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Historia 47704 — capítulo 5

-Hola, cariño, ¿Cómo la has pasado?- Preguntó Andrómeda quitándole el abrigo a su nieto.

-Genial, nos divertimos mucho- Respondió Teddy- ¿Me recuerdas que íbamos a hacer para Nochebuena?

-Ir a la Madriguera, como todos años. ¿Te parece extraño?

-Tenía otros planes en mente…- Exclamó él con una pícara sonrisa.

-Entonces cuéntame que tenía planeado mi lindo nieto- Rió ella mientras se sentaban para almorzar.

-Quería que la pasáramos aquí, tú y yo.

-¿Estás seguro? Creí que querrías ver a los demás en casa de los Weasley.

-Este año me gustaría una noche más tranquila, el día de Navidad podríamos ir con ellos.

-Si eso es lo que quieres, no insistiré. Y no separes lo verde de la sopa, Teddy.

La nieve cubría todo el jardín, y se acumulaba en los marcos de las ventanas. Le encantaba ver como caía, ver el cielo salpicado de infinitos puntos blancos.

Observó la foto de sus padres en la cómoda y se acercó para verlos mejor.

-¿Creen que le guste mi sorpresa?- Remus y Dora sonreían, y Teddy creyó ver que le asentían.

La cena estaba lista, el niño se alegró de que su abuela hubiera hecho comida de más, pues en cualquier momento llegaría su invitada especial.

-Pensé que te pondrías aquél collar tan bonito, el que me mostraste el otro día- Replicó Teddy señalando el cuello de la mujer.

-¡Tienes razón! Subiré a buscarlo.

Afortunadamente tres golpes en la puerta sonaron cuando Andrómeda ya estaba en la parte de arriba.

Su nieto se apresuró a abrir, y recibió a quien esperaba. Ella acarició suavemente el cabello del niño, y se quitó el abrigo salpicado de nieve.

-Sentémonos aquí, mi abuela bajará enseguida- Así lo hicieron y esperaron impacientes, observando la escalera.

-Sabes, cariño, siempre olvido estos detalles- Comenzó bajando los escalones con la vista baja- Pero debo estar bonita para nuestra pequeña reunión y…- Levantó la mirada, y se quedó unos segundos quieta y callada- Ci… ¿Cissy?

-Buenas noches, Dromeda- Dijo su hermana con tranquilidad.

Terminó de bajar, y caminó lentamente hasta los sillones. La vista comenzaba a empañarse y las manos le temblaban.

-Mírate- Susurró Narcissa- Sigues tan hermosa cómo la última vez que te vi.

-¡Cissy!- Andrómeda no hizo más que abrazarla con fuerza, mientras soltaba el llanto que se había guardado aquellos segundos. La rubia soltó lágrimas suavemente mientras acariciaba la espalda de su hermana.

-¿Qué…? ¿Cómo…?- Articulaba la castaña sin comprender y se secaba el húmedo rostro.

-Tu nieto, Teddy- Comenzó Narcissa- El ha hecho esto posible, fue a buscarme a mi casa, con Harry. Y me ha pedido que venga a verte.

-Yo… Yo…

-He cometido un grave error, Andrómeda. Y espero que no sea tarde para enmendarlo. Han sido años difíciles, solitarios, quiero que empezar de nuevo, hermana.

-Entonces quédate, quédate esta noche y comencemos otra vez.

La cena fue extraña, emotiva. A las dos les costaba bastante hablar, pero poco a poco la confianza volvía a sus conversaciones. Teddy observaba feliz, miraba cómo a su abuela le brillaban los ojos y reía. Hace mucho que no recordaba ver tanta alegría en su rostro.

Era tarde, el niño ya dormía y ellas tomaban té en el living.

-Éste es Scorpius, es una fotografía algo vieja, ahora tiene dos años.

-¡Qué precioso! Se parece bastante a ti, en la mirada.

-Sin duda tiene los ojos de Draco, pero la forma de la cara es parecida a la de Astoria.

Andrómeda suspiró, aún con la sonrisa en el rostro- Te he extrañado, pequeña traviesa.

-Lamento haberte dejado tan sola, Dromeda- Tomó la mano de su hermana lentamente- Tienes a ese pedacito de sol acompañándote, pero ahora seremos dos para alegrarte los días

Quedaron en verse pronto, todas las semanas, y poco a poco, tratarían de recuperar aquél amor que se sentían, aunque les llevara años, lo intentarían.

Subió para acostarse, estaba realmente exhausta. Abrió lentamente la puerta del cuarto de Teddy y susurró- Gracias.