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Historia 48348 — capítulo 2

27 se septiembre, yo ya tengo 18 años. Ya soy mayor y eso me gusta. Son las 7:20 de la mañana, ya esta por pasar a buscarme.

Mi mama ya sabe todo, a todo me refiero con mi "noviecito" como ella le dice. Aunque creo que obvié la parte en la que le decía que mi novio, la persona a la que mas quiero, no tiene alma, era un ángel, y toda la historia que ya sabemos. Pero bueno, eso no importa mucho… creo.

Estaba sentada en la silla de la mesa, cuando de pronto sonó la bocina. Era el, la razón de mi alegría, el porque me levantaba feliz y contenta todas las mañanas… era Tomas.

Mara ya se había ido a trabajar, así que me encontraba sola en la casa. Cuando estaba por tomar mis cosas para salir, tocaron la puerta. Fui a abrir muy contenta, ya que sabía quien era.

_ ¡Tomas!- chille mientras saltaba hacia el con los brazos abiertos.

Ahora su piel no era tan calentita, pero no me molestaba.

_ ¡Yess!- me dijo sonriendo mientras me abrazaba.

Y en ese momento, me puso frente a el, y tomo mis manos para ponerlas a los costados de mi cuerpo, luego me tomo de los hombros, y se inclino hacia mi para besarme muy lentamente. Todavía me estaba acostumbrando a sus labios fríos, así que me asuste cuando estos comenzaron a rozar los míos.

_ perdón- dijo apartándose de mi.

_ esta bien, fue mi culpa- le dije mientras observaba su cara de tristeza.

_ lo siento mucho… he… voy a ir subiendo, te espero en la camioneta.

_ De acuerdo.

Cuando el se fue, suspire profundamente. Estaba algo angustiada por aquella situación, pero no me molestaba mucho, así que Salí hacia fuera.

Me sorprendí mucho al ver lo que había a mi alrededor. Primero, estaba nevando en primavera, lo cual es común, pero aun así, me sorprendía. Y la segunda cosa que llamo mi atención fue la camioneta, la cual, estaba muy cambiada. Ahora ya no era blanca, era azul oscuro, y tenía más accesorios metálicos. A Tomas le estaba yendo bien en su nuevo trabajo de abogado, si, abogado. Como ahora aparentaba tener mas años por su apariencia física, cara, piel y pelo negro ahora con manchas blancas, lo habían tomado como abogado del pueblo. Eso lo ponía muy feliz, y estaba invirtiendo en su camioneta que tanto apreciaba.

_ ¡cuantos lujos!- dije mientras entraba, y al mismo tiempo me daba cuenta de que el interior también había cambiado. Tenía nuevos asientos, más cómodos y con un tapizado más bonito, y un estereo del último modelo, con control remoto incluido.

_ si ¿no?- dijo mientras se reía.

Me tomo de la mano, y arranco el motor, para dirigirse hacia la escuela.

En ese instante reino el silencio, y observando su mano, me puse a pensar. Ahora que Tomas era un "desalmado", por así llamarlo, ¿podría yo leer su mente? No, no, no. Me dije una y mil veces al pensarlo, yo era incapaz de violar su privacidad, pero que tenia curiosidad, la tenía. Pero eso no era lo más importante en mi mente. Desde todo lo ocurrido en los últimos meses, nunca me dejo de preguntar acerca de que es ahora Tomas. Porque, a fin de cuentas, no tiene alma. Esta frío, sus ojos son negros como la misma oscuridad, y su pelo se opaco totalmente. No quería decir la palabra, pero sabía lo que Tomas era. Tomas estaba muerto. Yo salía y amaba a una persona sin vida.