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Historia 48998 — capítulo 7

Draco miró la fotografía en la que estaban él, los niños y Juliette. Sonrió. La echaba de menos, pero Hermione invadía su mente.

Vio que Brendan la besaba en la mejilla y le decía muchas veces mamá. Entró en su casilla de mensajes y la tenía llena con mails de Ámbar Jones, su socia.

Decía que no dejaba de pensar en él y que iba a ir ese día a visitarlos. A él y a sus hijos.

Suspiró. Cerró la notebook y fue hasta la niñera y hasta sus pequeños, que jugaban con las Barbies de Jessica, los peluches de Brendan y los muñecos de acción de Matthew.

-Hermione.

La castaña se incorporó y miró fijamente a su jefe.

-¿Sí, señor?

-Hoy vendrá mi socia de la empresa, Ámbar Jones. Quiero que alistes a los niños...

-¿Se tendrán que portar como troncos, tiesos, callados y tranquilos?- interrumpió de mala gana Hermione.

-Que se porten como quieran, pero que se sepan comportar. No me gustaría que se separara de la empresa...

-Está bien, señor- dijo apretando los dientes Hermione-. Niños, vamos, a bañarse.

Subieron, y los bañó uno por uno. Estaban preciosos.

Sonó el timbre, cuando Draco estaba tomándose un baño. Charity, que leía un libro muy cómoda en el sofá, se sobresaltó, tiró el libro al piso y corrió, alisándose el uniforme.

-¡Hermione! ¡Llegó! ¡Llegó!- chilló.

Seguía tocando el timbre.

-¡Ya va!- gritó, enfadada, y abrió la puerta de un tirón-. Bienvenida a la residencia Malfoy.

-Hola- dijo de mal modo una muchacha atractiva, pero de rostro desdeñoso.

Hermione bajó las escaleras con Jessica a caballito, Matthew agarrada de su cuello y Brendan en brazos. Casi se cayó por las escaleras.

-Tú debes de ser Hermione- dijo con desdén Ámbar. Era alta, rubia, de cabello enrulado y ojos color café.

-La niñera- dijo Hermione, asintiendo.

-Mi mama- dijo Brendan.

-Tonto- dijo entre dientes Ámbar-. ¿Y Draco?

-Tomando un baño- dijeron Charity y Hermione.

-Lo espero en el living- dijo Ámbar. Fue, pisó un peluche con sus tacos afilados y agujereó la panza del osito de Brendan.

El niño soltó un alarido espeluznante, de dolor, mirando el peluche.

-Que asqueroso- musitó Ámbar. Pisó más el osito y se sentó en el sofá-. Si no quieres que te rompa tu horrible peluche, hubieras juntado tus juguetes antes de que viniera.

Brendan seguía gritando.

-¡Ese peluche era de mamá!- gritó enfadado Matthew. Corrió y agarró el peluche.

-Y a mí que me importa- dijo con asco Ámbar.

-Tranquilo, Brendan. Yo te lo repararé- dijo Hermione.

Draco bajó las escaleras, corriendo, con un peine en la mano.

-¡Ámbar, hola!

-¡Papá...!- chilló Jessica.

Matthew la silenció con una mirada. Eso significaba que se vengarían de Ámbar.

-Hola, Draco. Acabo de conocer a Ezmiope.

-Emion- dijeron los tres niños.

-Hermione- corrigió Draco-. Los niños le dicen Emion, cariñosamente.

La niñera asintió, mientras Brendan seguía llorando.

-Tranquilo.

-¡Mi eluze!- chilló.

-¿Qué pasó?- preguntó el blondo, cargando al pequeño.

-Ámbar pisó el peluze de Bendan con su taco auja- dijo apresuradamente Jessica.

-Fue sin querer, niña- se defendió Ámbar.

-Bueno, Hermione se lo repara después- dijo Draco.

Horas después, cuando la muchacha se paró al pie de las escaleras, esperando a que Draco fuera con unos papeles, Jessica y Matthew estaban arriba, añadiéndole a un plato de gelatina de manzana hormigas, lombrices y cereales babeados por Brendan.

Cuando estuvo todo listo, Jessica volteó el plato, y dejó caer toda la mezcla. Ámber cerró los ojos cuando sintió el impacto, y las mejillas se le colorearon de ira.

-Ámber, creo que están en la oficina...- dijo Draco, distraído, y vio que la chica era un desastre, su cabello, tan cuidado, estaba arruinado-. Oh, por Dios.

-No pasa nada, no pasa nada.

-Pero...

-¡Hormigas! ¡Hormigas!- chilló Ámbar. Corrió escaleras arriba y se metió en el baño de Draco. Abrió el grifo del duchero y se mojó toda, y las hormigas, lombrices y cereales se despegaron de su cabello.

Draco entró, y la miró, con agua chorreando por todo el cuerpo.

-Ya te traigo un vestido de mi madre cuando era joven... que se olvidó hace mucho tiempo...- dijo, desconcertado, y se lo llevó. Era algo antiguo, pero bonito.

Ámbar se secó el cabello, se despegó la gelatina y bajó con los niños.

Hermione no estaba, había ido a buscar aguja e hilo para coser el peluche, y Charity cocinaba el almuerzo.

-¿Quien de ustedes dos fue?- preguntó en susurros.

Jessica la miró, con cara de inocente.

-¡Hablen!

Brendan agitó una Barbie, Ámbar se la quitó y le sacó la cabeza. Jessica y Brendan soltaron un chillido, y Hermione bajó corriendo a ver que pasaba.

-¡Estaba tan enojada, preguntándoles quien me había tirado esa mezcla repugnante, y decapité a la muñeca!- se justificó Ámbar.

-Vamos a jugar- dijo la niñera, y subieron al cuarto de Matthew.

La Barbie era castaña, como Hermione, y Ámbar la miró con malicia.

-No me lo sacarás, niña.

En la segunda parte habrá un beso...

Pero no diré entre kienes

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