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Historia 47974 — capítulo 4
Caminaba por un pasillo sin ventanas. Lo más importante era llegar a esa puerta. Él debía llegar allí y obtener lo que estaba oculto en el lugar. Había que acabar con el misterio. Ese objeto era la clave de todo. La clave y el motivo. Era la llave del éxito. Era lo que más necesitaba. Sólo faltaba un poco para llegar a la puerta. Estiró la mano y…
Harry se despertó sobresaltado. Por la ventana se veía la oscuridad reinante afuera. Ron y los gemelos estaban completamente dormidos. Su espalda estaba empapada en sudor y sentía la boca seca. Se dirigió al pasillo. Iba a buscar un vaso de agua en la cocina. Pero antes de que él pudiera prender la luz, alguien le ganó de mano.
Ellos estaban en la sala. Iba a dormir a su pequeño. Ese niño era la prueba de que pese a los horrores que ocurrían afuera, el mundo aún tenía alegría. Los ojos verdes esmeralda brillaban de cansancio, pero el niño seguía riendo a carcajadas con los trucos de su padre.
-Creo que ya debe ir a dormir - dijo ella.
-Llévalo. - le contestó él sonriendo - Total acá encerrados tenemos días enteros para jugar con esto.
Ella tomó al bebé y se dio vuelta para llevarlo a su cuna. Oyó a alguien en el zaguán. Seguramente era Canuto. James ya había ido a ver quién era. Un segundo después, el grito de su marido le indicó que no era Sirius, sino Voldemort. Agarró a su bebé con fuerza y corrió escaleras arriba. La luz verde seguida de la carcajada aguda y fría le indicaron que todo estaba perdido…
-¡No! - gritó Lily contra la almohada antes de darse cuenta que otra vez había tenido esa horrible pesadilla. Sabía que hacía calor, pero el aire del ventilador le daba frío. Estaba temblando. - Te amo - le dijo en voz baja a la foto de James que descansaba sobre la biblioteca. Apagó el ventilador y fue a la cocina a preparar un café. Sabía que sería imposible tratar de volver a dormir. Cuando prendió la luz del pasillo lo vio saliendo de su cuarto.
-Harry, amor, ¿Qué pasa?
-Nada - contestó su hijo - Me desperté con sed, voy a buscar un vaso de agua. - sin embargo su rostro estaba pálido y sudoroso. Aparentemente, ella no era la única a la que le costaba dormir. - ¿Y tú? - preguntó el chico.
-Decidí levantarme temprano. Voy a tomar un café. - contestó Lily. Comenzó a preparar el café mientras su hijo sacaba la jarra de agua de la heladera y se servía. - Soy tu madre, Harry. Puedes contarme por qué no podías dormir.
-¿Y tú me contarás qué tienes que hacer que decidiste levantarte a las cuatro y media? - preguntó el chico.
-No fue precisamente una decisión, a decir verdad. Tuve un mal sueño, sólo eso. Otra vez volví a soñar con la noche de Halloween del 81. - dijo sacudiendo la cabeza como para reprimir ese pensamiento.
-Yo también tuve un mal sueño. - admitió Harry - Era extraño. Yo iba por un pasillo raro, sin ventanas ni salidas a algún lado. Tenía que llegar a una puerta, porque detrás de ella había algo super importante.
Lily se quedó mirándolo un segundo sin decir nada.
-¿Y qué era eso? - preguntó.
-No lo sé. Era algo importante, pero no sé qué. Ya te dije que era un sueño raro.
-Sí, muy raro.- coincidió Lily.
Los dos desayunaron juntos. Cuando amaneció, el resto se levantó. Hermione ya estaba instalada en la casa, aunque todos los días iba y pasaba un rato con sus padres.
-¿No deberían haber llegado ya las cartas de Hogwarts? - preguntó ella.
-Dicen que no llegan porque no encuentran profesor de Defensa. Por lo tanto, no saben qué pedirnos para esa materia. - intervino Fred Weasley.
-¡Oh! - protestó George - Estoy ansioso por darme una vuelta por el Callejón Diagon.
-¡Nada de eso! - protestó Molly - Este año iremos nosotros a comprar lo que necesiten. Con el Inombrable de regreso no los voy a dejar ir a pasear por ahí. Iremos sólo los adultos.
-¡Ya somos mayores de edad! - protestaron a coro.
-Dije no.
-Nosotros queremos saber otra cosa también - dijo Fred - ¿Cómo se hace para entrar en la Orden?
Molly se atragantó con el pedazo de tostada que estaba comiendo.
-Debes ser mayor, y haber terminado el colegio - dijo Arthur seriamente.
-¿Por qué? - insistió, esta vez, Ron.
-Chicos, basta. No ha entrado nadie a la Orden sin haber terminado Hogwarts. Y no lo harán.- insistió Molly.
-Con ese argumento - dijo Hermione - no se cambia nada. Los chicos y yo queremos entrar. - explicó refiriéndose a ella, Harry y Ron.
-Ni hablar. - dijo Lily de manera tajante mirando a su hijo.
-¡Pero mamá…
-Nada, no tiene discusión. No vas a entrar en la Orden con catorce años ni aunque me vuelva loca. - dijo seriamente.
Un rato más tarde, llegaron Emmeline y Hestia. Harry no las conocía porque sólo habían venido cuando estaba durmiendo, la primera reunión de la Orden. Pero su madre le había hablado bastante de sus amigas.
-¡No hay dudas de que tú eres Harry! - exclamó Emmeline cuando el chico abrió la puerta.
-Eres igual a James, pero tienes los ojos de tu mami - dijo Hestia - ¿Te acuerdas cuando estábamos en cuarto? - le preguntó a su amiga - ¡Es el calco de Potter!
-¿Pueden dejar de hacer comentarios de viejas y pasar de una vez? - dijo Lily riendo desde la sala - Harry, ellas son Hestia y Emmeline.
Harry saludó a las amigas de su madre y se fue al patio con Ron, Hermione, Ginny y los gemelos.
Lily, en tanto, estaba sumida en un pensamiento. Lo que Harry había soñado esa noche. Estaba segura que era el Departamento de Misterios. Tenía que hablar con Dumbledore. Mediante un patronus le preguntó al profesor si podía visitarlo para hablar un tema.
Un rato después aparecía en la chimenea del director.
-Profesor, anoche Harry soñó con el departamento de misterios. Soñó que allí había algo muy importante y que él debía obtenerlo. - planteó preocupada.
-O sea, que lo que Voldemort pretende, es que Harry vaya a buscar la profecía. - dijo el anciano reflexionando.
-Creo que hay que decírselo a Harry. - opinó Lily.
-Lily, ya te he dicho que eso hará que quiera saber el contenido. No podemos decirle que hay una profecía que explica por qué Voldemort quiso matarlo con un año sin decirle qué dice. Lo incitará a ir a buscarla.
-No conozco demasiado a mi hijo porque no lo vi en casi toda su vida, pero estoy completamente segura de que no querrá lo mismo que Voldemort. Hay que decirle que existe esa profecía, y si es necesario, hay que decirle el contenido. Si Harry conoce la profecía no querrá ir al Departamento de Misterios.
-Tienes razón. Dile lo de la profecía. Ya que estás aquí, quiero pedirte un favor ¿No quieres dar clases de defensa contra las artes oscuras? - preguntó. La pelirroja lo meditó un instante… Si aceptaba, no tenía que separarse de Harry cuando comenzara el curso.
-Sí, claro. Gracias. - respondió.
-Avísame cuando tengas la lista de libros así enviamos las cartas a los alumnos. Gracias, Lily.