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Historia 48518 — capítulo 5
Algo pasa. Todos son amigos:
Draco dormía, cuando sintió que alguien, movía su hombro de forma urgente. Inspiró y abrió los ojos con rápidez. ¿Qué podía estar ocurriendo? Se frotó los mismos con una mano y miró a Astoria.
- Draco. Scorpius está enfermo. No ha dejado de vomitar. Cualquier cosa que come, termina vomitándola.
Se levantó de la cama y caminó hacia la habitación de su hijo. Estaba en la cama y supuso que Astoria, lo había cobijado hasta las calcetas, puesto que lo había llenado de sábanas. Se sentó en la cama y lo miró.
-
¿Estás bien?- preguntó y el niño, negó con la cabeza- Tu madre me ha dicho, que estás enfermo.
-
Ya iba a decirle a mi maestra...Que no puedo ir- dijo, con una voz terrible. Se notaba que estaba enfermo y no solo por lo que Astoria había comentado.
-
¿Qué es lo que sientes, Scorpius?
-
Me duele todo. ¡Pero quería ir a jugar con mis amigos y mi maestra!
-
No puedes, cariño- dijo Astoria- No hasta que mejores. Iré a informarle a la maestra.
Draco suspiró y continuó mirando a su hijo, mientras Astoria salía de la habitación. Luego, supo que había salido. Con una sonrisa Hermione asentía y comentó, que luego tenía que hacer unas cosas. No supo qué tenía ella que ver con lo que comentaba Hermione, pero no le dio mucha importancia.
Al regresar a casa, Draco contemplaba a Scorpius. Estaba dormido y él, lo miraba con fijeza. La mujer suspiró y salió de la habitación, con su esposo. Al cerrar la puerta, le hizo esa pregunta.
-
¿Cómo sigue?
-
Necesita descansar. Probé con la comida, pero no tuve éxito. No quiere comerse nada.
-
No lo culparía, pero debería. Iré a trabajar, quédate con él...
-
¿Trabajas?
-
¿Ya lo olvidaste? Trabajo algunos días, en la empresa de la familia. En los bienes y negocios de la familia.
No lo recordaba.
- De acuerdo, me quedaré a cuidarlo.- dijo, con una inspiración. Astoria sonrió y bajó las escaleras. Antes de salir, alguien ya llamaba a su puerta. Con sorpresa, ambos notaron que era la maestra de Scorpius.
Hermione.
-
Quería saber, ¿Cómo sigue el pequeño?
-
Pues, está enfermo aún. No ha querido comer y...¡Tengo que irme! Charlen ustedes, no tengo tiempo- sonrió ella y caminó hacia la salida- Draco, intenta por favor, que Scorpius coma un poco. Debe comer...
-
Sí, lo intentaré- dijo, mirando a Hermione, que contemplaba a su alrededor.- Lo haré.
Ambos se quedaron en silencio. Draco terminaba de bajar las escaleras, cuando Hermione sentía que ese no era su lugar. Alzó la cabeza y contempló a Draco, mientras se acercaba a ella.
-
Bueno, ya sabes cómo está.
-
Vine a traerle la tarea que debe hacer. No hay inconveniente, la puede hacer cuando pueda y se recupere.
-
Gracias, yo la tomaré- dijo él, extendiendo su mano. Pero, Hermione, nunca se la entregó.
-
Quisiera verlo, saludarlo- dijo y Draco, ladeó la cabeza hacia la habitación.
-
Ha de estar dormido.
-
¿Podría verlo?- preguntó, sin ningún tono de voz en específico. Draco meditó. ¿Se lo permitía? Bueno, aparte de tenerla allí. ¿Qué problema podría haber, con que mirase a su hijo por unos minutos?
No sabía esa respuesta.
- De acuerdo, te guiaré hasta él.
Al llegar, luego de subir las escaleras, le abrió la puerta con mucho cuidado. Scorpius estaba despierto y sonrió al verla.
-
¡Maestra!
-
Hola, Scorpius.
-
No debería acercarse maestra, si no quiere que se le pegue- dijo con una sonrisa y Hermione, negó con la cabeza.
-
Estaré bien, Scorpius.
El niño sonreía, mientras Hermione le hablaba, le comentaba algo. Él solo los miraba. No entendía cómo su vida cambiaba tanto y de una forma tan drástica. Bueno, solo lo sabía Astoria, que había hecho los cambios y el tiempo, que los había distanciado por un momento.