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Amor Adolecente — capítulo 6
Amor
Eran las tres de la tarde, de un sábado y la lluvia se sentía atronadora contra la ventana.
Yo estaba sola en mi habitación ya que decidí no ir a pasear por el pueblo. Fred insitito a quedarse conmigo pero lo convencí de ir. A regañadientes se marcho. A la mañana temprano hubo un hermoso sol, pero cuando pintaba la tarde se largo el temporal de manera estrepitosa y si aviso alguno.
El cielo estaba ya para esa hora totalmente oscuro yo los refucilos estaban bien arriba del castillo. Era como una tormenta de esas que solo se ven en las películas de terror.
Estaba triste, la semana que viene se cumple cuatro años de la muerte de mi madre.
Con el recuerdo de mi madre, no podía salir. Cuando pienso en ella me encierro tanto en mi misma, que prácticamente no soy conciente de lo que digo o hago, muchas beses ese día me descubrí llorando, dibujando, o tocando la guitarra, y yo no sabia como había terminado asiendo eso. Pero ya a esta altura no me sorprendía, cuando vivía con mi padre solía hacer eso todo el tiempo.
Cuando desperté, lo hice con la imagen del rostro de mi madre sonriéndome y luego su rostro ensangrentado con sus ojos abiertos mirándome, pero en realidad ya no lo hacían, ni me sentían, y nunca mas lo harían.
Fui rápidamente, hasta el baño y llore hasta que ya n me salían mas lagrimas. Finalmente, no baje a desayunar y tampoco almorcé.
En realidad hace dos días que no como, el viernes a la hora del almuerzo tuve un encuentro con una chica que me saco todo el apetito.
Yo salía del baño y me dirigía hacía el gran comedor cuando una chica, alta de tez blanca, ojos negros, y cabellos rojos me bloqueo el camino, a primera vista parecía que era de quinto pero no estaba segura. Se paro enfrente de mi y me dijo. -Aléjate de Fred.
-¿Perdón? Conteste ya que no entendía de que venia todo aquello.
-Que te alejes de Fred, el es mío. Contesto.
A lo lejos se notaba que no era muy inteligente por no decir que era hueca y que era una nena mimada.
-Disculpa, pero Fred es "MI" amigo y no lo voy a dejar. Dije un poco divertida, aunque en realidad algo muy adentro me molestaba de toda esa situación.
-Déjalo por las buenas. Por que no te va a gustar Verme enojada niña. Dijo ya enfadada
-¡ja! Mira, Fred es mi amigo y yo no lo voy a dejar por ser el capricho del mes de una nenita mimada. A mi no me va ni me viene si te enojas o no. Y dicho eso me dispuse a salir de allí esa chica me estaba alterando y eso no era bueno.
Pero me di cuenta que la chica sacaba su varita, pero yo fui mas rápida y la aturdí, y Salí de allí lo mas rápido que pude ya estaba perdiendo el control de la situación y no tenia ganas de tener una crisis y menos allí dentro del castillo y con una victima posible de mi rabia.
Así que le envíe un patronus a Albus, para que le diga, que esa tarde no asistiría a clases por que no me sentía bien, y que no era conveniente que yo participe de las lecciones del día.
Albus entendió perfectamente el mensaje, y me dejo marchar sin ningún problema.
Fui entonces al bosque, era el único lugar donde podía estar sola y pensar sin interrupciones, y así poder controlarme. Cosa que me llevo toda la tarde por que las palabras de la chica todavía resonaban en mi mente y me hacían enfurecer. Cuando volví a la torre ya eran pasadas las once de la noche.
Apenas entre a la sala común, me encontré con Fred dormido en uno de los sillones.
Cuando me acerque a el y lo vi dormido, algo dentro mío dio un vuelco, me sentía rara, era como que si no podía vivir sin el.
Pero mis pensamientos fueron interrumpidos por un grito proveniente de la puerta de mi habitación, ya había pasado la lluvia y afuera todo era calmo.
-¡ALEXA!
-¿Qué? Conteste, con una sonrisa, la que había gritado era Revé. Ya habían vuelto del paseo.
Intente levantarme del marco de la ventana, donde me había sentado, a ver como llovía.
Pero al hacerlo sentí como si el piso se moviera y me desmaye, y lo ultimo que recuerdo, fue la cara de miedo y susto de Revé, y Eli.
Cuando desperté me vi rodeada de mis amigos y a los pies de mi cama estaba mi tío Albus con una sonrisa en el rostro.
-Creo que no es conveniente que pases días sin comer. Y el aspecto que tienes es realmente enfermizo. Mientras decía todo eso saco en espejo de debajo de su manga y me lo paso.
Realmente no mentía, tenia el cabello de un gris claro, que me hacia ver como una anciana, mis ojos estaban también del mismo color. Y cuando intente cambiarlo me marié por lo cual me gane un reto de Fred, por que estaba débil y no podía usar mi poder de metamofomaga.
-Primero tendrás que comer algo. Me reprocho Fred. Su vos sonaba preocupada mas que enojada. Y no pude evitar sonreírle.
Minuto después la enfermera hizo su ingreso con una bandeja llena de comida, he intento correr a todas mis visitas, pero Albus la convenció de que al menos uno de ellos se quedara conmigo, y la enfermera no tuvo otra opción que aceptar.
Y fue Fred el que se quedo, primero no me saco la bandeja de comida hasta que no comiera la ultima miga que había y luego se que do allí conmigo hasta que me dormí.
El era como un ángel, un ángel que estaba a mi disposición solo para mi, era como si el solo se encargara de mí. Y eso me gusta y me asusta.
Lo quiero demasiado, y no lo quiero lastimar y todas las personas que están cerca de mí tarde o temprano resultan lastimadas. Además me asusta la manera de cómo lo estoy queriendo. Ya no se lo puede llamar querer es algo mas.
Es amor.
Espero que les guste!! Por fa dejen comentarios.
Gracias y Besos.
Acompañamos a Chile y a sus habitantes en estos momentos tan difíciles*.*