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Cabaret — capítulo 28
Duelo
Al regresar a la habitación, Ginny sonreía de una forma muy extraña. En cuanto dejó su bolso en la cama, las jóvenes la abordaron.
Que contara todo sobre lo que habían hecho. Qué habían cenado, qué habían bailado y bebido. Tenía que decirlo.
— Lo besé.... antes de entrar. Un beso pequeño, no quise parecer desesperada. Pero ese hombre me encanta.— dijo, al final de una larga inspiración. Ginny sonrió, pero luego se enserió y pensó en Draco.
Eso no le sentaría bien al jefe. Sobretodo porque parecía dispuesto a dejar a Astoria y buscarla. Volver con Hermione para pedirle que...
¿Qué cosa? ¿Salir con él? ¿Por qué?
Porque era un imbécil que no veía lo que tenía entre sus manos. Su jefa era hermosa, pero Hermione tenía un algo que bien, de ser hombre, también se lo habría visto. Quizá.
Pero no podía acudir al cerebro de un hombre, porque lo tenían entre las piernas, la mayoría de las veces. Se quedó en silencio, mientras Hermione hablaba risueña y Luna escuchaba con atención.
Ronald, tenía ese mismo problema. Se había ido a su dormitorio y se quedó parado en medio de la cama y el baño.
¡Hermione lo había besado! Eso tenía que ser, un sueño hecho realidad. Sonrió como tonto y entró en el baño.
Aquella noche, ninguno pudo conciliar el sueño. Hermione no dejaba de pensar en él. Ronald no dejaba de pensar en ella y Draco, no dejaba de pensar en ambos. ¿Por qué tenían que haberse enamorado? ¿Por qué tenían que terminar de esa forma? ¿No podía solo dejarlo y acordarse de su jefe que le había salvado la vida? No, eso nunca pasaría.
Ella comenzaba a encontrar detalles en Ronald, que él no tenía. Porque bien, era mucho más amable. Guapo quizá y con mejor aspecto que él mismo. Él tenía el dinero, pero eso no bastaba para comprar algo.
Ni a alguien.
— Draco, mi amor— Astoria había regresado de no sabía dónde y lo miraba con un gesto suave. Una sonrisa.— ¿Quieres ir a comer?
¿Por qué no? Si ya Hermione se había ido a comer con un perfecto extraño, él podía irse a comer con su esposa. A la que conocía. A la que "amaba" y a la que...
No podía dejar. ¿O sí?
— De acuerdo, vamos. ¿A dónde quieres que te lleve?
— No. Permíteme. Yo conozco un buen lugar.
Caminaron a lo largo de la ciudad, con mucha lentitud. Astoria quería contemplar la decoración y Draco, necesitaba tiempo para pensar mejor. Por más que lo intentaba, no dejaba de pensar en ella. La veía en todas partes. Creía que era una joven que trotaba aquella noche. Creía que era la camarera en el restaurante. Creía que incluso era el hombre que había aparcado su auto en el estacionamiento de aquel establecimiento. ¿Por qué se torturaba de esa forma ilógica?
— ¿Sabes, Draco? He estado pensando cómo motivar a Hermione Granger, para que baile mejor y sin temores de ningún tipo.
¿Mejor de lo que ya lo estaba haciendo? ¿Bromeaba? Asintió y la contempló, mientras ella jugaba con la comida, sobre su plato.
— Haremos un duelo de baile. Por quien pague más por una de nosotras. Ella será la ganadora. Por supuesto, no puedes ser juez porque dirán que está arreglado. Que lo sea alguien que no la conozca.
Pero claro... un duelo. ¿Un duelo? ¿Para qué? ¿Con qué fin?
— Astoria. La humillarás. Siempre has sido mucho mejor que muchas de mis bailarinas, en esos términos.
— Le enseñaré, no voy a humillarla.
Cómo no. Sobretodo Hermione, que no lo podía ver sin quejarse. Y de saber lo que sentía, Astoria tendría la misma sensación.
— Necesito tu aprobación, mi amor. Solo será por comprobarlo, nada más. No nos reiremos de ella ni los clientes incluso. Además, Ginny y Luna ya lo hicieron. Ellas resultaron quedando empatadas en el duelo. Quién sabe. Quizá a ella le pase lo mismo conmigo. Ya que te deslumbra tanto.
Una indirecta. Una muy buena indirecta. ¿Qué podía decir al respecto? Hermione metida en un duelo de baile con su novia.
Extraño. Astoria sonrió y dio un sorbo a su copa de vino. Asintió por un momento y ella soltó un suspiro de alivio.
— Me alegro de que me permitas intentarlo. Ya verás, no vas a arrepentirte de ello, mi amor.
Comenzaba a arrepentirse. Sobretodo por lo que Hermione podría decir, de saber lo que iba a realizar al volver al cabaret. Quizá Astoria quería demostrar algo o probar algo. Esperaba que no fuera lo que pensara.
Que Ginny se lo hubiera contado.
Aunque Ginny siempre daba su palabra por él. Pero no sabía si los tiempos habían cambiado. Pese a que le pagaba para serle fiel.
Y él le ocultaba los errores a ella y ella por supuesto, sus errores. Aunque bueno, podía cambiar de parecer.
Seguramente. Por Astoria podría hacerlo y él, quedaría arruinado. Lo peor del asunto era que Astoria era peligrosa.