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Historia 48205 — capítulo 1

Bueno, este gusto por el slash lo he venido desarrollando de una manera increíble. No tengo idea del por qué, pero entre Chesale y Cherry, Olimka y otras lectoras, he comenzado a verlo con otros ojos. Espero que les guste y nos leeremos en otra actualización.

Feliz san valentin y día de la amistad, para cada uno de ustedes. Dedicado a la hermosa pareja que hacen Santi y Rachel. Suerte a ambos. También a Andrea (Arimi) y a Guinta Suzuki.

MariSeverus.

Disclaimer: Nada me pertenece, excepto ideas. El resto, le pertenece a JK Rowling.

Harry miraba a sus tres hijos, mientras estaban sentados frente al fuego. Les contaba una historia. La historia del valiente profesor de pociones, que había luchado hasta lo imposible, para salvar la vida de los que amaba. De los que apreciaba.

  • Y entonces, se enfrentó a la enorme serpiente. ¡Argg!- dijo y la pequeña Lily, se encogió en el suelo, junto a su hermano Albus. James Potter, negó con la cabeza y suspiró, aburrido- La serpiente se levantó frente a sus ojos. Le brillaba la piel, estaba dispuesta a morderlo y matarlo. ¡Y entonces, sacó su varita! ¡Estaba condenado! ¡Estaba atado al destino de la muerte!

Lily soltó un quejido agudo y se aferró a su hermano, cerrando los ojos. Harry sonrió con dulzura y colocó su mano sobre sus pequeñas cabezas, completamente llena de cabellos rojizos.

  • Y entonces, ganó- dijo, sin más. Sus dos hijos varones, lo contemplaron con una expresión de inquietud. ¿Ganó así como así?

James fue el primero en quejarse, con una especie de siseo. ¡Qué historia tan tonta! Lily Luna en cambio, ya no quería oír más acerca del asunto. Alzó la cabeza con miedo en sus ojos y contempló a su padre, que la miraba con fijeza.

  • ¿Te he asustado?- preguntó y ella, asintió suavemente- Tranquila, al profesor Snape, no le sucedió nada malo. Solamente tuvo una pequeña herida y simplemente se salvó.

  • Eso no es cierto- criticó James Potter- Dicen, que tiene una fea cicatriz en el cuello y que si la serpiente hubiese continuado mordiéndolo, iba a lucir idéntico a Sir Nicholas. Casi decapitado.

Harry sonrió y miró a sus tres hijos. James no estaba muy lejos de tener la razón. De no haber sido, por su inteligencia y su valor, Severus Snape seguramente habría pasado al olvido. Aunque principalmente, él no iba a olvidarlo. No después de todo lo que había hecho por él y por el bienestar del mundo en el que vivían.

Y por ende, había llamado a su hijo, Albus Severus Potter. En honor a él, en honor a todo lo que había hecho por su madre, en honor a su amor.

  • Pero papá...- se quejó Albus, cuando sus hermanos no le oían- aún no me has dicho, qué ha de pasarme, si quedase en Slytherin mañana.

  • ¿Qué crees tú que pase, hijo?- preguntó Harry, con una sonrisa y Albus dudó de confesar sus más profundos temores.

  • Bueno. En Slytherin están todos los magos de la época, que pertenecieron a las fuerzas de Lord Voldemort.

Sí, era cierto que la humanidad había perdido ya la costumbre de temerle a ese nombre. Harry volvió a sonreír y se acomodó en el sofá, apartándose para que Albus pudiera sentarse. El muchacho hizo lo que su padre sugería y se sentó a su lado.

  • Aparte de eso, ¿Quiénes han estado en Slytherin?

Albus meditó en silencio y al no saber la respuesta, se encogió de hombros. Harry inspiró y se quitó los lentes, para frotarse los ojos. Lily parecía muy interesada en el tópico, pero más, en lo que James hacía. Una enorme torre de naipes explosivos.

  • Pues. Ya te he comentado, el por qué de tus dos nombres. Los dos directores más valientes que he conocido. Los más honestos dentro de algo y en eso deberías pensar, mañana.

  • Pero no puedo dejar de pensar. Siento miedo de eso, papá- dijo Albus- James dice que es una tontería, pero no cree que sea buena idea que termine allí.

  • Entiéndelo, él ve las cosas u poco diferentes. Lily está muy ilusionada y le encantaría estar donde tú estás. En tu lugar. ¿No crees que al menos, deberías alegrarte de poder estudiar y tener amistades?- le preguntó y Albus, asintió en silencio- ve a acostarte, con tu hermana. Mañana será un día largo.

Albus asintió, luego de despedirse de su padre, con un abrazo. Lily miraba a su hermano con curiosidad y luego, a su padre. Harry sonrió al mirar sus enormes ojos esmeraldas, abiertos ante la conversación.

  • Tranquila, luego tú podrás asistir a Hogwarts también. No te quedarás sola. Yo me voy a quedar contigo.

Lily asintió con la cabeza y con un gesto de tristeza. Quería acompañar a sus hermanos, quería estar con ellos. Caminó hacia la habitación que compartía con Albus, luego de darle un beso a su padre. James fue el último en irse a dormir. Mientras se acostaban, Harry Potter pensaba en el día siguiente.

Ese día que él nunca imaginó, ver llegar. Ahora sus hijos lo esperaban con ansiedad, lo esperaban con alegría. Con nerviosismo. Iba a poder mirar ese día, desde los ojos de otros. Ese día al que él, no se preparó.

Ahora lo vivían sus hijos.

Se fue a dormir temprano, tenía que llevarlos a la estación, a tiempo. Con una sonrisa, se quedó dormido. Recordando los innumerables chistes y ocurrencias, aventuras, que vivió tras esos enormes muros de piedra.

Lo recordaba todo.

Al amanecer, el sol radiante, dio con las ventanas de aquella casa. Lily y James, se despedían de su madre, mientras Albus Severus, intentaba decir algo. Su garganta estaba seca y sentía unas terribles náuseas. Harry sonrió al mirarlo contar sus cosas, una y otra vez. Llevaba haciéndolo durante veinte minutos.

  • No se te quedará nada. Anda, vámonos- le dijo, con una suave palmada en el hombro. Albus asintió en silencio.

Bajando las escaleras, James los esperaba. Estaba impaciente, mientras que Lily, sostenía su túnica y miraba a su padre. Harry sonrió y sostuvo su mano, desde las escaleras hasta la puerta. Lily, echó un vistazo hacia sus hermanos y se aferró a su padre.

  • Los volverás a ver, te lo prometo. Ellos no se irán para siempre.

  • Sí, Lily- dijo James- no tienes por qué preocuparte. ¿Noe s así, Al?

  • Eh...Sí, volveremos- dijo y Harry sonrió, ante su angustiado hijo. Luego de despedirse de Ginny, Harry subió al auto y miró a sus hijos. Era hora de irse.

Regresar al andén, era una experiencia totalmente nueva, pese a que ya la había vivido antes. No tardó en encontrarse con Hermione y con Ron. Rose Weasley, estaba muy ansiosa y lista para abordar. Lily y Hugo, en cambio, entablaban una alegre conversación, sobre todo lo que harían, en cuanto fuese su turno de ir a la majestuosa escuela.

  • Supongo que es como si fuésemos nosotros, pero en otros pies y manos- dijo Hermione- se siente como la primera vez.

  • Prácticamente- le completó Ronald- aunque la primera vez todo fue distinto. Recuerdo cuando te conocí, Harry. No podía creerlo. Y luego, cuando chocamos con el muro, al intentar cruzarlo.

  • Sí, fue algo muy doloroso- se quejó Harry- Dobby siempre me metía en problemas.

Mientras el tren se detenía y recogían sus cosas, los niñitos suspiraban y hablaban entre sí, al mirar al gran Harry Potter, en aquel lugar. Albus miraba a su alrededor y se preguntaba qué estaba pasando. Harry sonrió suavemente y acarició su cabeza.

  • Vaya, somos muy importantes- dijo Ron, dándose aires. Hermione negó con la cabeza y haló su túnica, para que pusiera atención a lo que estaba diciéndole a Rose.

  • Ya sabes cariño. Nada de meterte en líos y diviértete- le comunicó y la niña, asintió con una sonrisa- estudia mucho y trata de cumplir todo.

  • Por lo menos eres tan lista como tu madre.

Mientras charlaban, Harry ladeó la cabeza hacia una esquina. Draco Malfoy estaba al final, con su esposa y su hijo. Como por arte de magia, casi, Draco sintió una mirada sobre él y ladeó la cabeza en dirección a Harry Potter. Lo contempló por un instante.

  • Ah, el profesor Malfoy- dijo Albus, con voz suave- Es el profesor de defensa contra las artes oscuras y creo que será el jefe de Slytherin.

  • ¿Ah sí?- preguntó Harry- pues asegúrate, de cumplir con todas las tareas.

  • Pero papá. ¿El profesor Malfoy y tú, no se odiaban?

  • No sé si llamarlo "odio", con todas sus letras, Al- dijo Harry, sin quitarle la vista de encima- pero de todas formas, asegúrate de cumplir con los deberes. Y dile a James, lo mismo. Su madre ya no quiere más dolores de cabeza.

  • Sí papá.

El tren anunciaba que se marchaba, con un silbido suave. Ron observó a Draco, que saludaba con un gesto leve de su cabeza. Con un suspiro, ambos asintieron y miraron a sus hijos, que estaban listos para partir.

  • Recuérdenlo, compórtense- dijo Hermione y los pequeños, asintieron. Lily y Hugo, miraban a sus respectivos hermanos, con tristeza.

  • Y digan siempre, que son nuestros hijos. Somos tan famosos, que los adorarán- dijo Ron y Hermione le dio un codazo suave- Es la verdad.

  • Adiós, papá- gritó Albus desde el tren y Harry alzó una mano para despedirse. Los demás niños, imitaron su gesto y comenzaron a despedirse de él. James, miró a su alrededor y se preguntaba qué pasaba.

  • Adiós hijo. No le hagas caso a James, no dejes que te asuste. Y tú, James, pórtate bien.

Harry caminó junto a Lily, en sus brazos, mientras el tren se perdía por los colores verduzcos, luego de aquel andén. Se mantuvo allí, por un rato. Lily pronto se echó a llorar en silencio y él sonrió suavemente.

  • Volverán, te lo prometo. Estarán bien.

Albus estaba impaciente, sorprendido ante todo lo mágico que rodeaba a la mismísima magia. El enorme tren, los muros que se atravesaban, se sentía en una especie de cuento de hadas. James escogió un compartimiento vacío y estiró sus piernas. Rose, se sentó junto a Albus y miró a través de la ventana, el verde pasto que crecía conforme se alejaban. Estaba deseosa de empezar.

Mientras estaban sentados, escucharon murmullos. Voces que sonaban como "mira, es un Malfoy". James ladeó la cabeza hacia la puerta y observó a un niño rubio, que buscaba puesto entre los compartimientos. Al encontrar uno, no muy lejos, con unas chicas, se sentó en silencio y miró por la ventana.

  • ¿Y quién es ese?

  • No sé- dijo Rose- dicen que es un Malfoy.

  • Scorpius Malfoy. El hijo del nuevo profesor de defensa. Draco Malfoy.

  • Me suena su apellido. ¿Papá lo ha nombrado, cierto?

  • Sí. Él nos habló de él, de su juventud con él- dijo Albus y su hermano hizo un gesto de desdén.

  • Luce desagradable.

  • Creo que solo está nervioso- comentó rose- Todos lo estamos ¿No es así?

  • Yo no.

Pero Albus sí...

Al anochecer, el tren se detuvo y Albus divisó un enorme bosque. James suspiró al bajarse y se quejó abiertamente.

  • Yo no voy a caminar.

  • No vamos a caminar- dijo un hombre, un semi gigante. James alzó la cabeza y soltó un audible "wow". Era Hagrid, el semi gigante- Cruzaremos el bosque en estos carruajes y luego, un vasto lago.

  • Tú debes ser Hagrid, el semi gigante.

  • Y tú debes ser James Potter. Ella debe ser Rose Weasley y él, debe ser Albus Severus Potter- sonrió el hombre- ¡Qué alegría verlos!

Albus no dijo nada y miró cómo colocaban el equipaje en los carruajes. Los niños comenzaban a sentarse, mientras Hagrid guiaba la travesía con una pequeña lámpara que alumbraba el lugar. Estaba comenzando a desesperarse. ¿Qué iba a encontrar en ese lugar? ¿Por qué sentía miedo? ¿Acaso iba a ser rechazado, por terminar en Slytherin?

"El sombrero me permitió decidir. Quizá lo haga contigo"

El imponente Hogwarts, se dibujó muy pronto, mientras ellos cruzaban el lago. James quería meter las manos en el agua, pero Hagrid no se lo permitió. El calamar gigante, seguro estaba allí y él quería tocarlo. Con una sonrisa, el semi gigante, los guió hacia el castillo. La directora McGonagall, los esperaba a las puertas.

Leyó las reglas, como de costumbre. Las mascotas, el Quiddicth, las salidas y las clases. James inspiraba, aburrido, mientras Albus y Rose, prestaban mucha atención. Luego de ello, se apartó hacia unas escaleras iluminadas. Era hora de la ceremonia de selección.

Albus imaginó muy poco, de lo que en realidad estaba viendo. El enorme comedor, iluminado y rodeado de estandartes, de las diferentes casas que identificaban al imponente Hogwarts. Caminó torpemente, junto a los demás niños y distraído, casi chocaba con uno de ellos, en cuanto se detuvieron. La profesora, colocó el sombrero seleccionador, sobre un taburete y los niños la miraron, con curiosidad.

¿Qué era?

Pues lo supieron, en cuanto éste comenzó a cantar. Luego de su acostumbrada canción, la selección dio inicio. La mujer sustrajo un largo pergamino y se acomodó las gafas, para comenzar a nombrar a los nuevos aspirantes. Tal cual su padre le había mencionado.

  • Malfoy, Scorpius Malfoy- suspiró la mujer y los "Ohh" Es un Malfoy", no se hicieron esperar. Scorpius subió con mucha calma y suspiró suavemente, luego de sentarse en el taburete. Para la sorpresa de todos, también terminó en Slytherin.

  • Me lo imaginaba- comentó James Potter- igual que su padre.

  • Potter. Potter James...

Igual sucedió con James, que con Scorpius. Los niños miraron, como con una expresión de valentía, James Potter, se sentaba en el taburete y miraba al sombrero. Al colocarlo, rápidamente sentenció: "Gryffindor" y él se bajó con mucha felicidad.

  • Potter. Potter Albus.

Ya la sorpresa no era tan peculiar. Albus se subió torpemente y miró a la mujer, con nerviosismo. Ella lo acomodó en el taburete y colocó el sombrero en su cabeza. Antes de que siquiera lo soltara, el sombrero dictaminó.

"Slytherin"

¡No! No le había pedido que lo transfiriera. Que cambiara la decisión. Albus no se bajó, aunque la mujer hubiese retirado el sombrero de su cabeza.

  • Ya puedes bajarte- le dijo, pero él no se movió. Luego de unos minutos, se bajó y dio paso a los siguientes aspirantes.

Rose terminó en Gryffindor y ella, estaba muy feliz de estar junto a James. Albus los miró, mientras se sentaba en otra mesa.

  • Descuida- dijo Flitwick, al mirarlo acongojado- Slytherin es una buena casa también. Salazar tenía dones muy importantes- comentó.

  • Salazar no querría a una nena- comunicó James, mientras caminaba con su grupo.

  • No dejes que te intimide- dijo el profesor y caminó hacia la mesa, luego de haber dirigido al coro de estudiantes.

Se sentó junto a los demás y miró a su alrededor. Todos estaban en silencio, mientras comía. Incluso Scorpius Malfoy.

  • Anunciaremos que el nuevo jefe de la casa Slytherin, será...Draco Malfoy. A su vez, el nuevo profesor de Defensa contra las Artes oscuras.

Toda la mesa Slytherin aplaudió, pero Scorpius se quedó en silencio. Albus se preguntó si iba a estar bien allí. Luego de la cena, los estudiantes estaban llenos y querían irse a sus camas.

  • Hice una amiga- comentó Rose, antes de que sus amigos se fueran con sus respectivos prefectos de casa- Se llama Arabella. Y es muy simpática.

  • Supongo que sí- comentó James, bostezando- Nos vemos, Al.

Albus Potter, miró como todos se iban hacia donde él debía estar. Resignado, caminó con los de su grupo, mientras el prefecto de turno, los guiaba. Siempre pensó en las mazmorras, pero nunca creyó que fuese un lugar tan frío y húmedo. La oscuridad se podía sentir.

  • Sus dormitorios al final. Los de las chicas al principio. Recuerden que no deben merodear por ningún pasillo y si tienen problemas, comuníquense con el jefe de casa- mencionó el alto prefecto, pálido y lleno de pústulas. Un adolescente cualquiera.

Albus asintió y caminó hacia el dormitorio. Lo primero que quería hacer, era escribir y decirle a su padre, lo que había sucedido. Mientras pensaba, se encontró con una cama llena de papeles y ropa, mal doblada. Caminó con mucho cuidado, sintiendo curiosidad y miró el sobre que estaba encima de la misma.

No sabía a quién estaba dirigido, pero la carta estaba prácticamente abierta. La miró y cuando trataba de colocar sus manos sobre ella, una mano salió de la nada y la tomó, antes de que él siquiera la tocara.

  • Eso es mío- dijo un chico rubio. Scorpius Malfoy.