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Historia 48518 — capítulo 4

Mi maestra:

Hermione sonreía, mientras le entregaba un sandwich a cada niño. Los pequeños, estaban alrededor de ella, mientras merendaban. Astoria y Draco, estaban junto a Scorpius, quien degustaba su merienda y miraba los árboles que había plantado. Bien, las cosas habían cambiado.

Ella ya no era la misma. Él tampoco y Astoria, era diferente en cierto sentido, a ambos. Todo había evolucionado tanto, que no se había percatado. ¿Por qué pretendía que todo se iba a quedar como antes?

Estaba muy equivocado.

  • Toma papá- dijo Scorpius, dándole su sandwich- pero no te olvides de darle un poco, a mamá.

  • Está bien, Scorpius. Hay suficientes- dijo Hermione, con una sonrisa y el chico asintió, mientras ella le otorgaba otro sandwich.

  • Gracias, señorita Granger- agradeció Astoria y Scorpius, continuó comiendo. Draco suspiró y miró a su alrededor.

La naturaleza misma.

  • ¿Y qué hacemos luego de comer? ¿¡Qué hacemos tropa, después de come!?

  • ¡Jugamos!

  • Pero, ¿Qué hacemos primero?

  • ¡Recostarnos y mirar al cielo, hasta que la comida se digiera!- dijeron los niños y Hermione asintió.

  • ¿Hacemos una competencia de figuras en nubes? El que identifique más figuras, ganará.

Astoria y Draco, contemplaron a Scorpius, que parecía animado con el juego. Estaban mirando el cielo, mientras Hermione seguía en el medio, mirando el cielo. Con una sonrisa, escuchaba todo lo que los niños miraban en el cielo. Algunas veces coincidían. Su esposa, alzó la cabeza y contempló el cielo.

  • ¡Hay un gato, Scorpius!

  • ¿Dónde?- preguntó él, mirando al cielo- eso es un perro.

Un par de minutos pasaron, luego de eso. Algunos niños, estaban dormidos sobre la tela que Hermione había dispuesto como "mesa". Con una sonrisa ella los miraba, mientras dormían.

  • Siempre ocurre. Hay algunos que luego de comer, duermen- dijo- parecen unos bebés.

Astoria asintió en silencio.

  • Aún están pequeños. Draco...¿Qué te parece, si damos un paseo?- preguntó su esposa- Scorpius está jugando y la señorita Granger, lo cuidará.

Draco, meditó con calma. Hermione, la maestra más delicada y atenta que había conocido. Bien, ella ya era así de una u otra forma, pero nunca habría creído, que le tocaría vivirlo, directamente. Junto a su hijo.

  • Está bien.

  • Perfecto. Volveremos en un rato.

Astoria caminaba junto a su esposo, que seguía pensativo. ¿Qué ocurría con él? ¿No le gustaba la experiencia? ¿Se sentía mal, tal vez? No estaba segura, pero por su expresión, parecía que algo le inquietaba.

  • Draco...¿Qué ocurre? Tienes mucho tiempo, mirando a la maestra de Scorpius. Es que...¿Ocurre algo con ella?

¿Ocurrir? Aparte de la coincidencia fantástica de que la conoce y es la maestra de su hijo. Nada en absoluto.

  • No. Solamente intento conocerla...Si Scorpius se quiere quedar en esta escuela.

Astoria asintió en silencio y continuó caminando, mucho más adelante de él. Realmente, estaba sorprendido.

Hermione Granger, diferente y a su hijo, le encantaba. Bien, no podía intervenir y quitarle eso, solo por que tuviera diferencias con ella. No podía pasar por encima de los gustos de su hijo.

  • ¿Qué clase de padre sería?

Igual que el suyo.

  • ¿Con quién hablas, Draco?- escuchó, de alguien que no era Astoria y se dio la vuelta. ¿Qué hacía Hermione, detrás de él?

  • ¿Por qué no estás con los niños?- dijo y ella sonrió con mucha suavidad, casi pareció, que no movía los labios.

  • ¿Tienes problemas conmigo?- dijo y Draco, parpadeó sorprendido.

  • ¿Qué dices?

  • ¿Por qué, Draco...? ¿Por qué?

Parpadeó y sintió una mano sobre su hombro. Dio un brinco y Astoria suspiró, al verlo tan tenso. Miró a su alrededor y notó que no había nadie allí. ¿Qué estaba ocurriendo con él?

  • Draco. ¿Qué te ocurre? ¿Con quién hablabas?

No sabía quién era, realmente. Si ella o su cabeza.

  • Con nadie. Volvamos con los niños.

Al regresar, Hermione seguía supervisando a los niños. Iba de un lado al otro, mirándolos jugar. Los que estaban dormidos, ya se habían despertado, con ánimos de seguir. De comenzar a jugar, con sus otros niños. Astoria caminó hacia ella y charló un rato. Scorpius solicitó a su padre, en el departamento de juegos.

  • Papá...¡Juguemos con la pelota! ¡Juguemos!

Draco asintió en silencio y tomó la pelota entre sus manos. Los niños esperaban por él, pero simplemente estaba ocupado, mirando a Hermione. ¿Qué demonios pasaba con su cabeza? ¿Qué era lo extraño? ¿Verla o...?

  • ¡Papá!- chillaba Scorpius y él volvió en sí- ¡Lánzala papá!