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Historia 48299 — capítulo 7

Severus estaba en el suelo, apilando piedras. Nadie sabía lo que estaba haciendo, solo él. Mientras jugaba, varios niños lo rodearon.

Sirius, James y compañía, lo miraban de mala gana. Sirius pateó las piedras y Severus, se levantó molesto. Los miró, con los puños apretados.

James lo empujó y sonrió, cuando Severus terminó en el suelo, lleno de lodo. Miró la túnica y sus manos. Entonces, sintió una ira terrible.

  • Aléjate de Lily- dijo James, usando un largo traje y un sombrero. Moviendo una moneda con sus manos. Como típicos matones de películas en blanco y negro.

  • Sí, si no quieres que te golpeé hasta que pierdas la idea de cuánto es dos más dos- dijo Sirius y Snape sonrió con malicia.

  • ¿Con qué me pegarán? ¿Con sus muñecos?

Severus miró cómo la mano de James se alzaba en su contra y luego, recibió el puñetazo. Cayó al suelo y le sangraba la nariz.

Lily que recogía flores muy cerca, para el castillo que Snape iba a construir, miró lo ocurrido y soltó un chillido.

  • ¡Sevie!- dijo, soltando las flores y corriendo hacia él. James la miró, ofreciéndole su mochila con el desayuno, pero Lily lo ignoró y se arrodillo junto al enlodado muchacho.

  • ¡Déjalo allí!- le dijo James y ella lo miró con lágrimas en sus ojos.

  • ¡Le diré a la maestra que le pegaste a Sevie!- chilló Lily, mirando al pequeño Severus que estaba en el suelo. Se levantó briosa y caminó hacia Minerva.

  • ¡Maestra, James le pegó a Sevie! ¡Le pegó!- dijo, llorosa y Minerva se levantó con rapidez y se detuvo junto a Snape.

  • A detención y sin recreo. James Potter.

  • ¡Sirius me aconsejó!- dijo él y pronto, ambos estuvieron en detención.

  • Eso les pasa, por no tener la marca carameliciosa- dijo Voldy con una sonrisa maliciosa- ¡La marca!

Mientras, Minerva y Snape, estaban en la enfermería del kinder. Severus se secaba la nariz sangrante con un pañuelo, mientras Lily estaba a su lado, preocupada.

Como última instancia, le dio un beso en la mejilla y el chico se sonrojó. Lo abrazó con fuerza y casi se cayó de la camilla.

  • ¡Te quiero, Sevie!