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Historia 48507 — capítulo 2

Millicent Bulstrode

Borrosas imágenes se arremolinaban en su cabeza. Turbios pensamientos le cruzaban de un lado a otro inexorablemente, sin remedio.

Millicent era una Slytherin modélica, siempre defendiendo a los suyos, agraviando a los de Gryffindor y justificando el pensamiento cruel de la pureza de la sangre. Siempre tenía injurias para proferir a cualquiera que no defendiera esa causa.

Su familia no había sido una fanática de aquellos ideales, sólo era una estirpe de magos de sangre pura, neutrales, tampoco habían cometido la indecencia de defender a los sangre sucia como hacían los Weasley.

No era lo que se dice una chica guapa, ni mucho menos, y sentía una malsana envidia a las que sí lo eran. Procuraba no demostrarlo, ya que era demasiado orgullosa para hacerlo, demasiado altanera, demasiado soberbia. Asimismo envidiaba a su amiga Pansy, ella acaparaba las atenciones de los muchachos de su pandilla en el colegio. Tampoco se la podría considerar bonita, pero lo era más que ella, y con eso era suficiente para que las miradas pasaran de largo hacia otro cuerpo que no era el suyo.

Pero Millicent Bulstrode tenía un secreto, algo que nunca quería confesar a nadie, algo que la removía las tripas de una forma horrible.

Ella era mestiza. Su madre era una muggle que consiguió conquistar el corazón de su padre, el sangre pura del que había heredado sus poderes mágicos. Ella murió a los pocos días de dar a luz a Millicent, por lo que ésta jamás la conoció. Pero en el fondo, por mucho que pensara que su vida sería mejor si procediera de una sangre limpia, la quería. Pero incluso así no quería que nadie se enterase de aquello, ¿qué pensarían sus colegas de Slytherin? Seguro que la marginarían e insultarían tal y como hacían con la estúpida de Granger. Draco, el líder indiscutible del grupo, la desterraría al olvido y ella se ahogaría en un mar de pesadas lágrimas saladas.

No podía confiarle a nadie su secreto. Sólo podía hacer una cosa: rogar para que nadie, nunca, llegara a descubrir su enigma.