.
-Bueno. Es lo único que le sale por la boca al rubio, su brazo sigue ardiendo, sabe que su padre lo está buscando.
La castaña sale de la habitación, él espera a que ella baje y toma su móvil; llama a su padre, que responde rápidamente, él sabe que estaba esperando su llamada.
-Hola papá… ¿Qué necesitas? Pregunta Draco enojado.
-Hijo, los planes se adelantaron…Tienes que responderme en unas semanas. Cuando vengas a París, el Sr. Tenebroso te necesita en una misión.
-Papá…
-Escúchame, no me interrumpas… Si la aceptas, tienes que venir a la dirección que te mandaré por mensaje. Espero que la aceptes…tengo entendido que la sangre sucia de Granger vendrá aquí, ella es blanco de la misión.
-¿Qué? Pregunta preocupado el rubio.
-No puedo darte más detalles hijo… Cuento contigo. Nos vemos en unas semanas.
-No… espera - Su padre corta- ¡Mierda!
Mira su brazo, está cambiando el color negro por rojo. Se pone muy nervioso, no puede permitir que le hagan algo a Hermione, su Hermione. Entra al baño, se refresca la cara y baja.
-Hola Dra… te estaba esperando. Dice la castaña sonriente.
-Gracias Herms. ¿Qué es? Pregunta al notar que no es una taza.
-Submarino, así se le dicen… Te va a encantar.
-Ah. Él sabe que ella nota que está raro, pero también sabe que no va a insistir hasta unos días después, cuando él la empiece a sobreproteger.
-¿En serio estás bien? Pregunta ella, tratando de que no se enoje.
¡Guau! Parece que su suposición de unos días falló.
-Si… Hay un problema.
-¿Cuál? Pregunta ella preocupada.
-Me estas malcriando demasiado, cuando vuelva a mi casa me matarán de hambre. Dice él esquivando el problema, sabe que no puede decirle.
Ella ríe, se acerca a él y le acaricia el pelo.
Draco está inmóvil, perturbado por lo que le dijo su padre…
-Hermione - Dice mientras la mira seriamente, el sabe que debe decírselo, ateniéndose a las consecuencias - Tengo que decirte el por qué de por qué estoy así.
-Ven, vamos al sillón - Ella lo lleva ahí y se sientan - Se que te pasa algo, y si es por mí, bueno, es mejor que me lo digas.
-¿Por ti? Tú eres la persona más linda y dulce del mundo… a lo sumo me pegas fuerte, eso es todo - Ella se sonroja - Es, sobre mi padre.
-¿Qué sucedió? Pregunta algo confundida.
-Cuando yo estaba raro a la mañana, es porque mi marca me dolía… Entonces supe que mi padre me buscaba.
-¿Te tienes que ir? Pregunta la castaña triste.
-No, ese es el punto.
-No te entiendo…
-Déjame que te explique… Llamé a mi padre, me dijo que el que no debe ser nombrado me está necesitando para una misión.
-¿Pero tú no vas a aceptar o sí? Pregunta la castaña separándose un poco de él, que obviamente, lo nota.
-No, el problema es que… La misión, se trata sobre una chica… y será en París.
-Entonces tendremos que salvarla cuando vayamos allá Dra. Propone la castaña.
-Esa chica Hermy… eres tú. Dice Draco mientras ve que sus ojos de cascadas se transforman en lluvias, en gotas que salen de esas puertas, dejando paso a la tristeza, observando como caen sus lágrimas por esas mejillas hermosas, pomposas y rosas preciosas.
-Pero…
-Para salvarnos tenemos que quedarnos aquí, no podremos ir a ningún lado, y menos allí.
-¿Y… que va a pasar con mi padre?
-Ellos no saben que tu padre es tu padre, no le harán nada… Eso sí, es mejor que lo llames y que le menciones que no puede llamarte por tu nombre, para estar seguros. Además, tenemos una ventaja… El mundo de los Muggles.
-Sabes… seguro es demasiado tarde.
-Nunca es tarde.
La castaña lo llama, pero suena su contestador, no puede dejarle un mensaje, podrían reconocer su voz.
-No contesta. Dice con voz temerosa. Sus ojos comienzan a llorar otra vez.
-Tranquila - Dice el rubio mientras la abraza - Todo está bien.
-¿Pero y si no? Pregunta la castaña mientras se aferra más a él.
-¿Dónde está esa valentía Gryffindor? Pregunta el rubio mientras le acaricia el pelo.
-No sé… Dra, ya no sé.
-Calma Hermy, calma… Por favor.
-Te necesito más que nunca… Por favor.
-Aquí estoy - Dice el rubio mientras apoya su cabeza contra la de ella - Aquí estoy y estaré.
Ella lo miraa los ojos, quiere decirle algo, pero él la interrumpe con un dulce, suave y aterciopelado beso.
Ella se lo responde, y él aún más puede saborear esos labios de perlas.
-Te quiero Draco, creo que me enamoré de ti.
El rubio no sabe que decir, no sabe si decir que él también arruinaría el momento.
-Yo… te quiero Hermione… Te quiero. Dijo él sin dejar de poder besarla.
Una cosa lleva a la otra y se da cuenta que sus respiraciones están al máximo. Suben la escalera como pueden y entran al cuarto de él. Ellos se siguen besando, sin importarles que afuera esté casi nevando. Él la besa, le besa el cuello y baja un poco más.
Se chocan con la cama y caen, ella encima de él. Ninguno de los dos se detiene. Para Draco no es su primera vez, pero para Hermione si… Ella sabe que lo ama, y eso no se demuestra mejor que con el amor. Una cosa lleva a la otra y lo hacen. Si, en su propia casa, en el cuarto de Draco. Draco se pone feliz, ahora sabe que realmente la ama, al igual que Hermione, se alegra que Draco haya sido el primero.