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Historia 48348 — capítulo 3
No me había dado cuenta, pero ya estábamos llegando a la escuela. Cuando Tomas estaciono la camioneta, tomo mi mano con fuerza y tranquilo y de forma rápida me pregunto:
_ ¿en que pensabas?
Yo no me esperaba la pregunta, así que trate de ser lo mas sincera posible al contestarle.
_ en nada, creo que me quede en blanco por un momento- le mentí, pareciendo muy normal.
El me miro, con cara de pocos amigos, pero se quedo tranquilo con mi respuesta, y me soltó de la mano, para salir de la camioneta. Cuando me abrió la puerta, me ayudo a bajar, y caminamos en silencio hasta la puerta del aula. Cuando entramos, el me dejo sola y se adelanto hasta el banco en el que acostumbrábamos a sentarnos, y detrás mio aparecieron Sofía y Karen.
_ ¡hola Yess!- dijeron al unísono.
No me había dado cuenta, pero Sofi estaba muy cambiada, a comparación de Karen, que seguía siendo igual. Sofía había cambiado su estilo de pelo, ahora lo tenía colorado solo hasta la mitad, ya que había teñido su otra mitad de un color mas claro, casi un rubio. Estaba mucho más flaca y alta, parecía una de esas modelos que a simple vista, uno ya sabe que no comen nunca.
_ Hola chicas, ¿Cómo están?- dije sin dejar de mirar a Karen, ya que mirar a Sofi seria muy obvio.
_ Bien, bastante bien- dijo Karen, siempre tan silenciosa y tímida.
_ Si, estamos excelente- respondió Sofía, que parecía disgustada, aunque no se porque.
_ Que bueno- les conteste, y por suerte, toco la campana para comenzar la hora de clases, lo cual me salvo de una larga y aburrida charla con las chicas.
El día continuo y paso muy rápidamente. Siempre que teníamos un tiempo libre, Tomas acariciaba mi mano muy sutilmente, y me miraba a los ojos de una manera muy dulce. Recién en la última hora pudimos hablar tranquilos, ya que la profesora solo se ocuparía de entregar notas, y las nuestras ya la sabíamos, así que aprovechamos el momento para hablar un poco.
_ esta tarde… ¿puedo ir por vos a tu casa?- pregunto muy tímidamente.
_ Si, si podes… pero… ¿paso algo?-le pregunte tratando de parecer indiferente.
El me miro y me sonrió de una forma muy seductora.
_ quiero mostrarte algo, tengo mucho de que hablar con vos.
¿Habrá pasado algo?, no, no creo. Mejor no pienso mucho y asiento con la cabeza.
_ bueno- le conteste.
Cuando toco el timbre para irnos a casa, ambos nos dirigimos al estacionamiento, donde estaba la camioneta. Por un lado, era bueno tener la ventaja de andar en esa camioneta. Era ostentosa, y hasta intimidante, por lo cual, todos te dejaban pasar. Mi "fitito" no ostentaba mucho que digamos, y el tiempo que pasaba en el estacionamiento tratando de irme, era interminable.
Cuando entramos a la camioneta, Tomas encendió la radio muy bajita, por lo cual, me costo mucho identificar la canción de jazz que estaban pasando.
_ se puso muy frío, voy a tener que usar abrigo hoy- le dije, como para comenzar algún tema de charla.
_ Si, no se. Desde lo ocurrida, no siento mucho los cambios. Me cuesta percibir las cosas, creo que mis sentidos están disminuyendo poco a poco.
Sus palabras llegaron a asustarme. Porque eran verdad, era como si el se estuviera desvaneciendo en el aire.
_ No lo sabia- le dije francamente.
Luego de esas palabras, llegamos a mi casa. Afuera estaba el auto, señal de que mi mama había llegado. Tomas me acompaño hasta la puerta, y justo en el momento en el que estaba por tocar, mi mama la abrió.
_ hola chicos- dijo muy feliz.
_ Hola señora ¿como esta hoy?- le pregunto Tomas muy educadamente.
Mi mama lo miro, y se rió por debajo antes de contestarle.
_ Bien, muy bien, gracias por preguntar. ¿Quieren pasar?- pregunto ella mirándonos con cara de picara.
_ No, en realidad, yo ya me iba- le dijo Tomas.
En ese momento, sin pensarlo dos veces, utilice mi poder. Mire a mi mama fijo, y comencé: "la comida se esta quemando, debes entrar y cerrar la puerta, y esperar tranquila en la mesa, Yesica va a volver en un rato".
Tenia que hacerlo, debía decirlo algo a Tomas y ella no podía estar ahí. Así que tome de la mano a Tomas, y lo mire de reojo. Mara se despidió con la mano, y entro a la casa, tal como yo le dije que hiciera.
_ ¿que paso?- pregunto Tomas, que ya sabia lo que había hecho.
_ perdón, es que antes, quiero hablarte.
El me tomo de la cintura y fuimos al lado de la camioneta, para tener más privacidad.
_ es que… ¿te esta pasando hace mucho esto de tus sentidos?- le pregunte tragando saliva con mucha dificultad.
El me miro, sorprendido por mi pregunta.
_ Desde que me quitaron el alma. Pero yo ya sabia que esto iba a pasar.- me dijo apenado.
No se como se lo iba a preguntar, pero necesitaba saberlo, así que lo analice, y luego hable muy lentamente:
_ Vos… todavía…
_ ¿si?- pregunto el.
_ Tomas, ¿vos me sentís? Digo, al tocarme, o al… besarme, ¿sentís algo?
Me costo mucho, pero al fin pude formular mi pregunta.
_ Para ser sincero, ya no mucho.
Eso fue como una puñalada al corazón, y el lo noto.
_ Pero, eso no es lo que importa. No podré sentirte físicamente, pero de corazón si. Yo te amo, demasiado. Y eso nunca va a cambiar. Puedo perder todo, pero lo que siento por vos, nunca lo voy a perder. ¿Entendes?
Sus palabras eran muy sinceras, pero yo todavía seguía dolida.
_ creo que ahora yo tendré que ser tus sentidos.- le dije mientras trataba de reírme.
_ ya sos demasiado para mi, no necesito nada mas. No me importa no tener vida, te tengo a vos.
Y en ese momento, me tomo de la cintura y me acerco hacia el. Me puso justo en frente, y luego me tomo la cara con sus manos. Yo trate de acercarme para besarlo, pero el me detuvo:
_ quédate quieta, no te acerques mas, ni te alejes. Quiero sentir tu respiración, tal vez todavía pueda.
Yo si pude. Sentí su dulce aliento, pero se que el no pudo. Sus ojos y su mirada me lo dijeron.
_ ¿es difícil no?- le pregunte si despegar mis ojos de los suyos.
_ si- admitió- pero no pierdo nada con tratar.
Y fue ahí, cuando por fin se acerco, y toco mis labios con los suyos. El beso fue corto, y sentí que no había nada alrededor. El tenía esa magia. Luego me soltó, y, por primera vez, yo me aleje. Le dedique una calida sonrisa, y me fui a mi casa. El se fue.