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Historia 48408 — capítulo 2
Muy corto el capitulo, pero espero que les guste. No olviden dejar sus comentarios, críticas, y/o sugerencias.
Hermione llego hasta su habitación azotando la puerta y cerrándola con seguro. Estaba triste y furiosa. Se acostó en su cama mirando el techo. Por primera vez no le importo que se estuviera pasando clases, y que en ese segundo el profesor debe estar diciendo el tema.
--No me importa esa maldita clase…-- Susurro a las cuatro paredes que la rodeaban mientras lloraba-no es justo
Ella miraba el techo como si no hubiera mas que hacer. Se quedo en silencio todo el día. No pensó en nada más que se quedo grabada aquella imagen de Ron besando a Cho. No hablo ni pensó nada. Se quedo dormida con el uniforme, no sentía nada. Al despertar ella tenía las lágrimas secas por toda la cara. Sus ojos se veían rojos e hinchados. Se despertó de golpe al ver la hora. No tenía tiempo de desayunar. Se despertó, se baño, se puso el limpio y poco arrugado uniforme con la corbata de gryffindor y corrió por las escaleras después de salir de los dormitorios.
Corría a toda prisa con sus libros en la mano y su enorme mochila en un hombro.
Al llegar a Transformaciones lo primero que hicieron fue preguntaron por qué su aspecto tan… Horrible. Ella no respondió mientras inventaba una escusa que darle al profesor. Cuando el de repente se acerco enfrente de la mesa de Hermione, ella nerviosa le dijo que estaba enferma. El profesor se alejo con una cara como la de siempre. Ella al salir de la clase intento alejarse lo más posible de Ron. ¿Acaso rompería una Amistad de siete años juntos por un desamor? No. Solamente por uno, dos días… O hasta que olvide eso.
Era viernes, solo era esa clase.
--Resiste, Hermione, solo esta clase y ya…-- Se susurro a si misma Hermione
Resiste, esa palabra la tenia harta. Tener que resistir las ansias de golpear a Cho, resistir las ansíasde besar a Ron. Estaba harta y tenía un dolor de cabeza tremendo. Pero en vez de salir de clases con la excusa perfecta, decidió quedarse, en el ruido del salón de clases, con millones de personas mirando su horrible aspecto físico. Al oír la campana ella fue la primera en salir. Fuera de lo usual, ella siempre era la última por que se quedaba a repasar el tema. Ni siquiera lo recordaba esta vez.
Ella llego a su habitación, arrogo la mochila haciendo que la tintamanchara la mochila. Solamente se recostó en su cama, con los ojos cerrados pero no dormida.
Sin pensar en nada ni hacer ningún sonido. Calma total, al fin. Pero abrió bruscamente los ojos rojos al oír aquel sonido que la gente hacia al tocar la puerta, molesta, se acerco a la perilla de la puerta para abrir.
No era una persona muy amiga de ella. Obviamente era todo lo contrario, Draco Malfoy.
-- ¿qué quieres, Malfoy?--
--Te traje la tarea que nos encargaron ayer…--
Hermione perpleja de aquel acto tan amable de Draco, sonrió por menos de un segundo tomando el libro.
--¿Por qué te ves tan……-- dijo Draco --¿Horrible?—dijo la chica completando la frase --si--
--es una razón un tanto penosa…--
-- De acuerdo… No es necesario que me lo digas….--
Hermione y Draco se quedaron viendo unos minutos hasta que Hermione tuvo que decir la razón de su horrible aspecto.
--lloraba por qué Ron tiene novia…--
--¿Brown?--
--No--
--¿Quién?--
--Cho Chang--
--Oh…Nunca me lo imagine…--
--Ni yo--
--Ya oíste el dicho que dice lo del agua al agua, olvida eso, no estés triste a mi me ha pasado millones de veces--
Hermione lo comprendió al fin. Si Ron amaba a Cho, ¿Qué se le podía hacer?
--¿Te gustaría pasar?--
--Bueno… Claro, ¿Por qué no?--
Draco al aceptar aquella invitación entro hacia la enorme habitación de Hermione. Simplemente se sentaron en la cama. Sin hacer ni decir nada.
--Creo que no deberías estar triste por lo de Weasley, digo eso le pasa a casi todos--
--No estoy tan triste ahora…--
Cuando Draco rompió el silencio no paraban de hablar. Ni siquiera sabían de qué tema hablaban.
-- Nunca pensé que cruzaríamos palabras y que ninguna sea un insulto—dijo el rubio
--Yo tampoco lo pensé, creo que estuvimos todo el tiempo criticando antes de conocernos mejor, ahora sé que no eres tan mala persona--
--Lo sé--
Incluso con la charla tan amigable a Hermione su rostro se lo torno normal.
Ambos hablaron y hablaron sin hacer nada mas hasta que Draco regreso a la normalidad. El salió y Hermione detrás de el.
Salieron donde caía nieve, era extraño el clima esos días. No se sabía si usar chamarra o lentes de sol.
--¿Esto significa que ahora somos… amigos?—pregunto la castaña
--No lo sé, si tu quieres…--
--Claro--
--Yo igual—dijo sonriendo Hermione
Ambos pensaron detenidamente si era amistad o no. Se lo preguntaron por todo el transcurso hasta que casi entraban al bosque prohibido.
--Oh, creo que me distraje mientras caminaba--
--igual yo—dijo riendo Hermione
Ambos se voltearon a ver detenidamente por unos segundos. --Espero que Hermione ya haya olvidado lo de Weasley…- pensó el rubio
Pero como si nada, volvieron a caminar. Tan distraídos estaban que no se dieron cuenta que se adentraban al bosque prohibido.
Caminaron un poco… Hasta que Draco se dio cuenta al no ver a nadie ni nada. Únicamente los arboles y las babosas carnívoras arrastrándose por el suelo encima de un animal muerto.
--Creo que se nos olvido el bosque, será mejor que regresemos…-- dijo Draco haciendo que Hermione lo mirara confundida. Ella con confusión dentro volteo detrás de ella, Lo que le dijo Draco era cierto, habían llegado a las entrañas del bosque, donde no había casi nada de luz del sol.
--Si, será mejor que volvamos--
Ambos se dieron una vuelta y siguieron caminando hasta la salida del oscuro bosque. Hermione paró en seco, al parecer quería decirle algo a Draco.
--Se me olvido agradecerte haberme ayudado a sentirme mejor--
--No importa, no me gusta ver gente llorando--
Hermione sonrió y Draco comenzó a reír. Ella sin pensar en nada, se paró de puntitas y le dio un largo pero dulce beso. El profesor Filtch les gritaba para que caminaran hasta los terrenos de Hogwarts. Ellos hicieron como si no lo escucharan. De hecho, para eso no necesitaban fingir, no escuchaban nada, estaban hundidos en sus pensamientos.