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Historia 48354 — capítulo 1
Vida hogareña
Hermione sonreía, mientras colgaba otro de sus premios anuales. Severus Snape, estaba detrás de ella y contemplaba el asunto, con mucha calma. Ella se inclinó para limpiarlo y contemplar su colección de premios. Bien, le gustaba subirse el orgullo, de vez en cuando. ¿Y por qué no?
-
¿Qué te parece, Severus?- preguntó y él, no dijo nada. Miró a su alrededor y se preguntó si tendrían que hacer eso, todos los santos días, cuando ella ganase un premio a algo que quizá, era importante. Quizá.
-
Supongo que está bien- le dijo con desdén y ella suspiró.
-
Oh vamos, al menos, podrías alegrarte un poco. Suponer, no es estar alegre. Suponer es...
-
Sí, estoy muy alegre. Ya saltaré de la felcidad, por que te has ganado otro de tus preciados premios.
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No seas tan arisco, Severus. Sabes que yo te amo, aunque trabaje en el ministerio y tenga una vida muy ocupada.
-
Como quieras, yo...
-
¡Devuélveme mi libro!- escucharon ambos personajes y ladearon la cabeza hacia el lugar de origen. Una jovencita de largos cabellos negros, que caían sobre su cara, con un jersey de rayas blancas y negras, que le daban la apariencia de presidiaria, corría detrás de un niño de cabellos castaños y de rostro perfilado.
-
¡No no no! ¡Atrápame!
-
¡Mamá!- chilló la joven, tratando de atrapar al niño, entre dos largos sofás. Hermione negó con la cabeza y miró a Snape, quién intentaba entender lo que estaba ocurriendo en ese preciso momento.
-
Encárgate papá. Tengo que ir a trabajar.
-
No es gracioso.
-
Pero no tengo tiempo. Seguro puedes encotnrar alguna especie de amnistía o algo, para que no se maten. Niños, nada de magia...
Severus inspiró, tomando el libro, de las manos de su hijo. Era más alto que él y por ende, no le tomó trabajo quitárselo. La joven de largos cabellos negros, que caían sobre su cara, miró a su padre, mientras le regresaba el libro.
-
Gracias- dijo, mirando a su hermano.
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¡No es justo! No lo estabas usando.
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Busca el tuyo- dijo y Snape la miró- tiene el suyo. ¿Por qué debe tocar el mío, si yo no quiero?
-
Samantha. Deja de actuar como una pequeña niña. Tienes trece años, como para reaccionar de forma semejante.
La joven suspiró, apartando el largo cabello negro, de su rostro. Su hermano la miró, mientras ella le entregaba el libro.
-
Bien, ahora hagan lo que sea que deben hacer. Las tareas o algo.
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Más las tuyas que otra cosa- dijo la joven y su hermano asintió- ¿En verdad no te cansas de mandarnos tanta?
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Si lo hiciera, ya me hubiese cansado de tener que corregirlas.
-
Si siempre pones T o D...Eso no cansa a...
-
Samantha.
-
Sí, ya nos íbamos- dijo la joven, en calcetas- será mejor que comencemos, si no queremos que nuestro propio padre, nos repruebe.
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En clases no soy tu padre- le recordó Snape y ella suspiró.
-
Ni en ninguna parte- se quejó su hermano.
-
Vuelve a decir eso, Sebástian y...- dijo Snape, con su voz más peligrosa y el joven negó con la cabeza.