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Historia 47996 — capítulo 4

Estaba yendo a la estancia de mis padres por el bosque, era de noche y sabia que no era muy apropiado caminar por esos lares a esas horas de la noche. El bosque estaba muy oscuro, tanto que apenas veía por donde caminaba. Se me había olvidado traerme una lámpara de la casa de la tia Mayerhold, craso error el mío.  Me asustaba caminar por allí de noche, pero, ¿dónde dormiría esa noche si no iba a la estancia ese mismo día? No conocía el camino a la casa de Les Roveré, que tambien eran mis tíos y la casa de los Lutwigde Dodgson estaba en el pueblo, pero tampoco sabía como llegar. Podía ir donde los Lefevré, pero sabía que no me recibirían muy bien allí, ya que Daniel, el esposo de Juliana, nos tenía un odio inmenso a Les Deveraux, solo porque mi padre en sus tiempos lo había condenado a cadena perpetua en la prisión. El decía que no merecíamos vivir en La Rochelle. Escuché un crujido muy cerca de donde yo estaba. Había llegado a un claro donde la luz de la luna pasaba entre los árboles, estaba justo en medio del claro. Estúpidamente trataría de correr para refugiarme detrás de un árbol con ese vestido tan pesado.  Algo se venía acercando, podía escucharlo. Luego de unos minutos de susto una voz de mujer me susurró muy cerca del oído: -Bonne nuit, deliciosa humanita - sentí el frío aliento de la muchacha rozar mi cuello. Me quedé paralizada. - Por fin una presa decente, Lucina - dijo la voz de un hombre entre los árboles. Iban a matarme, ay Dios mio. - Ese efluvio yo lo conozco - me quedé sin respiración al oír la voz de aquel ángel con quien me había topado esa misma tarde. Era la voz de Garret. Se me escapó un grito de horror al oír su voz. - Tranquila, mon amour, esto va a ser rápido - dijo otra voz de hombre. - Pierre, ni se te ocurra tocarla - gruñó la voz de Garret desde algún lugar. - Oh, mon Dieu! - exclamó la mujer. ¿Como la había llamado el primer hombre? ¿Lucina?- ¿Que es, Lucina? ¿Que ocurre? - preguntó una segunda voz de mujer. - Es...es... ella - titubeó horrorizada. ¿Garret les había hablado de mi? Imposible. Esa no podía ser su familia. - ¿Garret, es esta la humana con la que hablaste hoy? - musitó la voz de Lord De Laval por detrás de mi.Esos sádicos eran los familiares de Garret, ahora entendía porque decía que su apellido no era nada digno de mención. Volví a gritar y esta vez a sabiendas de que por la noche aquí había excursionistas acampando. Alguno de ellos tenía que oirme.En ese momento una mano fría cual hielo me tapó la boca. - No pueden saber que existimos - me dijo la voz del tal Pierre al oído.- Puedo explicartelo, chèrie... - comenzó Garret. Saqué la mano fría de mi boca de un tirón.- ¿Qué es lo que tienes que explicar? - grité, al borde de las lágrimas. Comencé a correr hacia donde acababa el claro. Garret se me adelantó a una velocidad muy, pero muy poco humana y me agarró por los hombros. - Escúchame, chèrie, ellos no van a lastimarte - me dijo y yo me negué a mirarlo - No a menos que quieran perder a un miembro de su familia - tomó mi rostro y lo levantó, forzándome a mirarlo. - Quiero la verdad, Garret, ¿qué es lo que eres? - le espeté. - ¿Crees en Drácula? - me preguntó y sus familiares rieron.- ¿Me estáis tomando el pelo?- ¿Crees o no?- Por supuesto que no- Entonces comienza a creer, porque aqui estas viendo a sus vástagos. - Por favor, Garret, los vampiros no existen.- ¿Porque crees que te llamé "deliciosa humana" entonces? - cuestionó Lucina - No creas que soy canibal o algo así, por que no lo soy. El terror me invadió. Ellos no podían ser vampiros, los vampiros no existían. - Tenemos que cenarte o convertirte, ¿cual prefieres? - musitó Lord De Laval.- Ninguna, no vais a convertirme en un monstruo como vosotros - les espeté.- Se desatará una guerra que no se puede impedir entre tu mundo y el nuestro si no aceptas una de las opciones, mon amour - me dijo Pierre.- Levádme a mi casa y lo pensaré, ¿cuanto tiempo tengo? - les pregunté para cerciorarme de que viviría un poco mas como humana.- Exactamente, una semana - informó la voz de mujer desconocida. - El día despues del baile anual del pueblo será el primer día de luna llena, los hijos de la luna aparecerán para destruirnos y los humanos lucharán también. Uno de nosotros morirá; será asesinado por el rito de los antiguos, y el resto será quemado en una hoguera. No quedarán mas de nosotros, nuestra raza se extinguirá y reinará la de los hijos de la luna - la mirada de Lucina se había vuelto ausente y su voz distante. - Ella es profeta, nos ayuda a medir nuestros actos, sabe lo que pasará durante nuestras cacerías, pero hoy tu la tomaste desprevenida - me explicó Garret. - En una semana sabrán mi veredicto - les dije. - En una semana - repitió Lord De Laval - Garret llévala a casa de sus padres.El interpelado me tomo en brazos y me llevó corriendo hasta mi casa. Corriendo a esa velocidad poco humana. - La guerra se desata porque un vampiro se ha enamorado de una humana - me dijo dejándome en la puerta trasera de mi casa. - El león se ha enamorado de la oveja, mon vieux - le dije y abrí la pequeña puerta y me metí a la cocina.Tenía una semana de plazo para decidir si moriría en manos de esos sádicos o me convertiría en una de ellos.Garret se había enamorado de mí y yo de él. Por nuestra culpa se desataría la guerra. El dejaría de existir.La profecía que Lucina había pronunciado dio vueltas por mi cabeza toda la noche y no me dejó dormir.--------------------

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