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Historia 48694 — capítulo 16
Hola de nuevo, perdón por la demora, creo que no tengo excusa, pero recuerden que no abandonaré eh, nuevamente les agradesco por sus comentarios y por pasarse por aquí =) A propósito, ya pronto estoy subiendo el capitulo de Amor Prohibido
Cuidense muuchhooo,
Les quiere
Mithzah
Capítulo XV: Inalcanzable
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Te amo… - Harry no paraba de sonreír y yo traté de articular una palabra, pero mi voz se negaba a abandonar mi garganta, mi respiración también me empezó a fallar y lo único que hice fue mirarlo y escucharlo.
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Verdaderamente te amo… ¡Oh Dios! Nunca creí decírselo a alguien… pero te amo… - Suspiró y me soltó la mano para que con la suya pueda echar atrás su cabello - Espero que pueda decírselo a ella… Quise decírselo muchas veces… pero no tenía valor… pero he decidido decirle cuando la vea…
Mi mundo tembló y quise negarme a escuchar sus últimas palabras - ¿Decírselo a quién? - Murmuré con miedo porque creo que ya sabía la respuesta.
Él me miró asombrado y respondió como si fuera la cosa más evidente del mundo - A Cho ¿A quién más?
Solo lo miré, no quedo nada de mí en ese momento, solo una máscara que dé a pocos se quebraba por dentro. "A Cho ¿A quién más?", ¿Por qué tenía que ser evidentende? ¿Por qué él creía que YO TENÍA QUE SABERLO?
- Ayúdame ¿Si? Vamos… tú, tú eres Cho y yo, yo Harry… -¿Estaba prácticando conmigo?
Bajé la mirada, no podía hacer lo que me pedía, por primera vez en mi vida me quería negar a su petición, él suspiró y colocando su mano en mi mentón me obligó a mirarlo a los ojos.
Harry bajaba y subía la mirada, cerraba y abría los ojos, se veía muy nervioso y yo deseaba desaparecer - …Te amo…
Me miró buscando mi respuesta, aunque en realidad no deseaba la mía, sino la de Cho.
Observé todo su rostro, tratando de respirar cuidadosamente, tratando de memorizar cada rasgo de él, porque después de esto ya nada sería igual y deseaba prolongar este momento al máximo, pero él me veía inquieto y nervioso - …También te amo… - Le respondí suavemente y con toda la sinceridad del mundo.
Harry sonrió y con inquietud me preguntó - Dirá lo mismo, ¿Verdad?
Quise negar, decir no, pero no podía hacerle el más mínimo daño, a él no, asentí y su sonrisa creció aun más. Me jaló de la muñeca y me abrazó, sentí unas gotas caer en mi rostro y miré de soslayo al cielo, estaba nublado y oscuro.
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¿Le digo? - Preguntó Harry sin dejar de abrazarme.
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Si… - Mi voz se quebró pero pude recobrarme cuando él me soltó y me miró de nuevo.
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¿Me voy ahora? - Volvió a preguntar y yo solo asentí - Gracias, Hermione, eres la mejor amiga del mundo - Dijo dándome la rosa blanca, le sonreí sintiendo mis ojos llenarse de lágrimas, me dio un beso en la frente y se alejó de mí.
Él se marchó y yo no pude levantar la mirada del suelo, sostenía la rosa blanca, algunas espinas se incrustaron entre mis dedos, pero igual no hice nada, me dejé caer en el pasto, abracé mis rodillas y la lluvia empezó a caer sobre mí, el agua fría no logró que yo reaccionara, las gotas empezaron a confundirse con mis lágrimas y mi mente se inundó de su ser.
- No, no, no… - Comencé a susurrar con miedo y dolor porque él ahora era inalcanzable para mí. Me abracé a mi misma y rogando desaparecer me dejé llevar por mis sensaciones.
Había tardado mucho, pero yo estaba segura que este dolor llegaría inevitablemente - Harry, no, no… - Me levanté y vi el lago, en silencio y con pequeñas huellas circulares cuando las gotas entraban en él. Caminé sin pensar en mí, ni en quienes me rodeaban, olvidé donde me encontraba, olvidé quien era yo y olvidé que necesitaba oxígeno para vivir, solo supe que necesitaba ese sosiego que siempre me transmitió aquel lago.
Caminé hacia él, solo sentí que estando dentro de él podría sonreír, olvidarme que mi corazón había quedado destrozado por sus simples palabras, por sus sentimientos, Harry me los había confesado creyendo en mí, tal vez pensó que me alegraría porque había encontrado el amor, y tal vez hubiese sido así de no ser por mis propios sentimientos, debía fingir ante él que yo no importaba que seguía siendo la misma Hermione de siempre, desprendida de cualquier sentimiento intenso del mundo, solo preocupada por mis estudios y mi futuro, pero si él me hubiera escuchado verdaderamente en primer año, cuando estuvo en busca de la piedra filosofal, no me hubiera hecho esto.
Entré al pasible lago, sus aguas estaban muy heladas, pero eso no impidió que siguiera, mi uniforme se adhirió a mi cuerpo dejándome de proteger del frio, seguí caminando al centro del profundo lago, mi ropa se volvió pesada y mis rodillas cedieron hasta sumergirme totalmente, lo único y último que pude ver fue un rostro fino y pálido como el marfil, como si aquel ser estuviera dentro de las aguas heladas y no yo, un rostro preocupado y rasgado por el dolor.