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Historia 49202 — capítulo 10

CAPITULO 9

"INSOPORTABLE"

1 MES DESPUÉS

Alec miró hacia donde se encontraba Isabelle, también encontrándose con el odioso hermano de Joanne. El no quería que Derek estuviera cerca de Isabelle, al igual que Nate, que solía apretar los nudillos en cuanto veían a la pareja de amigos, que parecían estar a punto de convertirse en algo más.

Durante aquel mes, Alec solía cazar en los alrededores de Londres, que en aquellos momentos se encontraban llenos de policías, por lo que ya no podía marcharse cerca para cazar.

- ¿Qué harás el fin de semana? - Preguntó Nate en cuanto la feliz pareja hubo pasado por su lado - ¿Irás a jugar conmigo?

- Lo siento - Se disculpó Alec - Pero me temo que saldré a algún lugar lejos de Londres. Ya sabes - Dijo Alec, rápidamente, al ver que Nate abría la boca para preguntarle si podía acompañarle - Turismo y distintos museos. No te gustarán.

Nate se encogió de hombros, algo triste. Alec reprimió el impulso de darle la idea de invitar a Joanne. Por algo que él desconocía, la idea no le pareció nada agradable.

El lunes en la mañana, Alec llegó a la escuela, tranquilo como de costumbre.

- ¡ALEC VULTURI! - La voz del amigo de Alec izo que éste creyera que Nate se habría enterado de su secreto

- ¿Qué ocurre? - Preguntó, haciéndose el inocente con una voz tan aterciopelada que Nate le miró ceñudo

- Isabelle y… Derek - Por el tono de voz, Alec creyó que Nate no iba a decir aquel nombre - Se han vuelto novios

- ¡¿Qué?!

En aquellos momentos se acercó Joanne, con cara de remordimiento. Al verlos, quitó rápidamente aquella expresión de su cara.

- ¿Qué hay chicos? - Preguntó mientras se detenía. Alec la había extrañado aquel fin de semana. Se olvidó completamente de Isabelle y Derek. Miró simplemente aquellos hermosos ojos marrones.

- Isabelle se ha hecho novia de Derek - Se desahogó Nate

La mirada de Joanne se paró en un punto fijo, y su cara solo reflejaba shock. Después pareció recordar algo y sacudió la cabeza.

- ¿Qué ocurre? - Preguntó Alec, que se había dado cuenta

- Nada - Pareció mentir Joanne

Alec le hubiera sacado toda la verdad, pero realmente no habría tenido la suficiente vergüenza como para aquello, puesto que Alec también mentía.

Alec creyó que aquello se estaba volviendo completamente insoportable, por lo que durante el fin de semana había meditado, y había decidido por fin decir la verdad a sus amigos.

Sabía que aquello solo causaría problemas con los Vampiros, pero tenía que convertirlos. Eso también lo había pensado el fin de semana. Alec sabía que era muy egoísta, pero quería que ellos se transformaran, ya que si no tenía a las tres personas más importantes en su vida ¿Para qué valía la pena vivir?

De cualquier manera, Alec les preguntaría si querían convertirse, de obtener una respuesta negativa… Alec simplemente pediría a los Rumanos que le asesinasen, cosa que tenía fácil, y aún más, porque Aro jamás se habría enterado que había roto su ley de no decirle a los humanos.

Alec se encontraba en aquellos momentos en la clase del profesor Kummer, el padre de Joanne. Parecía tener cierta antipatía hacia él, por lo que aquel día decidió espiar a Joanne y a su profesor, simplemente para saber que él no supiera su secreto, y se lo dijera a su hija.

Pero cuando Alec tuvo la oportunidad de escucharlos, se dio cuenta de que simplemente hablaban sobre cosas normales, como un padre normal a su hija. Alec suspiró, aliviado, aunque después se dio cuenta de que el padre de Joanne debía de conocer su secreto, puesto que parecía que él también era hechicero, por lo que recordaba.

Al finalizar el día escolar, Joanne y Alec simplemente caminaban por las calles.

- ¿Podría pasar a tu casa? - Preguntó Alec, ya que Nate se encontraba demasiado enojado como para hacer algo de vida social con alguien, e Isabelle se encontraba con Derek, por lo que solo se quedaba con Joanne.

Joanne asiente, aunque Alec nota que lo hace con recelo.

Al llegar a la gran casa de Joanne, Alec se sorprendió un poco por el color: Morado oscuro. Al entrar, Alec se da cuenta de que se encuentra decorada de una manera gótica y moderna a la vez.

A Alec realmente le encantó. Se dedicó un rato a mirar unas fotografías en un tocador demasiado extraño y de un color rojo sangre precioso. Alec se detuvo. Una foto era de dos pequeños niños con su madre.

- Es mi hermana - Explicó Joanne, detrás de Alec. Éste miraba fijamente a la niña de cabellos cafés - Yo siempre me encontraba en el hospital, ¿Sabes? Es por algo relacionado a una enfermedad crónica…

Pero Alec no escuchaba nada.

Aro los había enviado a una misión, a Alemania. En aquella, Jane se había puesto una gran rabieta casi insoportable, por lo que Demetri decidió que todos debían de cazar por separado… Por su propia seguridad.

Al marcharse, también recordó que se había encontrado con una mujer exactamente igual que la madre de Joanne, al igual que el hermano de ésta e incluso con la misma Sophia. Eran demasiado pequeños, por lo que Alec dudaba que recordaran su rostro.

Recordó haber mordido al pequeño niño, además de haber asesinado a la madre.

Después, como si hubiese sido lo peor que hubiera hecho en la vida, recordó los ojos de la pequeña que lloraba como loca.

Recordó los ojos de Sophia.

- ¿Estás bien? - Le preguntaba Joanne, al mismo tiempo que Derek entraba en su casa

- ¿Joanne? Le preguntaré algo a Derek, si me disculpas…

Joanne se encogió de hombros y se marchó a la cocina, murmurando "Bocadillos".

- ¿Conoces al Vampiro que asesinó a tu madre? - Preguntó directamente a Derek.

- No - Respondió, con los puños apretados - Era demasiado pequeño como para hacerlo. Además, alguien me había golpeado mi cabeza

- ¿Y tu padre?

- El se encontraba más preocupado por salvarme - Espetó

Alec se quedó en silencio

- ¿Por qué lo preguntas? ¿Conoces al Vampiro que lo izo?

Alec negó. No quería decirle la verdad.

Alec se odiaba completamente por haber asesinado a una persona muy importante para la vida de Joanne. Jamás había detestado haber sido vampiro como en aquellos momentos. Joanne se había convertido en su mejor amiga, junto con Nate e Isabelle, en cambio, Alec había asesinado a la madre de ésta.

Alec pensó que todo aquello se volvería completamente insoportable, ya que pensaba que cada vez que vería a Joanne, volvería a ver la escena, debido a que la madre de ésta, lucia igual que Sophia, la hermana gemela de su mejor amiga.

Joanne en aquellos momentos regresó, con una bandeja llena de bocadillos. Alec ya se había acostumbrado demasiado al sabor de tierra agria de los alimentos humanos, por lo que logró no poner cara de asco.

Alec suspiró en cuanto notó que la escena no se repetía al mirar a su mejor amiga.