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Historia 48964 — capítulo 9

Nueva Vida

Nuevo Nombre

Nuevo Look

NUEVA YO

Me marche a Jacksonville al día después del baile de graduación. El día después que me despedí de ustedes Cullen, el día que deje una parte de mi con ustedes, el día que me termine de quebrar… Iría a visitar a Renne un par de semanas antes de ir a la universidad de Chicago a estudiar Literatura se suponía que había sido mi sueño desde siempre, sin embargo con tu partida ya nada tuvo sentido, nunca volví a leer, mucho menos a reír y jamás volver a confiar y nunca más volver a amar.

Ohh si Edward, tu también te llevaste mi sueño, de estudiar Literatura, jamás volvi a ser la misma, estudie una carrera fría déspota, sin escrupulos algo que no me recardara a ti, tu querías tener una vida lejos de mi y disfrutar de tus distracciones, espero que te hallas divertido enormemente, y que te valla maravilloso, por que creeme que puedo decirte que mi vida es un maldito infierno, espero que disfrutes a lo grande.

Me despedí de Charlie recogí lo poco que quedaba en mi habitación, ya que todo lo que yo tenía en ella me lo habían dado ustedes, solo necesite un poco mas de 2 bolsas para despedirme y nunca más regresar, me despedí de igual forma de todos mis y que amigos, o los que quedaban hasta ese entonces, Jacob me acompaño como había prometido, para asegurarse de que todo marchaba bien.

Phil (no sé si lo recuerdas es el esposo de mama) por entonces había sufrido un accidente jugando y estaba en casa siendo atendido por mi madre. Se alegraron de verme aunque se sorprendieron por mi novio nuevo. Así es como se presentó Jacob aunque traté de impedírselo. Me trataba con demasiada pasión para ser un simple amigo. Salíamos a la playa todas las mañanas, el sol era asombroso, había olvidado lo tibio y agradable que era sentir el sol en mi piel. (Sin embargo no cambiaría por nada, tu toque gélido sobre mi piel, o tus tiernos toques en mi mejilla, como extraño eso), pero a fin de cuentas no puedo seguir pensando y anhelando algo que no va a suceder jamás y algo que solo yo disfrutaba.

Jacob era muy galante conmigo, aunque directo y revoltoso también. Tenía sus momentos para todo. Las noches en Jacksonville eran muy animadas habían karaokes y mucha vida nocturna. Ya que si me recuerdas, seguramente me verías en cada club y en cada bar, por supuesto que lo haría. Si claro, la última noche antes de que me incorpore a la universidad de Chicago y Jacob regresara a Forks, salimos a pasear a la playa. Había luna llena y la arena era tibia bajo nuestros pies.

  • Bella, mañana me voy y no te veré en un lago tiempo- Dijo algo nervioso Jacob.

  • Por favor, de ahora en adelante llámame Isabella, ya no quiero que me llamen más Bella. He iniciado una nueva vida y pienso cambiar algunas cosas. Mi nombre, mi cabello, mi ropa. Quiero empezar de cero. Quiero tratar de ser feliz.- Traté de hacerlo con una sonrisa, pero era difícil aun.

  • Entonces Isabella, no sé cuando nos veremos nuevamente, espero me permitas escribirte para contarte como van las cosas en Forks, prometo que cuidaremos de tu padre, pero quiero que me prometas que al menor indicio de actividad fuera de lo normal me avisaras o me llamarás. No estaré tranquilo hasta tener la certeza de que esa alimaña deje de existir. No quiero que nada perturbe tu vida, nunca más.

  • Prometo que a la menor señal de peligro gritaré tan fuerte que puedas oírme.- Dije tratando de sonar divertida.

  • y yo prometo escribir y llamarte seguido, aunque la nueva Isabella tal vez no tenga tiempo para los amigos… Estarás muy ocupada tratando de ser diferente. Y aunque creo que es una buena idea puedo darme cuenta de que aún sufres mucho- dijo mirándome profundamente

  • Son ideas tuyas Jacke, yo no sufro yo estoy perfecta. (si claro si tan solo supieras jake que no puedo ni dormir en las noches por la misma pesadilla de ese 16 de Septiembre, decía para mis adentros) no trataré de ser diferente solo de variar un poco mi visión de las cosas, no puedo seguir siendo la misma, esa Bella murió hace tiempo.

  • ¿Entonces la nueva Isabella podrá hacerme espacio en su vida? - Preguntó tratando de parecer casual

  • Claro que tienes espacio en mi nueva vida, no esperarás que me quede sin amigos. Tendré mucha gente nueva en mi vida, pero los amigos de Forks siempre serán bienvenidos a ella.

  • Yo no me refería a un simple amigo- Me dijo acercándose peligrosamente a mí.

  • Jake no creo que esto sea buena idea.- Le confesé. No era que no me gustara, de hecho era muy atractivo, solo que era el hermano que yo siempre había querido tener, un hermano en quien confiar y en quien apoyarme cuando me sienta mal. No de esa manera, no quería que nadie se acercara de esa forma a mí, y nadie jamás lo haría no lo permitiría, ese aspecto de mi murió con él.

Sonrió, como pensando en algo gracioso.

  • Bien entonces haré una prueba, pero promete que no te molestarás conmigo.- Me dijo.

  • No creo poder estar molesta contigo, pero que prueba necesitas para….

Me besó con furia, con mucha fuerza, como nunca había sentido. Unos cálidos labios, un corazón desbocado.

Quise pararlo, quise gritar, pero sus brazos eran fuertes.

No sé cuantos minutos duró, solo sé que en cuanto terminó un sonido y un eco fue todo lo que se oyó en el silencio. Mi mano salió más rápido de lo que mis ideas se tardaron en juntarse. Y cayó rápida sobre su rostro, haciendo que se marcara en su mejilla y se me quebraran 2 dedos.

  • Jamás vuelvas a hacer eso Jacob Black. Nunca me oíste. Quien te crees para besarme. Mi salvador. ¿Mi ángel guardián?

  • Dijiste que no te molestarías. Bella sabes lo que siento, no podías no haberte dado cuenta.

  • Isabella para ti desde ahora en adelante. No me había dado cuenta de que esto era lo que querías sino te habría dejado en Forks. Y ya basta con esta tontería de decirle a mi madre que eres mi novio. Jamás lo serás. Jamás habrá nadie más en mi vida, me limitaré a estudiar, ha hacer nuevos amigos, a conseguir un título, a tener un buen empleo y a envejecer y finalmente en morir, espero que no sea muy lejano.

  • Eso es lo que quieres? ¿Negarte una vida plena? ¿No crees que merezcas más? Sigues así porque ese maldito chupasangre te dejó verdad. Pues para tu información él no es el único hombre en el mundo. No es el único hombre que te ama.

  • Yo no quiero amor, no quiero a nadie. No necesito nada de ti ni de nadie, nunca más, no confió ni volveré a confiar ni en ti ni en nadie. Vete y no vuelvas más. Si estoy en peligro te avisaré pero vete. Sal de mi vida Jacob, tú y todas las criaturas mitológicas del mundo. Desde ahora ya no creo en ustedes, ni siquiera creo en el ratón Pérez, toda la magia de mi vida ha desaparecido.

  • Puedes negar todo lo que quieras Bella, hasta tu nombre. Pero tu corazón necesita volver a darse una oportunidad. No te cierres.

Pero quien creía que era. Un maldito mocoso menor que yo, para darme consejos sobre cómo vivir. Que sabía el del amor. Que sabía de todo lo que sentía. Que sabia el de lo que me ha pasado, o lo que he sentido o siento, no sabe NADA.

Corrí por aquella playa, mis lágrimas caían. No debía llorar, no debía sufrir más.

¿EDWARD, DONDE ESTAS? Te necesito!!. Grité al mar

Y entonces la vi.

Salió del mar como una aparición. Al principio pensé que era una de esas sirenas de las que tanto se ha hablado en libros. Vagamente recordé una película que vi cuando era niña, un dibujo animado. Porque sus cabellos eran profundamente rojos. Pero tenía piernas y caminaba hacia mí. No era una aparición, sus ojos también eran rojos y me miraban con frialdad.

  • No te va a doler me dijo… y entonces ya no sentí nada más.

Desperté al siguiente día, adolorida y con muchos moretones.

No podía recordar que fue lo que pasó.

- Bella hija, ya te despertaste amor.

- Mamá, ¿qué fue lo que me pasó?- le respondí completamente aturdida

- Nos tenías preocupados. Jacob te trajo pasando la media noche. Te caíste amor, en la playa, te golpeaste con una roca.

Entonces recordé aquellos ojos y cabello rojo, no lo había soñado era ella.

Victoria que saltó sobre mí.

Pero ¿que más había pasado?, me había preparado nuevamente esperando por una muerte que no llegaba. Oí a lo lejos el chocar de dos cuerpos. Gruñidos, jadeos y el tronar huesos. Traté de huir, corrí hacia las rocas, antes de llegar un fuerte golpe me lanzó hacia adelante. Sentí mi cuerpo golpear contra algo duro y no recordaba mas.

- ¿Dónde está Jacob? - Pregunté a mi madre.

- Bueno hija su vuelo salió a las 8 de la mañana, como no despertabas dijo que te llamaría.

- ¿Qué hora es mamá?

- Medio día cariño. Vamos no te sientas mal. Ya te llamará cuando llegue a Forks. ¿Dime qué pasó? ¿Pelea de enamorados? Bella hija cuéntame. Que hacías en las rocas, sabes que tu equilibrio no es bueno y menos de noche. Jacob me dijo que te molestaste con él y que corriste y te caíste.

- Ninguna pelea de enamorados mamá. Jacob sólo es mi amigo. Y sí, me molesté con él porque me besó y corrí.

- Bella hija debo confesar que tienes buen gusto. Edward era muy atractivo y encantador. Pero Jacob es tan alegre y sensual. Son definitivamente opuestos, pero muy guapos los dos.

- No quiero hablar de eso por favor.

- Vamos hija, ya debes superar lo de Edward. Dime ¿no te ha escrito? ¿Alguna llamada o correo? Vi el año pasado como cuidaba de ti. No sé cómo pudo marcharse así. Debe haber sido por algo muy fuerte, nunca vi a alguien tan preocupado ni enamorado a su edad.

- No lo sé mamá. Por favor cambiemos de tema.

- Como quieras hija. Vístete y baja a comer algo. Tienes toda la tarde para preparar tus maletas, recuerda que tu avión sale mañana temprano.

Por la tarde no resistí más y llamé a La Push

- ¿Si? Me respondió una voz cansada. Era Jacob

- Jacke, como estas, que pasó, no entiendo, dime…

- Calma Bella. No pasó nada.

- Como que nada. Tu también me vas a tratar como una niña a la que no se le debe decir….

- Bella para ya con eso, deja que te cuente, hablas muy rápido.

- Estoy escuchando.

- Después de nuestro romántico beso y tu dulce caricia, te fuiste corriendo, temí que te cayeras, ya sabes, tus pies no son seguros. Llegué justo cuando esa chupasangre te saltaba encima. Parece que te tiene fijación. Peleamos, pero cuando corriste se me escapó y te empujó. Creí que te habías hecho más daño. La despedacé pero no tenía fuego en ese momento además estaba preocupado por ti. La dejé allí, te tomé en brazos y te lleve a casa de tu madre.

- ¿Entonces ella sigue viva?

- Buen chiste. Esa alimaña está más muerta que una piedra. Pero me imagino que se habrá vuelto a armar, son difíciles de matar. Debe seguír por allí todavía, pero no creo que piense volver en mucho tiempo. Sabes, cuando ellos son despedazados de esa forma les cuesta mucho volver a recomponerse, además que les duele. Pasará tiempo hasta que recupere su fuerza.

- Gracias.

- No hay de qué. ¿Cómo esta mi suegrita?

- Jake, basta de bromas. Gracias por todo. Espero no verte en un buen tiempo.

- Claro, solo para navidades y pascua, acción de gracias y claro el año que viene.

- ¿El año que viene?

- Claro preciosa, el año que viene me tendrás en tu universidad, presentaré mis papeles pronto y el próximo año estaré estudiando contigo. ¿No te parece bien? Bueno me da lo mismo si no quieres, es algo que tengo decidido.

- No necesito una niñera ni un protector. Sigue con tu vida yo no necesito de ti ni de nadie. Y si vienes no habrá espacio para ti en mi vida. Te lo juro.

Y diciendo esto último colgué el teléfono con rabia.

Por qué todo el mundo estaba preocupado por cuidar de mí. Sería acaso que me veía demasiado frágil. Demasiado vulnerable.No esto no podía ser. El cambio empezaría hoy, en este instante,

Salí rápidamente de casa le pedí el coche a mama y fui al centro. Compré mucha ropa mucha mucha, ya que prácticamente no tenia, asi que compre mucha ropa y para cambiar por completo mi modo de vestir. Arregle mi imagen con un nuevo corte, bastante más cortó por cierto y me daba aspecto de ser mayor. Mandé a pintar mi cabello de un color rojizo y compre lentes de contacto (lentillas) de color verde. (Si, si ya sé que tu tenias lo ojos de ese color, pero a fin de cuentas, te quería eliminar de mi vida pero así quisiera no podía, y siempre quería llevar algo d ti a mi).Me costó mucho trabajo despegar mi vista del espejo. Esta ya no era la Bella que conociste. Esta era una nueva mujer. Mucho más fuerte y más decidida. Si tenía que vivir una vida, lo haría a mi modo y así seria.

Mi madre celebró mi cambio de look, a ella siempre le fascinaban estas cosas. Phil también celebro mi aspecto y los despedí al siguiente día.

Abordé el avión rumbo a Chicago, el lugar que había escogido para iniciar mi nueva vida. Era ilógico pensar que rompería con todo y me olvidaría del pasado. Como podía hacerlo si viviría en la tierra que una vez te vio nacer. No al menos pisaría el suelo que una vez recorriste. Miraría el lago en el que tú creciste y por la noche vería las estrellas que tú mirabas cuando tu corazón latía.

"Será como si nunca hubiese existido"

Tus palabras, todas tus malditas palabras retumban en mis oídos como incansables bombas atómicas, constantemente tus facciones heladas y nada humanas las tengo en mi memoria plasmadas como si fuese una escultura de hierro dia a dia, segundo a segundo, y mi corazón se destroza de solo recordarlo.

Cuando estuviera sola sería tu misma Bella. Pero cuando hubiera gente cerca sería esa nueva Isabella que había creado.

El campus universitario era imponente y temí perderme en él. Pero al bajar del taxi accidentalmente golpee al abrir la puerta a un muchacho que iba con un grupo de amigos. Fueron muy amables y me guiaron a la recepción donde verificaron mis datos y me dieron un plano para ubicarme. Había conseguido amigos y me había hecho un espacio en ese lugar. Compartiría la habitación con dos chicas muy agradables. Me recibieron bien, ellas habían llegado días antes.

Luego por la tarde, aquel joven que golpee y sus amigos vinieron a buscarme para mostrarme los lugares más importantes. La biblioteca, el comedor, las salas de estudio, el auditorio y el inmenso estadio.

Al final del día tenía 5 nuevos amigos Rachel, era rubia y de ojos azules. Juliet, era muy alegre y morena. Karin, pelirroja y muy pecosa. Anton era castaño y de ojos muy negros. Y John el que recibió el golpe y que ya me había dicho más de diez veces que no le importaba, era alto, con el cabello muy negro y con rizos, sus ojos eran verde esmeralda, sus facciones muy finas y su andar elegante.

Yo me había presentado como Isabella y así quería que me llamaran. No les importó solo John insistió en llamarme Isa un par de veces y así lo dejé, sería un nuevo diminutivo y me gustaba.

Edward POV

Me sentía confundido y mareado con tanta nueva información, a pesar de que mi mente era mucho mas rápida que la de los humanos no podía procesar las emociones tan rápido como quería, cada nuevo detalle me tenia angustiado. Victoria no se había detenido y la seguía. Di gracias al cielo de que ese lobo estuviera cerca, pero sentía gran rabia al saber que la había besado. Pero eso yo sabia que tarde o temprano iba a suceder, pero ella sufria ohh dios, mi bella sufria asi lo ocultara, ella le había golpeado, pero eso no evitaría la comparación. Tengo que apartar esos pensamientos de mi mente. Aquí solo importa si Bella era feliz, ya dejaría para después mis celos y los demás instintos asesinos que me asaltaban al pensar en eso.

Bella se vería diferente traté de imaginarla con esos cambios. No importaba de qué color serian sus ojos o su cabello, siempre seria mi Bella, aunque tuviera 100 años yo la seguiría amando igual, aunque hubiese envejecido siempre seria lo mas bello que mi ojos allan tenido el placer de observar.

Pero me tenía preocupado Victoria, lo de la desmembración es terrible no creo que hubiera vuelto acercarse a ella en algunos meses, quizás un año, pero estaba seguro que volvería. Para vengarse de mí. De eso también me sentía culpable. Nunca debí haber aparecido en su vida. Debí alejarme en cuanto pude, fui débil y solo pensé en mí.

Pero Bella era más fuerte, había ido a Chicago, mi tierra natal. Un lugar apacible y de ensueño. Al menos hace cien años. Ahora era diferente. Hacía muchos años que la casa en que viví había desaparecido para construir un centro comercial allí. Pero las noches eran como antaño.

Las estrella brillaban igual, eso no había cambiado, ni el mágico resplandor del lago en los atardeceres, igual al último que vi en mi vida humana. Bella estaría allí, viviendo cerca de mis recuerdos humanos. Me alegraba saber que había encontrado nuevos amigos, aunque no podía controlar las punzadas de dolor al saber que otros ojos la miraban como yo.

Ella era hermosa y dulce. No sabía lo perfecta que era. Y Sabia que tarde o temprano alguien lograría reparar los estragos que había dejado en su corazón roto y sabia que alguien alcanzaría y obtendría el lugar en su vida que yo siempre anhele.

Y había dejado estas pruebas para mí. Pruebas de que había vivido, de que todos mis esfuerzos no fueron en vano, aunque me sintiera terriblemente mal por no haber estado allí para protegerla.

Había otra carta más, un poco menos larga que las anteriores, seguro sería de su primer año de estudios, sus amigos, su nueva vida. Me acomodé mas para leerla, aunque fácilmente habría terminado todas las cartas en unos minutos, prefería hacerlo a velocidad humana para saborear cada línea, cada palabra. Imaginaba su voz, narrándome todo aquello, contándome al oído su experiencias y sus vivencias. Aunque hubiese querido leer mas rápido no lo habría logrado, imaginar su voz me hacía soñar, aunque eso no fuera permitido a seres como yo. Los monstruos no deben soñar y menos con un ángel como ella.

Halloween

El tiempo pasaba, eso lo sabia yo, en un abrir y cerrar de ojos ya todo era naranja y rojo ya era Octubre, el tiempo seguía pasando como tantas otras veces en mi insípida vida, la primera semana allí fue genial. Todavía no comenzaban las clases pero podía compartir con mucha gente.

Mis compañeras de habitación eran divertidas, una había nacido en Cuba de llamaba María y me contaba sobre historia de su país y de una revolución, que nunca me imagine, la tristeza y todo eso y también me contaba sus alegría pero que no podía ir a visitar a su abuela. Eso me pareció muy triste, ya que yo no tenía abuelas y ella que tenia no podía verlas.

La otra Annie, era de New York, no tenía padres y había crecido con tíos hasta que ellos ya no pudieron mantenerla y la dejaron en un albergue en Chicago, había conseguido una beca por mérito. Estudiaríamos lo mismo así que ella estaba empecinada en ser mi mejor amiga. Pero claro, yo sabía que lo que estudiaba no era algo que amara, y también sabía que en mi corazón solo se llamaba de una forma ALICE ohh Alice, no sabes lo que me duele… pero a fin de cuentas, yo me prometí a mi misma cambiar y eso fue lo que hice…. trate de vivir o más bien de sobrevivir…

En el día lo cumplía, pero al llegar la noche volvía la BELLA… Esa Bella que trate de enterrar pero en las noches era imposible, las lagrimas, llantos y lamentos emergían solas y no podía parar, y así nuevamente el corazón me sangraba sin inclemencia..

Estaba animada con mi nueva vida. No quería recordar para no caer nuevamente.

Así que decidí ser tan extrovertida como pudiera. Presenté a mis amigas a los nuevos chicos que conocí y todas las noches salíamos a pasear. Solíamos recorrer el lago y contarnos historias de los lugares donde veníamos. Eso fue mucho material en mi cabeza. Como si quisiera escribir sus historias, sus recuerdos, incluso las historias extrañas de sus pueblos, de sus ancestros.

Cuando me tocó el turno de contar mi historia, solo pude narrarles como había sido mi vida en Phoenix y algunas leyendas de Arizona.

John siempre buscaba estar a mi lado cuando narraba algunas leyendas del Valle dormido o las historias de los atrápasenos. Eso les gustaba mucho.

Un día mientras contaba una leyenda de las minas de Phoenix y de la desaparición misteriosa de muchas personas, María me interrumpió.

  • Isabella, tengo entendido que tú no naciste en Arizona. No eres de allí aunque hayas vivido algunos años. Creo que eres de Washington ¿verdad?

  • Washington DC? Preguntó Annie.

  • Seattle- respondí. Pero he vivido toda mi vida en Arizona, no recuerdo Seattle.

  • Pero… tus papeles Isabella, vienen de un instituto en Washington. Estudiaste allí verdad.

  • Es una larga historia y además fueron solo dos años… mejor dicho un año y medio.

Y COMO CAMBIO MI VIDA ESOS 18 MESES, FUERON EL CAMBIO TOTAL A MI MALDITA EXISTENCIA.

  • Tranquila- Me dijo John- si no quieres hablar de eso no hay problema. Me gustan tus historias de Arizona y de las minas embrujadas y todo eso.

  • No es que no quiera hablar de ello. Es solo que no hay nada que decir. Fue un año y medio de nada. No me paso nada allí. Eso es todo. (Siempre trataba de convencerlos tanto a ellos pero creo que mas a mí, más que todo a mi)

No pude continuar. Me levanté y me fui rápidamente, tratando respirar. De no sentir otra vez el vacío en el pecho. Pero fue inutil ya empezaba a sentir el ardor, y rapidamente llegue a mi habitacion y al caer al suelo en forma de ovillo, esa noche no pude dormir nada, los recuerdos me azotaban como una maldita fogata, miles de lenguas me gritaban y me impedian respirar.

Los primeros meses fueron un poco más difíciles. Me había inscrito en muchas materias, tantas que no me dejaban pensar en otra cosa que no fuera estudiar y analizar.

Salía con mis amigos algunas noches pero solo un par de horas. Regresaba pronto ya que ni quería perderme mis horas de sueño.

(Era lo único que en verdad disfrutaba, amaba dormir. Ya que allí te podría ver, aunque sea poco, pero te veía… y estabas feliz de estar a mi lado, me mirabas tiernamente, no como ese 16 de Septiembre con esa mirada que jamás pensé ver de ti hacia mí, soñaba que estábamos en el prado, en tu cuarto, con tu familia, con Emmet, ohh dios con Alice.. Oh Alice, como la extrañaba, tu cantándome mi nana, los ratos felices, los únicos tiempos felices que tuve y tendré en mi patética vida).

Y así al otro día me despertara destrozada, porque caía en la realidad que estaba sola, y así estaría por siempre, me destruía y caía cada vez más en el hueco donde me dejaste, sin embargo amaba mis horas de sueño, porque era el único momento donde estabas conmigo y no sentía este vacío que tengo en el pecho.

Ese año Juliet y Karin estaban en la comisión para organizar un baile de Halloween y tuvimos que salir todo un día a conseguir calabazas.Las ayude todo lo que pude aunque no tenía muchas horas libres. El salón de baile quedó genial, muy tétrico. Aunque no tenía pensado asistir al baile, ellas ya habían elegido los disfraces para todos. Juliet tenía un precioso vestido Zulu, era muy atrevido y estilizado pero decía que le recordaba el lugar de donde eran sus antepasados. Karin tenía una toga griega, también muy sensual. Rachel tenía una falda escocesa muy bonita aunque la blusa era tan pequeña.

Anton iba disfrazado de Mariachi, ya que su abuela materna era mexicana.

Hasta María se había vestido de guerrillera.

Y Annie, traía un vestido de los años 20 de un tipo de baile llamado Charleston o algo así.

A mi me habían elegido un vestido al estilo Pocahontas. Pequeño y llenos de pequeñas plumas e hilos de colores. No había visto aun el disfraz de John porque él mismo lo había comprado.

Llegamos muy temprano para observar todos los detalles sobre la música y los bocaditos. Me habían insistido tanto en que las ayudara que decidí quedarme solo un par de horas y luego iría a dormir.

Había mucha gente y todos disfrazados, zombies, osos, brujas, princesas. Y allí estaba yo con mi pequeño traje de india. Estaba tomando un ponche, cuando alguien me tomo de la cintura, me volteó rápidamente buscó mi cuello y con una voz sumamente aterradora me susurró

- Quiero tu sangre.

Me quedé petrificada, sentí una corriente traspasar mi columna.

Traté de pensar en donde estaba pero todo fue inútil.

Solo vi oscuridad y me hundíen ella.

Cuando desperté estaba en la enfermería.

John y Annie estaban conmigo.

  • Isa, por favor, perdóname, lo siento.- Decía John muy apenado

  • Eres un tonto, cómo pudiste hacerle algo así. No sabes que hay gente que ha muerto de susto.- le reclamaba Annie.

  • Ya estoy mejor, ¿qué me pasó? - Pegunte

  • Te desmayaste, pensamos que te había dado un ataque cardiaco, estabas muy pálida, bueno mas lo normal.- Dijo María que estaba en un extremo de la habitación.

John se acercó un poco más y pude observar el traje negro y la capa que traía. Ya no tenía maquillaje aunque todavía se le veían las ojeras negras bajo los ojos. Y entendí. Él se había disfrazado de vampiro y había intentado sorprenderme.

  • Isa, perdóname.

  • No hay problema John. Es sólo que me pillaste desprevenida.- Le sonreí - Ya me puedo ir a mi habitación, tengo sueño- Les dije a todos.

  • Bueno, sí creo que si puedes. Pero Annie y yo iremos a ayudar a los demás a recoger todo. John acompaña a Isabella a su habitación por favor- Dijo María

Salimos de la enfermería sin decir nada, el estaba aun muy avergonzado y yo no quería decir nada. Caminamos en silencio. Había luna llena y las estrellas brillaban mucho. Llegamos a mi pabellón y entramos. Nos detuvimos frente a mi puerta para despedirnos pero él pareció dudar.

  • Isa- me dijo casi tartamudeando. - ¿Quién es Edward?- Me preguntó

  • ¿Qué?.. ¿Quién?.. Como es que tu… yo no sé…- Dije atropelladamente

  • Cuando te desmayaste y te llevé a la enfermería no dejabas de repetir ese nombre.

  • No es nadie. Por favor vete, no quiero hablar de nada. Adiós.

Abrí mi puerta, entré y la cerré de golpe. Aún aquí los recuerdos me seguirán. No debía permitirlo. Caí en mi cama y me quedé dormida.