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Memorias de un retrato — capítulo 9

Esa misma noche, las cosas cambiaron drásticamente. Él no estaba en el castillo y yo, estaba en mi despacho. Me preguntaba si llegaría para la cena, pero a ciencia cierta, no podía deducirlo, puesto que él no me había escrito ni una carta*.*

Inspiré en silencio y miré la ventana próxima a mi cama. Esperaba que al menos, estuviese bien, donde fuera que se encontrara. Tenía miedo de que sus sentimientos, obraran de mala forma, en él y sus pensamientos. Él era un poco impulsivo. Ya me lo temía.

  • ¿Hermione? - Escuché su voz y enseguida, me levanté de la cama. Pegué un brinco, como si me hubiesen pellizcado muy fuerte. Me detuve junto a la puerta y con mucha rápidez, la abrí. Estaba parado frente a mí. Lo abracé, no pude esperar. Él no me dijo nada, solo me abrazó en respuesta.

- ¿Estás bien?- Le pregunté, con mi voz ahogada entre nuestro abrazo. Él asintió, lo sentí en mi cuerpo. Sonreí, aliviada. Solo habían pasado un par de horas, pero tuve mucho miedo. Me miró, luego de que nos separamos.

- ¿Qué es lo que ocurre contigo?- me preguntó- ¿Ocurre algo malo?

¿Cómo decirle, que tuve miedo de perderlo?

- No, solo tenía miedo de que algo malo, hubiese ocurrido contigo- dije y él, me miró con una sonrisa suave.

- Solamente salí por unas horas...De haberme ocurrido algo.

- Shh...Calla- le dije, con uno de mis dedos en sus labios. Hizo lo que le pedí y esperó, hasta que yo decidiera que podía hablar.

Nunca ocurrió. Lo besé, lo atraje a mi despacho. Parecía urgido por decirme algo, pero yo estaba urgida por demostrarle algo. Por decirle algo también. Con una sonrisa suave, lo contemplé, mientras él suspiraba, mientras me miraba jugar con los botones de su enorme saco negro. Enorme y pesado.

- Espera Hermione, hay algo que tengo que decirte.

- Después...Por favor...

No se resistió. Como tampoco se resistió, en cuanto volví a besarlo. En cuanto mis manos, se distrajeron con los botones de su camisa. Y muy pronto, me siguió el juego, muy pronto se dedicó a besarme todo centímetro de piel, expuesto ante sus ojos. Adoraba como sus labios, se dormían en mi cuello. Adoraba como sus manos, reposaban sobre mi cadera, mientras sus ojos, trataban de encontrar algo en los míos, ya que pasaba minutos pensando. Minutos eternos para mí, mirándome.

Un abrazo le di, contrario al humor que estaba demostrando él ahora, casi lo hago gruñir. No me importaba, yo quería abrazarlo. Me respondió, con la misma intensidad, con la que yo le abracé.

- Te amo, por mucho más que esto. Por eso, moriría de solo pensar que algo te ha ocurrido.

- Lo sé- me dijo- lo siento...

No supe de mí, sino hasta que abrí mis ojos. Estaba en mi cama, dándome la espalda. Estaba dormido, lo podía oír respirar. Le encantaba dormir hacia el otro lado. Isistía en que si lo miraba, no lo dejaría dormir en absoluto. Me las arreglé para abrazarlo, para enredarme entre sus sábanas. Bueno las mías, pero me separaban de él.

- Hermione...

- ¿Mmm?

- Deja de moverte...Quiero dormir.

- Lo siento...Creí que estabas dormido ya.

- No. Estaba pensando.

- ¿Algún problema, amor?

- Mañana...Hermione. Mañana.

Rose sonreía, mientras Ginny la contemplaba con sorpresa. ¿Qué estaba haciendo su sobrina, en ese lugar? La dejó pasar, mientras ella juntaba su cuaderno de notas, sobre su pecho y contemplaba el lugar. ¡Tenía tantas preguntas.

  • ¿La vida de tu madre y de tu padre?

  • Mira, tía Ginny- dijo, mostrándole el diario- ¿Qué es todo esto?

Ginny creía saberlo, pero no sabía, si su hija debía conocer esa enorme verdad. Con una inspiración suave, miró a su alrededor y se preguntó si no iba a meter los pies en el lodazal, solo por explicárselo.

  • Esto es un diario.

  • Ya lo sé...

  • Tu madre lo escribió hace mucho.

  • También lo sé...

  • Lo único que recuerdo, era que ambos se amaban. No pasaban un día sin estar juntos.

  • ¿Mamá y papá?

  • No, ellos dos. A ciencia cierta, me faltan más datos, como para darte una explicación certera. Pero lo que sí puedo decirte, es que se amaban hasta la locura. Y bien, esos diarios son evidencia de eso.

Esperaba que se estuviera refiriendo a sus padres. Bien, no tenía idea de quiénes eran esos protagonistas de la historia, pero cada vez sonaba más llamativo y estaba desesperada por desentrañar la verdad detrás del cuento. Desepserada por hacer feliz a su madre, que merecía serlo, por todo eso que había pasado. Los tres merecían serlo.

Sonrió de pensarlo.

  • ¿Le has preguntado a tu madre, si tienes que saberlo? ¿Si tienes que entrometerte?

  • Ella me lo diría.

  • No lo sé...Ya te hubiera dicho.

Ciertamente. Y lo único que tenía en sus anotaciones era "Ellos se amaban, nunca dejaban de estar juntos". Sonrió, pensando en no rendirse. Aún tenía mucho que descubrir. Mucho que anotar en ese cuadernillo. Descubriría los sentimientos de su madre, por su padre. Estaba muy interesada y necesitaba saber hasta el más mísero detalle.

El detalle era, encontrarlos. Que alguien qusiera decírselos. Nadie quería violar la privacidad de su madre y si ella le explicaba lo que había estado haciendo, quizá podía enfadarse. Comenzaba a termer eso.

Pero no desistiría.

  • Quizá Harry, sepa algo. ¿Qué te parece?

  • ¿Crees que quiera decírmelo, tía?

  • Intuyo que sí. Harry es...Bueno tú lo conoces ya. Te dirá cualquier cosa. Bien, cualquier cosa que te pueda decir.

  • Entonces le preguntaré.

  • Suerte con eso. Supongo que la vas a necesitar.

  • Estoy segura de que sabes algo más y no quieres decirme.

  • Sé lo mismo que tú- sonrió Ginny con suavidad- sé que tu madre llevaba ese diario.

  • Pero él también.

  • Y sí, tienes razón. Nunca creí que alguien llevaría un diario de expresiones como esas, pero lo llevaban.

  • ¿Por qué no me dices quién es?

  • Por que creo que no tengo idea de quién es...- sonrió ella y Rose sentía, que le mentía al respecto. Pero claro, amigas siempre, mentiras para encubrirse. Sonrió también y caminó hacia el salón. Harry Potter tenía que saber algo. No iba a esperar a que terminaran mintiéndole, ambos.