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Historia 48998 — capítulo 14

Hola! Ya llegué a los 100 comentarios! Casi me muero de la emocion... Nunca imaginé que esta historia iba a tener tanto éxito Lean y comenten! Perdón si es algo corto, pero no sabía que mas poner Besos Ademas no quería violar el ATP

-Tengo que irme, de verdad- dijo Hermione, algo irritada.

Harry se separó de ella, e hizo un gesto como que le dejaba el paso libre.

-Nos veremos en otra ocasión, entonces- dijo tristemente Ron.

Hermione se fue caminando, rogando que no la estuvieran siguiendo. Para comprobarlo, sacó un espejito de maquillaje y fingió que se pintaba los labios. Enfocó a los muchachos, que estaban charlando sobre el soccer.

Cada vez menos asustada, corrió hasta el restaurant y vio a su amiga, Parvati Patil (Aclaración: Como verán, estoy incluyendo muchos personajes de Rowling en el fic), que estaba llorando.

-¡Parvati!

La abrazó, y se sentó en su mesa.

-¿Qué te sucede...? Tienes suerte que hoy es mi día libre, si no, no podría venir a verte- dijo alarmada la castaña, y llamó a un mozo con un gesto de la mano.

-Ya sé que... empezaste a trabajar...- dijo llorando Parvati.

-¿Qué ordenan las señoritas?- preguntó el mozo, algo atrevido.

-Dos capuccinos- dijo Parvati. El mozo se fue, y Parvati miró a todos lados-. Patrick me dejó.

Hermione abrió la boca.

-¿Cómo que te dejó?- repitió la niñera-. ¿Está loco?

-Me dejó por mi antigua amiga de la escuela... Serena Bexxhil- dijo secándose las lágrimas Parvati, y el mozo les llevó los cafés-. Gracias.

Hermione se mordió el labio.

-¿Es cierto que trabajas en la Mansión de los Malfoy?- preguntó, sonriendo pese a su dolor Parvati, y Hermione se sonrojó.

-Sí, es cierto.

-Yo estuve allí como secretaria de Draco- dijo con dignidad Parvati-. Pero fui despedida.

-¿Cuando fue eso? Nunca me lo contaste...

-Fue en los tiempos de la difunta Juliette- explicó Parvati-. Ella me encontró "coqueteando" con Draco y me despidió sin que yo pudiese explicar nada.

-Vaya.

-Pero Juliette era una buena persona. Quería mucho a sus hijos. En esos momentos solo existían Jessica y Matthew, pero estaba embarazada de Brendan... ¿Cómo te va a ti con los demonios personificados que dicen ser niños?

-Excelente. Los tengo bien domados...

Charlaron durante un rato, y Herione miró su reloj. No había terminado su día libre pero iba a volver a la casa.

-Tengo que volver, Parvati... Cualquier cosa que necesites, ve a la Mansión.

-De acuerdo. Adios...

Se despidieron, y Hermione echó a caminar a la Mansión, cuando unos muchachos fornidos y con máscaras le cerraron el paso.

-La plata, muchacha.

-¡Ahora!

Hermione caminó hacia atrás.

-No... no hagan esto...

-¡La plata!- rugieron.

La calle estaba desierta.

-¡Suéltenme!

Forcejeaban por la cartera, hasta que se la quitaron, y salieron corriendo.

Ron y Harry doblaron la esquina y chocaron sin querer con los hombres, que cayeron al piso, desprevenidos. Hermione corrió, y recuperó su cartera.

-Gracias...

-No hay de qué, pero te informo que no lo teníamos planeado- dijo sonriendo Harry.

Hermione les sonrió, y se fue a la Mansión. Entró, y vio que Ámbar gritaba a los niños.

-¡Estúpidos! ¡Idiotas! ¡Nunca más se metan en mi dormitorio! ¡Imbéciles!- chillaba. Draco estaba en la empresa, y los pequeños se habían quedado solos con Ámbar, porque Charity se había ido de compras.

-¡Señorita Jones!- protestó Hermione. Brendan estaba acurrucado en el piso de madera, llorando muy asustado, y Jessica gimoteaba. Matt la miraba sin miedo-. ¡No les grite!

-¿Dónde estaba usted? ¡Y les grito todo lo que quiero!- gritó furiosa Ámbar-. ¡Estos tres idiotas estaban en mi habitación, husmeando en mi armario!

-¡Estaba en mi día libre! ¡Y son niños! ¡No los puede insultar de esa manera!- exclamó ofendida Hermione.

Brendan gateaba hasta Hermione, pero Ámbar, furiosa, lanzó una patada y por poco le dio en la cabeza.

La niñera lo cargó, y llevó a los otros a bañarse.

-¿Ustedes estaban husmeando en el armario de Ámbar?

Matt asintió.

Era de noche. Ámbar se fue al hospital, y Draco fue con Hermione.

-Hola.

-Hola, Draco...

El blondo la besó.

-Me enteré de boca de Jess que Ámbar les gritó- dijo Draco, después de besarla.

-Sí, es cierto. Yo llegué de mi día libre y me encontré esa escena- dijo Hermione, y lo abrazó.

-Sabes que te amo...

-Y yo a ti. Pero si no dejas a Ámbar, dejaré de hacerlo- dijo Hermione.

-¿Quienes eran ese pelirrojo y el moreno?- preguntó arrugando la frente Draco.

-Ron y Harry. Mis nuevos amigos. Me salvaron de un asalto hoy- dijo Hermione.

Draco suspiró.

-Que lástima que yo no estaba allí para detenerlos- dijo Draco.

-¿Cómo sabes que no era uno?- preguntó Hermione.

-Porque me los crucé y comentaron algo de un asalto de dos hombres a una castaña, y pude deducir que la castaña eras tú- dijo Draco, y la besó otra vez.

-Te amo.

-Déjame amarte...

Se acostaron en la cama de Hermione, y se siguieron besando.