Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 48964 · de

Historia 48964 — capítulo 2

La vida le ha cobrado caro; le ha hecho pagar algo que jamás comprendió. Porque sí, jamás pudo entender el por qué pagaba esa cuota dolorosa.

¿Era por los recuerdos incesantes que la embargaban a diario?

¿Por el deseo de no morir para así no poder olvidarlos?

¿Era porque a pesar de todos esos años que han pasado ella aún seguía amándolo?

¿Era porque el corazón… no quería borrarlo?

Y las lágrimas brotan de nuevo.

El efecto de la anestesia que a diario le aplican se estaba acabando, pero ni una sola palabra de queja sale de su boca.

Su cuerpo masoquista lo pide, pide el dolor a diario. Es lo único que realmente puede mantenerla viva.

Porque una vida sin aquel dolor, vagando en lo desconocido de su mente, sería peor que la muerte.

Afuera, la nieve cae como un aviso luminoso de que su tiempo se está acabando.

Le susurran**"Feliz veinticuatro de Diciembre…"**

¿Veinticuatro?

¿Ya era Diciembre?

¿Cuántos años habían pasado desde aquel nublado día en el jardín trasero de la casa de Charlie?

¿Cincuenta?

¿Setenta años?

¿El seguiría siendo igual de hermoso?

¿Seguiría igual de terco?

¿Aún viviría el vampiro de el cual se enamoró la tonta humana?

Espero que te hayas distraído suficiente porque la "coladera" mente humana que tengo no te ha podido olvidar y he puesto mucha voluntad en hacerlo.

Quisiste ofrecerme una vida sin ti y he vivido al máximo pero no puedo agradecértelo ya que también te llevaste mi alegría.

Pero al fin, contigo o sin ti el tiempo ha pasado. Mi vida humana que tanto deseabas preservar. Espero que te haga feliz, eso sería un consuelo, porque a mí no me hizo ninguna gracia pasar por todo esto.

Después de todo lo que dijiste en el bosque mi corazón se partió, ya no importaba si era cierto o no, si me mentías o me decías la verdad, ni mis complejos de inferioridad que gritaban que nunca me amaste porque yo era tan insignificante para ti.

Ya no importaba nada de eso, solo tenía una certeza, ya no estabas.

Para mi bien o para mi mal, elegiste una vida lejos de mí, me apartaste de tu lado.

Ese dia del bosque te seguí no se por cuánto tiempo por aquel bosque oscuro hasta que mis piernas ya no pudieron sostenerme. Me abandoné a morir bajo un árbol, que me cobijó mejor que tú lo hiciste nunca, sin condiciones.

Allí soñé con una vida contigo, siendo perseguidos por otros vampiros sedientos que trataban de alcanzarme y tu siempre mi fiel protector impidiendo que me alcanzaran.

Soñé con una ciudad de piedra y yo corriendo a rescatarte de la cólera de unos vampiros ancestrales.

Me vi vestida de blanco y tú esperando por mí.

Vi tantas cosas que no pasarían jamás.

Y también soñé con una vida sin ti, terminando el colegio, asistiendo a la universidad, saliendo con amigos y otro hombre en un altar. Niños sonrosados, navidades y cumpleaños, todo lo que tú querías para mí. No se cuanto tiempo mi mente forzó un futuro y divago en los mas intrincados caminos a seguir.

Me encontraron dos días después, todo fue confuso, mucha gente, doctores, mis padres, todos corriendo y susurrando y yo solo podía decir "Edward vuelve"…

Y el aparato holter suena estrepitoso rompiendo el silencio mágico que la tranquilizaba.

¿Pero cómo no iba subir si aunque no lo hubiese visto en más de sesenta años, su cara seguía siendo razón suficiente para inestabilizarla?