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Cabaret — capítulo 29
¿Astoria al mando?
Hermione se miraba en el espejo del hotel, mientras Ronald Weasley dormía a un lado. No habían tenido relaciones, Ron sólo estaba cansado y se había quedado dormido luego de una charla amistosa con ella.
Mientras estaba por irse a dormir, en el sofá, alguien llamaba a su puerta. Caminó perezosamente hacia ella, tratando de encontrar una buena forma de ocultar a Ron. Le echó una sábana encima y trató de fingir una sonrisa para evitar delatarse.
Era pésima mintiendo.
— Hermione. ¡Tienes que saber las nuevas!— decía Ginny y miró dentro. Todo estaba apagado y bueno, a esas horas y pensando en dormir— ¿Ocultas algo dentro?
— ¿No puede una irse a dormir temprano? Y bien...¿Cuáles son esas benditas nuevas que tienes que contarme?
Ginny la miró de mala gana y con una sonrisa ligera y maliciosa, la observó. Hermione no la conocía, pero sentía que había algo truculento en su forma de mirarla y comenzaba a resultar preocupante.
Por demás que parecía no poder quedarse en su lugar, de la emoción.
— Ya, déjame entrar que me congelo del puto frío y tengo que explicarte con lujo de detalles.
— No. Dímelo de una buena vez, que quiero irme a dormir.
— Habrá un duelo de baile entre tú y la señora Astoria. Si le ganas, si la derrotaras, ganarías tanto dinero que...¡podrías retirarte! En las batallas, Draco suele apostar mucho y como se trata de su novia...¡sería todo digno de ver! Una novata le gana a una maestra. ¡Tendrías más fama de la que podrías contar!
Pero para Hermione, eso no tenía sentido. ¿Por qué un duelo? Eso tenía que ser un truco. Tenía que tener un sentido doble. Astoria sabía que ella perdería, ¿qué quería probar? ¿Que era mejor que ella? Quizá Draco tenía que ver. Quizá Draco deseaba que la humillara.
¡No se la iba a poner fácil!
— Entonces enséñame todo lo que puedas y hazme victoriosa. ¡Presiento que Draco quiere que quede en ridículo y simplemente no lo haré! No le permitiré a ambos que me humillen, así que simplemente me voy a defender. Aunque eso me cause miedo y signifique problemas nuevos para mí.
Ginny suspiró aliviada, tomándola por un brazo y sacándola de la habitación. Allí afuera, estaban el resto de las chicas.
Supuso ella, Hermione, que todas estaban enteradas de lo sucedido.
— Así se habla. Así queríamos que pensaras.
— Los destrozarás y les enseñarás un par de cosas.— comentó Lavander, con una sonrisa cómplice.
— Debemos entrenarte con ahínco.— dijo Luna, pensativa y Ginny asintió mirándola con otra sonrisa.
— No te preocupes, Luna. Investigaremos y tendremos la mejor rutina jamás creada. Tenemos un par de semanas. Un mes quizá, Astoria debe ponerse a tono. En forma. No tenemos otra opción que empezar cuanto antes. Nada de flojeras Hermione Granger. Nada de temores.
Hermione trató de no sentirlos, pero ya comenzaba a sentir calambres en todo su cuerpo. Pensó en Ronald. Él seguro la apoyaría y bueno, se sentía un poco más valiente, cuando lo tenía a su lado. Cuando estaba segura de que él la observaría caer y la levantaría.
Estaba enamorado de ella, ya eso se lo temía. Se le veía en los ojos y en realidad, lo decía todo con la mirada.
¡Ron estaba en la habitación! Cierto.
— Tengo que irme a dormir, si queremos empezar pronto.
— Vamos, que es temprano Hermione.— objetó Ginny y ella negó con la cabeza.
— La cena que tuve con Ron, me dejó cansada y quiero ir a dormir.
Sus compañeras sonrieron cómplices.
— La cena o es que él está allí dentro, esperándote.— comentó Padma con una sonrisa y Hermione se sonrojó.
— De ser eso cierto, ya se habría aburrido e ido.
— Quizá está ebrio y se durmió— dijo Luna con una sonrisa suave y Hermione negó con la cabeza.
Caminó hasta la habitación y cerró la puerta tras de sí, luego de un suave "buenas noches". Mientras caminaba en la oscuridad, tropezándose con sus propios zapatos, una voz la sobresaltó.
— ¿Servicio al cuarto?
— No. Son las ocho de la noche.
— Diablos, me quedé dormido. Será mejor que me vaya y...
Pero...¿por qué?
— Puedes quedarte si quieres. Yo dormiré en el sofá y bueno.
— No. Eso no sería educado. La dama debe dormir en la cama y el hombre debe dormir en el sofá.
— Bueno...la cama es lo suficientemente grande para ambos.
El corazón de Ron dio un vuelco al escucharla decir aquello y encender una pequeña lámpara de noche, para acomodar las mantas y tumbarse en un lado de la cama. La observó con sorpresa.
¿Cómo habían terminado así?
Aunque no estaba nada mal.
¿O sí?
EDITO mis amores. Tarea de proyecto en proceso y no puedo delegarla. Saludos y besos a todos.