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Historia 48694 — capítulo 4

Hoola!!!

K tal como estan???

Antes k naa, les doy las gracias x pasarse x aki. Y en especial a Jose 22 (Kien fue el primero en dejarme un comentario, te lo agradesco muxo) y Mari (odio_al_profe  - m gustan tus fics en especial "¿Pero k demonios pasa aki?")

A ELLOS LES DEDICO EST CAPI, ESPERO K LES GUSTEN!!!!

Bueno ya no ls aburro +, cuidns muxo, ciao!!!


Capítulo IV: La necesidad de hablar

Harry y Ron se quedaron junto a las vías del tren, pensando el motivo de la huida de su mejor amiga, ambos estaban destrozados por la decisión de ella, y se exasperaban más cuando Ginny se negó rotundamente a darle lógica a la situación.

- ¡Deberías decirnos que sucede, Ginny! - Ron hecho una furia le gritaba a su hermana menor. Esta le miró con odio, sus ojos estaban rojos y vidriosos, totalmente pálida pero al mismo tiempo arraigada a dar su brazo a torcer.

- Por favor Ginny, dinos que sucedió para que ella… - Harry no pudo completar su frase, su voz se quebró nuevamente al ver a su castaña sonreír tras sus ojos cerrados.

- No puedo Harry - Dijo muy bajo la pelirroja - Yo no soy la indicada para…

- ¿Qué? ¿Me vas a decir que tú no eres la indicada para aclararnos todo, y que la indicada es ella? - Estalló Harry sin detenerse a pensar - Ella nos dejó, ¿Cómo quieres que nos explique algo, si ya no está más con nosotros?

- Solo te puedo decir que pienses lo que hiciste estos últimos 6 meses - Dijo la pelirroja un poco ofendida - Solo tú tienes la respuesta…

Las lágrimas traicionaron a Ginny, que se fue corriendo hacia el castillo.

  • ¿Qué hice mal, Ron? - Le preguntó un dolido Harry a su mejor amigo, después de lo que Ginny le dijo.

  • Harry… la verdad es que yo tampoco lo entiendo, no logro ver nada con coherencia…

Se quedaron de nuevo en silencio, hasta que Harry susurró "Malfoy", Ron le miró extrañado.

  • Él debe saber algo…

  • ¿Qué? ¿Pero qué dices, Harry?

  • Él la vio subir al tren, él fue el último que la vio… Debe de haberle dicho algo - El joven mago se puso de pie, y comenzó a correr de nuevo, seguido por Ron.

Encontrar a Malfoy no fue tan difícil, lo vieron sentado a orillas del lago lanzando piedras ausentemente, estaba solo y como ido.

  • ¿Qué fue lo que te dijo? - Demandó saber Harry cuando llegó a la altura del rubio mago.

  • Solo lloró… - Respondió Malfoy sin voltear - No fue necesaria palabra alguna…

  • ¡¿Qué?!

  • Vamos Potter, no es necesario ser un erudito para entender lo que sucede, ¿No? - Malfoy aun miraba el tranquilo lago.

  • No juegues Malfoy - Gruñó Ron.

  • Por favor… dinos porque… - Pidió Harry con voz temblorosa.

Draco abrió mucho sus ojos ¿Harry le dijo 'por favor'? Eso era imposible, se giró a verlo y se sorprendió más al verlo llorar, en ese momento la pared de rivalidad se desmoronó, decidido a explicar lo que él sabía, abrió la boca para hablar pero en ese momento alguien lo interrumpió.

  • Harry, amor, hasta que te encuentro - Cho con voz melosa se acercó a los tres chicos, pero sin saludarlos pasó directo hacia el mago ojiverde - Te he estado buscando toda la mañana, me has preocupado, amor… - Sin más abrazó a Harry fuertemente.

  • Bien Potter - Comenzó Malfoy - Pues ahí tienes tu respuesta… - Dijo mirando con desprecio a la joven oriental - Ahora, espero, que no tengas dudas…

Se paró y con las manos en los bolsillos se alejó de ellos, Ron por su parte, también se retiró, entendiendo por primera vez los motivos de su adorada amiga.


  • Hermione, despierta - Belinda susurraba suavemente en el oído de su prima con una bandeja entre sus manos - Vamos bonita, levántate…

La castaña se revolvió entre las sábanas y con dificultad se incorporó - ¿Qué sucede? - Preguntó desorientada.

  • ¿No recuerdas nada? - Belinda la miró inspeccionándola detalladamente.

En la mente de Hermione, sin permiso alguno, apareció el rostro de Harry, recordando sus gritos y su afán por detenerla en las vías del tren. Sacudió fuertemente su cabeza provocándose una jaqueca - Ay - Gimió agarrándosela.

  • Cuidado, Herms - Su prima cogió un vaso con agua y unas pastillas y la obligó a tomarlas.

  • ¿Qué hora es? - Preguntó Hermione, cuando Belinda le puso una bandeja con comida en sus piernas.

  • Pues… como las nueve, o algo así…

  • ¡¿Qué?! ¡Ya se hizo de noche!...

  • Bueno, en verdad ya es de día… - Belinda se paró y corrió las cortinas dejando ver los débiles rayos solares que se perdían entre las nubes.

  • ¿Tanto he dormido? - Preguntó tratando de quitar la bandeja de su encima.

  • Cuidado, vas a botarlo - Le previno su prima, pero Hermione le puso cara de no querer comer nada - No, no, no… No me vas a rechazar, vas a comerlo todo, luego podrás hacer lo que desees ¿Vale?

  • Pero…

  • Ya te dije que no me rebatas, señorita… es seguro que no has probado bocado alguno desde ayer.

La insistencia de Belinda fue tanta, que Hermione terminó declinando. Mientras que ella comía, su prima le contaba cómo le iba en su día a día, le contó cuán difícil eran los exámenes finales, ahora que terminaba el colegio, como eran sus amigos, su hermana, lo que hacía para distraerse, que lugares conocía con hermosos paisajes, en fin todo lo que había pasado, Hermione se sintió un poco tranquila oyéndola, incluso reía con los gestos y ocurrencias de su querida prima.


  • Necesito contártelo Bel - Murmuró Hermione cuando ya atardecía, ella y su prima habían pasado casi todo el día en la playa, ahora ya llegaba el crepúsculo, y el escenario era fastuoso, ambas estaban sentadas viendo la agonía del sol.

Belinda asintió y girando brevemente hacia su costado, se acomodó cautelosamente para escuchar lo que impedía a su prima sonreír como antes…