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Historia 48964 — capítulo 1

Porque la muerte, a pesar de los años, es la única que puede deshacerse de el dolor de la perdida de el corazón cuando ya no queda ni una sola razón para seguir viviendo.

No estaba dispuesta a vivir sin ti… aunque hubiesen pasado años.

El calendario ha dejado caer sus hojas, los árboles han mudado de éstas mil veces ya, las estaciones han pasado visitantes por su cuerpo. Y el dolor persiste, como si fuese el primer día de aquellos.

Cierra los ojos y los recuerdos vuelven. Amaneceres y anocheceres incontables se han formado en su ventana, las horas se han pasado con una lentitud dolorosa, los minutos, uno a uno, la golpean con la fuerza devastadora de un mazo en su corazón.

Y éste sigue latiendo.

Ella está despierta, pero le gusta cerrar los ojos. Le gusta pretender que duerme, le gusta porque es la única manera en la que él puede regresar con ella, la única en la que ella se puede acordar de aquellos rasgos, aquellas actitudes, aquellas voces… todo.

Ella sabe que fueron reales, que sí existieron. Sabe que no fue fruto de su imaginación.

El dolor le va naciendo poco a poco en el corazón y ella cierra los ojos más fuerte, quiere dormir cueste lo que cueste. Quiere dormir porque quiere encerrarse en su mente. Quiere dormir porque es la única cosa que realmente disfruta desde hace ya tantos años.

Y una de esas lágrimas traicioneras sale por uno de sus ojos. El frío invernal de Chicago le hiela hasta los huesos pero eso a ella no le importa. Incluso sonríe masoquistamente. Esto es lo que la hace sentir viva, lo que hace que ella no se pierda en aquella oscuridad que jamás la había dejado de perseguir.

-Te amo…- Murmura él y la besa tiernamente. Sus labios suaves se mueven sobre los de ella lentamente. Como si ella fuese de cristal y se pudiese romper en cualquier momento. Ella le regresa el beso con el corazón latiendo a ritmos irregulares y la respiración entrecortada. Le encanta sentir el efecto que una suave caricia traída de una fría mano le hace en su cuerpo.

Gime lastimosamente al recordar aquello. Quería regresar a cuando tenía 17, a cuando todo era feliz. Quería volver a sentir aquella emoción recorriéndole el cuerpo.

¿Por qué cuando uno ama y entrega todo es cuando más sale lastimado?

Y sus manos aferran con más fuerza aquella cama del hospital y el dolor se hace agónico, imposible.