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Historia 48694 — capítulo 5
Hola, k tal? espero k bien...
Primero, voy a darle la bienvenida a luna_bella, gracias x pasar x aki, me da muxo gusto k t gust mi fic...
Segundo, avisarles k dsd ahora el formato de la historia va a cambiar, es decir, k ya no va a ser contada desd tercera persona, sino dsd primera, y d kien son las palabras? Ps d Hermione claro, too va a ser desd su perspectiva - hasta nuevo aviso.
Tercero, ya no les molesto mas, aki mi fic... disfrutenlo
Ah, xfis dejen reviews, please.
Cuidense muxo... Mithzah
Capítulo V: UN ÚLTIMO AÑO CON VISITAS INESPERADAS
El crepúsculo era de fotografía, un momento mágico realmente, algo nostálgico pero acogedor después de todo. Ambas muchachas se habían sentado al filo de unas rocas mirando al sol perderse en el enorme océano.
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Conocí a, a Harry en el expreso de Hogwarts - Comenzó su relato Hermione con la mirada perdida - ¿Recuerdas que te envié una lechuza?
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¡Como olvidarlo! Si llegó y asustó mucho a Ashley - Exclamó Belinda sonriendo para sí misma ante el recuerdo - ¡Fue una carta de 12 hojas, Herms! Y solo hablabas de él… me lo describiste a perfección, cada pequeño detalle, no se te escapó ni uno…
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Cierto, me gusto desde la primera vez que lo vi… me sentí tan… tan bien cuando le arreglé los lentes aquella vez...
(Desde aquí en adelante la historia es contada desde las vivencias de Hermione, sus sensaciones, emociones, pensamientos serán de ella, claro será capaz de intuir lo que sienten quienes la rodean - aunque a veces se equivoque - La historia será de esta manera unos cuantos capis hasta que ella deje de relatar el pasado y explicarse de una vez x todas xk huyo de esa manera… luego volveré a relatar de la manera que empecé, ósea desde tercera persona)
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¿Harry? ¿Qué sucede? - Le pregunté preocupada, él suspiró y negó con la cabeza.
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Solo pienso… - Comenzó a decir sin quitar la mirada del lago - Como va a ser todo ahora… ahora que todo a acabo…
'¡Ah, era eso! Estas preocupado de lo que toca ahora…' Le miré y no pude dejar de perderme en su figura, pero de un momento a otro volteó a verme y sus ojos esmeraldas hicieron que me sobresaltara, casi caigo del tronco roto donde estaba sentada, pero sus reflejos fueron agiles y me sostuvo a tiempo.
Totalmente ruborizada, y sintiendo su brazo rodear mi cintura firmemente le di las gracias. Traté de incorpórame pero él me retuvo y de nuevo en su verde mirada me sumergí…
El chico de mis sueños me dedicó una dulce sonrisa y como si todo volviera a la normalidad, me soltó lentamente ¿Qué hago para me siga sosteniendo? ¿Qué digo para que se dé cuenta que sin él perezco?
- Ten cuidado, te pudiste haber lastimado… - Fue lo único que dijo y yo, yo solo asentí sintiendo que caía en mi abismo de temores.
La segunda semana de clases en Hogwarts, y todo el colegio estaba revuelto por una "gran noticia": la llegada de un grupo de muchachas de Bellaxtroux, no sé ni que hacían aquí o por cuánto tiempo se iban a quedar, pero si sabía bien, muy bien que la insegura y temerosa Hermione volvía a despertar dentro de mí.
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Va ser fenomenal, ¿No, Harry? - Preguntó mi 'tan querido' amigo Ron.
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No, la verdad no le veo lo fenomenal - Le respondí antes que Harry, ambos me miraron confundidos y a decir algo molestos por mi tono de voz - ¿Qué? Es solo un grupillo de muchachitas engreídas y…
No pude terminar de descargar mi frustración contra nuestras nuevas invitadas, porque las puertas del gran comedor en ese momento se abrieron bulliciosamente para dar paso a cinco bellas chicas.
Me enfadé mucho con todos los chicos que me rodeaban, pero sobre todo con Harry ¿Por qué tenía que quedársele viendo como idiotas? ¡Por favor!
- Harry… - Susurré en su oído cogiéndole la mano, pero él sin previo aviso se sacudió de mi tacto y se acomodó para tener una mejor vista de esas cinco veelas.
De nuevo, como siempre lo hacía, reprimí el llanto y esa faceta tan característica mía apareció, esa Hermione imponente y orgullosa se alzó solo para protegerme de mi misma.
Impotente, enfurecida y confundida, así estaba a tan solo tres días del arribo de esas muchachas, y como para terminar arruinándolo, Ron no hablaba de otra cosa sino era de ellas, atrapando el interés de Harry.
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¿Por qué estas de mal humor Hermione? - Me preguntó Harry cuando íbamos a nuestra sala común.
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¿Qué? No estoy de mal humor - Repliqué con un tono irritado.
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Humm… - Él obviamente no estaba de acuerdo conmigo pero prefirió no replicar y yo se lo agradecí silenciosamente - ¿Sabes de qué me estaba hablando Ron ayer?
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Pues, Harry, a mi como que no se me da lo de adivinación ¿Sabes? - Le respondí riendo - De hecho la abandoné…
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Cierto, cierto… - Dijo pensativo pero luego su semblante cambió - Bueno… ayer Ron me dijo que intentaría conquistar a Fleur Delacour…
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¿En serio? Jajaja, a ver cómo le va…
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No te burles Hermione, en verdad le gusta esa chica…
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No me burlo - Fruncí el ceño, molesta de nuevo - Bueno, eso es porque él solo ve su físico… es muy corto como para apreciar el verdadero interior de una mujer - Mi voz de nuevo se tornó fría.
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Parece que estuvieras celosa, Herms - Me habló Harry con suspicacia, si él supiera…
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Claro que no, que boberías dices Harry… - Sentí como mi rostro comenzó a arder ante su atenta mirada.
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Bien, pero has de saber que yo no me fijaría en alguien solo por su físico.
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¿No? - Instintivamente me miré el cuerpo, como siempre cubierto por este insoportable uniforme y soportando el terrible peso de miles de libros.
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No - Me dijo con resolución - Yo quiero una chica diferente, que sea fuerte, inteligente, que se valga por sí misma, alguien que con solo una mirada me atrape y envuelva en su mundo, una chica dulce que sea siempre sincera con los demás, alguien que esté dispuesta a darme sus penas, una chica que me haga reír y olvidar mis problemas, que siempre este para mí… que quiera mi compañía, mi protección, mis días, mi vida, mi amor…
Se detuvo de pronto, y yo que caminaba escuchándolo mirando el suelo, casi me choco contra su espalda. Se giró y me quedó mirando con una expresión que me absorbía y al mismo tiempo me confundía.
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Solo quiero eso de una chica - Y sus labios se curvaron lentamente hasta formar una cálida sonrisa. Me quitó el aliento.
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Harry… tú… tú… ¡Pides una diosa! - Le respondí sin pensar siquiera.
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¿Lo crees? - Asentí - ¿Crees que no pueda hallar a una mujer así en el colegio? - Me confundí aun más, pero de todas maneras volví asentir -A bueno… entonces entra mi plan B en acción.
Levanté una ceja incrédula - ¿Plan "B"? - Repetí y ahora él asintió - ¿Cuál es tu "plan B"?
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¿No adivinas? - Empezó a acercarse con una sonrisa picarona. Negué dando un paso atrás, de hecho hubiera escapado pero la pared a mis espaldas me lo impedía - En serio Hermione ¿No lo adivinas?
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Claro que no Potter - Le dije mientras sentía a mi corazón volcarse violentamente cuando él me encarceló con sus brazos apegándose más a mí.
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Si no encuentro a mi "diosa" ideal… te elegiría a ti…
Me sentí volar y caer, ¿No me veía como su chica ideal?... Pero aun así me elegiría a mí, no podía creer lo que él me decía, debo estar soñando, me aferré a esa idea, pero mis piernas comenzaron a flaquear cuando le vi acercar su rostro al mío, sentí pánico y a la vez dicha, alcé una pulgadas mi rostro y cerré los ojos, sentí su respiración en mi cuello y no me besó como yo esperaba, al contrario de ello, escuché su risa, una fuerte carcajada.
Abrí de golpe mis ojos mientras él se sujetaba el estómago de tanto reír. Se separó de mí e intentó tomar una bocanada de aire.
- ¿Qué demonios…? - Estaba muy enfadada como para seguir hablando, tiré mi cabello hacia atrás y caminé apresurada con la intención de perderme en ese enorme castillo, era titánico y seguramente habría alguna manera de hacerlo, no debería ser tal difícil, este lugar está encantado.
Pero para mi desgracia él pudo alcanzarme rápidamente, me sujetó del brazo lastimándome, creo que no se media, aun seguía esa sonrisa burlona en su rostro, lo que me encendió más.
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Eres un tonto, Harry, suéltame - Vociferé sin parar, pero él hizo presión en mi muñeca haciéndome gemir de dolor.
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Perdóname, Hermione, perdóname… - No supe si me pedía perdón por lastimarme físicamente o… - Hermione, discúlpame, por favor, solo estaba jugando…
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Me estás haciendo daño Harry… - No era cierto, ya no estaba haciendo presión en mi muñeca, pero su tacto me quemaba.
Él me soltó al instante para que un segundo después volviera tomarme la muñeca con delicadeza - Hermione, no te enfades, por favor, yo te quiero mucho… tú eres mi mejor amiga, y me dolería mucho perderte… - Claro, SU MEJOR AMIGA, NO había NADA MÁS que eso, solo su mejor amiga - Perdóname, ya sé que soy un tonto, no, más que un tonto, soy un idiota, un…
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Ya, eh, nadie ofende a mi mejor amigo nunca frente a mí…
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Pero…
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Ya, está bien… creo que te entiendo, bueno eres hombre… ¿Qué puedo esperar? - Al parecer no le gustó mi comentario, pero no me reclamó, me abrazó pero ahora yo no quería su abrazo, sus palabras me habían bloqueado, no podía pensar correctamente.
Era aun temprano, pero ya estábamos listos para empezar nuestra clase de transformación, además todos en el colegio estaban ansiosos porque hoy las veelas empezarían sus clases junto a nosotros, aquello no me molestaba en lo absoluto, de hecho estaba un poco tranquila porque nuestras visitas se hospedaban en Slytherin, para disgusto de Ron.
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Disculpa, ¿Está ocupado? - Una de esas veelas le preguntaba a Harry por el asiento vacío que tenia al lado. Intenté responder antes que él, pero Ron me empujó para llamar su atención.
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No, no, esta vació - Dijo él corriendo la silla para que ella se siente al lado de Harry.
Recogí mis libros, furiosa y como un tornado caminé dispuesta a reclamar mi asiento.
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Disculpa, ese es mi asiento - En mis ojos no había más que odio para esa chica.
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Ah, disculpa, no lo sabía - Dijo con inocencia parándose.
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Hey, Hermione… vamos no le eches a perder la jugada - Me susurró Ron - No te preocupes quédate ahí, ella se sienta conmigo - Le dijo a la muchacha con una tonta sonrisa y jalándome del brazo.
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Harry… - Él se volteó y con ojos suplicantes me pidió que cediera. ¿Cómo decirle NO esos hermosos ojos? ¡¿Cómo?! Suspiré y sin pensarlo me alejé de él. Caminé hasta la puerta del salón hasta chocarme con la profesora McGonagall - Disculpe, me siento mal, me duele la cabeza, ¿Puedo ir a la enfermería? - Le pedí sintiendo la mirada curiosa de todos.
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Claro, claro señorita Granger, vaya y descanse… si necesita le puedo firmar un permiso para que se tomé el día libre - Alcé la mirada totalmente sorprendida ¿Tan mal me veía? Sus facciones mostraban verdadera preocupación hacia mí, asentí, y con un ligero movimiento de su varita me dio un papel firmado por ella - Las siguientes clases solo lo presentas, descanse señorita.
Solo pude agradecerle, me sentí mal por la mentira, no me dolía la cabeza para nada, solo mi corazón, mi corazón estaba dolido porque él la eligió a ella.
Fui a la enfermería de todas maneras, la señora Pomphrey me dio una bebida para calmar "mi dolor de cabeza" y luego me encerré en mi habitación todo el día. Hasta que ya de noche alguien me habló.
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Hermione ¿No vas a bajar a comer? Ya te saltaste el almuerzo, te va a hacer daño amiga - La voz de Ginny me sacó de mis pensamientos.
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No tengo hambre, Ginny - Le respondí sin quitar mi mirada de la ventana.
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Vamos, Hermione… ¿Qué te pasa? - La miré y traté de sonreírle, al parecer la convencí con ese simple gesto, porque no dijo nada durante unos minutos - ¿Has estado aquí todo el día?
Asentí mirando de nuevo por la ventana, de hecho desde que salí de la enfermería estuve allí, sentada al borde de mi cama mirando el lago, tan tranquilo, tan apacible, que tuve que luchar contra el deseo de sumergirme en esas aguas heladas y no emerger nunca más.
El estómago de Ginny sonó de hambre, lo que provocó que mi única risa brotara en todo el día, y que ella se ruborizará.
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Ehh… Bueno Herms, es que yo también me salté el almuerzo - Me dijo culpándose de no seguir su propio consejo.
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¿Y por qué?
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Es que estuve con… con alguien y no tuve tiempo.
No voy a negar que me causó curiosidad quien fue la compañía de Ginny hoy, pero ella había respetado mi silencio del porque estaba en aquel estado, así que yo debía responder su noble gesto, asentí - Bien, baja a cenar si quieres, y mejor apresúrate que ya pronto terminará la hora…
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Baja conmigo, por favor…
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Ginny, yo no… - Sus ojitos de cachorrito me impidieron continuar, suspiré y con desgano me levanté - Bien, bien, vamos, pero apresúrate ¿Sí?
Ella caminó rápidamente y con una sonrisa en su rostro, bajamos juntas al gran comedor.
Todo el bullicio del lugar me provocó una jaqueca enorme, pero decidí no quejarme, no quería que Harry creyera que me estaba volviendo una niña mimada.
A pesar de que le advertí a mi amiga, ella me arrastró hasta donde estaban los chicos. Ron devoraba un pedazo de pastel, pero Harry jugueteaba con su tenedor sin probar bocado alguno.
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¿Qué sucede? - Le dije sentándome frente a él. Creo que le asusté porque se le cayó el tenedor al suelo, se agachó rápidamente y lo recogió.
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¿Dónde te habías metido? - Me reprochó - Estuve buscándote todo el día, me tenías preocupado…
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Me estaba doliendo horriblemente la cabeza y deja de reclamarme que no tienes derecho - Le susurré molesta.
Él torció el gesto y me susurró - Bien, eso me saco por preocuparme por ti, la próxima vez me va a valer un bledo lo que te pase - Sus ojos brillaron desafiantes y me moleste aun más.
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Bien, eso espero - Le dije en un gruñido. Me paré para irme pero Ginny me detuvo del brazo.
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Herms come algo, por favor - Me pidió extendiéndome un pedazo de torta. Solo negué con la cabeza y Harry resopló - No has comido nada en todo el día…
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Vamos Hermione, esta bueno - Dijo Ron parando de comer y mirándome preocupado.
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En verdad, no tengo hambre, madam Pomprey me dio una bebida que me ha quitado el hambre - Bueno, al menos la primera parte era verdad.
Ambos asintieron derrotados, pero Harry se puso de pie y se fue susurrando 'pero que tercas es', y se alejó rápidamente sin darme oportunidad de reaccionar.