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Historia 47704 — capítulo 7

13 de Agosto de 2013

No había nada que hacer, se había resignado a contar las manchas en el techo, y no eran muchas. Hacía calor, por eso no salía a caminar un rato.

-¡Teddy, ven un momento!- Dijo Andrómeda desde la parte de abajo.

El muchacho bajó apresuradamente, como acostumbraba. Su abuela estaba sentada, de espaldas a él. Con el apuro no vio un jarrón que tenía cerca, chocó con el y éste se partió en varios pedazos.

-Ten cuidado, Dora- Exclamó la mujer apenas dándose vuelta.

Teddy sonrió ligeramente- Me llamaste Dora, abuela.

Esta vez se dio vuelta por completo, y observó a su nieto divertida- ¿Lo hice? Lo siento, no me di cuenta, cariño.

-No te preocupes- El chico se sentó junto a ella, y descubrió que había varios papeles sobre la mesa.

-Sabes, la frase "Ten cuidado, Dora" era muy usual en esta casa, tu madre solía llevarse las cosas por delante.

-Me pasa a menudo en Hogwarts- Respondió Teddy- Ya estoy acostumbrado ¿Qué son esos papeles?

-Son las pequeñas tareas que le daba a Dora, ella aprendió a leer y escribir con estas cosas. Hay varios cuentos y párrafos sueltos, así practicaba la escritura, luego nos lo leía a mí y a Ted- Mira esta, es de cuando tenía seis años, le hice escribir algo que haya pasado en el día- La mujer carraspeó y leyó en voz alta:

Mamá siempre me dice que tenga cuidado. Porque no veo adelante y rompo las cosas. Ella me dice "Ten cuidado, Dora" y luego lo arregla con su varita. Tengo suerte de que pueda arreglarlo, así no pasa nada. Cuando vaya a Hogwarts y aprenda a hacer magia, voy a arreglar las cosas que rompa yo misma.

El joven tomó un papel también, y se dispuso a leer. Andrómeda lo observaba, y no podía evitar pensar que se parecía mucho a Remus, supuso que algo así se vería en la adolescencia.

Anoche soñé con los unicornios, ellos se acercaban a mí y dejaban que los acariciara. Le conté a mamá y a papá, ellos me han dicho que en Hogwarts voy a verlos y estudiarlos. Y como soy bruja, ellos dejarán que me acerque más que los magos. Voy a acariciarlos, cuidarlos y hablarles, son criaturas muy lindas.

-Siempre menciona a Hogwarts- Dijo Teddy.

-Estaba muy entusiasmada al respecto- Contestó su abuela- Cuando se acercaba la fecha de comenzar las clases no hacía más que hablar del Colegio "Hogwarts esto, Hogwarts aquello", creo que fueron años increíbles para ella. Y como todo amante de su casa, cubrió su habitación de carteles, banderas, y toda clase de objetos de Hufflepuff, Ted estaba encantado con la idea.

-¿Nunca deseaste que fuera a Slytherin?

-No, la hubiera pasado realmente mal. Ella necesitaba gente alegre y amigable a su alrededor. Se hubiera sentido desencajada en Slytherin. Y digamos que siempre tuvo preferencias hacia los tejones, además de todas las maravillas que Ted le contaba.

-¿Ella nunca quiso saber sobre sus tías?- Preguntó el chico apoyando la cabeza en la mano, y el codo sobre la mesa.

-Sabía la historia, sabía quiénes eran. Pero nunca tuvo deseos de conocerlas, además en ese entonces mi relación con ellas era realmente mala. Más tarde estaba totalmente en su contra, al punto de luchar con Bellatrix y los demás en el Ministerio.

Teddy se quedó algo pensativo, y luego levantó la vista para preguntar: -¿Todavía guardas esos banderines y carteles?

-Claro, te los daré más tarde.

El muchacho se levantó para volver a su habitación, así vería cómo colocaría su nueva decoración. Pero, de tal palo tal astilla, se topó de nuevo con ese jarrón.

-Ten cuidado, Teddy…