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Historia 48998 — capítulo 8
Hermione miró a Ámbar con fastidio. Fue con los niños otra vez, y vio que Brendan se pinchaba con la aguja y soltaba un alarido de dolor, seguido de un llanto incontrolable.
-¡Les dije que no se acercara a mi costurero!- regañó a los dos mayores. Vio que el dedo de Brendan empezaba a sangrar, lo sujetó y lo apretó. Era mejor que pasara eso, así saldría un poco más y la hemorragia se detendría. Brendan chilló más, pero después no sintió ningún dolor, y soltó una sonora carcajada-. Bien. No quiero que le hagan nada malo a la señorita Jones.
-¿Por qué?- preguntó Matthew.
-Porque su padre se enfadaría con nosotros cuatro, y seguramente, la señorita Jones renunciaría y a mí me despedirían de mi empleo, y nunca más podría verlos- dijo astutamente Hermione.
Jessica asintió.
Draco estaba ordenando unos papeles, cuando Ámbar pasó por allí.
-Te ves estresado- dijo con voz inexpresiva.
Draco meneó la cabeza.
-¿Por qué no me ayudas con esto?
La muchacha se acercó y empezó a hacerle masajes en la columna. Draco se estremeció, y se relajó notablemente.
-Gracias...
-Trabajas mucho. Ya no tienes una presencia femenina aquí...- susurró Ámbar, codiciosa, como siempre.
-Está Hermione- dijo Draco, algo confundido.
-Digo... presencia femenina, en serio- dijo irritada pero lo disimuló Ámbar-. Una novia...
Draco se estremeció de nuevo, y miró la fotografía de Juliette, que tenía en el escritorio. Suspiró.
-Prometí no volver a enamorarme, desde lo que le pasó a Juliette.
Ámbar cerró los ojos.
-Draco, Draco, Draco- dijo como lo habría dicho Gilderoy Lockhart-. No puedes hacer eso... Tienes que conocer más gente, abrirte más...
-¿Y los niños?
-¿Para qué está Hermione?- dijo con voz melosa Ámbar.
Hermione bajó las escaleras, para buscar unos juguetes de Matthew, y pasó por adelante del despacho de Draco, y vio que se estaba besando con Ámbar. Sintió que el corazón se le paralizaba, soltó una bandeja de plata que tenía que devolver a Charity, y salió corriendo escaleras, sin los juguetes.
Draco y Ámbar dejaron de besarse, y vieron la bandeja caída en el piso.
-Niñera incompetente- dijo Ámbar, sin molestarse en hablar en voz baja-. Draco, deberías contratar otra...
-No. Los niños están bien con ella.
Hermione se encerró en su dormitorio, llorando. ¿Por qué reaccionaba así? A ella no le gustaba Draco... ¿O sí?
Los tres Malfoy se dirigieron hasta el cuarto de Hermione, abrieron la puerta y fueron tímidamente hasta la niñera, que lloraba con todas sus ganas. Se subieron como pudieron a la cama, que era alta, y la abrazaron entre los tres.
-Mama, mama- dijo Brendan, con lágrimas en los ojos al ver la tristeza de su niñera.
Hermione levantó la vista, y los vio a los tres intentando animarla.
Se secó las lágrimas y los abrazó.
-No llores por mí, Brendan- dijo Hermione, sonriendo pese a su dolor.
-¿Podemos ir a la plaza?- preguntó Matt.
Hermione asintió. Preparó el cochecito, y salió de la casa, avisando a Charity, para que le dijera a Draco.
Fueron hasta la plaza, pero lo mayores se quedaron junto a la niñera.
-¿No van a ir a jugar?
-Pefedimos quedanos contigo- dijo con dulzura Jessica-. Mama Emion.
Hermione sonrió, conmovida, y los abrazó otra vez.
-¿Y si mejor paseamos?- preguntó.
Se levantaron a los cinco minutos, y pasearon por las calles pintorezcas de Chicago, hasta que llegaron a su antigua casa.
-Es bonita- dijo Jessica, sin problemas con el habla.
-Era mi casa, antes de mudarme a la suya- dijo Hermione.
-Padece que alguien vive aquí- señaló Jessica, y miró el buzon. Estaba lleno de cartas. Matt, sin pensarlo dos veces, saltó y las cogió.
-¿Qué dice?- preguntó a Hermione. Ella las agarró y leyó el destinatario.
-Ámbar Jones... Ella vive aquí, ahora.
Matthew y Jessica intercambiaron una mirada de malicia.
Matt fingió guardarlas en el buzón, pero se las guardó bajo su remera, y volvieron a la casa. Su plan era que las facturas "nunca" llegarían, se quedaría sin luz, sin teléfono y sin agua, y tendría que pagar más.
Matt corrió hasta su dormitorio, y escondió las facturas dentro de un peluche con cierre.
-Hermione, ¿puedo hablar contigo?- dijo Draco.
-Sí, señor- dijo con un nudo en la garganta la niñera, y bajaron a su despacho. Ámbar se había ido ya, por suerte-. ¿Qué necesita?
-¿Por qué reaccionaste de esa manera?- preguntó con simpatía el blondo, y Hermione miró a otro sitio.
-No sé de que me habla.
-Digo cuando... nos viste a Ámbar y a mí...
-No es de su incumbencia, señor- cortó tajante Hermione.
Draco se acercó lentamente a Hermione, y la miró a esos ojos color miel tan lindos.
-No me pasan cosas con Ámbar.
-No lo demostró- dijo atropelladamente Hermione.
-¿Por qué te importa tanto eso?
-Señor... No quisiera involucrarme emocionalmente con usted...
Draco la cortó y la besó tiernamente. Hermione respondió a ese beso, y Draco la abrazó. Hermione también lo hizo, pero sonó el teléfono y se tuvieron que separar.
-¿Me entiendes ahora?
Hermione, con los ojos brillantes, sonrió vagamente, satisfecha.
Draco atendió.
-¿Hola?
Era Narcissa.
-Ah... Mamá, no es un buen momento para que llames...
Narcissa habló, pero Hermione no logró distinguir que decía.
-Mamá, adios.
Draco colgó, y desconectó el teléfono.
-¿Era por eso que estabas mal? ¿Por que yo me besé con ella?
-Sí...
Draco la volvió a besar, Ámbar los vio, porque había vuelto por su cartera (sin que nadie lo advirtiera) y se puso furiosa.
Hermione lo abrazó, y se siguieron besando con pasión. La señorita Jones se fue, decidida a conquistar a Draco, y los dos jóvenes se separaron.
-¿Cómo vamos a hacer?- susurró Hermione, abrazándolo.
-Por el momento hagamos como si nada pasara, pero después... Empecemos a mostrarnos más cariñosos de manera que los niños se den cuenta de que serás su nueva "mamá"- dijo Draco, acariciando los rizos de Hermione.
Hermione, más feliz que nunca, fue con los pequeños que estaban eligiendo libros, según su portada con dibujos.
-¡Cuéntanos un cuento!- pidieron.
-Ahora no, pequeños.
Ámbar volvió, diciendo que se había olvidado su teléfono celular.
-Hola, Draco...- lo besó tiernamente, y se separaron-. Me olvidé mi celular... Creo que estaba en la habitación de los niños...
-Pero tú nunca fuiste allí- dijo sorprendido el rubio.
-¡Mama, mama!- chilló riendo Brendan.
Ámbar, pensando que era para ella, con una sonrisa grabada en el rostro, fue escaleras arriba, cuando vio que Hermione jugaba con los niños.
-¡Mi mama Emion!- rió Brendan, porque los tres le hacían cosquillas.
Ámbar, furiosa, bajó las escaleras.
-¿No estaba allí?
-No.
-Oye, Ámbar...
-Amor, si vamos a ser novios debemos comprometernos, ¿no crees? Así podremos formar una preciosa familia, con tus... hijos y nuestros hijos...- dijo, y lo besó otra vez-. Te quiero.
-Ámbar, tengo que decirte algo...
-Me lo dirás después. Te amo.
Se fue, contenta, y Draco suspiró. ¿Cómo le diría a su "novia" que estaba enamorado de la niñera?
Jajaja
Hubo beso extra
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