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Historia 48503 — capítulo 22

Hermione contemplaba su anillo… ¡Estaba comprometida con Cedric! Y lo amaba locamente… desde que regresara a su cabaña, no dejaba de ver el precioso anillo, con ese diamante tan singular, azul, igual que los ojos de su amor… si, sus pupilas brillaban junto con él…

Sonrió y se abrazó a su almohada, riendo enamorada, luego puso la almohada en su cara y no lo pudo evitar… gritó, gritó todo lo que pudo procurando ahogar el grito…

¡TE AMO CEDRIC, TE AMO, TE AMO, TE AMO, TE AMO CEDRIC!

Y Emilie que iba a tocarle en ese momento, se quedó escuchando los gritos ahogados de Hermy… alzó una ceja y se extrañó ¿Quién era Cedric? Ella había salido con Albert… ¿O tenía dos nombres? Pero sabía que había regresado sola, aún así, mejor se fue a su cabaña, pensando regresar en una media hora…

Después de que la castaña dejo de gritar y se quitó la almohada, la maldita sonrisa no se le quitaba, estaba total y absolutamente extasiada, llena de tanto amor, que jamás, jamás pensó en volver a sentir por otro…

Media hora más tarde, ella era llamada a cenar por Emilie, una vez en el comedor, Hermione no dejaba de sonreir y Emilie no pudo evitar hacerle una observación.

-Hermione…

-¿Si?

-¿Tú no tienes novio en Londres? Discúlpame que me meta, pero, tú me dijiste que tu novio es Ronald Weasley… y te veo muy entusiasmada con Albert… ¿Por qué así se llama el muchacho, no? Albert…

-Si - asintió con la sonrisa disipada - Pero ya estoy en eso… en terminar con Ron… Yo no pensaba en enamorarme de alguien más, pero… pasó…

-Lindo anillo - señaló Emilie el anillo - ¿Eso es un diamante azul? Son rarísimos y costosos… es más… parece un anillo de compromiso ¿Es tuyo o te lo dieron? No lo había visto que te lo pusieras

-Me… me lo dieron…

-¡Oh!

-Bueno, es tu vida - Dijo Emilie - Solo es una observación, no quiero que pienses que soy una metiche… sabes que no me gusta el chisme pero si es de llamar la atención.

-¡No pienso eso! Todos saben que soy novia de Ron, pero ya le escribí una carta, pero no la encontré, en cuanto la busque la envío y… espero que Ron me comprenda…

-¡Ah! Señorita Granger - de pronto la chica que se encargaba de la limpieza y de las mesas al escuchar algo sobre la carta mientras dejaba la jarra de café se volvió a ella - Envié una carta que había en su mesa…

-¿Cómo?

-Pensé que no le había dado tiempo y la envié por usted… ¿Hice mal?

-Eh… no, no - Trató de sonreír, pero la verdad era que había sentido el estómago revuelto, ya no le pasaba nada, excepto el café… ¡la carta seguramente ya la había leído Ron! Y se sentía mal por ello…

Soportó la cena porque no le quedó mas remedio que fingir delante de Emilie que estaba tranquila, pero una vez en su cuarto, se sintió como un globo, todo desinflado… se quitó el anillo y lo puso en la mesa…

Se recostó en la cama y desde ahí, lo contempló, mientras gruesas lágrimas recorrían su rostro, le dolía el alma ¡Imaginaba a Ron al leer su carta! Se sentía la mujer más desdichada y mala del planeta, del mundo mágico…

¿Cómo era posible pasar de la felicidad a la tristeza en un segundo? Hacía unos momentos gritaba el nombre de Cedric y le juraba amor eterno. Ahora se lamentaba el haberlo dejado, no decirle cara a cara que ya no lo quería, si no por medio de una maldita carta…

Seguro todos la tacharían de lo peor… se levantó de urgencia y comenzó a escribir una carta, pero no para Ron, si no para Harry, seguro a esas alturas ya sabía lo que pasaba y quien más para apoyarlo… No dudó y la envió de inmediato, pese a ser ya muy noche…

En cambio… en las montañas, Cedric estaba henchido de felicidad, acostado a lo largo de su cama, con esa maravillosa y sexy sonrisa que mostraba la hilerita de perlas blancas que eran sus dientes perfectos…

Con el rostro de Hermione en sus pensamientos, medio cerraba los ojos y parecía sentir el sabor de sus labios, el olor de su piel, sus manos sensuales en movimientos… sus delicados dedos portando el anillo de compromiso…

Alerta Cedric… debes estar muy alerta, no todo es miel sobre hojuelas, por favor, no vueles, pon los pies en la tierra, por favor, sé que eres feliz ahora… ten cuidado, mucho cuidado

Cedric se puso alerta al escuchar la voz de Javiera en su mente que le advirtiera que debía ser mas frío… ¿Cómo podía Javi entrometerse en su mente y echarle a perder la fiesta? ¡Aquello no tenía perdón de Dios!

Sin embargo, algo le dijo que era mejor tener la mente fría ¡Esa advertencia era por algo! Pero… ¡maldición! ¿Cómo no volar cuando estaba tan enamorado y correspondido? ¿Cómo no volar cuando la mujer más increíble de la tierra lo amaba con todo su corazón? Cómo no volar cuando se sentía vivo por primera vez…

Trató de no olvidar las palabras de Javiera, no la volvió a escuchar, pero su mente lo traicionó y de nuevo, todas las imágenes de su picnic con Hermione… de lo hermosa que la veía, de los momentos tan maravillosos que habían tenido, los besos intensos y las caricias fogosas… poco a poco, la advertencia de Javiera se fue esfumando de su mente…

Cho viajaba en esos momentos… no por traslador, si no con una escoba, había decidido optar por viajar así, ya que en Santiago la habían entretenido demasiado por la prensa mágica Chilena, y si viajaba por autobús seguro la estarían molestando a cada rato.

Además kate ya le había dado toda la información, sabía donde y cómo llegar, solo necesitaba dar con Hermione y después, preguntarle sobre ese chico, ese tal Albert… el que se apellidaba Diggory… que grandes coincidencias… ¿Y porque Hermione traicionaba a su novio Ron de ese modo?

No descansaba, ya era muy noche, pero ella volaba pese al clima, pese a la lluvia, no le importaba el frío, en su mente solo se dibujaba el rostro de Cedric, los besos de Cedric, las manos, su sonrisa, su cabello… lo perfecto que era, no se podía pedir más, guapo e inteligente… y la quería…

¡Cedric la quería! Eran la pareja perfecta… sus ojos se llenaron de lágrimas cuando lo recordó muerto… la confusión, la tragedia, el llanto… su corazón roto… Si Cedric no hubiese muerto ella se hubiera casado con el, seguramente al terminar el colegio ¡No podía dejar ir al chico perfecto!

Ninguna de sus vanas aventuras pudo superar la relación que había tenido con Cedric, ni siquiera cuando anduvo con Harry Potter, eso también le dolía… el chico la quería realmente, mas ella jamás pudo corresponderle como debía…

Y había vuelto su relación un caos, por los celos y la envidia, finalmente la traición de Marietta al EDdio pie a que terminaran su fatídica relación… Pero todo había sido culpa de Cedric… no debía de haber muerto, no debía haberla matado a ella también, el amor murió en su corazón… por eso es que le dolía más… No había podido amar a Harry y el odio de muchas hacia ella había sido atroz.

-Cedric - se repetía una y otra vez… deseando… deseando que estuviese vivo…

En esos momentos…

Harry terminaba con la maleta de Ron… lo miró, el pelirrojo permanecía sentado frente a la ventana, con su inseparable copa de whisky, los ojos rojos, no había dormido mucho, tenía resaca, al único que aguantaba era a Harry

Y porque el moreno no le decía mucho… lo dejaba desahogarse, por eso es que Ron lo había dejado quedar en su departamento, no como a sus padres, a quienes se negó ver, no quería que le dijesen cosas, que le dijeran que algo había echo mal como para que Hermione lo terminara, siendo una muchacha perfecta…

-¡Pero Miss Perfecta tiene a otro! - Dijo entre dientes y Harry se detuvo - ¿Por qué? - aventando la copa

Harry se hizo la misma pregunta ¿Por qué Hermione lo cambiaba por otro? No lo entendía… su amigo estaba muy mal ¿No pensó ella en él? En decírselo en persona… siguió empacando otra maleta, pues no sabía cuantos días estarían en la Patagonia…