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Historia 48354 — capítulo 2
Samantha se enferma
Severus leía el profeta, sentado en el sofá. ¿Qué más podía hacer, si Hermione trabajaba? Con un suspiro suave, miró los tabloides y notó, que Hermione volvía a ser noticia. Bien, estaba bien por ella.
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Papá...- escuchó la voz de su hijo menor y ladeó la cabeza para mirarlo- Samantha está vomitando, papá.
-
¿Qué se han comido esta vez?
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No. Está roja y tiembla. Creo que está enferma.
Severus dejó de leer y se levantó del sofá, para compañar a su hijo, escaleras abajo. Con un suspiro leve, miró a su hija, que estaba en el baño. Sí, vomitaba y parecía que tenía una enfermedad bastante fuerte. Se levantó del suelo y caminó hacia su padre, para que él tomara su temperatura.
- Sí, estás enferma. Métete en la cama.
Estiró las cobijas, para que ella pudiera recostarse, luego la cubrió con ellas y la contempló. Miró a su hermano, que estaba parado en la puerta, con una expresión de concentración.
-
Busca las pociones que están en el estudio. Ya sabes cuáles son, ya las has tomado- le dijo y el joven asintió en silencio.
-
No me gustan esas pociones.
-
Pero tendrás que tomártela.
-
La vomitaré.
-
Trata de no hacerlo- le dijo Snape, midiendo su temperatura y meditando. Parecía ser una gripa común. ¿Tal vez?- Descansarás por unas horas, mientras las pociones te surten efecto.
-
¿Quedarme en la cama?- se quejó- ¡Odio quedarme acá sin hacer nada!
-
¿Te duele esto?- dijo Snape, pellizcándole un brazo, levemente. Ella soltó un quejido y él asintió- Sí, entonces te quedas recostada. Y ponte un suéter.
-
Tengo uno, papá.
-
Ponte otro- le dijo, mirando a su hijo que regresaba con las pociones. Tomó una de ellas y se la ofreció. Samantha dudó de tomarla, pero simplemente tuvo que hacerle caso a su padre. Bebió la primera- No vayas a vomitarla...
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Como si se pudiera...- dijo, tapándose la boca- Papá...
Severus no dijo nada y la miró levantarse, para ir al baño. Bien, ¿qué iba a hacer en ese caso? Inspiró y recordó que lo mejor era esperar a que las náuseas se fueran. Pero no podía de todos modos, no alimentarla o ella podría empeorar. Tendría que encontrar una forma de ayudarle sin que lo vomitara completamente.
- Quédate allí y no te levantes para nada- miró a su hijo- y tú, ni se te ocurra pasarte de listo.
La dejó en la cama, mientras continuaba leyendo y esperaba a que mejorara. Bueno, no podía darle pociones, pero al menos podría esperar por su mejoría. Al cabo de un rato, bajó las escaleras y ella, estaba dormida.
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Bien...
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¿Hola cariño? ¿Y tu hermana?- preguntó Hermione, con una sonrisa. Sebástian la miró con un suspiro.
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Está enferma. Mi papá la está cuidando.
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¿Enserio? Pobre, tengo que bajar a verla.
Antes de que pudiera entrar, con un gesto de sus labios, Severus le indicó que ella estaba dormida. Hermione asintió, cerrando la puerta de la habitación y mirando hacia la misma, con preocupación.
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¿Qué es lo que tiene?
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Gripa, seguramente.
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¿Y se pondrá bien?
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Supongo.
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Creo que pediré permiso en el trabajo y me quedaré, para ayudarte- Severus parpadeó, sorprendido- ¿Qué? No me mires así. Mis hijos me importan mucho, también.