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Historia 48493 — capítulo 11

El nuevo techo.

Había pasado casi seis años desde aquella tarde de invierno en el bar. Catalina no era mas las misma mujer temerosa de su cuerpo, había pasado las peores cosas en su vida. Y ahora era capaz de cargar en sus brazos el fruto de un amor eterno.

Las cosas no cambiaban mucho, ellos estarían juntos, no importa lo difícil que fuera. O lo temible que pudiera ser la situación a la que debían enfrentarse. Ahora mas que nunca estarían juntos. Para criar a su ángel de cabello chocolate y de ojos grises.

Amatista erael nuevo miembro de la familia. La alegría no podía ser mayor.

  • Creo que tenemos aun un camino muy grande para recorrer.

  • En verdad, que la vida es hermosa, espero algún día ver a Amatista tan feliz como lo somos nosotros.

  • Estoy seguro que este pequeño ángel, la extensión de nuestra existencia será aun mas feliz que nosotros, porque le enseñaremos a valorar cada minuto de su vida.

El timbre de la nueva casa a la cual se habían mudado meses antes del nacimiento de la pequeña interrumpió la amena conversación.

  • Braulio!

  • Veo que al fin han podido estar juntos. Me entere de buena fuente que has sido madre.

  • Si. — Catalina extendió su brazo e indico el camino a la confortable sala.— Ella es Amatista.

  • Felicitaciones. Merecías la felicidad que tienes.

Armando reconoció la voz y bajo quedamente por las escaleras, había esperado tanto tiempo para dar un disculpa que se sentía muy mal por ello.

  • Braulio, ¿verdad?

  • Si, y tu debes ser Armando.

  • Si. — La pelinegra salió del lugar en un muy respetuoso silencio. — Desde hace mucho tiempo te debo una disculpa por lo impertinente que fui.

  • No fuiste para nada impertinente, en verdad me enseñaste a amarla. Pero ella no era la mujer que correspondía a mi vida. Por eso cuando la encontré no la deje escapar. Tal cual tu lo has hecho.

Armando se quedo en una pieza en tanto su mente recordaba cada uno de los correos enviados.

  • Bueno, he venido aquí porque deseo que me acompañen en mi boda.

  • ¿Te casas?

  • Si así es. El mes próximo. — Mirando a un bultillo de color blanco Braulio dirigió unas nuevas y hermosas palabras. — Amatista en verdad es hermosas, y posiblemente, será una niña muy feliz, porque su madre y su padre lo son. Y ahora tendrá un tío que vele también por ella. Sin duda es bueno tener amigos en este mundo. Así por mas lejos que uno se encuentre jamás esta solo, porque siempre podrás pensar en quienes te aprecian.

Una serie de sonrisas del corazón se hicieron de la cálida sala y con el pasar de los años, la escena se repetía constantemente. Solo que también se había sumado una castaña hermosa y de buenos sentimientos a estas reuniones.

Cada uno tomo las decisiones que atendió eran buenas para ellos, y ahora solo les queda disfrutar de los frutos.

Gracias a todos aquellos que leyeron la historia, y que la colocaron en sus favoritos.

Gracias especiales a Ladymoon, por estar siempre aquí. Un abrazo gigantezco, y muchos saludos.

Arigatou.