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Historia 48354 — capítulo 3
Papá es especial:
Samantha pasó largo tiempo, durmiendo. Con una mirada de preocupación, Hermione acariciaba el cabello de su hija, con un gesto suave. Severus estaba sentado en una silla y las miraba, con mucha calma.
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Se curará, Hermione- le comentó Snape, en voz baja y ella, asintió con la cabeza. Severus pensaba levantarse, pero escucharon una especie de murmullo. Su hija se levantaba de un largo descanso.
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Hola, mi amor. ¿Te sientes mejor?
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No estoy muy segura. ¿No tenías que trabajar?
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Me quedé, para cuidarte- sonrió ella y su hija asintió en silencio. Severus la contempló desde la silla.
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Papá ha estado junto a mí, toda la tarde- dijo y Hermione sonrió- No me ha despegado la vista ni un minuto. No le haría mal un descanso.
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Eso creo, mi amor. Papá necesita descansar.
Hermione sonrió, cuando Snape se levantaba del asiento y las dejaba sola. Mientras la contemplaba, Samantha agregó otras palabras a su conversación familiar.
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Papá es especial. Aunque en cierto sentido, es un poco amargado.
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Tu papá no demuestra amor como todos los demás- comentó Hermione con una sonrisa suave. Samantha asintió en silencio y contempló a su madre, mientras ella le tomaba la temperatura- pero amo a tu padre. No hay nadie como él. ¿No te parece?
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Sí, nadie. Y más me vale que lo diga.
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Sí- rió Hermione- Creo que mejorarás pronto. Papá siempre hace un buen trabajo. Descansa, cariño.
Hermione apagó las luces de la habitación y cerró la puerta. Afuera, Severus Snape la esperaba con los brazos cruzados. Ella sonrió, mirando su expresión de enojo, que no dejaba de cruzar su semblante.
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¿Qué significó todo eso?- dijo.
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¿Espiabas?
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No son buenas para mentir ni para decir secretos. Se oye tras la puerta y ciertamente...
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Severus, eres un padre estupendo. Tu hija lo acaba de decir.
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Y no solo dijo eso.
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No, no solo lo dijo. Pero ella te ama, ella te adora. Para ella eres su modelo. Aprovecha eso e intenta no reclamarle tanto. Es solo una niña.
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Tiene trece años.
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Es una niña.
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A esa edad, ya estabas metiéndote en problemas.
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Eso me hace recordar y pensar, que eres viejo. Más viejo que yo- sonrió ella y Snape la contempló de mala gana. Hermione rió y comenzó a subir las escaleras, cuando su hijo bajaba. Tenía mal aspecto- Ay cariño. ¿Por qué las enfermedades, las comparten como hermanos? Ve a la cama. Mamá te va a cuidar, mientras Papá cuida a la pequeñita de papá.
Severus no dijo nada, mientras se perdía en la habitación de su hija. Hermione volvió a reír, mientras apremiaba a su hijo, para que se fuera a la cama. Bien, hermanos, enfermedades compartidas.
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Hola, Papá.
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Quédate en la cama y no te atrevas a moverte. Ya está esparcida la enfermedad, por toda la casa.
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¿Sebástian?
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Sí.
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Pues lo tiene bien merecido.
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Samantha.
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Es la verdad. ¡Es tan fastidioso!
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Sí, salió a su madre.