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Historia 48518 — capítulo 3

De paseo:

Scorpius iba de un lado al otro, organizando su mochila, mientras su madre lo contemplaba. Había metido una pequeña pala, había metido guantes y estaba por meter más cosas, cuando ella le detuvo.

  • Si sigues corriendo de esa forma, tu desayuno te sentará mal, Scorpius.

  • ¡Vámonos, mamá! ¡Vamos!

  • ¿Papá irá contigo?

  • ¡Yo quiero que vaya, pero no me dio una respuesta! ¡Convéncelo mamita, convéncelo! plantemos árboles.

  • Tú sabes cómo es tu padre. No es muy congraciado con ese tipo de actividades.

  • ¡Por favor, por favor!

Antes de que pudiera decir algo, Astoria observaba a su esposo. Bajaba las escaleras y contemplaba la escena familiar. En poco tiempo, Scorpius fue a pedírselo. Draco inspiró, oyéndolo. Hermione estaba en su escuela y él no estaba seguro de si también debía estar allí.

  • No lo sé, Scorpius. ¿Quieres que plantemos árboles, contigo?

  • ¡Sí! ¡vamos vamos!

  • Creo que a él le encantaría que fuésemos. ¿Qué te parece?- preguntó Astoria, con un suspiro. Draco suspiró, mientras su hijo colocaba su mochila, sobre sus hombros y lo miraba con curiosidad. Con una sonrisa a medias, no pudo negarse a su pedido. A su ruego. Scorpius sonrió feliz y corrió hacia el auto.

  • Muy bien, entonces nos vamos.

Hermione ya estaba en la escuela,  mirando a los niños, que esperaban por sus instrucciones. Con una sonrisa, ella les mostraba una mariposa y las niñas, miraban con mucha emoción. Los niños, solo querían partir y plantar árboles. Con una sonrisa, ella contemplaba a sus estudiantes, mientras los contaba. Scorpius llegaba pronto, para unírsele a las filas verdes.

  • Bienvenido, Scorpius. Justo a tiempo para comenzar la jornada.

  • Convencía a mis papás de venir- dijo él, emocionado- quieren ayudarnos a plantar árboles, maestra.

  • Perfecto- dijo Hermione, mirando a la pareja que acababa de llegar.- simplemente perfecto.

Draco inspiró, mirando a Hermione, mientras marchaba militarmente y los niños la seguían, divertidos. Con una sonrisa suave, Ella contaba, mientras los niños multiplicaban esos números, conforme caminaban. Una buena maestra, decía Astoria. Pero él, recordaba el pasado.

Recordaba el tiempo que pasó junto a ella, en Hogwarts. Ahora, tan distinta en cierto sentido.

  • ¿Listos para trabajar, niños?

  • ¡Sí!- gritaron algunos y Scorpius, miró a su padre. Esperaba que participara. Draco caminó hacia los niños y miró a Hermione.

  • Supongo, que es una gran jornada- dijo, a la nada y ella, asintió en silencio.

  • Comeremos pronto- dijo- los niños necesitan energía, para poder pasarse todo el día jugando. Y cuánto juegan.

  • Son niños- dijo Astoria, quién escuchaba la conversación- pero les encanta hacer este tipo de cosas. El desfile de halloween, también les gustó mucho.

Se enteraba de tantas cosas, sin darse cuenta del asunto. Con un suspiro, Draco asintió en silencio y contempló a su hijo, mientras hacía un hoyo en la tierra y colocaba un arbol pequeño, para plantarlo. Luego de cerrar el hoyo, le echaba agua con una regadera. Parecía emocionado con el asunto.

  • Les gusta el día del árbol.

  • Les he inculcado, el respeto por lo que les rodea- indicó Hermione, caminando hacia Scorpius, para mirar su trabajo. Una niña y él, plantaban un árbol. A la pequeña, se le dificultaba hacerlo.

Su hijo era tan distinto a él...

  • Lo hacen bien- les dijo Hermione- ¿Necesitan ayuda?

  • ¡Ven papá! ¡Plantemos uno!

Draco hizo lo que su hijo le pidió, mientras Astoria encontraba el lugar perfecto. Con una sonrisa, Scorpius, colocó el árbol en la tierra fresca y húmeda. Lo contempló, luego de haberlo plantado.

  • ¡Va a crecer muy grande!

  • Sí, lo hará- dijo Hermione con un suspiro- Luego, vendremos a verlos y a cuidar de ellos. Por que una vez plantados, tenemos que darles amor.

Como la relación que él plantó y que casi nunca se preocupaba de cuidar. Daba frutos, pero podrían echarse a perder.

  • ¡Sí, maestra!