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Historia 48526 — capítulo 5

La oscuridad la envolvía, la castaña estaba tumbada en la cama adormilada sin ser apenas consciente de lo que ocurría en el resto de la casa. Todavía estaba convaleciente de su enfermedad y se pasaba la mayor parte del tiempo durmiendo o manteniendo fugaces conversaciones sin sentido con Malfoy, aunque eso era mejor que nada. Ayer todos sus amigos habían ido a verla y sorprendentemente, Draco, es decir, Malfoy, no había puesto resistencia a que entraran en su casa, sino que se había limitado a fruncir el ceño y a encerrarse en su cuarto. Por fin, ayudada de Ginny, había podido levantarse y andar, ya se sentía muchísimo mejor, e incluso planeaba salir a dar un paseo a la mañana siguiente. Durante unos minutos se limito a observar la belleza de la luna que bañaba la habitación con una luz fantasmal hasta que un grito la hizo levantar de golpe. Venia de cuarto de Draco, es decir, Malfoy. Entro y nadie le podría haber preparado para lo que iba a ver: el chico estaba de rodillas en el suelo, tapándose la cara con las manos y farfullando cosas incomprensibles. Se acerco a el y lo tomo por los hombros, al mirarlo a los ojos se dio cuenta de la realidad, no era un mal sueño como había pensado hacia unos instantes, esas pupilas no engañaban, había sido victima de la maldición confundus. El contrahechizo era sencillo y apenas tardo unos segundos en hacerlo

  • Hermione… - la chica se petrifico ¿la había llamado por su nombre? - ellos estaban aquí… y venían…diles que se vayan

  • Tranquilo Malfoy, ha sido solo un sueño - y le zarandeo - espabila

  • Si, si… - el rubio agito la cabeza y volvió a pensar con claridad

  • ¿Que ha pasado? Te habían confundido

  • Confundido… - y ambos miraron a su alrededor y descubrieron que toda la habitación estaba hecha un desastre, los muebles rotos, los libros y la ropa hechos jirones… - ha sido mi padre

  • ¿Que quieres decir? - pregunto Hermione mientra notaba como las piernas le temblaban como flanes

  • Mira - y allí, en la pared de enfrente se podía leer "TRAIDOR"

  • Eso es sangre - tartamudeo, al instante un ruido sordo se escucho en la planta superior

  • Granger, ¿como vas de lo tuyo?

  • Bien

  • Entonces pillemos a ese cabrón y podrás irte a tu casa

  • Me parece bien - respondió ella agarrando la varita firmemente, si había podido enfrentarse a Voldemort un loco no seria problema, o eso pensaba ella

Corrieron hasta el ala contraria del inmenso caserón mientras eran observados al pasar por retratos de personas olvidadas con el inevitable pasar del tiempo y, cuando la chica pensó que las piernas no le sostendrían mas, pararon. Estaban en una habitación oscura, poco a poco sus ojos se fueron acostumbrando a la luz y pudo distinguir lo que la sala contenía: parecía el cuarto de un niño pequeño, miles de juguetes desperdigados y cubiertos por una fina película de polvo le devolvían la mirada. Justo delante, colgado en la pared había un retrato de un Malfoy pequeño y adorable que les sonreía ampliamente.

  • Solía dormir aquí

  • dijo Draco con la voz rota - no terminó la frase cuando una chispa salto desde una varita que se encontraba en las sombras y el fuego arraso rápidamente toda la estancia

  • ¡Es fuego maldito! Otra vez… - grito Hermione sin ser capaz de cómo eliminarlo, ya que su mente no era capaz de pensar

  • ¡Corre! - y el rubio la cogió de la mano y la guío escaleras abajo intentando huir del fuego y de aquella sombra que los perseguía lanzando maldiciones imperdonables y que parecía ser inmune a el.

A toda velocidad pasaron por habitaciones oscuras y cubiertas de polvo y abandono hasta que llegaron al jardín, donde los invadió una sensación de falsa calma

  • No puedo desaparecerme - se asustó la castaña cuando lo intento, notando que sus piernas no la sostendrían por mas tiempo

  • Debe de haber echado un hechizo - respondió Draco, mirando a todos lados con un mal presentimiento - ¿puedes andar?

  • Creo que aguantare un poco mas…- y sin previo aviso varias sombras se cernieron sobre ellos lanzando maldiciones sin parar, e hicieron que los chicos al verse incapaces y sin fuerzas para combatir tan solo pudieran formulas algunos hechizos protectores y corrieran de nuevo hacia las vallas que delimitaban la propiedad.

Cuando por fin llegaron notaron aliviados, como podían desaparecer, y Hermione, al tener un pase, pudo conseguir que se aparecieran en las propias oficinas del ministerio donde seguramente estarían más protegidos. Con lo que la chica no contó fue con la aparatosa posición en la que se encontraban: el rubio estaba encima de ella intentando protegerla de ataques, ambos se abrazaban con desesperación intentando llegar juntos y enteros y tenían las ropas quemadas y prácticamente deshechas.

Cuando ambos levantaron la cabeza Hermione vio como cinco empleados nocturnos los miraban entre confusos asombrados y divertidos, sin embargo, Malfoy sorprendentemente no se preocupo de eso

  • Granger, ¿estas bien? ¿Te han hecho daño? - y mientras hablaba examinaba los arañazos de la chica, lo que provoco en ella una debilidad en las piernas aun mayor y el chico tuvo que sujetarla para que no cayera al suelo

  • ¿Que se supone que ha pasado aquí? - el ministro acababa de entrar en la sala

  • Nos han atacado señor - dijo débilmente la joven

  • Vayan a San Mugo - ordeno Kingsley - luego solucionaremos esto

Las piernas de Hermione temblaron y no fue capaz de levantarse.

  • Yo te cojo, Granger
  • la chica se vio alzada por los brazos del rubio y ella simplemente cerro los ojos y se dejo llevar.