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Historia 48299 — capítulo 6

Voldemort sonreía, en el campo de juegos. Pronto se consumaría su más terrible venganza. ¡El ataque de los caramelos!

Preparaba a sus amiguitos, para la aparición de la marca tenebrosa. La dibujan, la meditaban. Tenía que lucir muy amenazante.

  • ¡Así!- dijo Voldy, mostrándoles un enorme caramelo- ¡La marca carameliciosa!

  • ¡Eso eso!- dijo Lucius- sí señor...

  • Señor... Me gusta. ¡Seré el señor caramelo!

Los niños aplaudieron, mientras Lily miraba los caramelos que Dumbledore estaba repartiendo amablemente. Con una sonrisa, colocaba dos en cada mano. Así lo quería Minerva McGonagall y eso lo hacía él, de la mejor forma.

Siempre era equitativo.

  • ¡Tengo un rojo, como mi cabello!- dijo Ginny y Lily sonrió.

  • Yo tengo uno verde, que hace juego con mis ojos. ¡Mira mira! ¡Sevie mira!

  • ¡Snape!- gruñó James y Sirius arrojó taquitos de papel de caramelo, hacia la cabeza de Snape. Se quedaron insertados en su cabello.

  • ¡Míralo, es tan grasoso como una barra de mantequilla!

  • ¡Voy a patearte!- contestó Snape y Sirius sonrió. Minerva sin embargo, no sonrió y negó con la cabeza. Se acercó a ellos, con un gesto severo.

  • ¡Severus, Sirius!- dijo y ambos la miraron- ¡Ya basta!

  • ¡Iclínense ante la marca carameliciosa!- dijo Voldy, alzando un caramelo y el resto de sus amigos, se inclinaron ante él.

  • ¿Y a él?- dijo Sirius y Dumbledore suspiró.

  • ¡Nos oponemos a tu tiranía de dulces!

  • ¡Nadie puede oponérseme. Soy el señor caramelo! Y nadie podrá vencerme ni aquí, ni en ninguna parte. Tengo el poder del dulce caramelo y lo usaré. No dudaré en utilizarlo. ¡Enemigos temed de mi poder!

Dumbledore se levantó de su asiento, tomando un caramelo. pronto, una guerra de espada caramelos, se llevaba a cabo.

Minerva prefirió sentarse y no decir nada. Al final, solo eran unos niños. Y llovían caramelos. Unos comían, otros luchaban. Otros se escondían.

Como Neville. Cobarde al fin, se quedaba debajo de los puestos y temblaba como una gallina.