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Historia 48534 — capítulo 16

15. FIESTA

(POV HOPE)

El plan estaba más que hecho. Se suponía que en la fiesta, cuando todos se encontraran distraídos, nos marcharíamos a por la piedra. Jonathan creía conocer el lugar donde se la habían llevado.

Los invitados - Vampiros, por supuesto - Se encontraban entrando por la puerta de la casa, mientras me ponía demasiado nerviosa. Los Cullen, habían asistido solo para ayudarnos. Alice me lo había dicho, aunque no estaba muy segura de nuestro futuro, por lo que no podíamos saber si ganaríamos o terminaríamos por perder y morir.

Detestaba haber dejado a los Rumanos vivos. ¿En que se suponía que pensaba en aquellos momentos? ¿Quizá que no volverían, al ver la piedra? Era cierto. Jonathan nos había traicionado y había dado la piedra a nuestro peor enemigo. Aunque en aquellos momentos no me importaba para nada.

Tenía que decidir entre el amor de mi existencia, o simplemente el amor de mi vida. ¿Fuego o Hielo? ¿Acaso esto es la punta del iceberg de todos mis problemas? ¿Mike o Alec? Difícil decisión, puesto que ambos me quieren, y yo a ellos.

En ciertos momentos pensaba que probablemente si me había muerto en cuanto Suplicia me encontró. Que su rostro había sido lo último que había visto, y que lo que vivía no era más que el infierno, ya que sufría.

Sin embargo, sabía que me encontraba feliz con mi final, ya que me había llevado a Alec.

Alec. Lo amaba, y lo amaba demasiado. Pero no podía estar junto a él si se empeñaba a una idea que probablemente nos mataría a todos. Y sí, le seguiría, a pesar de las suplicas de Mike.

Mike. Tan bueno después de que hubo pasado todo. Las mentiras se habían ido, y ahora sentía más simpatía hacia él… Aunque temía demasiado que esa simpatía se hubiera convertido en otra cosa.

De cualquier manera, mi padre odiaría a Alec o a Mike si me hicieran daño. Y eso que Alec ya me lo había hecho. Y él lo había odiado. Pero mi petición de una segunda oportunidad lo había convencido. Ahora era borrón y cuenta nueva.

Los Rumanos llegaron. Me dieron ganas de matarle, aunque sabía que no podía hacer aquello.

- Princesa Vulturi - Sonrió Stefan, burlón. Sí, esto nos mataría a todos.

Mire mi vestido. Era rosa y un poco largo, bueno, más que el de las hermanas que se la pasaban molestando a Alec, era cierto. Pero de todas maneras sí, me veía como una princesa.

Deseaba que mi padre se encontrara ahí para guiarme en todas las decisiones que debía tomar