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Historia 47974 — capítulo 3

La casa de los padres de Lily fue establecida como cuartel general. Poco antes del amanecer, Lily fue a dormir a la antigua habitación de sus padres, y Sirius se acostó en el viejo dormitorio de Petunia.

Por más que lo intentó, la pelirroja no pudo pegar un ojo en toda la noche. Poco después de las siete de la mañana se levantó y fue a la cocina. Ni Harry ni Sirius se habían levantado aún. La mujer fue a ver si el supermercado que ella recordaba a tres cuadras seguía existiendo. Por fortuna allí estaba, y ella tenía algo de dinero muggle en su cartera. Compró café, té y algunas galletas para el desayuno. Volvió a la casa y preparó un café.

Harry se levantó tarde. Se vistió y comenzó a observar a su alrededor el dormitorio al que la noche anterior no le había prestado atención. Era, evidentemente, la pieza de Lily. Toda la decoración indicaba que allí había dormido una adolescente. La pared tenía un empapelado rosa con una guarda de flores. En ellas había muchísimas fotografías (muggles y mágicas) pegadas. Aparecía Lily con un grupo de chicas, o Lily y James, con el uniforme de Hogwarts. En la biblioteca había novelas muggles, había una colección completa de Jane Austen, y otros autores como Flaubert, Poe, Hemmingway, García Márquez, y Cortázar. El baúl estaba abierto, dejando a la vista El libro reglamentario de hechizos, nivel avanzado, la Historia de Hogwarts y una túnica negra.

Bajó a la cocina. Sirius estaba conversando con Lily mientras tomaba un té con tostadas.

-Buenos días - saludó - ¿Cómo están?

-Hola Harry ¿Cómo estás?

Su madre le sirvió un desayuno abundante. Un momento después, la conversación abordó el tema del colegio. Como ya casi eran vacaciones, Dumbledore había dicho que Harry podía quedarse en su nueva casa si quería. Al chico le gustó la idea. Como la casa era el cuartel general de la orden, Hermione y los Weasleys estarían allí todas las vacaciones.

-Todavía tienes que contarme muchas cosas, pero hay una que quiero saber. Sirius me ha contado algo, pero quiero oírlo de ti ¿Cómo se ha portado Petunia? - preguntó Lily.

-Mmm… - dudó el chico. No quería contarle a su madre todo lo que había sufrido con su tía. Pero tampoco podía mentirle. - No es lo que se puede decir la tía ideal.

-Eso ya lo suponía. Quiero saber cómo ha sido tu infancia. Dumbledore me dijo que ha sido difícil.

-Bueno, ellos jamás me dijeron nada de la magia. Y cada vez que yo hacía magia sin darme cuenta, me retaban. Y yo creía que no había hecho nada. También crecí pensando que ustedes habían muerto en un accidente de auto. Cuando cumplí once y comenzaron a llegar las cartas de Hogwarts, Vernon y Petunia decidieron que no vaya al colegio. Entonces destruyeron las cartas. Hagrid fue a buscarme y me contó toda la historia.

A media mañana, Dumbledore apareció con Fudge. Había tenido una reunión con el Ministro para relatarle los hechos ocurridos la noche anterior y Fudge había solicitado ver a Lily para creer que hubiera vuelto. Cuando los oyó en la puerta, Sirius se transformó y fue al patio.

-Linda mascota - rió Lily por lo bajo antes de abrir la puerta. - Buenos días. - saludó.

-Eh… Buenos días - saludó Fudge titubeando.

-¿Lo ves, Cornelius? Lily está viva. - dijo Dumbledore sonriendo.

-Sí, sí, claro. Aunque, hay que comprobarlo… - agregó el Ministro.

-¿Es que con verla viva no le es suficiente? - dejó escapar Harry.

-¡Ah! ¡Y aquí está Potter! ¡Claro, por supuesto! Me refiero a comprobar que sea ella. Toda la historia que me ha contado, Dumbledore, resulta francamente inverosímil… Primero, pretender que el Inombrable ha vuelto. Y ahora esto. - exclamó Fudge.

-Lord Voldemort ha vuelto. Yo lo vi con mis propios ojos. Y ella es Lily Potter. - exclamó Harry enojado.

-Sí, claro. El año pasado el cuento de que Black es inocente y ahora…

-Sirius Black es inocente. - interrumpió Lily.

-¿Ah, sí? ¿Y dígame, si usted de verdad es Lily Potter, por qué le dijeron a Dumbledore que habían elegido a Black como guardián secreto? ¿Se puede saber? - preguntó en voz alta Fudge.

-A decir verdad, nunca dijimos que habíamos elegido a Sirius Black guardián secreto. Le dijimos que íbamos a elegirlo, pero a último momento cambiamos los planes y no le informamos a Dumbledore. Estuvimos solamente una semana bajo el encantamiento fidelio. Usted entenderá que el profesor Dumbledore tenía demasiadas ocupaciones en ese momento, por lo que no pasó por nuestra casa en esos días. Y no le íbamos a mandar el cambio de planes y la identidad del guardián por carta o red flu ¿Acaso usted lo hubiera hecho? - explicó la pelirroja.

-No, claro que no… Por supuesto… Pero igual eso no prueba que usted sea Lily Potter. Podría ser cualquier persona que hubiera ingerido Poción Multijugos.

-Para eso, Lily debería estar viva. Y ya hemos comprobado que la mujer que tiene frente a usted es Lily Elizabeth Evans Potter. - dijo Dumbledore.

-Como sea. Está bien. Supongamos que ella sea la señora Potter. Pero Sirius Black no es inocente. Además de ser el guardián secreto de los Potter, estaba acusado de matar a doce muggles y un mago.

-A los muggles los mató Peter Pettigrew. - exclamó Harry - Y ese mago está vivo.

-Sí, claro. Eso ya lo discutimos el año pasado muchacho. Soy Ministro de la Magia. Tengo ocupaciones más urgentes que escuchar a un adolescente trastornado y una muerta resucitada. - dijo y desapareció.

-¡Que se vaya al infierno el muy idiota! - exclamó Lily enojada.

-¡Qué boquita, Evans! - se burló Sirius, quien ya había adoptado su forma humana.

Por la tarde, Lily decidió hacerle una visita a su hermana.

-¿Quieres dar un paseo por la casa de tus tíos? - le preguntó riendo a Harry.

-¡Sí! - respondió el chico emocionado - ¡Por favor! Me encantará ver la cara que pone Petunia al verte.

-Vamos. Dame la mano.

Luego de utilizar la aparición conjunta, estaban en la plaza de Little Winghing que Harry conocía como la palma de su mano. Lily se dirigió por Privet Drive hasta el número cuatro.

-Esta casa está igual que hace quince años. - exclamó sorprendida. Luego tocó el timbre. Un chico rubio y gordo abrió la puerta. - Hola, tu debes ser Dudley. - el chico se quedó mirando con la boca abierta sin responder.

-Sí, es él - dijo Harry - Hola Dud ¿Cómo estás? - saludó a su primo con una sonrisa. - Creo que no conoces a mi mamá ¿Verdad? Es ella, Lily. Te la presento.

-¡Mamáaaaa! ¡Harry está aquí! ¡Y haciendo lo que tu sabes! - gritó el chico y salió corriendo hacia adentro.

-¡No se supone que falta una semana para que vuelvas! - se oyó desde adentro - ¡Ya sé que no puedes hacer eso fuera de tu estúpido colegio, pero igual deja de asustar a tu primo! ¡Ahora quiero que vengas aquí inmediatamente y recibirás tu castigo! ¡En veinte minutos viene tu tío y verás, muchacho maleducado! - Harry hizo un movimiento pero Lily lo detuvo susurrándole "Déjala que termine de gritar. Quiero oír todo lo que tenga que decir antes de hablar yo." - ¡Podrías ser diferente a tus estúpidos padres! ¡Pero no, él tiene que ser igual que la tonta de su madre y el infeliz de su padre! ¡Te he dicho que entres! ¿Qué estás esperando, una carta de invitación? ¡Potter, ven aquí! - bramó - ¡No hagas que vaya a buscarte porque desearás haber muerto con tus padres! ¡Veo que todos los Potters son unos vagabundos, sin vergüenzas, borrachos, vagos… - Lily no pudo continuar callada.

-¡Ya basta Petunia! ¡Una palabra más y serás tú la que desearás estar muerta! - exclamó enojada. Un silencio sepulcral se escuchó en la cocina. - ¿Así que eso es lo que le has dicho a Harry de James y yo todos estos años? - preguntó mientras entraba a la habitación en la que estaba su hermana, blanca como el papel.

-¿Qué haces aquí? - preguntó Petunia con voz apenas audible.

-No voy a explicarte en detalle. Debido a un hechizo pude volver a la vida. Venía a avisarte que ya no es necesario que cuides a Harry. - dijo ella visiblemente molesta.

-¿Tu marido también volvió? - preguntó su hermana

-No, sólo yo. Harry vivirá conmigo en la casa de mamá y papá. He decidido usarla, veo que no le has prestado demasiada atención durante los últimos años. - dijo Lily.

-¡No puedes quedarte tú con esa casa! - protestó Petunia - ¡Es de las dos!

-Bueno, está bien. Entonces avísame cuando quieras ir y yo te la dejo para tu familia. Tuve que arreglarla con algunos encantamientos, porque estaba abandonada. - informó Lily.

-¿La embrujaste? - preguntó su hermana aterrada.

-No, sólo quité las hierbas y el polvillo mediante magia.

-¡Está embrujada! ¡No la quiero! ¡Quédatela! ¡No voy a volver a pisar ese lugar! - exclamó Petunia asustada.

-Como quieras - dijo Lily. Harry dejó escapar una risa. - Mira, venía con el plan de lanzarte algún maleficio. Pero no lo haré, me das lástima. Nos vamos. - salió por la puerta con su hijo tan sonriente como nunca se lo había visto en ese lugar.

Cuando terminaron las clases, los Weasleys se instalaron en el cuartel general de la Orden. Harry estaba más contento que nunca. Sus amigos estaban pasando las vacaciones en su casa, la casa de su madre. Lily también parecía encantada de hacer de anfitriona.

-Ya acomodé los cuartos. - dijo entusiasmada - Harry, Ron y los gemelos pueden dormir en mi antiguo dormitorio. Molly y Arthur en el que era el dormitorio de mis padres. Al sofá de la biblioteca lo convertí en una cama, así que yo voy a dormir allí. Ginny, y Hermione que vendrá en dos semanas, van a dormir en lo que era el dormitorio de Petunia. Y Sirius puede dormir en el sofá del living, puedes convertirlo en cama si quieres. - le dijo a su amigo.

Arthur estaba muy entusiasmado con todos los objetos muggles de la casa. Cuando Lily le enseñó a usar el televisor, estuvo mirando programas hasta las tres de la mañana, momento en el que Molly lo obligó a apagarlo.

Unos días antes de que Hermione fuera a la casa, Lily le pidió a Harry que le dijera en donde vivía su amiga.

-Vive en un pueblo que se llama Toteham Court Rode. Aquí me escribió que su dirección es - consultó la carta de Hermione que tenía en el bolsillo - Evergreen 1295, casi esquina Thompson. - cuando Harry terminó de decir la dirección, Lily rió.

-Harry ¿Tú sabes en dónde estamos? - le preguntó a su hijo.

-En la casa de tus padres. - respondió él sin entender la pregunta.

-Excelente, ¿Y tienes idea en dónde está ubicada? - preguntó la pelirroja con una sonrisa.

-Eh… No.

-Bueno, hijito mío, bienvenido a Toteham Court Rode. Estamos en el mismo poblado que tu amiga. Es más, estamos en la calle Evergreen al 835, o sea, a cuatro cuadras de su casa. - dijo la pelirroja riendo - Toma, llévale este papel. Es la dirección del cuartel general, escrito por Dumbledore. Así podrá ver la casa.

-¿Vamos? - le preguntó Harry a Ron.

-Yo también voy - intervino Ginny.

Los tres chicos comenzaron a caminar por la calle Evergreen hasta que llegaron al 1200. Harry divisó de lejos un cartel que decía Consultorios Odontológicos Granger.

-Es allí - dijo, y se dirigieron al lugar. Había una gran puerta de madera con un portero eléctrico. Harry tocó el timbre.

-Consultorios Granger, ¿Qué necesita?

-Estamos buscando a Hermione - dijo Harry.

-¡Hey! ¿De dónde sale la voz? ¿Con quién hablas? - preguntó Ron asombrado.

-Un momento, por favor.

-Harry, ¿Dé dónde sale esa voz? - volvió a preguntar Ron.

-De aquí - indicó el chico - Es algo parecido a un teléfono.

-¡Ah! ¡Así que hay que hablar con la voz normal!

-¿Quién es? - preguntó una voz que Harry reconoció como la de Hermione.

-¡Hermione está ahí dentro! - exclamó Ron antes de que Harry pudiera contestar.

-¿Ron? ¿Eres tú? - preguntó la voz de la chica extrañada.

-¿A cuántos más conoces que no sepan usar un portero? - preguntó Harry entre risas.

-Pasen.

Al sonar el portero Harry empujó la puerta. Los tres chicos entraron a una sala de espera. Al frente había un escritorio con una mujer atendiendo.

-Buenas tardes ¿Ustedes son los que buscaban a Hermione? - preguntó la mujer.

-Sí - respondió Harry.

-Pasen por esa puerta. - indicó.

Los chicos obedecieron y llegaron a una sala de estar. Había un juego de sillones, un mesa ratona, tres grandes bibliotecas y un televisor. En uno de los sillones estaba sentada Hermione.

-¡Menos mal que Harry sabe usar un portero! - exclamó entre risas mirando a Ron - Estudios Muggles debería ser obligatoria.

-¡Qué gran bienvenida Hermione! ¡Desearme una asignatura más! - protestó el pelirrojo.

-¿Cómo están? ¡Qué sorpresa! ¿Qué hacen por aquí? Había entendido que vendrían Arthur y Lily. - dijo la chica.

-Ese era el plan, pero lee esto. - dijo Harry enseñándole el papel.

-Eso es a cuatro cuadras de aquí. - exclamó sorprendida.

-Lo mismo dijo mi madre cuando le expliqué dónde vivías. - contó Harry y todos estallaron en una carcajada.

-Para ir allá tengo que preparar mi baúl, pero puedo ir ahora un rato hasta la hora de la cena. - explicó - ¡Tengo muchas ganas de conocer a tu madre, Harry!