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Historia 48964 — capítulo 4
La vida que tanto había anhelado ISABELLA jamás llego, la espero incansable siempre esperándolo a el…
Esperando a Alice, Alice nunca apareció, eso le destrozo el alma, su mejor amiga ni siquiera se despidió de ella, y como la extrañaba eso la mato a ella, saber que no fue nada para ellos…
Pero la partida de Edward la desquebrajo por dentro y así pasaron los años, Isabella se volvió una mujer despampanante a los ojos de los demás, a pesar de tener casi el aspecto de un zombie nunca le faltaron pretendientes, pero la respuesta siempre era la misma "NO ME INTERESA"….
Ascendiendo con el tiempo de puestos la tristeza la fue bajando. Su vida cayó en la monotonía y ahí se quedó flotando como flores que caen en un día lluvioso al río. Los años transcurrieron dolorosamente lentos, la gente a su alrededor alejándose, los días, uno a uno, pasando frente a ella con burla.
Y a pesar de todo lo que ha vivido, o más bien sobrevivido, ella sigue teniendo aquella esperanza. Esa la cual hace que por un silencioso segundo su corazón lata, la cual la hace aunque doloroso, soñar por las noches con que él, al despertar, estará a su lado; Es aquella la cual, después de la decepción cada mañana la hace seguir creyendo.
Y llora y sufre y solloza como todos los días, porque no hay ni un día en que no desee tener 17 años de nuevo, y ser feliz estar con el… en su cuarto el abrazándola y diciéndole TE AMO BELLA y siente como su corazón se termina de partir y no hay un día en el que no quisiera estar en su PRADO junto a él, tirados los 2 con las manos entrelazadas mirándose a los ojos… y GIME dolorosamente al recordar eso…. Y como le duele tan solo pensar en el.
Y no hay un día en el que se maldiga internamente en el que nunca el día de su cumpleaños número 18 haya existido, maldice ese día…. Como nunca…. Y llora por la vida que tanto había anhelado y se reprime internamente, y siente como una vez más la herida en su pecho se abre, y no puede respirar toma bocanadas de aire por que el hueco en su pecho se hace inexistente….
Y duele oh como duele… y se cae al piso en posición fetal y no se puede mover y asi pasan hasta 3 dias hasta que puede recuperarse… pero la tristeza después de esos lapsos es aun mayor….
Y asi pasaron los años, para Isabella siempre esperando a su amor que regresara, siempre pura para el siempre para el… porque nunca nadie ocupara su lugar.
Aunque sabe en el fondo que nunca volverá.
Aunque sabe que ella fue la tonta humana que se enamoro de un vampiro.
Aunque sepa que ella no es suficiente para el.
Sin embargo lo sigue esperando…
Aunque sepa que eso jamás sucederá.
Y así convencida de que él jamás la amó la herida en su pecho vuelve a abrirse.
El dolor al que acostumbrado su cuerpo ya está, le hace sacar un siseo.
Y de nuevo aquella sonrisa se pinta en sus labios secos y llenos de arrugas alrededor.
" Todo sea por recordarte…"
A lo lejos… ISABELLA siente su corazón acelerarse, y cae en el presente….
Escucha la puerta abrirse, la enfermera entra corriendo y se detiene a su lado. Bella con sus lágrimas recorriendo sus mejillas y aquella mueca en su rostro yace tendida apretando con tanta fuerza las sabanas que sus nudillos están blancos.
Escucha con atención desinteresada lo que pasa a su alrededor ya que los ojos siguen cerrados. Ella sabe que es estúpido, puesto que todos saben que ella está despierta, mas la costumbre de querer soñar no se pierde, jamás….
Pasa uno, dos, tres y cuatro minutos; el cinco y el seis no se hacen esperar… y después un suspiro ahogado se escucha y la paz llega de nuevo al cuerpo marchito.
La sonrisa no se borra, sólo se hace más cálida.
Ella sabe que su final está ya aquí, que la muerte con todos sus ayudantes está esperándola en ese mismo momento para llevársela. Y el miedo la inunda, aunque también la tranquiliza.
¿Podrá recordarlo en el más allá?
¿Podrá vivir en una de esas fantasías mágicas en las que él estará ahí por siempre?
¿En ese sueño si podrá cumplir aquella promesa a medias?
Y entonces todo se vuelve nebuloso, y la voz, apenas audible, murmura su nombre con adoración infinita.
-¡No! ¿Esto tiene que ver con mi alma, no?- Grité, furiosa, mientras las palabras explotaban dentro de mí, aunque a pesar de todo, seguían sonando como una súplica-. Carlisle me habló de eso y a mí no me importa, Edward. ¡No me importa! Puedes llevarte mi alma, porque no la quiero sin ti, ¡Ya es tuya!
Y se la llevó, el alma, la vida, el aire, el corazón… todo.
Termino llevándose todo lo que era tan suyo y que al mismo tiempo le pertenecía a él.
Termino llevándose cosas que él no quería pero que para ella eran las más importantes.
Termino matando con eso a la humana que tanto había querido cuidar.
-¿Tú… no… me quieres?- Intenté expulsar las palabras, confundida por el modo como sonaban, colocadas en ese orden.
-No.
Y GIME, gime lastimosamente, al recordar sus palabras….
Y uno a uno los recuerdos de ese día le fueron menguando la mente hasta ahogarla.
Fue recordando todo, y nada… el día de su muerte en vida.
-En cierto modo te he querido, por supuesto, pero ya me cansé de ser lo que no soy. No soy humano -Me miró de nuevo; ahora, sin duda, las facciones heladas de su rostro no eran humanas-. He permitido que esto llegara demasiado lejos y lo lamento mucho.
Pero ella podría ser lo que él le pidiera, lo que él le hubiese pedido en ese momento para que no se fuera. Hubiera matado a su padre, incluso a su madre, hubiese quemado a un cachorrito vivo incluso eso, hubiera abandonado la tierra, tirarse de un acantilado en La Push, morir quemada, todo.
Todo lo que hubiese podido para no morir en vida.